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Javier Núñez Gasco transforma las reglas de las artes escénicas en el Espai d’Art Contemporani

Cuando los actores salen al escenario, instantáneamente, se firma un acuerdo no escrito entre éstos y el público. Javier Núñez Gasco se mete en escena y transforma este pacto a través de sus obras, consiguiendo siempre que el protagonista de cada pieza sea, precisamente, el público. Como ya demostró en la performance inaugural de su exposición en el Espai d'Art Contemporani de Castellón, 'Fuera de acto', exposición que recopila distintas obras del artista salmantino y que está concebida exclusivamente para la sala. Recorremos cada pieza y vemos de qué manera Javier Núñez juega con las artes escénicas y las 'dispara'.
  
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Los ‘contadores’, durante la performance inaugural de ‘Fuera de acto’ en el EACC, se dejan llevar por su ‘cazador’ y forman el Acto 1. Foto: EACC.

“Si al principio de la obra está colgada una pistola en la pared, entonces al final de la obra se debe disparar”. Son las palabras que se le atribuyen, aunque no está comprobado que sea así, al dramaturgo ruso Antón Chéjov. Las mismas palabras que se pueden leer sobre la pila de papales agujereada, bala a bala, con un arma de calibre 22 por el artista Javier Núñez Gasco. Pila de papeles que se encuentra en el Espai d’Art Contemporani de Castellón (EACC) y que forma parte de la exposición Fuera de acto, que permanecerá activa hasta el 26 de abril.

Para poder entender mejor dónde está esa pistola colgada en la pared y que ha de dispararse, es necesario retroceder hasta la performance inaugural, que tuvo lugar en el EACC el pasado 30 de enero… Cuando empezó el primer acto. Nada sobre las paredes del Espai, ni pantallas, ni cuadros, ni fotografías… nada. Únicamente diez contadores (personas), definidos como “máquinas trabajando” por el autor, que se dividen en distintos puntos del museo. Cada uno de esos contadores es totalmente independiente de los otros; no existe relación entre ellos pero sí con la obra total que una semana después vestiría el EACC.

La frase “Si al principio de la obra está colgada una pistola en la pared, entonces al final de la obra se debe disparar” queda grabada a balazos. Al fondo, la pieza ‘Público incondicional’. Foto: Carlos Pascual (ACF).

La performance, resultado del workshop realizado días previos a la inauguración y dirigido por el autor de la exposición junto a André E. Tedósio, divide el tiempo en tres fases que marcan la propia exhibición y el paso del público por la misma, condicionándole. En la primera, Mil palabras: Acción, objeto, contadores, los visitantes del EACC pasean libremente por la sala, observando y escuchando a los contadores; eso sí, no se puede molestar a estas máquinas. Mientras, los contadores se hacen con su espacio determinado –que corresponde al propio espacio que posteriormente ocupará la pieza que ahí se exponga- y narran, una y otra vez, un mismo guión que cuenta de alguna manera la obra, en ese momento, ausente.

Transición es el título de la segunda fase, en ella un cazador se acerca a la única pieza que permanece expuesta en la sala, Arma muerta (2015). Se trata de una escopeta de caza –junto a un certificado de inutilización del arma- colgada en la pared; el cañón de la misma ha sido modificado de manera que, cuando el cazador se acerca a ella, desmonta el arma y la acciona con una pieza que porta él mismo, consiguiendo que el cañón se convierta en un instrumento de viento con el que interpreta un fragmento de la “Marcha fúnebre para un cazador” de Malher.

Durante la performance inaugural, el ‘cazador’ hipnotizaba a los ‘contadores’ con ‘Arma muerta (2015)’. Foto: Carlos Pascual (ACF).

Cuando las notas empiezan a sonar, los contadores dejan sus guiones a un lado y acuden a la llamada del cazador, reagrupándose cara a una pared en la que se puede leer la palabra Cluster (se trata de la pieza Instrumento (2015), que aparece en la exposición junto a una montaña con las ropas de los contadores); ésta está formada por unos orificios en la misma que, al soplar los contadores, dejan escapar una melodía. Mientras, una vez todos los contadores están reagrupados, en sus espaldas se puede leer: Acto 1, primer acto. Y si el cazador deja de tocar, los contadores vuelven a su rol inicial.

Tercera y última fase, Ejecución: Acto y resultado. Un agente de la policía científica irrumpe en la sala y procede a la ejecución. Dispara su arma hacia la pila de papeles en los que se pueden leer las supuestas palabras atribuidas a Chéjov.

 

El ‘cluster’ junto a las ropas de los ‘contadores’, forman ‘Instrumento (2015)’.

El EACC, fuera de acto

La performance y lo que cuenta a través de los contadores y el cazador no es efímera, ya que forma parte de la propia exposición, y se puede visionar a través de la videoproyección Ejecución: Acto y resultado (2015); convirtiendo la propia exposición en una obra en sí misma. Javier Núñez juega, una vez más, con las artes escénicas y el propio público. Traslada el teatro a la realidad, y consigue que la audiencia siempre sea el protagonista de sus piezas. Fuera de acto persigue esto mismo, y es una recopilación de algunas de sus obras ideada íntegramente para el EACC.

‘Prometeo (2012)’, videproyección de Javier Núñez. Foto: Carlos Pascual (ACF).

Que el teatro va a ser el gran protagonista se sabe nada más uno entra en la sala y uno se deja abordar por Prometeo (2012), la videoproyección de una mujer embarazada que interpreta un fragmento de la obra de Esquilo, Prometeo encadenado, la primera representación teatral. A partir de este momento todo gira alrededor del arte vivo y de cómo Javier Núñez combina su propia ficción dotándola de realidad.

Transforma la escena de tal manera que incluso la economía y el mercado también tienen su papel, siendo relacionadas con el propio teatro y con la autoría artística. En la pieza Miedo escénico (2012), el autor ha cedido, a través de un alquiler, a quien lo desee cuatro metros cuadrados de un escenario durante la representación de Perda preciosa por la Compañía Nacional de Bailado. A través de distintas proyecciones de la obra sobre seis paneles, se puede apreciar de qué manera este espacio es utilizado por distintos usuarios que han contestado al anuncio de alquiler de Javier Núñez, el cual reina en el EACC junto a los cuatro metros cuadrados de espacio cedidos.

Cartel en el que se anuncia el alquiler de los cuatro metros cuadrados del escenario que aparecen junto a él. Forman parte de ‘Miedo escénico (2012)’.

Convirtiéndose el uso de ese espacio en parte de la obra que se representaba en ese momento. Este uso de la escena como anuncio también se repite con La tempestad: Recorte, luto, contenido (2012), un encargo que realiza la compañía Teatro Praga al artista. Dicho encargo consiste en que, durante el aria The Tempest Act 3 Dry those eyes, una actriz entra en escena oculta tras una estructura y permanece en el centro del escenario, sobre esa estructura se proyecta un anuncio en blanco que ha sido publicado el día del estreno en la sección de obituarios del diario.

‘La tempestad (2013).

Y no sólo a partir del espacio, también transforma al propio público y su función dentro de una representación teatral. Cuando la persona suele ocupar un rol de mero espectador, como se refleja en la serie Retrato en tres tiempos (2007-2015) y en la pieza Consagración (2012), seis fotografías tomadas desde el escenario en las que aparece el público que ha asistido a las distintas representaciones de una misma obra; además, debajo de cada fotografía aparecen los nombres de ese público.

Hasta convertir al público de la obra teatral en la protagonista de su obra artística. Esto ocurre en piezas como Sueño de una noche de verano (2011), en donde durante la representación de La reina de las hadas una persona ha de permanecer durante todo el aria con los ojos tapados. Esta persona ha sido contratada por el autor a través de un anuncio en prensa, como también ocurre en Retrato escénico (2012), en donde aparecen una serie de fotografías tomadas desde el escenario en las que se puede ver a un grupo de actores posando de espaldas a su público; éstos son llamados mediante un anuncio en prensa, en el que aparecen en la misma formación.

Fotografías de los actores junto al anuncio que aparecía en el periódico (derecha), forman parte de ‘Retrato escénico (2012)’. Foto: Carlos Pascual (ACF).

Con Público incondicional (2010), en cambio, Javier Núñez muestra a su madre, que durante el espectáculo permanece sentada hasta que el fotógrafo pisa el escenario y levanta la mano, en ese momento se encienden las luces y su madre, que ha viajado expresamente a Lisboa para ver esa obra, se pone en pie para ser fotografiada.

Hush, no more (2011) es otra de las transformaciones que hace de la escena. A través de un videoproyección se puede ver cómo, durante el aria Hush, no more de la ópera de Henry Purcell, la luz que cae sobre el público de la misma se va incrementando poco a poco mientras el aria avanza hasta alcanzar los 40.000 W; y, al llegar a este punto máximo, la oscuridad vuelve paulatinamente sobre el público. De esta forma, la intensidad de la luz y del propio aria alcanzan su punto más alto y bajo al unísono. Otra de las videoproyecciones que forman parte de Fuera de acto es la impactante Prótesis para una bailarina (2004), en donde se puede ver cómo una bailarina intenta llevar a cabo una coreografía, a la vez que su pierna izquierda queda atada a un peso muerto (una persona).

En definitiva, Javier Núñez Gasco transforma el teatro y todos esos supuestos acuerdos en relación a este tipo de arte vivo, y convierte al público en el protagonista. Sube a escena todo aquello que parece fuera de acto.

El recorrido de ‘Fuera de acto’ empieza con ‘Prometeo (2012)’ y acaba con la videoproyección ‘Prótesis para una bailarina (2004)’. Foto: Carlos Pascual (ACF).

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