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Love of Lesbian en el Arenal. Allí donde solíamos gritar

El concierto de la banda barcelonesa se convierte en el más multitudinario y coreado en lo que va de Arenal Sound 2012. También en el más previsible. Love of Lesbian estuvieron en su salsa ante un público entregado, pero con un aroma empalagosamente dulzón, de repetición de jugada. También brillaron con distinta intensidad El Columpio Asesino, Metronomy, Crystal Fighters, Second, Zahara y Mendetz, con la colaboración por sorpresa de Najwa Nimri. El recinto ampliado da más respiro que el año pasado a los 50.000 asistentes, pero lastrado por defectos de distribución, sonido, falta de acondicionamiento y papeleras…
  
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Love of Lesbian y su público, el jueves en el Arenal Sound. Fotos: Carme Ripollès (ACF).

Presentaban su nuevo disco doble, La noche eterna. Los días no vividos, dividido entre el facilismo de corte festivalero y buenas canciones de belleza discreta. Empezaron el concierto con estas últimas, pero pronto se dedicaron a recordar sus grandes éxitos y a poner de largo las primeras para disfrute de la multitudinaria concurrencia. Sonó “Allí donde solíamos gritar” y el público, en su mayoría recién llegado del macrobotellón de la playa, enloqueció. Fue un constante déjà vu. Una previsible secuela de su concierto de 2011 sobre el mismo escenario. Una liturgia colectiva, indudablemente divertida para su legión de seguidores, pero con el aroma empalagosamente dulzón que dejan las jugadas repetidas, por buenas que sean. Love of Lesbian protagonizaron anoche en el Arenal Sound, en su primera jornada de festival con todo el recinto abierto, la actuación más multitudinaria en lo que va de festival, con cerca de 50.000 almas convocadas frente al escenario Desperados; en una noche en la que también brillaron con distinta intensidad El Columpio Asesino, Metronomy, Crystal Fighters, Second, Zahara o Mendetz. El recinto, ampliado en su flanco norte, permitió mayor libertad de movimientos que el año pasado, pero sigue lastrado por múltiples defectos de distribución de espacios (los baños muy mal repartidos), falta de acondicionamiento, sonido insuficiente, ausencia total de papeleras… por no hablar de sus alrededores... En fin, algo más soportable con respecto al desastre del año pasado. Pero lejos, lejísimos, de algo parecido a la comodidad.

Abrió la tarde Zahara en el escenario Legendario. La compositora andaluza exhibió voz –preciosa-, canciones tenues bajo el sol y blancura de piel. Bueno, tenues, en la primera mitad del concierto, dedicada sobre todo a presentar las canciones de su último disco, La pareja tóxica, en la que muestra su lado más oscuro. Pero desde que soltó “Merezco” –la canción de la Vuelta Ciclista a España 2009- Zahara empezó a apoderarse del escenario, llenándolo de energía, y acabó repasando todas las canciones que habían hecho que el escenario secundario del Arenal presentara su mayor asistencia hasta ahora. También una versión del “You are the one that I want” de Grease. Sonrisas de oreja a oreja y brazos al viento, aunque en algunas se hablara de un auténtico “Funeral”. Bastante bien, pero seguro que mejor en sala.

Lo de Second fue el principio de otra noche multitudinaria en la playa de Burriana. Su concierto, de menos a más. A partir de cuando cayeron la espléndida “Rincón exquisito” y el resto de sus canciones más reconocibles, el escenario principal del festival se puso como una moto. El cantante del grupo murciano, Sean Frutos, se empezó a soltar y aquello subió de intensidad hasta terminar por todo la alto. Así, todo quedaba listo para liturgia colectiva entorno a la aparición de Love of Lesbian.

Zahara, en pleno éxtasis guitarrero.

La banda de Santi Balmes ofreció justo la dosis que el público estaba esperando. Incluso, se pasaron de frenada: no les entró todo el repertorio que habían preparado y tuvieron que terminar en la penúltima canción, “Algunas plantas”, con su habitual representación final. Daba igual. Desde el principio e incluso antes (con gente corriendo desde la entrada para poner el recinto a parir) y hasta el final (todo el mundo entregado) el concierto rodó como una imparable bola de nieve, sobre el guión previsto. Canciones coreadas por todo el personal, baile colectivo y caras de satisfacción. También sobre el escenario. Como el año pasado. ¿Cómo el año que viene? En la rueda de prensa anterior a la actuación, los miembros de Love of Lesbian dijeron que este invierno van a parar, que ya está bien. Y que después quieren girar por salas. Puede que entonces algunas de las mejores canciones de su último disco doble, ¿cómo decirlo?... las menos bailables, se disfruten mejor. También todo su repertorio en general. Sin verles hacer tanto el indio.

Metronomy.

Después, hacia la medianoche, Mendetz empezaron con los primeros apuntes claramente electrónicos que se irían haciendo con la noche del jueves en el Arenal Sound 2012. Uno de los conciertos más completos de ayer: elegantes, seguros y manteniendo el nivel durante todo el concierto. Además, contaron con la colaboración sorpresa de la noche, Najwa Nimri. A los barceloneses les sucedió Metronomy, que contagió su ritmo eléctrico a todos los asistentes. Una sencilla puesta en escena con paneles luminosos recogían el pegadizo ritmo de la banda británica, que se hizo con el público al comenzar con algunos de sus éxitos como “The Look”.

Mendetz y Metronomy se complementaron a la perfección y la energía del personal se mantuvo hasta la salida al escenario de El Columpio Asesino, que ya desbordó el recinto con un derroche de fuerza instrumental capaz de llegar hasta la zona más alejada de los saturados campings. Con algún leve fallo técnico al comienzo, la banda navarra supo sobreponerse y con “Toro” la fiesta y los saltos al aire con las manos alzadas se instaló definitivamente en el festival, que a medida que se sumergía en la noche se iba llenando todavía más. Demostraron que están en su punto después de un largo camino.

El Columpio Asesino.

La bella rareza que supuso su último tema, “La muñeca”, fue el aperitivo perfecto para un extraño concierto de Crystal Fighers, en el que los estilos y los ritmos se fundían entre ellos. Aguantaron el ritmo y el baile, que más tarde fue calmado por Maadraassoo Dj, alternando remixes de Lori Meyers y El Columpio Asesino con música más nerviosa. Y, para terminar la fiesta, ración de The Zombie Kids, cuando ya no importaba la música y bailar ante el repetitivo y profundo ritmo era la única salida. Todo el festival se convirtió, durante unas horas y hasta la salida del sol, en una legión de zombis que movían su cuerpo sintiéndose levitar.

Crystal Fighters.

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