Cine

Creemos haberlo visto todo, pero todavía no hemos visto nada. Cannes 2012

Una año más, el festival de Cannes sale a escena. Muchos nombres conocidos y poca expectación, a priori, dentro de una Sección Oficial coherente que busca analizar el mundo actual, las causas y consecuencias que mueven al individuo y lo llevan a actuar al extremo para salir adelante. El cine español, una vez más, apenas se asoma al certamen con más publicidad y que presenta el panorama fílmico internacional que se va a ir mostrando a lo largo del año.
Envía Envía
Imprimir Imprimir

Noticias relacionadas

Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Ya se lo decía Eiji Okada a Emmanuelle Riva en Hiroshima mon amour (Alain Resnais, 1959): “Tu no has visto Hiroshima”, mientras se muestra al espectador una serie de imágenes que documentan la atrocidad bélica, y la voz de la actriz hace una lista de todo aquello que ha visto en el museo, en la noticias, lo que le han explicado, lo que se ha filmado. Lo podremos haber visto todo y pensar que sabemos algo, pero no hemos visto nada. Resnais, Haneke, Kiarostami, Vinterberg, Sang-soo, Cronenberg, Carax, Garrone, etc. toda una serie de cineastas que ya han estado presentes, varios de ellos se han alzado con la Palma de Oro, vuelven a acudir a un Festival de Cannes, que, tras la expectación generada el curso pasado con el film de Terrence Malick El árbol de la vida (2011), este año parece ser más tranquilo y sin grandes atenciones a obras concretas. Algunos apuntan a un año de transición, pero si atendemos a las propuestas de estos veteranos cineastas (además de las escasas, pero  gratificantes, incorporaciones), observamos que todos ellos nos ofrecen algo nuevo dentro de su filmografía. Los mismos realizadores, renovadoras visiones del cine, que sigue demostrando su innovación, sus preocupaciones por un mundo que parece ir hacia la deriva y en el que no hay que estancarse, sino seguir hacia delante. Sin grandes películas acaparadoras de toda la atención de la prensa, la Sección Oficial del festival se muestra como un núcleo coherente y maduro que reflexiona, con la mirada puesta en el futuro, hacia estos tiempos de crisis ideológica y convulsos cambios políticos y socioculturales. El festival, que comienza este miércoles 16, dará a conocer a sus ganadores el 27 de mayo.

Hacia esta lectura se posiciona la película que más expectativas a generado de cara a su presentación: Cosmoplis. La cinta dirigida por David Cronenberg y protagonizada por Robert Pattison, parece distanciarse de los sobrios ejercicios que el cineasta canadiense había abordado con Una historia de violencia (2005), Promesas del este (2007) y Un método peligroso (2011), ofreciendo un recorrido a través de Manhattan siguiendo a un joven multimillonario que en sus diversos encuentros nos mostrará una perspectiva generalizada de la sociedad en los comienzos de este nuevo mileno, donde la violencia, el poder y la corrupción son los ejes de acción.

Matteo Garrone opta por analizar el mundo de la televisión y su falsa realidad; con Reality nos mostrará los entresijos que se ocultan dentro de la versión italiana de Gran Hermano siguiendo a un pescadero napolitano que participa en el concurso. Después de haber realizado la hiperrealista, cruda y arriesgada Gomorra (2008) acerca de las mafia napolitana, Garrone busca otro tipo de fuerza de poder en la sociedad.

De la manera que el gobierno de Irán está coartando la libertad de expresión de algunos realizadores, véase la cinta de Jafar Panahi, Esto no es una película (2011), Abbas Kiarostami optó por la realización de sus últimas películas, después de sus derivas videoartísticas (puramente fílmicas), por hacerlo fuera de su país. Si Copia certificada (2010) reunía a un inglés y una francesa en un pequeño pueblo italiano, en Like Someone in Love, Kiarostami viaja hasta Japón (en una coproducción francojaponesa) para exponer la vida de Akiko, una joven estudiante que debe prostituirse para pagar sus estudios, y es que hoy en día la educación, tan necesaria, está muy cara.

Y sobre el funcionamiento empresarial, utilizando la relación entre jefa, secretario, el marido de esta y su sirvienta como metáfora, Im Sang-soo, que venía de realizar un remake con similar ambientación a su nuevo film, presenta en Cannes The Taste of Money. Donde la venganza y las represalias también tendrán su hueco, esta vez con los casino dirigidos por la mafia, será en Killing Them Softly, el tercer trabajo del interesante director australiano Andew Dominik, cuya anterior film era el western posmoderno El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford y que cambia totalmente de registro para que Brad Pitt se convierta en un investigador de robos en estos centros de neg(ocio).

La reclusión y la negación de un avance ante una confortable apariencia de bienestar son el punto de partida de Beyond the Hills, cinta de Cristian Mungiu, ganador en Cannes por 4 meses, 3 semana y 2 días, el cineasta rumano más reconocido, y el más puntero a la hora de retratar el pasado y presente da la actual sociedad rumana. En esta película Alina regresa a su pueblo natal para que su amiga de la infancia vaya con ella a Alemania en busca de prosperidad, pero esto solo será el comienzo… También en The Paperboy, de Lee Daniels, sus protagonistas vuelven a su tierra natal para investigar un caso de asesinato e intentar exonerar a un hombre del corredor de la muerte. Recordamos a su director por Precious,  que también se acercaba a los problemas de la injusticia en los seres humanos que no la merecen y el trato que reciben por la/su condición a la que están sometidos.

Con reparto hollywoodiense, al igual que la cinta de Daniels, se presenta la última de John Hillcoat, Lawless. Hillcoat regresa a los años de la ley seca, donde unos hermanos intentan traficar con whisky casero. Unos años más tarde, hacia finales de los cuarenta se sitúa On the Road, la adaptación que Walter Salles hace de la obra de Jack Kerouac representativa del movimiento beat, donde dos amigos recorren Estados Unidos después de la muerte del padre de uno de ellos. Conocerse asimismo, pensar en los errores del pasado, dar un paso adelante para que el futuro sea mejor. Y, Jeff Nichols, que nos sorprendió con Take Shleter, ahora lleva a su protagonista un poco más allá y lo sitúa en la soledad, refugiado en una isla de Mississippi, escapando de la ley, que hoy se muestra tan dura y represiva, y de unos caza recompensas. ¿Hasta dónde podemos llegar si el refugio de su anterior largometraje es inútil? Hasta el barro o en su título original: Mud. La presencia norteamericana en el festival de este año, abundante y con aspiraciones de taquilla de cara a su estreno, parece querer resarcir la Palma de Oro del año pasado, también a una cinta de esta nacionalidad, pero que no estaba hecha para obtener un gran rendimiento en salas.  Además de ampliar el abanico promocional del festival.

Entre las demás propuestas de esta sección oficial encontramos: De rouille et d’os (Jacques Audiard), The Angel’s Share (Ken Loach), In the Fog (Sergei Loznitsa), After the Battle (Yousry Nasrallah), Paradise:Love (Ulrich Seidl), The Hunt (Thomas Vinterberg) y Post tenebras lux (Carlos Reygadas). Además de destacar otros cuatro títulos, serios candidatos a llevarse la Palma, nunca mejor dicho. Un cineasta siempre eficiente y reconocido en este festival es Michael Haneke, que regresa a Cannes después de haberse llevado el gran premio con La cinta blanca en 2009. Amour (Love) nos sitúa junto a Georges y Anne, dos octogenarios profesores de música, que no quieren envejecer. Un ataque de Anne, que le producirá una parálisis pondrá su amor a prueba, pues en tiempos de crisis el amor y la compañía (o el no estar solo) es lo más importante.

También con la presencia de Isabelle Huppert cuenta la película de Hong Sang-soo: In Another Country. Una joven y su madre intentan evitar el pago de las deudas marchándose a la ciudad de Mohang. Allí, la hija comenzará a escribir un guión para un cortometraje e intentar evadirse un poco de su realidad. El guión está protagonizado por tres mujeres con el nombre, vaya casualidad, de Anne, y recibirán la ayuda de diferentes personas. El anterior film de Sang-soo mostraba destellos de la Nouvelle Vague en un arriesgado ejercicio narrativo que le permitió estar en la sección Una cierta mirada, siendo uno de los cineastas asiáticos con plaza fija en Cannes pero que siempre sorprenden y revitalizan el cine.

Quien llevaba desaparecido doce años era Leos Carax, que regresa con Holy Motors, un trabajo sobre la identidad con Eva Mendes de protagonista. Poco se sabe acerca de este film, pero, que el director de Los amantes del Pont-Neuf (1991) se haya puesto nuevamente tras las cámaras ya es noticia. Y si hay que mojarse y dar una predicción para llevarse la Palma de Oro, esta es para Vous n’avez encore rien vu, de Alain Resnais (foto derecha), que vuelve a insistir, 45 años después de habérnoslo dicho acerca de Hirshoma, en que todavía no hemos visto nada. Aquella película por la que estuvo nominado a la Palma en el año 1959 resuena en el título de su último largometraje. El cineasta francés, premiado con galardones menores en este festival, parece querer rendir cuentas con su (y con) la Historia; y si la anterior y magnífica Las malas hierbas le había devuelto a primera línea de juego, esta nueva película cuya trama inicial reúne a un grupo de actores en la casa de un difunto dramaturgo para leer su testamento, podría darle el reconocimiento a un cineasta imprescindible y que demuestra la evolución de una obra, el paso del tiempo y como variar la forma e intenciones en cada film, atendiendo siempre a sus más profundas preocupaciones.

Cine español en Cannes

Una mala noticia para el cine español es su exigua presencia en Cannes. Únicamente una película de completa producción nacional, dos films latinoamericanos con productora española y un largometraje hispano-americano van a estar en las secciones paralelas del festival. Sueño y silencio es el cuarto largometraje de Jaime Rosales, ganador del Goya por La soledad (2007). Competirá en la sección Quincena de los realizadores y su director no quiere decir nada de ella, pues espera sorprender al público y al jurado. El otro director español es Antonio Méndez Esparza, que compite en la Semana de la Crítica con su Aquí y allá. En palabras de Esparza el fim trata de “un hombre que vuelve a su hogar y trata de recuperar su sitio como padre, como esposo y como parte de la comunidad”.

Una coproducción entre España y Estados Unidos, rodada en México, que no es gran signo representativo de la cinematografía nacional, sino un islote como otros tantos que están surgiendo en medio de la enmarañada industria nacional que no consigue asentarse en propuestas autorales de calidad. Por ello, Juan Gordon, productor de Morena Films ha optado por producir en Argentina a Pablo Trapero su Elefante Blanco, con Ricardo Darín de protagonista; y 7 días en La Habana, un largo colectivo con la presencia tras las cámaras de Laurent Cantet, Benicio Del Toro, Julio Medem, Gaspar Noé, Elia Suleiman, Juan Carlos Tabío y Pablo Trapero; en corpoducción con Francia. La situación del cine español debe cambiar, y un buen paso sería conseguir realizar producciones capaces de optar a un puesto en festivales de prestigio como Cannes.

Deja un comentario

He leído y acepto el Aviso Legal

Puedes consultar el tratamiento que hacemos de tus datos y la forma de ejercitar tus derechos en nuestra Política de Privacidad,