Arte, Cine, Fotografía, Música

Casal Popular de Castelló. Diez años demostrando que “otro Castellón existe” a golpe de cultura

Llevan desde 2004 impulsando la lucha y el compromiso fundamentalmente a través de la música y la cultura. El Casal Popular de Castelló cumple diez años de una actividad que, entre otras cosas, ha estado marcada por los conciertos, conferencias, talleres, ciclos de cine, debates... como herramienta para hacer llegar el mensaje reivindicativo y combativo de la asociación La Masovera. Este viernes 30 de mayo celebran su primera década sobre el escenario del Teatre del Raval con una programación en la que no faltará de nada: música, teatro, ponencias...
  
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“Hoy, mirando con perspectiva el 2004, nos llena de orgullo comprobar cómo ha sido posible este viaje sin que haya sido necesaria ninguna institución ni empresa. El protagonismo siempre ha sido de la cooperación entre las personas, esa es la gasolina del centro social. Es para sentirnos contentas y contentos y celebrarlo”, nos cuentan desde el Casal Popular de Castelló. Y, es que, no es para menos, el Casal cumple diez años en activo. Así que, bajo el lema “els nostres somnis són ingovernables”, la asociación cultural La Masovera ha decidido celebrar estos “10 años de contrapoder” el viernes 30 de mayo a las 19.30 en el Teatre del Raval; la Gal·la Casalera en la que hablarán los distintos colectivos que forman parte, se proyectará un vídeo conmemorativo del Casal y se valdrán de la música, el teatro y la poesía para poner la guinda a esta década a través de un proyecto musical que ellos mismo definen como "efímero y exclusivo". Todo ello con entrada libre.

El Casal Popular de Castelló es un centro social autogestionado en el que conviven distintos colectivos, un espacio en el centro de la ciudad que permite compartir, debatir y, en definitiva, ayudar a construir el tejido social. A lo largo de estos diez años el local, ubicado en el antiguo pub La Queca (en el número 167 de la calle Alloza), se ha ido convirtiendo en un punto de encuentro en el que todos sus miembros son responsables de todo: su gestión es horizontal y las decisiones se toman en sus asambleas semanales. Durante los últimos diez años, que se dice pronto, han llevado a cabo gran número de iniciativas y actividades de carácter social y crítico, convirtiéndose en uno de los puntos referentes de la provincia de la lucha y demostrando que “otro Castellón existe. Un Castellón rebelde, inquieto y soñador del que nos sentimos cómplices”.

El Casal Popular de Castelló en la calle Alloza. Foto: Casal Popular (flickr).

Y, ese otro Castellón que persigue el Casal Popular, se encuentra tras la gran cantidad de propuestas culturales que se llevan a cabo a través de conferencias, conciertos, debates, ciclos, tertulias, presentaciones de libros, exposiciones, talleres… Porque abrir la agenda del Casal Popular durante estos diez años es hacer un repaso a un centenar de propuestas, ciclos, conciertos, eventos… “Para nosotros la cultura tiene que ser libre y transmitir un mensaje transformador”, por esta razón, desde el Casal Popular apuestan por todo tipo de propuestas que partan de una misma base: “Tolerancia cero con el racismo, la homofobia, el sexismo o cualquier otra actitud por el estilo”. Aquello que se ve reflejado en el propio carácter del centro social y de cada una de las personas que forman parte de él: “Buscamos que todo lo que se organice se plantee desde una visión crítica, constructiva, enriquecedora… y no lucrativa”.

Y para ello se valen, sobre todo, de la música y el cine como “medios transmisores de ideas y como recursos de aprendizaje”. El objetivo es dar a conocer esta “cultura libre”, como ellos la definen, y conseguir que la gente se “contagie” de ella. Dos grandes ejemplos de lo que puede ocurrir entre las paredes del Casal son el sello discográfico y la distribuidora Jamaican Memories, culpable de poner la escena reggae de La Plana en el mapa desde hace diez años, y Distri Comú, dedicado a la distribución y edición de libros, fanzines y música desde 1993. Ambos se han convertido en un referente local. Pero, como Jamaican Memories y Comú, la asociación siempre ha apostado fuertemente por la escena musical de La Plana, dando visibilidad a ésta a través de grupos como: Bandits, Aennea, Raw, Furious People, Contratempo, Malnom, Abuso de Poder… Además de otros grupos y artistas de fuera de Castellón que también han pasado por el Casal. Y, es que, el Casal Popular suena a reggae, rock, ska, punk, oi!, jazz, rumba… Todo tiene cabida y coge forma a través de conciertos, acústicos y pinchadas.

Pero no todo es música y ciclos de cine, también se programan conferencias, talleres y debates siempre relacionados con los movimientos sociales e iniciativas que se llevan a cabo en Castellón (por ejemplo, desde la presentación de un medio de comunicación emergente como Ràdio Terra hasta el anuncio de la puesta en marcha de la asociación cultural La Plana Tropikal Crew) y que “sitúan al Casal como un espacio de referencia para este tipo de cuestiones en La Plana”.

Acción en el Aplec de 2009. Foto: Casal Popular (flickr).

Por cada uno de los cinco pisos del Casal han pasado numerosos escritores, colectivos, organizaciones, bandas e incluso artistas que han podido colgar sus piezas en sus paredes. Pero, ¿es esto posible sin ningún tipo de subvención o patrocinio? ¿Cómo ha conseguido el Casal Popular llevar a cabo tal cantidad de eventos? Pues es todo gracias a todas esas personas que algún día han pasado (y siguen pasando) por el Casal Popular y se acaban implicando, de forma directa o indirecta. Todo porque, al fin y al cabo, “cuando un grupo de personas se junta a desear y decide ponerse en acción, su potencial es mayor de lo que nos podemos creer”. Presumen de haber superado los 150 socios y socias que, a través de sus aportaciones, garantizan parte de la financiación de las propuestas que se llevan a cabo desde el Casal Popular; además de los beneficios económicos que se extraen del bar (habilitado en la primera planta del edificio) y por las propias facilidades que ponen los grupos, artistas, escritores, etc.: “Si no fuera por la colaboración entre las personas para inventar nuevos modelos de financiamiento no podríamos haber conseguido estos diez años repletos de actividades de todo tipo”, así que como para no estar “orgullosos” de llegar al décimo aniversario.

Concierto de Viva Tirado en el Casal Popular de Castelló en 2005. Foto: Casal Popular (flickr).

Pero aún les quedan muchos años y muchos más proyectos. Desde el Casal Popular miran hacia el futuro y se ponen unos objetivos: “Nos gustaría poder hacer más actuaciones en la calle, conciertos, teatro,…”. Otra de las cuestiones que les gustaría abordar, pero para las que necesitan de más tiempo, son las de “profundizar más en trabajos de búsqueda y debate relacionado con los movimiento sociales locales, el trabajo en barrios y la edición de materiales”.

Lema de la FAC de la Magdalena 2014.

Su gran deseo es el de “volver a la normalidad durante las fiestas de Magdalena”. Y, es que, la Colla Masovera es más que conocida por ser “parte activa de las fiestas” y por promover una programación alternativa durante las fiestas de Castellón, apostando por la cultura y por propuestas que salen de la programación oficiosa (sin olvidar su pregón alternativo e incluso tienen gaiata propia). Desde 2009, y debido a que el Ayuntamiento les “niega sistemáticamente los permisos para hacer cualquier cosa en la calle”, han tenido que aliarse junto a otras collas que también forman parte de la FAC (Federació Alternativa de Colles Castelló), para llevar a cabo sus conciertos. Como la colla La Cosa Nostra, que les cedieron su escenario ubicado en la plaza de l’Ereta (plaza Isabel la Católica) en la Magdalena de 2014 para cobijar la celebración de este décimo aniversario pero, esta vez, a través de la música.

La utopía sirve para caminar, y eso mismo se hace desde el Casal Popular de Castellón. Uno de esos senderos es el de la cultura: “Cantaba el difunto Scott-Heron en los años 70 que la revolución te pondrá en el asiento del conductor. Para nosotros la cultura que queremos, la que intentamos practicar, trata de eso”, reflexionan. Razón por la que se convierten en conductores para romper “con la dinámica de aislamiento y desnutrición cultural que la actual realidad social comporta. La cultura juega un papel fundamental en la tendencia para pensar, reflexionar, para generar sentido crítico, imaginar, entender, tomar referentes… y, por descontado, en las maneras de vivir y entender el mundo”. Así que, durante ya diez años, estos conductores superan el rol de espectadores-consumidores de cultura y pasan a ser los actores. Por otros diez años por la carretera de la lucha y la cultura.


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