La Balsa de la Medusa

La, hasta hace poco, cita musical por excelencia de este país, de un tiempo a esta parte no gana para sustos, ni sus organizadores ni el atónito público en busca de refrescantes experiencias musicales. Posiblemente la edición de este año haya sido la más raruna por esa extraña sensación de deriva hacia recovecos y sorpresas inauditas. Este artículo de opinión en plan coña marinera trata con desenfado y sorna un tema que si nos ponemos serios no tendría ni pizca de gracia. El FIB, si exceptuamos a MIA, Tame Impala, El Último Vecino y pocas cosas más, merecía otro 20º aniversario.