
Niño de Elche reparte besos al final de su concierto 'flamenco' mientras se despoja de vestuario para la parte experimental. Foto: Carlos Pascual (slowphoto.es).
El capítulo de conciertos de la Fira Trovam de la Música Valenciana se divide en dos apartados. Una parte incluye los grupos más o menos emergentes que buscan convencer a promotores y programadores, y que a la vez tratan de ganarse la simpatía de un público que acude esperando la sorpresa o refrendar buenas impresiones previas. Fillas de Cassandra tal vez haya sido el top en este 2024. En la otra parte aparecen figuras con capacidad para atraer espectadores a la sala Simfònica del Auditori de Castelló, y en este 2024 han sido Niño de Elche y Santero & Los Muchachos. El resultado visible -el de la asistencia de espectadores- ha sido más flojo que en otros años. El tiempo dirá si a nivel de promoción estas actuaciones de plasman en contrataciones o fichajes, y ahí se establecerá el verdadero listón del éxito.
La Sala Simfònica ha estado lejos de llenarse, al contrario que en anteriores ediciones (la muy buena entrada para ver a Rodrigo Cuevas, en 2023, por ejemplo), y en la Sala de Cambra también se ha visto menos público, aunque en la parte final de la última jornada -el festivo viernes- el incremento de espectadores ha sido notorio,. A nivel económico el proyecto de solidaridad con los afectados por la DANA -motivo de los conciertos de la explanada-. se ha quedado en 300 euros, de los 15.000 marcados como objetivo. El director de Reclam, Armand Llàcer, explicó que la Fira y el Institut Valencià de Cultura llegaron a un acuerdo para aminorar el presupuesto y destinar parte de él a las ayudas institucionales dirigidas a los damnificados por la catástrofe que asolado parte de la provincia de Valencia.
Tal vez la coincidencia con el puente de diciembre (del miércoles 4 al viernes 6), o el cambio de fechas que eliminó unos cuantos nombres previstos, o el hecho del buen ambiente en el centro de Castelló durante esa semana influyeron en esa respuesta más tibia de lo habitual.

Santero y Los Muchachos. Foto: Trovam.
Niño de Elche era la figura más importante de esta edición, en competencia con el rock reposado de Santero y Los Muchachos, aunque estos son bastante habituales en escenarios castellonenses. El autodenominado "ex flamenco" regresó a Castelló en el inicio de la presentación del disco Cante a lo gitano, dedicado al histórico cantaor jerezano Manuel Torre (1888-1933)... y ofreció un concierto flamenco bastante ortodoxo, mucho más que en la gira Colombiana de 2021 que le trajo al Teatre Principal, El momento más rupturista llega justo al final, con esa performance rave de "Pppppppptenera", que a su vez cierra ese álbum interpretado de manera íntegra.
Paco Contreras/Niño de Elche fue a por las canciones, sin más, sin diálogos. Apareció con un traje dorado y un sombrero de ala ancha de idéntica tonalidad, bajo el que escondió su rostro durante casi la totalidad del concierto. A su lado, las palmas y percusiones de Nasrine Rahmani y la guitarra de Emilio Caracafé, vestidos de negro. Costó entender la voz del cantaor (o ex cantaor) en muchos momentos. Tal vez esa postura cabizbaja difuminó la claridad, ganando en transparencia cuando se aceleró el ritmo con las palmas de "Tarantos gitanos" o la también animada "Fiesta gitana". Buscando los momentos sorprendentes hay que anotar esa "Farruca astrogalaica", con el sonido de gaitas grabadas, en un guiño a esa historia que cuenta que la farruca procede de Galicia.
Un concierto con un hit histórico "Los campanilleros de Manué", reviviendo la primera versión flamenca de la popular canción navideña, con campanillas incluidas. Otro momento destacado fue la interpretación de "Guajirillas" (sin el sombrero), silbido incluido y besitos dirigidos a una madrileña ausente y finalmente al público como despedida, antes despojarse de su camisa, sentarse en una silla y ser ornamentado con joyas en medio de unas discotequeras luces amarillentas mientras sonaba la ya mentada "Pppppppptenera" .

Las luces cobraron gran protagonismo en el directo de Niño de Elche. Foto: Carlos Pascual (slowphoto.es).
¿Qué sentido tuvo el número final de Niño de Elche? No hay una respuesta. Pero llamó la atención, lo mismo que la más sorprendente de las propuestas: la de Gregotechno. Su nombre lo define: cantos gregorianos con textos del Antiguo Testamento pasados por la tecnología del siglo XXI. ¿Tiene futuro? Sus 143.000 seguidores en Instagram parecen decir que sí. Fue el primer grupo que (casi) llenó en esta edición la Sala de Cambra.
Destiló buen gusto la propuesta de la trompetista y cantante Alba Careta y el cantante y productor Henrio, dividiendo el escenario en varios espacios por los que fueron repartiendo sus canciones de cuna, las que suenan en el disco Udolç, producto de un rastreo por la cultura popular.
La calma onírica de las nanas contrastó con la fuerza decibélica de Platz, Pantaje y Mala Gestión, en sendas demostraciones de que el rock y la juventud no son términos que se repelan. Las guitarras también entran en los gustos de los jóvenes, siguiendo los pasos de bandas más experimentadas como Johnny B. Zero. Aunque en algunos casos, como el de la valldeuxense Xenia, sean las bases y la electrónica las que den forma a sus composiciones melancólicas y oscuras, con el negro envolviendo todo el escenario. Aprovechó para repasar algún tema antiguo con nuevos arreglos y, sobre todo, para presentar avances de su inminente disco Cuando las sombras se alargan.
Un nombre propio importante de música en valenciano, como es Borja Penalba, se ha decidido a abandonar su parte de acompañante (aunque es bastante más que eso) de Maria del Mar Bonet, Miquel Gil, Lluís Llach... o de compartir proyectos (Tomàs de los Santos, Mireia Vives) para lanzar su primer disco en solitario, Giròvag, donde su voz profunda musica textos poéticos, acompañándose en formato de trío, incluido el teclista vila-realense Vicent Colonques. Uno de los conciertos mejor valorados de esta edición por el público más clásico.
Otra presentación de un nuevo proyecto: el de Anna Millo. La versátil cantante de Benicàssim lleno tres cuartas parte de la Sala de Cambra con motivo de la presentación de su disco Radiografía. Un álbum muy personal en que refleja su historia y sentimientos junto con ritmos muy variados. La más emotiva de las actuaciones de este 2024, con un público que la conoce por sus varios proyectos anteriores, como The Dance Crashers, que integran su banda, Borriana Big Band, La Kinky Band...

La Trocamba Matanusca. Foto: Carme Ripollès.
Para quienes les conocen de etapas anteriores, Donallop y Novembre Elèctric han supuesto sorpresas por sus actuales propuestas, mucho más festivas. Tanto a través de ritmos electrónicos y voz, en el primer caso, como moviéndose en terrenos del indie, en el segundo, ambos se perfilan a aspirantes a entrar en el circuito importante de festivales. Quienes no cambian son La Trocamba Matanusca, con esos bailables ritmos "turbofolk balcànic".

Un hiperactivo Yeray Calvo rompió la barrera escenario-público en varias ocasiones durante la actuación de Novembre Elèctric. Foto: Carme Ripollès.
Desde hace tiempo una de esas "bocanadas de aire fresco" que ofrece el Trovam llega del norte de país. En este caso, fueron las gallegas Fillas de Cassandra quienes visitaron Castelló con sus panderetas para cantar canciones en gallego que irradian tradición y hablan, al mismo tiempo, de feminismo. Lo lograron, además, con una puesta de escena muy cuidada y llena de garra, donde se acompañaron de otras dos músicas, Tania Caamaño y Marina Vidal, para sumar el sonido del piano, el bombo legüero, los panderos y el violín al directo. "Moitas grazas por convidarnos á túa terra", dijeron poco antes de volver loco al público con su versión de 'Mari Carmen'. Una versión, ciertamente, más actual -no solo por el sonido, sino también por su mensaje- que la de La Pegatina.

Fillas de Cassandra tocaron en la explanada de Auditori la noche del miércoles
El concierto de Sanguijuelas del Guadiana, que llegó fruto de un acuerdo con las Jornadas Profesionales de la Música en Extremadura, fue mucho más íntimo. Aun así, con una Sala de Cambra algo vacía -quizá por ser miércoles-, consiguieron arrancar algún "wow" entre el público. Especialmente tras interpretar 'Puñales de Plata'. Con un sonido muy verbenero -como los mismos dijeron- se atrevieron también a interpretar el "¡Ay que dolor!" de Los Chunguitos. Una propuesta que funciona por la alegría y energía que desprenden.

Sanguijuelas del Guadiana cuentan con un disco llamado 'Llevadme a mi Extremadura'
Otro de los conciertos a destacar del Trovam 2024 fue el de la valenciana Sandra Monfort, que dedicó casi todo su show a avanzar su próximo disco, todavía sin publicar, y que se vuelve mucho más bailable que La Mona. En consecuencia, la noche del viernes protagonizó un directo muy distinto a los que suele ofrecer en sala, donde la intimidad de su voz, mezclada con el folclore valenciano, se vio esta vez acompañada de techno y una performance muy sorprendente.
También pasaron este día por la explana del Auditori Colomet (Paloma Aparici), que vivió un momento especial con una fan sobre el escenario. Mientras la valenciana tocaba la guitarra, su seguidora se atrevió a cantar '5 segundos'. Y Nebulossa, que tienen claro cómo saciar a sus fans y abrieron y cerraron concierto de la misma manera: con el tema 'Zorra' que les llevó hasta Eurovisión. Así pues, entre canción y canción, Mery Bas y Mark Dasousa lanzaron un mensaje con respecto a lo sucedido en València: "Hay muchas cosas importantes, pero sobre todo no hay que dejarse manipular. Y, también, estar todos unidos y unidos, y querernos". Nebulossa también confirmó que la reciente "Cotilleo" se ha convertido en su otro hit.
Y para cerrar. El Trovam despidió su edición con una Sala de Cambra totalmente llena, mientras el público -casi en su totalidad- acompañaba bailando a Palmer. Y es que dsde el primer tema, con Aina Monferrer cantando y Jordi Palau pinchando, aquello se convirtió en una fiesta. El ambiente era tal que el exvocalista de Orxata Sound System terminó trepando por una pared y hasta saltando al patio de butacas, por si la gente no estaba ya bastante involucrada. Un "Pam Pam Orellut", como es habitual, ayudó a finalizar el show.