
"Silencio" es el concepto más repetido en la obra para explicar que en España se ha preferido la continuidad al cambio. Foto: Antonio Pradas.
'Iribarne', de ButacaZero. Dirección: Xavier Castiñeira, Texto: Esther F. Carrodeguas. Intérpretes: Mónica García, Xurxo Cortázar, Anxo Outumuro, Lidia Veiga, Jorge de Arcos y Esther F. Carrodeguas. Paranimf de la UJI, de Castelló. Martes 17 de diciembre (19:30-23:00). Entradas: 10/12 euros. Alrededor de 250 espectadores. Representación incluida en la XXXII Mostra Reclam
Empezó a las 19:30 y finalizó a las 23:00, con un descanso de un cuarto de hora ya previsto y otro de veinte minutos producto de un problema técnico que impidió utilizar los audiovisuales en su tercera parte. Es el resumen horario de la ya de por sí extensa Iribarne, una producción de la compañía gallega ButacaZero que se pudo ver el martes 17 de diciembre en el Paranimf Universitat Jaume I, dentro de la recuperación de obras de la XXXII Mostra Reclam aplazadas en su fecha inicial por la dana. ¿El resultado a nivel de público? La casi totalidad aguantó las tres horas y media, con buena parte de quienes llegaron a su final puesto en pie para despedir al sexteto de intérpretes.
Iribarne es una obra que puede gustar o irritar. Las ideas preconcebidas del espectador le ubicarán en un lado u otro. "Es un proyecto antifascista y antifranquista", lo define Esther F. Carrodeguas, autora del texto, conductora del relato desde el escenario y actriz durante la obra (la protagonista principal, la Iribarne, en su último tercio). Un ejemplo de por dónde transcurre la obra: a Franco se le llama "Paquita". Así que desde el primer momento ya deja claro su prisma.

Esther F. Carrodeguas escribe, conduce y forma parte del elenco actoral de 'Iribarne'. Foto: Antonio Pradas.
ButacaZero utiliza la figura de Fraga para realizar un recorrido político por la historia de España desde mitad del siglo XX hasta la actualidad. "Who the fuck is Iribarne?" dice la letra de la canción. Pues Iribarne es alguien que, una vez trasladado de Galicia a Madrid, durante más de cincuenta años estuvo en la cúpula política, queriendo "modernizar España" con unas fórmulas en las que cohabitaban firmas de penas de muerte junto con la potenciación del turismo... y con la intención ser él quien se situase en lo más alto del escalafón gubernamental.

Eurovision. Una herramienta para tratar de mostrar una imagen de España moderna durante la dictadura. Foto: Antonio Pradas.
Fue ministro durante el segundo franquismo (primero de Información y Turismo, luego de Gobernación), hizo suya la Ley de Prensa de 1966, que daba cobijo a la censura, aspiró a ser presidente del Gobierno Español, tanto a dedo -se prefirió a Arias Navarro en la parte final de la dictadura y en la Transición- como a través de las urnas -los votos colocaron en ese puesto a Adolfo Suárez primero y Felipe González después- .por medio del partido de su creación, Alianza Popular (a continuación, Partido Popular). Finalmente lo consiguió en Galicia "tras volver de Madrid con el rabo entre las piernas". Fue el "Emperador" gallego -así lo define Esther F. Carrodeguas- durante quince años (2000-2015) como consecuencia de lograr tres mayorías absolutas festejadas con monumentales gaiteradas e incluso ganar unas cuartas elecciones, pero su silencio en la catástrofe del Prestige le hizo perder esa mayoría suficiente y, con ello, el trono.

La obra cuenta con su propio hit particular: 'Who the fuck is Iribarne?". Foto: Antonio Pradas.
Muy por encima, ya que resumir tres horas no resulta sencillo, el párrafo anterior es lo que cuenta Iribarne. Sumesele mucho sarcasmo. Pero en realidad esta producción va más allá. Habla de Fraga, pero también de España. La autora defiende que cuando el país pudo cambiar apostó por la continuidad, dejando que fuesen "los que venían de la dictadura" quienes manejasen lo manejasen en un escenario de democracia, redactando la Constitución de 1978. Según destaca la autora, cuando murió el dictador, se le dieron honores "que en otros países serían inimaginables. Alemania, por ejemplo", hubo un silencio siempre presente en la vida política y social española. "La amnistía. Olvida lo ocurrido. Olvida incluso lo que ha ocurrido en esta obra hasta ahora". Así se lo dice al público/pueblo, al que le dice que "cuando pudisteis escoger a otros, elegisteis a los de siempre", "Silencio" es concepto recurrente en estas tres horas.
Todos los políticos importantes en la España de los últimos 70 años aparecen de un modo u otro en la obra... y no precisamente para elogiarlos. Hasta los comunistas Santiago Carrillo, Dolores Ibárruri y un desorientado Rafael Alberti, aparecen en ese retrato en negativo. Acude al miedo a los cambios -"a la revolución"- para apostar por la continuidad de lo ya conocido, poniendo como ejemplo Galicia: "un pueblo pobre es débil y nunca se querrá independizar de quien le da de comer (...) Si estás al lado del cacique, rascas" para explicar el apabullante éxito de Manuel Fraga en lugar de propuestas nacionalistas
Una historia, la contada por ButacaZero, que ha levantado disparidad de reacciones. Antes de su estreno ya de podría asegurar que así iba a ser. Incluso la bandera rojigualda tiene su momento propio. Lamentándose, y amenazando con quemarse a lo bonzo, por el hecho de no ser querida por todos
Su puesta en escena
En cuanto al desarrollo de Iribarne, más allá de su contenido, destaca por sus múltiples recursos. Está muy trabajada en cuanto a labor previa de documentación -este campo llevaría a un debate sin final entre ideologías confrontadas-, redacción, puesta en escena, interpretación... En todo momento hay un juego entre elenco actoral y público. Desde el escenario se explica incluso qué ocurre dentro de la obra en sí (metateatro) y hasta se comentan los problemas técnicos y se pide disculpas ("Si se os ha hecho largo esperar veinte minutos para tratar de lograr resolver los problemas técnicos -algo que no se logró-, imaginaos lo que fue 15 años con Fraga en Galicia"). Si se extendiesen más algunos hechos contados, esta producción se convertiría en un sinfín, así que para acortar se invita a buscarlos a través de internet.

Todo el equipo actoral hace el papel de Fraga en el primera parte de la obra. Foto: Antonio Pradas.
En la primera mitad, todos los actores son Fraga, además de otros personajes de su entorna. con la autora del texto en un papel explicativo. El ritmo resulta frenético para constatar el poder que tuvo y sus aspiraciones de llegar a estar al frente del Gobierno. En la segunda mitad, la figura de Fraga se difumina ligeramente para dar protagonismo a otros personajes de la vida política española de la Transición (Adolfo Suárez convertido en perro faldero del ahora Rey Emérito, con Carmen Díez de Rivera en un papel estelar, transmutada en Mari Carmen y Sus Muñecos), mientras Iribarne intentaba -en vano- llegar al poder a través de su recién creado partido, Alianza Popular/Partido Popular.
En la tercera, Fraga es el "Emperador" de Galicia, apoltronado en lo alto de una escalera, con Esther F. Carrodeguas desempeñando el papel protagonista, en una parte de la producción en el que aparece sobre el escenario el uso del bilingüismo castellano-gallego. Carreteras, megaestructuras, encuentros con Fidel Castro, Xacobeo... fueron imágenes de ese Imperio Gallego (que en el Paranimf no se pudo ver por los problemas técnicos mentados). El final es el de un personaje protegido políticamente -"lo que yo he hecho por Felipe González"... "Lo que yo hecho por Aznar"-, pero ya sin influencia y con un tenue foco de luz dentro del Partido Popular.
Aceptaciones o desacuerdos aparte, uno de los grandes méritos de Iribarne es que con su variedad de recursos consigue las tres horas no se conviertan en una losa para el espectador.

Foto. Antonio Pradas.














