Música

Emanuel Ayvas cierra el 10º aniversario del ciclo Sons con un luminoso concierto a domicilio

El Cicle Sons despidió su décimo aniversario y 2013 el pasado sábado con la fantástica voz del norteamericano Emanuel Ayvas en un concierto íntimo ofrecido en una casa particular. Este acústico atípico, entre cojines y alfombras, la cálida luz de un salón y el talento de Emanuel Ayvas dejó al público encantado. El Sons promete seguir dando que hablar el año que viene.
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Casa-escenario durante el concierto de Emanuel Ayvas

El Cicle Sons ha cumplido diez años y por eso la agenda de este otoño era especial. La programación que comenzó el 29 de octubre se cerró el pasado 7 de diciembre con un concierto en petit comité. Sin embargo, pese al escaso apoyo institucional, el público ha vuelto a respaldar las propuestas de riesgo del Sons, como se demostró especialmente en la cita compartida con la Fiesta de Nomepierdoniuna en el Casino Antiguo con el gran concierto de Wes Swing. Los grupos y solistas que han venido a Castellón no han sido solo de la escena internacional; el ciclo también ha hecho sitio a grupos locales bien prometedores.

El último invitado fue Emanuel Ayvas, un norteamericano con mucho que decir. Tocando en solitario por primera vez en Europa, Emanuel visitó Castellón guitarra en mano, para desplegar todo su talento interpretando canciones de la banda Emanuel and The Fear, de la que es compositor, guitarrista y voz. Supo desgranar el estilo pop electrónico-orquestal de su banda y quedarse con la esencia. Sin duda es el alma de su grupo y así lo demostró en el comedor de una casa que colabora habitualmente con el ciclo Sons y Nomepierdoniuna, donde él sólo se bastó para dejar al público boquiabierto en este gig in a flat.

No es muy habitual llegar al portal de una casa, que una desconocida te pregunte si vas al concierto, y que ante la respuesta afirmativa, te haga subir hasta el tercer piso junto a un puñado de personas más. Así es como comenzó el concierto de Ayvas. Al llegar arriba, alguien abrió la puerta y nos recibió muy cálidamente, en un salón realmente especial: vinilos, alfombras, bombillitas por el suelo y techos altísimos hacían que la estancia fuera el perfecto escenario improvisado para escuchar al estadounidense.

Él estaba ya preparado, esperando con su guitarra. Un poco nervioso. El público ya tenía un quinto en la mano cuando apagaron las luces y nos dejaron prácticamente a solas con él, que cogió su guitarra y nos atrapó al instante. Todos los allí presentes solo teníamos oídos para Emanuel. De repente estaba desbordando aquella habitación con una voz impactante. Una variedad de registros que daba la sensación de que había varias personas cantando. Por un momento, parecía que Emmanuel venía con la banda, subiendo y bajando los ritmos con solamente su guitarra y su armónica.

La atmósfera cargada de humo invitaba a nuestros sentidos a dejarnos llevar por la música. Sus canciones protesta, y algunas otras de amor, consiguieron que los pelos se nos erizaran en más de un momento, mientras al otro lado de aquella estancia que parecía que flotaba en el aire, se podía ver la plaza Santa Clara y la vida nocturna en la ciudad de Castellón, ajenos a lo que allí estábamos presenciando.

Emmanuel cantó y cantó. Todos le pedíamos "otra"; y él, tímido pero halagado, siguió tocando hasta que a alguno se le ocurrió que él también querría cenar, y encendieron las luces. Había una mesa dispuesta para que nadie se fuera con objeciones de la casa. Desde tortilla de patata, cus-cus o falafeles, hasta copas de vino sin aparente límite. La gente reía y charlaba del maravilloso concierto que el chico tierno nos acababa de regalar. Se escuchaba música que salía de algún toca-discos. La gente del colectivo Sons sabe montárselo bien.

Poco a poco volvimos a la realidad, no sin antes dar la enhorabuena a Emmanuel y devolverle la calidez que él nos había regalado con su concierto. Hacen falta más propuestas como esta en Castellón. No había manera más bonita de cerrar el Cicle Sons 2013. Gracias a ellos y al dueño por ceder su preciosa casa-escenario por una noche.

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