
Quimera combina el movimiento del títere con fuego, humo y pirotecnia. Foto: La Fam.
La Fam Teatre sigue ampliando su particular universo mitológico. Esta vez, con Quimera, una marioneta gigante de seis metros de altura y doce de largo, que pesa cerca de 1500 kilos y tiene forma de dragón. Cuatro actores se esconden bajo su enorme cuerpo: Santi Martínez, Víctor Segarra, Juanan Lucena y Segi Heredia. Juntos se encargan de que la criatura camine por las calles, pero también de que abra y cierre los ojos, mueva la cabeza y la cola, despliegue sus alas o eleve todo su cuerpo. De convertir, en definitiva, la fábula en realidad. La última producción de la compañía vila-realense, capaz incluso de expulsar humo y fuego, podrá verse el lunes 24 de agosto en el festival MAC de Moncofa y el domingo 30 en Benicarló durante sus fiestas patronales.
“A la gente le provoca un gran impacto visual. No es habitual ver caminar una figura de estas dimensiones y comprobar cómo cobra vida”, explica Sergi Heredia, director de la pieza, después de su reciente paso por Sagunt a Escena.
Quimera toma su nombre de la criatura de la mitología griega, hija de Tifón y Equidna, que vagaba por el mundo aterrorizando poblaciones y engullendo a quienes se enfrentaban a ella. En la propuesta de La Fam, su despertar da lugar a una lucha entre los cuatro intérpretes y una máquina que se resiste a ser dominada. Los humanos tratan de controlar sus movimientos mientras la criatura avanza por las calles, se detiene, se alza sobre sus patas y escupe fuego por la boca.

Foto: La Fam.
“Intentamos combinar la parte visual que tienen estos títeres con una gran puesta en escena y una pequeña dramaturgia que funcione como hilo conductor”, señala Heredia. El recorrido comienza con el despertar del dragón y continúa con su avance por el espacio público, una parada central en la que despliega buena parte de sus movimientos y un cierre con fuego y pirotecnia. Sin embargo, el director reconoce que, en una producción de estas características, el peso recae principalmente en la imagen y en la capacidad de la pieza para adaptarse a cada lugar.
“En los grandes formatos, el protagonista acaba siendo el títere. La dramaturgia nos permite mantener una línea, pero la adaptación al espacio donde actuamos se produce gracias, sobre todo, a la parte visual”, añade.
Una línea mitológica iniciada con 'Aquiles'
Antes de que Quimera comenzara a caminar existió Aquiles, el gigante articulado que La Fam estrenó en 2021 en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Su buena acogida animó a la compañía a continuar investigando con títeres de gran formato y a conservar una línea estética marcada por el hierro, la madera y el cuero.
“La idea era dar continuidad a Aquiles. Hemos conseguido cerca de 200 funciones en diez países diferentes y, después de esta respuesta, queríamos seguir trabajando con grandes títeres articulados. También queríamos mantener la línea mitológica que estamos construyendo”, explica Heredia.

Foto: La Fam.
El montaje anterior abrió además a la compañía las puertas de festivales de gran formato dentro y fuera de España. La Fam ha participado en cuatro ocasiones en el festival de Mérida, tres de ellas con Aquiles, y ha llevado sus producciones a países como México, Bélgica, Francia, Portugal, Hungría, Alemania, Italia, Austria o Países Bajos. “Aquiles nos ha permitido acceder a festivales muy grandes y prestigiosos gracias a su espectacularidad”, reconoce el director.
El montaje y el traslado de un títere gigante
El tamaño de estas criaturas, sin embargo, exige un trabajo que va mucho más allá de los cuatro actores que las manipulan durante la función. Alrededor de veinte personas han participado en la creación de Quimera, desde la construcción y el recubrimiento de su estructura hasta el diseño del vestuario, firmado por Pascual Peris, o la música que acompaña su recorrido
Cuenta Heredia, que hasta hace poco, la compañía viajaba con varias furgonetas y un remolque en el que transportaba las distintas piezas de la marioneta. La actuación en Sagunt sirvió para estrenar un camión de doce toneladas con el que, a partir de ahora, podrán desplazar todo el montaje. Quizá más de uno acabe cruzándose con él por la carretera, como ocurrió con el famoso camión de la cantante Amaia.
“No deja de ser algo complejo. Estamos acostumbrados a montar y desmontar, pero hay una parte artesanal y física muy dura. Ahora sabemos cómo transportarlo y nos vamos apañando”, cuenta el director. Cada función obliga a desmontar la estructura, llevarla hasta el siguiente destino y volver a levantar una criatura de cerca de tonelada y media para que pueda caminar durante unas horas.
Un buen momento para La Fam Teatre
Con todo, la producción llega en un momento de especial actividad para La Fam Teatre. Fundada en Vila-real en 2014, la compañía ha desarrollado durante estos años tres líneas de trabajo: los espectáculos de gran formato, el teatro de calle itinerante y las propuestas de riesgo. A la trayectoria internacional de Aquiles se suma el recorrido de Ambulant, una mirada a los circos ambulantes de principios del siglo XX que llevó a la formación a obtener un galardón en los Premios Max 2025 en la categoría de Mejor Labor de Producción.
“La verdad es que estamos muy contentos. Tenemos unas giras super extensas y recibimos continuamente llamadas y contratos de fuera y de España. Este año creo que hemos pasado por todas las comunidades autónomas, si no por casi todas las provincias”, resume Heredia.

'Aquiles', el primer títere gigante articulado de La Fam Teatre, durante una de sus representaciones. Foto cedida por la compañía.
El volumen de trabajo ha llegado incluso a obligar a la compañía a rechazar algunas propuestas o trasladarlas a temporadas posteriores. “Hay mucho movimiento, a veces incluso demasiado. Nos llaman de lugares en los que nos hace mucha ilusión actuar, pero no podemos porque ya tenemos la fecha cubierta. Intentamos llegar a todos los sitios, pero no siempre es posible”.
Este recorrido era difícil de prever cuando La Fam comenzó a trabajar con títeres de estas dimensiones. “El mundo de los títeres gigantes era desconocido para nosotros. Sacamos Aquiles pensando en un número limitado de funciones. El primer año esperábamos hacer 15 y acabamos haciendo 50”, recuerda el director. Desde entonces, la cifra no ha dejado de crecer.
Con Quimera, las previsiones parten ya de otro lugar: su primera gira reúne 60 actuaciones. “En un primer año son muchísimas”, reconoce Heredia. Las siguientes serán en la provincia de Castellón, donde el dragón volverá a abrir los ojos y escupir fuego mientras los humanos tratan, una vez más, de dominarlo

Foto: La Fam.















