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Dj's, entre la psicología de la pista y los 'likes' (la noche de Castelló se mastica con Menta)

Carlos Bru, Adry Bass, Pablo Radiola, Juan Lapera y Rocket Dj son los dj's residentes de Menta MicroClub. Es un día cualquiera por la tarde y los dj's se encuentran en la sala de la calle Lagasca de Castelló para hablar de la escena, festivales, la psicología de pista, el postureo y cómo son las noches en un club que apuesta por el eclecticismo y convertirse en el referente. Lo está logrando.
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Carlos Bru, Juan Lapera, Javi Fabregat, Adry Bass, Pablo Radiola y Rocket Dj (de izquierda a derecha), un martes por la tarde en Menta MicroClub. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Que Carlos Bru, Rocket Dj, Pablo Radiola, Juan Lapera y Adry Bass estén en Menta MicroClub no es extraño. Bueno, que lo estén un martes por la tarde, puede que sí sea algo más inusual. La sala no parece la misma un martes por la tarde. La verja (con el Unknow Pleasures de Joy Division) está medio bajada y el squad de dj’s residentes de la sala de la calle Lagasca va llegando poco a poco. Para algunos es la primera vez que se ven las caras, sobre todo para Adry, encargado de capitanear las noches de Banana Club, el traje de música urbana que se pone Menta los miércoles. El último en llegar es Juan; pero Juan... es Juan. El primero es Rocket Dj (Emilio), con el tiempo suficiente para poder comentar con él su última pinchada en el Red Pier Fest. Se salió. También está Javi Fabregat, responsable de Menta y puede que la cara menos conocida. Carlos Bru, que además de dj residente se encarga de la programación, está con él en la barra cuando llegamos, haciendo tándem; probablemente, tejiendo ya la próxima temporada.

“No la veo mal, aunque es verdad que hace tiempo había más”, palabras de Rocket a la primera pregunta: ¿Cómo ven la escena de dj's en Castellón? “Ahora hay menos dj’s y más intrusismo”, espeta Pablo. Son cinco de los dj’s más activos en Castellón, forman el ADN de Menta y son la apuesta segura de la sala cada noche (de miércoles a sábado). ¿Puede todo el mundo hoy en día ser un dj? “Como poder, sí. Otra cosa es que realmente lo sea”, así abre Carlos el debate sobre la profesionalización o no del dj. “Podría serlo cualquiera que tenga dinero para un ordenador y un equipo”, continúa, “te bajas los hits de la lista de alguna radiofórmula, vas a cualquier discoteca, pinchas y, además, pones la pista boca abajo. ¿Por qué? Porque sabes que esos hits van a funcionar. ¿Será profesional? A lo mejor no”. Rocket asiente con la cabeza: “Antes tenías que invertir en música. Ahora, con una inversión mínima de una controladora, ya puedes pinchar porque la música, que es lo que verdaderamente hace a un dj, ya la tienes”. Carlos nos cuenta sus primeros años como dj; entonces pinchaba en vinilo y para poder hacer una sesión tenía que invertir en comprar discos, y pocas veces era rentable.

Entonces, ¿qué es lo que hace a un dj? “Vienes a trabajar para la gente, y no puedes olvidar esto”, explica Carlos, “pero lo que nos diferencia a nosotros es que cada uno aporta su estilo; yo soy incapaz de aportar lo que haces tú”, señalando a Juan, “y si hiciese lo mismo que tú en una sesión, no funcionaría igual”. “Intentas aportar algo para no convertirte en un algoritmo de Spotify”, añade el también miembro de FKA Blandengue junto a Pablo Radiola. Juan, medio en broma medio en serio, vaticina un futuro en el que las salas tendrán dispositivos que, a través de algoritmos, sabrán qué escucha y qué quiere escuchar la gente y pondrán directamente la música. Concepto que no se aleja mucho de la imagen de aquellos y aquellas dj’s que, por miedo a arriesgar, acaban pinchando lo mismo y recreando sesiones similares (fácil de comprobar, por ejemplo, tras cinco jornadas en el Arenal Sound): “Algunos dj’s se han vuelto cortoplacistas: Qué tengo que hacer hoy para tener un bolo mañana y no qué tengo que hacer para estar dentro de cinco años”, lamenta Pablo.

Rocket Dj. Foto: Carme Ripollès (ACF).

El mapa de ruta de Menta arranca los miércoles con música urbana para seguir los viernes con electrónica y el sábado con indie: “Algo que nos diferencia como equipo es que estamos abriéndonos a todo. El mejor ejemplo es Banana Club, que es lo más diferente”, apunta Javi, que también aprovecha para analizar una realidad que se está encontrando el club al ver que el lugar que parecía tener la electrónica está desapareciendo, mientras la música urbana es la que está cogiendo el relevo. “Al final se fusiona. Los sábados de indie he puesto a Ms Nina, y me he quedado tan ancho”, ríe Juan y añade: “hay un sector de gente que es un poco más pureta e igual le puede chocar, pero tiene que acabar acostumbrándose”.

Las barreras y las diferencias entre estilos cada vez son menos claras. Las bandas y artistas fusionan influencias y géneros, el público es capaz de disfrutar de un concierto de Niña Coyote eta Chico Tornado mientras baila con Locoplaya: “El eclecticismo da buenos frutos. Hay otros países como Estados Unidos o Inglaterra que lo han demostrado siempre”, analiza Pablo, “es algo que se refleja en nuestras sesiones; y quien diga lo contrario, miente, y quien no lo vea, está fuera”, sentencia mientras Adry añade: “Ahora la gente se abre más”.

Pablo Radiola: Hay un relevo generacional, lo que pasas es que al final esto es un negocio… ¿Qué haces? ¿Cómo englobas a todo el mundo? Es complicado, y más en una ciudad como Castelló. El relevo generacional nos lo da él (señala a Adry Bass); el público que él recibe, a la larga, vendrá a nosotros.
Javi: Al fin y al cabo, muchos sábados, la música que pone Adry, la ponéis vosotros…
Pablo Radiola: Exacto, y eso no habría pasado hace diez años.
Rocket Dj: ¡Ni hace tres!
Javi: Antes estábamos más cerrados. Lo que hemos intentado es abrirnos porque el público que viene es súper diverso.

Pablo Radiola. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Entre la psicología de la pista y los 'likes'

Analizar la evolución de los carteles de festivales como el FIB, independientemente de que sus nombres gusten más o menos, es una buena forma de ver de qué manera las barreras y diferencias entre géneros desaparecen, es más, se encuentran dando lugar a nuevas formas. De festivales también sabe mucho la crew de Menta. Rocket Dj, Carlos Bru y Pablo Radiola son algunos de los nombres que hemos podido ver en festivales de la zona como el FIB o Arenal Sound, entre otros muchos. Pero, ¿amigos o enemigos? “Para los grandes festivales somos un producto barato que cubre un espacio y da un servicio; para nosotros, estar en el cartel”, explica Pablo. “El FIB es un festival grande y se nutre de dj’s locales y pequeños, sabe de sobra que lo que te va a pagar, solo con tus colegas, lo va a recuperar”, añade Rocket. Siguen hablando sobre sus experiencias, pero Emilio da en la clave: “Los festivales lo primero que miran es cuántos seguidores tiene el dj”. Adry levanta la cabeza del móvil, está lanzando un sorteo entre sus seguidores de Instagram pero el tema parece que le ha tocado de cerca: “Yo he estado cerca de pinchar en un festival y al final han fichado a otro dj por tener más seguidores”.

"Los festivales lo primero que miran es cuántos seguidores tiene el dj" (Rocket Dj)

Ya no solo se trata de la psicología en la pista, la destreza, el bagaje y la música, un dj ahora también se tiene que preocupar de mucho más… “La imagen es muy importante”, afirma Adry; a lo que Javi apostilla: “Es lo más importante”. “Me he gastado mucha pasta en vídeos y fotos para enseñar a la gente a dónde voy”, sigue explicando el director de orquesta de Banana Club, “la escena está así… Si vendes una cosa y tienes buena imagen, pinches como pinches, vas a festivales”. Todos asienten, pero saben que una buena foto en el momento preciso puede serlo todo, conforme reconoce Rocket recordando un selfie certero en el Arenal.

Son las seis de la tarde en un festival y en el recinto solo hay 20 personas. O una noche cualquier en un club cualquiera y no hay más de 10… ¿La pesadilla de un dj? “La técnica se aprende con horas, lo que no aprendes en esas horas es el bagaje que te aporta vivir eso”, defiende Pablo, “puedo decir que soy mejor o peor dj por la cantidad de mierda que me he comido, y agradezco habérmela comido. Es más difícil pinchar para 100 que para 10.000”. “Es más bonito pinchar por 10.000 que por 100.000”, bromea Juan. Ríen y agradecen haber tenido que verse en ese tipo de situaciones, tal vez por aquello de que lo que no te mata te hace más fuerte. Adry asiente a las palabras de Pablo: “La carrera de dj también es estar en una sala y saber cómo sacar adelante la sesión con 50 personas”. Él sabe muy bien lo que es tener que arrancar con un proyecto desde cero y prácticamente desconocido como Banana Club para darle el impulso y convertirlo en la opción de los miércoles: “A día de hoy, lo agradezco”.

Adry Bass. Foto: Carme Ripollès (ACF).

“Antes la gente venía a bailar y al dj no se le pedían canciones”

“A la gente no le puedes dar siempre lo que pide, que después se le va la olla”, bromea (o no) Juan Lapera. Pero, ¿es pesada la gente cuando va a clubs como Menta y se acerca al dj a pedir alguna canción? “A mí no se me ocurre ir a Manowar a pedir reggaetón o a Santos a pedir electrónica. Si llevas dos horas escuchando indie y electrónica y me pides reggaetón, te has equivocado”, explica Carlos, “tu local es el de al lado; yo te acompaño, que está al girar”, bromea.

Carlos Bru: Alex Ibarra puso el sábado un edit de David Cano de un tema de Antonio Orozco con una base electrónica y otro tema mezclado… Para flipar. La gente cantando y yo pensando: está sonando Antonio Orozco…
Javi: Yo subí y le dije que eso no era legal -ríen-.

Carlos Bru, también encargado de la programación de la sala. Foto: Carme Ripollès (ACF).

“Antes la gente venía a bailar y al dj no se le pedían canciones. Ibas a bailar y a descubrir”, nos cuenta un Rocket que añora esa mayoría que solo salía a bailar, ahora, en parte, arrastrados por ese postureo que solo busca saberse la canción o la presión de grupo de no sentirse en la onda porque no se saben el tema y el resto del grupo sí; la zona de confort. “El problema de pedir siempre lo mismo, y es algo que no comprendemos, tal vez porque lo vemos desde dentro, es que la gente escucha entre semana una música que pide también los fines de semana”, analiza Pablo. “Y llega el sábado y, en vez de escuchar música nueva o descubrir cosas, piden lo que llevan toda la semana escuchando”, añade Rocket. También confiesa que una de sus grandes satisfacciones es cuando, al jugar con una canción nueva en la sesión, ve que funciona y le preguntan por ella.

“El mérito del dj es que encaje lo que tú quieres”

“Si eres capaz de llevar una sesión, eres capaz de llegar a poner lo que tú quieras porque tienes las artimañas para hacer que encaje. El mérito de un dj es este”, explica Pablo. Pero si una banda ensaya, un dj… El propio Pablo es quien explica su método de trabajo previo: “Dejas de escuchar música para ti y empiezas a escuchar música que se divide en dos grupos: la pincharía o no la pincharía. Te organizas las pinchables y generas ideas de lo que puede ir bien con qué y buscas el momento para poner esa canción y generar el efecto que buscas”. “Así es como puedes ver cuándo la pista está calmada y saber en qué momento sacar la bala para ponerla en marcha”, añade Carlos. “Desarrollas capacidades en las que eres capaz de percibir qué virtudes tiene esa canción de cara a la pista”, concluye Pablo. También saber medir los tiempos, porque, como bien apunta Javi: “En menos de 20 minutos puede cambiar todo”; enganchar al público, conseguir que cuando entren, se queden. "Son los 15-20 minutos clave de la noche, ahí te la juegas", confirma Emilio.

Rocket dice que no hay nada que no pincharía, aunque se ve muy alejado de géneros como el tech house: “Ni tengo, ni me gusta, ni lo entiendo”. Pablo es más tajante: “No pincharía la música que no controlo”; como Adry: “No pincho lo que no me gusta”. Juan disimula su singularidad en un “no pincho lo que no tengo en el disco duro”. Distinción que sus compañeros de cabina en Menta le alaban durante toda la conversación, como Carlos, que confiesa haber cerrado el pasado fin de semana con “El tiburón” en honor a él:

Juan Lapera: Hago lo que puedo
Carlos Bru: Eres la única persona capaz de poner música que si la pusiese yo, se vaciaría la sala. Tú la pones, te la sacas ahí en medio y la gente baila. Eso es Juan.

Juan Lapera. Foto: Carme Ripollès (ACF).

En cuanto a lo más raro que les han podido pedir, de todo… A Rocket hace poco le rogaron una bachata, incluso a cambio de dinero, y Adry se quedó ojiplático cuando le pidieron una sevillana en Banana.

También curioseamos con ellos sobre sus referentes. Adry, que se mueve en un perfil distinto al resto, se queda con Ballesteros y Alex Martini. Juan, sigue siendo Juan: “El algoritmo de spoti” y, entre dientes, su compañero, Pablo Radiola. También lo es para Rocket: “Técnica me enseñó Dejotacop y más allá de la técnica, Pablo”. En la lista de referentes locales, también aparecen nombres como el de Fede (Conga) y Chus (Caries), a quienes reconocen que marcaron la línea a seguir, o Marc Barceló. Pablo también apunta a un valor que está asomando en la escena local: Fonky Chef. En cuanto a grupos locales pinchables, se quedan con FKA Blandengue y su “Manises 79”: “¿Quién no ha pinchado a Blandengue?”, comenta Carlos. También Novio Caballo, deBigote, Claim y Balloon Flilghts.

"Antes un dj era un selector musical. Ahora un dj selecciona emociones" (Pablo Radiola)

La psicología en la pista

Es difícil de imaginar, con la sala vacía un martes por la tarde, cómo se ve y se gobierna desde la cabina de Menta una noche. Los cinco dj’s y Javi están hablando y sirviéndose cervezas junto a la barra. No hay nadie más en la sala, pero desde la cabina, que para quien no entienda mucho del asunto se traduce en una plataforma llena de cables y luces, se puede ver absolutamente toda la sala. Bajo el letrero luminoso de Menta, no solo se encargan de poner música, también de observar: “La diferencia entre un dj profesional y otro que no es saber mirar”, asevera Carlos.

Confiesan que lo observan todo: la ropa que llevas, lo que haces, cuándo decides bailar, cuándo parar, si vas a la barra, sales a la calle… Y así es como manejan cada noche y crean un equilibrio lógico: “Antes un dj era un selector musical. Ahora un dj selecciona emociones”, explica Pablo, “la clave está en saber qué sensación quieres generar”. Entonces, ¿nos convertimos en vuestras marionetas, Carlos? “Al revés, el publico nos maneja. Si yo pusiese lo que me apetece un sábado, la sesión sería diferente”. “Hay temas que los pones porque quieres y hay temas que los pones porque la noche los pide”, añade Adry.

Los dj's residentes de Menta hablan sobre la escena, festivales, la psicología de pista... Foto: Carme Ripollès (ACF).

Su capacidad de reaccionar, observar y llevar la sesión, de saber responder cada noche. Confiesan que no llevan las sesiones preparadas, improvisan: “Según donde pinchas ya sabes por dónde vas a ir”, cuenta Rocket. “En Días de Campo me preparé 50 canciones, sabía que no iba a ponerlas todas pero ya sabía por dónde podía tirar”, explica Carlos, “¿Podría haber improvisado? Perfectamente. De hecho, improvisé sobre 50 canciones”.

Cinco años de Menta en Castelló

A Javi no le gustan las fotos y algunas de sus respuestas se diluyen entre las conversaciones de los dj’s. Es la parte que nadie ve por las noches, pero es el que maneja su trastienda con el aprecio de los suyos, algo poco común en la noche. Pisa seguro, sabe que una sala no deja de ser un negocio y que se puede respirar un poco mejor si te rodeas de un buen equipo humano. Son sus residentes, los pilares sobre los que se teje la maraña que es Menta y la sala ya es su casa:

Rocket Dj: No hay otros clubs en los que gente de 20 a 50 años estén en el mismo sitio.
Juan Lapera: Nos tratan de puta madre. Todo lo que le hemos propuesto, lo hemos hecho.
Pablo Radiola: Cuesta encontrar promotores que te cuiden.
Rocket Dj: Las claves de Menta son el tamaño, el sonido, la ubicación y el público. Aquí no hay ni una pelea o problema.
Pablo Radiola: También el eclecticismo del que se nutre la sala. Es importante que la gente vea esto…
Juan Lapera: Al fin y al cabo, indie significa independiente.

¿Se puede mantener viva una sala en Castelló? “Ahora es difícil”, explica Javi, “y más una sala que lleva cinco años. El trabajo que se ha hecho aquí ha sido muy bueno. Es verdad que va por ciclos, y sabíamos que este año sería un punto de inflexión. Hemos vuelto a recuperar el bajoncillo del año pasado y toda la culpa es de ellos”. El mejor ejemplo, su apuesta por Banana Club: “Parecerá una tontería, pero las fiestas del miércoles han pegado una explosión muy grande y ha hecho que gente que viene los miércoles haya descubierto una sala y venga un sábado”, razona. “Acogemos a gente muy diferente y eso es lo que nos nutre. Es lo que nos diferencia en cuanto a programación y música de todo lo que hay en Castellón. Y ellos ayudan mucho porque tienen un abanico muy amplio y la gente lo acepta. Este año se ha notado mucho”, confiesa.

"A mí no se me ocurre ir a Manowar a pedir reggaetón" (Carlos Bru)

Menta sobrevive en una escena en la que las salas de conciertos nunca han dejado de tambalearse y, a su vez, aparecen nuevas rutinas de ocio en la gente, como el tardeo: “Mucha gente dice: “Es que el público no responde a los conciertos”. No responde a los conciertos a los que tú crees que tienen que responder”, sentencia Pablo, “no es que sea un cambio generacional, es un cambio de gustos; por eso las salas se han visto muy perdidas”.

La sala de la calle Lagasca cierra la temporada 2018-19 con una apuesta clara por el eclecticismo, la variedad, convertirse en la respuesta a la necesidad de un público que no tenía a dónde ir, como es el caso de Banana Club, y combinar su programación de dj’s con la de música en directo con nombres como Los Fresones Rebeldes, Apartamentos Acapulco, Bestia Babé, Soledad Vélez o Cariño: “No te voy a mentir, lo de los conciertos está siendo complicado”, cuenta Javi, “no ha terminado de funcionar y puede que el año que viene cambiemos el formato o los horarios”. La mente, en la próxima temporada: “Queremos dar un golpe en la mesa y decir: estamos aquí. Apostar por algo diferente”.

Un inusual martes por la tarde en Menta con Javi y su equipo de dj's residentes. Foto: Carme Ripollès (ACF).

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