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'El cielo sobre Berlín' muestra en la UJI la llamativa variedad de recursos artísticos de Che y Moche

La compañía zaragozana Teatro Che y Moche ofrece una exhibición de recursos escénicos en su recreación del film de culto 'El cielo sobre Berlín' de Wim Wenders. Teatro, danza, proyecciones, circo y música se conjugan para una espectacular puesta en escena en el Paranimf de la UJI que reunió a 320 espectadores, una cifra destacable.
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Imagen de archivo de 'El cielo sobre Berlín' en que se mezclan interpretaciones, proyecciones y circo. Foto: Teatro Che y Moche.

"El cielo sobre Berlín", de Teatro Che y Moche, basado en la película dirigida por Win Wenders (1987). Intérpretes: Kike Lera, Saúl Blasco, Elia lozano, Elisa Forcano, Luisa Hernández, Alfredo Abadía, Raquel Anadón, Rosa Lasierra, Alberto Salvador y Pablo Lagartos. Director: Joaquín Murillo. Paranimf de la UJI de Castelló. Viernes 31 de enero (20:00). Duración: 1 hora y 20 minutos. Espectadores: 320. Entradas: 8/10 euros.

Es más habitual que obras teatrales inspiren películas de cine. Con El cielo sobre Berlín ocurre lo contrario. La compañía zaragozana Teatro Che y Moche recoge el emblemático film que en 1987 dirigió el alemán Wim Wenders y recrea en un escenario esta historia cuyo subtítulo, Las alas del deseo, ayuda a completar el panorama que se le ofrece al espectador. Sin embargo, si se acude al teatro sin haber visto la película o tener alguna referencia previa o el remake que protagonizaron Nicolas Cage y Meg Ryan (ubicándose en Los Ángeles), puede resultar un poco complicado entender hasta bien avanzada la representación qué peso real tiene cada escena representada en la columna vertebral de la acción (aunque la ubicación de algunas de ellas detrás de las pantallas ayuda a situarlas).

Aun así, el ser alado del principio ya ofrece la pista de que se trata de un ángel y su ubicación en las alturas da a entender que es un espectador de lo que ocurre a sus pies, en este caso en un Berlín aún dividido por el muro de la vergüenza. A su lado, un personaje femenino, porque Joaquín Murillo añade un tercer ángel a los dos de la película de Wenders, muy posiblemente por el deseo de introducir números de danza, de lo que se encarga Elia Lozano. Y es que Teatro Che y Moche se distingue en todas sus producciones por hacer uso de un buen número de disciplinas artísticas: teatro, danza, música, circo y, como en este caso, un espectacular video maping creado por Pedro Santero que consigue momentos tan chocantes como las imágenes del interior de la Biblioteca Nacional de Berlín.

Un momento espectacular de la función, con la proyección del interior de la Biblioteca de Berlín. Foto: Teatro Che y Moche.

El poema "Cuando el niño era niño" del austriaco Peter Handke (Premio Nobel de Literatura 2019) es el punto de partida, igual que en la película. Saúl Blasco y Kike Lera observan encima de la gran plataforma una serie de estampas de las que pueden ser testigos pero no partícipes, por su condición de ángeles, invisibles para los humanos. Accidentes, suicidios. una biblioteca con su narrador, Colombo -porque el mismísimo Peter Falk aparece en la película interpretando al detective que le encumbró-. y que en esta obra se descubre como un... (bueno, no hay que pasarse con los spoilers), un circo que celebra su última función antes de echar el cierre definitivo... Y es en este último lugar donde uno de los ángeles encuentra el motivo para convertirse en hombre, en mortal: una atlética trapecista dispuesta -no tiene otro remedio- a empezar en nueva vida.

En el momento de producirse el encuentro deseado por el ahora humano, se suma el karaoke en directo del tema "Wings of desire", que en la película sirve para mostrar a los auténticos Nick Cave and The Bad Seeds. Un recurso artístico más que sumar a este obra que es un canto a la paz, utópica, que transmite la idea de ser un poema visual hacia un mundo con esperanza. No es sencilla, no gusta a todos, pero por su variedad de recursos, resulta complicado que no se encuentre algo que elogiar. Con los fans del film ya tiene mucho ganado, y la cantidad de espectadores -por encima de los 300- hace suponer que en el Paranimf de la UJI se reunieron unos cuantos.

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