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Arenal Sound 2016. Divide y vencerás

Crystal Fighters puso a bailar al festival y Love of Lesbian volvió a conectar, pero la sorpresa en el arranque del VII Arenal Sound fue la buena respuesta del público los dos primeros días en la playa, destacando Zahara. A partir del jueves el nuevo recinto de Jardines de Malvarrosa se lo merendó todo.
  
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Imagen del concierto de Love of Lesbian. Foto: Carme Ripollès.

El Arenal Sound más complicado de sus siete años de historia, el del "no pero será que sí", el de la intervención de la Generalitat Valenciana para avalarlo, el del la división de la zona de conciertos en dos zonas separadas por 2 kilómetros de distancia, el que es posible que sea el último en celebrarse en Burriana -desde el Ayuntamiento de Nules no pierden ocasión para reivindicar su predisposición- va camino de convertirse en el más exitoso en cuanto a asistencia a conciertos de grupos (los dj's siempre han jugado dentro de este festival en otra liga con más público). Las dos primeras jornadas, desarrolladas íntegramente en la playa, estuvieron mucho más concurridas que en ediciones anteriores (la organización apuntó a "más de 30.000 sounders" acreditados el día de la apertura).

El jueves ya fue una historia distinta y el nuevo recinto de conciertos, en Jardines de Calatrava, no tuvo adversario en el desigual pulso con el Inside Stage de la playa. Las dudas iniciales sobre las dificultades para desplazarse de una zona a otra han quedado superadas con los autobuses o los paseos. Sobre el escenario, sorpresas las mínimas, ya que casi todos repiten en este festival, por tercera o cuarta vez. Decenas de miles de espectadores ante el escenario principal (Hawkers Main Stage) con sus correspondientes bailoteos (Crystal Fighters se llevó la palma) y una buena cantidad de cuatro cifras frente al secundario (Negrita Stage) en momentos como el de Fuel Fandango.

Espectacular imagen de Miguel Campello. Foto: Carme Ripollès

Para la historia del festival queda que el ilicitano Miguel Campello ha sido el protagonista del primer concierto en el (¿provisional?) nuevo recinto. Bajo un sol que dejaba muy poca tregua consiguió reunir a unas 400 personas a los sones de su rock andaluz, no demasiado alejado del que ofrecía con El Bicho. Lo de los gandienses La Raíz ya es una historia mucho más multitudinaria (la mayor cercanía de la mesa de sonido y luces al escenario principal de lo que estaba en el anterior recinto provoca mayor masificación). Al poco de salir al escenario ya mostraban la bandera republicana y lanzaban sus mensajes reivindicativos rimados a cuatro voces, como los incluidos en Entre presos y poetas, poniendo a bailar a miles de personas con su fusión de ritmos.

La Raíz estrenó el nuevo escenario principal, con este resultado. Foto: Carme Ripollès.

En el escenario secundario se mantuvo el deje andaluz con Fuel Fandango. Con la voz de Nita ya recuperada -varios de sus recientes conciertos han tenido que ser suspendidos- y con una gran clase a la hora de conducir unas poéticas coplas cada vez más electrónicas que en lugar de inducir al baile flamenco lo hace mayormente al discotequero, con pinceladas propias de chill out. La suya fue la actuación más seguida en el escenario secundario, por el que también pasó el trío irlandés All Tvvins, recordando que el clásico formato batería, bajo y guitarra, con toques de teclados, sigue siendo válido, aunque su rock alternativo no pudo con la hora de la cena de la mayoría... y es que la mayoría prefirió la oferta de Love of Lesbian y Crystal Fighters, dos buenos conocidos en el Arenal Sound.

Santi Balmes volvió a conectar con el público del Arenal Sound pese a los kilómetros acumulados en la carretera. Foto: Cristian Lorente.

Love of Lesbian están en prácticamente todos los festivales veraniegos y, tal vez como consecuencia, algo de cansancio pareció atisbarse, aunque van tan sobrados en escena -principalmente la voz de Santi Balmes- que no tienen ningún problema en ofrecer una actuación bastante por encima de la solvencia. Un repertorio con fuerte presencia de los temas del reciente El poeta Halley, soltando el efectivo "Bajo el volcán" entre sus primeras bazas. Rescates del pasado como "Manifiesto delirista", la fusión de masas que resulta de la interpretación de "Algunas plantas" o ese "Club de fans de John Boy" que quisieron que el público hiciese suya en algunas partes, ganando en emotividad, pero a costa de la fuerza habitual. Menos artificios escénicos usados que en su visita anterior (2014), aunque con un pretendido ornamento intelectual a través de proyecciones de la tabla de elementos químicos o normas de ortografía en referencia al uso de los signos de puntuación (sic).

Crystal Fighters, ropajes blancos y percusión. Foto: Cristian Lorente.

Crystal Fighters arrancaron con una exhibición percusiva a la que le sobró algún minuto antes de poner a bailar a las decenas de miles de personas con "Solar System". Imagen propia del flower power, con ropajes blancos, pies descalzos y ornamentos vegetales. Le cantan a "San Francisco" y a "L.A.", pero también declaran "I Love London", que es donde residen estos descendientes de navarros, tal como se enorgullecen en declarar. Bailes, bailes y más bailes a cargo de un grupo que usa ukeleles, pero también electrónica, y como va soltando coros y "yeah, yeah" (caso de "At home"), pues hasta logran el efecto karaoke.

EL ESCENARIO PLAYERO PASA A SECUNDARIO... SALVO CON GREEN VALLEY

De la misma manera que el escenario de la playa ha sido el gran protagonista de las dos primeras jornadas del Arenal Sound, el jueves parecía el gran olvidado. Sino que se lo pregunten a Tardor, encargados de arrancar la jornada de conciertos del jueves 4 en un Inside Stage al que parecía que le costaba arrancar y con un público que ni se acercaba a la centena (mayoritariamente valenciano).

Algo similar a lo que le ocurriría después a Funkiwi’s. Su música bebe de distintos géneros, pudiendo apreciarse tintes funk y rap principalmente, pero también cierto aire reggae y dancehall. Compaginan sus conciertos con la grabación del que será su tercer largo, como anunció Dante (voz), y el resultado es un directo divertido, con ritmo y en el que tampoco falta ese carácter de denuncia de sus rimas (“Ritmo hostil”). Con una propuesta sólida sobre el escenario, pero también con muy poca afluencia de público, Mediterranean Roots inyectaba más sonidos reggae en el Beach Club.

Y, es que, durante la jornada del jueves parecía que la playa del Beach Club se hacía más y más grande, e incluso que no perteneciese al mismo festival (en la más de media hora que separa un concierto de otro, el recinto era desolador). Tuvieron que luchar contra los grandes de la jornada, como Love of Lesbian y Crystal Fighters, y pocos eran los que decidían acercarse a la playa para ver qué estaba ocurriendo, algo perfectamente comprensible teniendo en cuenta el calor y la distancia.

Green Valley fue la gran excepción en la noche del jueves en el escenario de la playa.

Aunque el que consiguió acabar con la mala racha del Beach Club fue Green Valley, que hizo pleno (con enfado de algunos sounders, ya que hubo un error en los horarios de la app, que señalaban el concierto a la misma hora que estaba programado el de Funkiwi’s). Ander (voz) y los suyos consiguieron dar luz a la playa del Arenal Sound, haciendo que el reggae tenga un hueco en el festival, repitiendo el éxito de la pasada edición.

Es difícil resistirse y no dejarse llevar con temas como “La vida va”, “Cuéntame” o “Nubes de cristal”. Su reggae es contagioso, variando entre ritmos más marcados y otros más pausados, y su directo consigue jugar entre letras que hablan de igualdad, de presión policial, de libertades, de maltrato animal y de la Madre Tierra, pero también de amor, fraternidad, reggae y marihuana. Todo ello creando una conexión total con el público. Sonó Ahora (2016), pero también Hijos de la Tierra (2013) y temas ya claves en la banda (“Los sueños”). Enmarcaron y relataron historias (“Escribe tu historia”), tal y como siempre hace su música. E incluso el Arenal Sound bailó dancehall a ritmo de “Estamos ready”. Se despidieron con unos coreados “Si no te tengo” y “Maria Marihuana”. Parecía que el Beach Club había recobrado la vida.

LAS MUJERES SE REIVINDICAN

Zahara consiguió una gran afluencia de público en la primera noche del Arenal. Foto: Carme Ripollès

“Esta canción se la quiero dedicar a las mujeres, a mujeres como una artistaza como Zahara que acaba de actuar en este escenario, a todas las mujeres. Es necesario reivindicar que nuestro papel es el mismo, sin diferencias. Así que “Wendy” va dedicada a todas las mujeres presentes, y ellos, que la disfruten”, comentó Amancay Gaztañaga, la voz femenina de Grises. En los dos primeros días del Arenal Sound, en el Inside Stage (el de la playa), las mujeres se han reivindicado, y muy bien, frente a un público más numeroso del que era habitual otros años en ese mismo espacio y en esas jornadas de bienvenida.

La presencia de Zahara congregó una cantidad de público digna de alguno de los grupos internacionales con facilidad para hacer bailar a los espectadores. La andaluza es una de las artistas que más ha subido en estos años dentro del panorama nacional, con el añadido de que constantemente reivindica ese papel de la mujer al que se refería Amancay, como lo demuestra su presencia en numerosos actos alusivos. Con una bella voz acompañada en muchas fases por un efecto de eco supo conducir a la perfección el show, combinando su faceta más acústica (“El frío”) con la rockera (“Rey de reyes”) y ese toque kitsch a lo Fangoria, incluida una referencia a Yola Berrocal antes de “Caída libre”. Se marchó del escenario bailando y es que desde su primer reverb de voz hasta su adiós supo desarrollar un concierto sin altibajos, con “El deshielo” como el momento más coreado.

Era su tercera vez en un Arenal de repeticiones, como la de Grises, que como siempre ofrecieron un show para bailar sin mayores preocupaciones a través de las efectivas “El hombre bolígrafo” o “Plástico eléctrico”, asomando una parte más atmosférica procedente de su reciente Erlo. No faltó el ya clásico problema de luz durante su actuación, aunque esta vez no afectó al sonido.

Nita, de Fuel Fandango, otra voz femenina triunfadora. Foto: Carme Ripollès.

El miércoles fue Carmen Boza la que arrancó la jornada, en un concierto quizás demasiado largo (1 hora y 20 tenía programada) para un festival, y más de las características del Arenal Sound, donde la canción para escuchar no ocupa la primera prioridad. Canciones sentidas, coreadas por sus más fieles, para dejarse conducir por algún arrebato rockero. Belako fue el grupo que más mujeres aportó, dos, y también el sonido más oscuro, más post-rock, más noise... el que más ha gustado a quienes escarban entre la programación buscando guitarras que no ceden protagonismos.

Lore, de Belako. Foto: Carme Ripollès.

En el apartado masculino, abrió el festival El Último Vecino, con ese pop electrónico ochentero en  el que por momentos la voz de Gerard Alegre parece desencaminarse dentro de un manto instrumental no bien equilibrado (la guitarra aparecía siempre tapada). Taburete llamó la atención de los medios de comunicación por la presencia de Guillermo Bárcenas –el hijo del tesorero del PP imputado por el caso Gürtel- y el nieto de Gerardo Díaz Ferrán -el ex presidente de la CEOE condenado a 5 años de prisión por saquear y blanquear capitales en Viajes Marsans-, Antón Carreño. Sobre el escenario, Guillermo demostró no tener mala voz y no ser mal showman, con una música que dirigida a adolescentes, tal como quedó constatado entre el público congregado (bastante numeroso, por cierto). La presencia masculina del miércoles la puso el pop de sentimientos de Pol –sin el 3.14- al frente de su grupo, con menos asistencia de espectadores que en la noche anterior y con la traba de ser más largas las actuaciones y con excesivo tiempo entre una y la siguiente... No hubiese ido nada mal la presencia de otro grupo en el cartel, recordando además que ninguno de la escena castellonense formaba parte del largo listado general.

Imagen del público en la noche del estreno del nuevo escenario principal. Foto: Cristian Lorente.

 Foto de portada: Santi Balmes de Love of Lesbian, en fusión con el público. Carme Ripollès


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