
gavina.mp3 es el proyecto del poeta y músico catalán Max Codinach
Reconoce Max Codinach que la transición de poeta a músico ha sido "muy natural", porque lo que siempre ha querido es escribir. Aunque hay diferencias entre una labor y otra, admite el catalán que muchos poemas han sido utilizados para sus letras, si bien no todos se prestan a esta metamorfosis y a salir de su libreta. Uno de los mayores desafíos con los que ha topado- a parte de la producción y distribución de su música- ha sido la síntesis. Condensar todos esos pensamientos en temas muchos más directos y en álbumes que no pueden, al igual que un libro, abrazar decenas de textos, no ha sido sencillo. Pero en Molts ossos, molts estels el cantante de gavina.mp3 siente que ha sabido integrar la poesía en sonidos experimentales post-pop y electrónicos.
Además, a Max le gustan las contradicciones, explorar y dejarse llevar. Así lo ha hecho al menos en su primer álbum, donde aborda la muerte y la pérdida, pero desde un lugar donde no cabe la tristeza.
Destacado en el concurso Sona9 2024 de Barcelona, y teniendo por referentes a Björk o Pepe Sales, gavina.mp3 presentará su disco en el Emac de Burriana- y por primera vez fuera de Cataluña- el próximo viernes 14 de febrero, a las 19:00. Su directo servirá, además, para arrancar la décima edición del festival.
>El título del álbum viene de un poema tuyo. ¿En qué momento decidiste que ese verso encapsulaba el concepto del disco?
Era un poema escrito de mucho antes, decidimos utilizarlo cuando ya estaba todo el disco terminado. Fui sacando singles, pero no tenía un nombre para el álbum. Fue releyendo poemas que lo encontré y la verdad que era la idea que tenía para él. Molts ossos, molts estels son como dos formas distintas de hablar de la muerte. El disco intenta jugar con esa contradicción. Son letras tristes, pero la música no.
>¿Qué tipo de sentimiento querías entonces capturar?
La muerte está presente, pero de ninguna manera es un disco terapéutico. Ni siquiera hablo de la muerte de una persona cercana. En las letras hay como una cosa que la relaciona con el dolor y la muerte, pero no tiene porque ser de personas. También la ilusión puede morir.
>De hecho, haces referencia a la frustración y el desencanto de una generación. ¿Qué es lo más complicado de hacerse mayor? ¿Qué ha sido para ti?
Bueno, muy mayor no me he hecho todavía, pero como persona que va creciendo, siento que se dejan muchas cosas atrás. Ilusiones que mueren. Aunque el sentimiento del disco no es pesimista, todo lo contrario. Es como la vida misma.
>Y ahora, ¿dirías que te exiges más como músico que como poeta?
La transición ha sido muy natural, porque cuando empecé a hacer canciones, cogí ideas que tenía y que por el motivo que fuera no terminaron en poemas y les puse melodías y ritmo. Así que el proceso fue bastante natural. No creo que ahora me exija más que antes, aunque sí que es diferente, porque es cierto que no he estudiado nunca música y la parte de convertir una letra en canción implica muchos conocimientos. He necesitado juntarme con productores y más músicos para poder conseguirlo.
>Has afirmado, en otras entrevistas, que la poesía no da para vivir. ¿Sientes que, de algún modo, la música te ha permitido continuar siendo poeta?
Sí, exacto. Para mí no es algo diferente, porque esas ganas de escribir siempre las he tenido instaladas, pero es cierto que haciendo más o menos lo mismo que antes, con la música ha sido más fácil llegar a la gente que cuando escribía poemas. Llevo cinco años escribiendo y tengo amigos que no han leído nada mío, pero ahora todos escuchan mis canciones. Por lo que, sí que hay más campo en la música. A nivel de dinero también. Solo con que haya cien o dos mil personas escuchándote, ya se nota la diferencia respecto a cuando recitaba.
>¿Hay algún poema propio que nunca convertirías en una canción?
La mayoría. Hay poemas que puedes hacer en una tarde y, en cambio, para una canción puedes tardar tres meses. No tanto por la letra, que puede salir en seguida o no, sino porque cuesta mucho terminar un tema. A parte, en un disco solo entran diez canciones, mientras que en un libro puedes tener 50 poemas. Hay que elegir muy bien. Eso sí que lo he notado, un disco debe ser más sintético y claro. Requiere otra manera de escribir.
>Y por lo que hace a la música catalana, ¿ha sido fácil hacerse un lugar?
Bueno, hemos tenido suerte, porque antes de sacar el disco, ya empezamos a dar conciertos. También ganamos el Sona9 y eso te da cierta reputación. Entonces, diría que sí.
>Volviendo al presente disco. 'Sota el cel' es un tema abiertamente pop, mientras que 'La Nit Era Vermella' es más cruda y guitarrera. ¿Dirías que el álbum es una especie de caleidoscopio sonoro de tus influencias?
Este primero sí, con el segundo ya estamos intentando encontrar una línea y una dirección concreta. Pero en el primero salió así, porque tampoco tenía ni idea de hacia dónde me dirigía. Cogíamos cada canción de cero, como si fuera independiente y al final el disco es un poco como un collage, respecto a las letras y la manera de comunicarme. Con que sonara bien ya estaba satisfecho, porque tampoco sabía de música. Me juntaba con productores, pero casi todo lo hacía intuitivamente. Si te fijas casi todas las canciones están compuestas con un 'Re' y un 'So', eso es de poco músico, pero si me sonaba bien lo dejaba así.
>A lo largo de su carrera, muchos artistas cambian de sonido y se reinventan. ¿Te gustaría también probar otros estilos?
Sí; no diría que reinventarme, porque en el próximo disco seguiremos en la línea de lo hecho, pero había más reflexión antes de ir al estudio. Todo tiene un sentido. Trabajar de la otra manera también está bien, es muy 'pop' trabajar así. Pero ahora está habiendo más reflexión para que acabe siendo un disco más compacto.

'Molts ossos, molts estels' será presentado el 14 de febrero en el emac. de Burriana.
>El nombre de Gaviota Mp3 tiene una connotación digital, ¿y de nostalgia?
El nombre tiene un punto generacional. Soy del 99 y las primeras veces que escuche música de manera más conscientemente, fue descargándola de Internet. El formato era mp3, pero ahora ha quedado muy atrás, porque hay formatos que suenan mucho mejor. Por eso me hacía gracia el nombre. Sí que tiene ese toque de nostalgia„ por los dos mil.
>¿Cómo has incorporado la digitalización en tu música, desde la producción hasta la distribución?
A nivel de la creación de las canciones, hay una parte importantísima hecha en ordenador y sintetizadores. Y por lo que hace a nuestra música, no estamos en ninguna discográfica. Entonces, simplemente hemos utilizado la tecnología para poder colgar lo que hacemos y llegar al público.
>¿Y al directo?
En el directo haremos lo que buenamente podamos, pero suele sonar como en el ordenador. Somos cuatro personas en el escenario; un guitarra, un bajista que también toca el saxo, un teclista, una voz, y a parte disparamos diferentes pistas. En directo funcionamos igual que en el estudio, que es mezclando todos los sonidos y elementos que tenemos.
>Ya para terminar, ¿cómo te sientes con el proyecto un año después del lanzamiento?
Contentísimo. También por ir a Burriana. No habíamos salido de Cataluña aún. Será la primera vez, después de un año con bastantes conciertos. No esperábamos que fueran tantos. Así que ahora tenemos muchas ganas del segundo disco, que saldrá después del verano.














