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Fermin Muguruza, Train To Roots y Aspencat sacan todo el brillo a #DeuAnysFeslloch

Fermin Muguruza, junto a la New Orleans Basque Orkestra. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Pep Gimeno Botifarra, acompañado por una banda a la que daban forma un buen número de músicos de distintos puntos de la provincia bajo el nombre de Botifarra a Banda, el indie-rock y pop-folk de Senior i el Cor Brutal, la contundencia de Inèrcia que saludaba a la madrugada, los ritmos tropicales del sound system Mash Masters, que contó con el acompañamiento vocal del mc Calmoso Ramírez y Annie Boom, el color de Pellikana o un concierto para no olvidar, el de Fermin Muguruza junto a la New Orleans Basque Orkestra. Probablemente el menú que ofreció el festival de música en valenciano Feslloch el viernes 8 de julio fue el mejor ejemplo de la pluralidad estilística que ha adquirido el cartel de la que ha sido su décima edición, demostrando, además, una salud de hierro.

La cita de Benlloch sirvió uno de los platos fuertes en su segunda jornada, la del viernes. Fermin Muguruza soltó uno de los conciertos más potentes y celebrados de la décima edición. El músico irundarra estuvo arropado por la exuberante New Orleans Basque Orkestra, que se le adelantó en el escenario repleta de excelentes músicos llegados desde Nueva Orleans, Euskadi y Catalunya, sobresaliendo la portentosa voz de la cantante norteamericana Chrishira Perrier y la sección rítmica. Una banda que hizo bailar al personal con una acertada selección de canciones de su trayectoria desde Kortatu, pasando por Negu Gorriak y hasta llegar a su reportorio en solitario, recogidas en el disco Nola? Irun Meets New Orleans. Pero también algunas versiones, como el “Killing in the name” de Rage Against the Machine, que agitó Benlloch como si fuera un seísmo, o clásicos del bailoteo rebelde como “Sarri, sarri”; también se sumó a la fiesta su amigo Xavi Sarrià de Obrint Pas.

Fermin Muguruza junto a Xavi Sarria. Foto: Carme Ripollès (ACF).

A Fermin Muguruza, que hizo el esfuerzo de hablar en catalán a los asistentes, se le ha quedado petrificado parte de su discurso entre canción y canción, con alguna que otra soflama extemporánea, pero temones como “Kolore Bizia” o “Black Is Beltza” rulan tan bien, y sus clásicos han ganado tantos matices con el tamiz New Orleans, que todo se centrifuga. Y más con la charanga final entre el público para rematar por todo lo alto en plan fiesta mayor. Nosotros nos quedamos con el músico audaz, versátil y abierto de miras con el que no nos cansaríamos nunca de hablar de música, ese que da brincos por el escenario sonriente y sobrado de energía 30 años después de iniciar su carrera.

La New Orleans Basque Orkestra entre el público del Feslloc. Foto: Pepe Girona.

Lo de Senior i el Cor brutal tuvo algo de conquista. Para banderas las suyas: las dos que presidían las pantallas del escenario Ovidi mezcla de cuatribarrada y la de barras y estrellas de EE. UU al revés. Y para discurso reivindicativo el que reclama la misma atención para los conciertos de la liga regular en las salas pequeñas que para los grandes festivales de verano. Una conquista, sobre todo, para su brillante mezcla de indie-rock y pop-folk con aroma inconfundiblemente valenciano, que no consiguió que más de la mitad de asistentes permaneciera en la zona de acampada pero que puso una sonrisa de oreja a oreja al numeroso público presente. Con todo, la banda de Miquel Àngel Landete se impuso con sus canciones, todas y cada una de las que tocaron, las de El Poder del voler, especialmente esa maravilla llamada “Bomba de plaer”, o de los anteriores, y esa espléndida versión que supera a la original, “Agre (Fàcil)” de Els Pets. Canciones, un sonido excelente y una actitud que conecta; incluso con el president de Les Corts, que estuvo en las primeras filas bailando raro.

Pero el Feslloch tenía muchas otras cosas guardadas para celebrar estos #DeuAnysFeslloch. El jueves 7 de julio comenzaba con la habitual xaranga recorriendo las calles a Benlloch, anunciando que durante los próximos días el Feslloch reinaría cada esquina del pueblo. La primera propuesta encargada de encender el Escenari Ovidi, el escenario principal del festival, fue la de Calmoso Ramírez, quien subió sus rimas sobre los ritmos de BlackFang. Una fusión entre ritmos similares al jazz y el rap novedosa a la que aún le queda un poco de recorrido para acabar de cuajar un sonido que apunta alto.

La irrupción de Prozak Soup en el festival no fue ninguna coincidencia, y no sólo porque presentaban en el festival su último largo, Bang (2016), aunque también sonó Imbècil (2014), sino porque el grupo es la única propuesta que da forma a ese sonido post-hardcore y electrónica que levantó los primeros pogos del festival. Una propuesta como la de Prozak Soup es difícil de encontrar en la escena de la música en valenciano, un directo cargado de ira, de denuncia y de fuerza, capitaneado por las características voces de Rafa Nogueroles y Joan Palomares. A este último también le pudimos ver el viernes 8 sobre el escenario junto a Inèrcia. Kiko Tur e Ivan Gosp, voces de Aspencat, se unieron al grupo en el tema “Brolla la màgia”.

Prozak Soup. Foto: Pepe Girona.

Un aperitivo para que, un poco después, brotase la magia de Aspencat. Empezaron su camino por este Feslloch con “Música naix de la ràbia” para conseguir que los temas de su último disco, Tot És Ara (2016), también bailasen al ritmo de clásicos como “Naixen primaveres”, “Serem un cicló” o el imparable “L’últim segon”, que casó a la perfección con esa lluvia que empezaba a calar. Aspencat encendía la llama –literalmente- del Feslloch, siendo la propuesta que mayor público conseguía reunir. No hubo duda de que Aspencat ya forma parte importante de la historia de la música en valenciano, siguiendo la estela de históricos como Obrint Pas o La Gossa Sorda. Hubo bis, con “Antimatèria” y con un intenso “Quan caminàvem”.

Aspencat en el Feslloch 2016. Foto: Feslloch.

Y mientras el Feslloch demostraba grupos ya de sobra consolidados como Aspencat, también ponía sobre la mesa el paso fuerte con el que pisan otros. Este es el caso de Auxili. Basando su línea en los sonidos jamaicanos y el empaste que hacen las voces de Esteve y Marc que hace que sea inevitable no poner el ojo en el grupo. Paseando por el festival los días previos y viendo la cantidad de camisetas que lucían el nombre de Auxili, no era de extrañar la gran cantidad de público que consiguieron reunir el sábado 9. Cantaron a las “Rude girl” y als Instants Cremats y a todo el Feslloch que estalló con ellos.

Pero si ocurrió algo el sábado 9 que puso patas arriba el Escenari Ovidi, fue el paso de Train To Roots por el festival. La bandera de Cerdeña, país de origen, gobernando el escenario, acompañado por la palabra Home, título de su último trabajo, en las pantallas. Y es que como en casa, así fue el directo de los italianos. Los ritmos reggae llegaban al festival. El estallido, sobre todo cuando sonaban temas como “Mr. Officer” o ese “Hot situation” (acompañado por unas frutas animadas) que consiguió levantar hasta la última piedra de Benlloch. Se dejaron todo sobre el escenario, el público les respondió igual y dejaron un perfecto sabor a un reggae capaz de dejarse llevar por otras sonoridades sin perder su calidad.

Público Feslloch 2016. Foto: Feslloch.

El sábado 9, día en el que también estaba previsto el concierto de Pepet i Marieta, que se cayó del cartel en el último momento debido a, como ellos mismo comunicaron, “un error humano totalmente ajeno a la organización, se nos programó a la misma hora que estaremos tocando en el Místics Festival”, se despidió de esta décima edición bailando al ritmo ska de Sva-Ters, también al de X-Fanekaes y, como colofón final, la sesión de un Dj Biano que aparecía sobre el escenario principal igual que lo hacía la luz del sol.

Así, al ritmo del remix de “Ain’t you Mama” de Jennifer López (aunque pueda sonar un poco surrealista) empezaban a terminarse estos #DeuAnysFeslloch. Una décima edición, del 7 al 9 de julio en Benlloch, que ha conseguido reunir, según la organización, a un total de 10.000 personas en los tres días. Un número inferior al de la pasada edición, pero que pone al Feslloch como uno de los festivales de música en valenciano más consolidados.

Además, esta edición ha mostrado grandes mejoras, como una zona de comida con puestos variados y foodtruck diferenciada y fuera del recinto de conciertos. Sin olvidar tampoco el escenario secundario, el Escenari Escarbat, que ha albergado distintas propuestas, en su mayoría dj’s y sound systems que han hecho que el Feslloch bailase al ritmo de ZOO, La Gossa Sorda e incluso al de “Flying Free” (si hasta la rave de este año estaba mejorada). Destacable también la incorporación de una programación pensada para el público infantil, la mejora en el camping y los servicios.

De lo que no hay duda es que el Feslloch no es un festival en el que únicamente se habla de música. La conciencia, la defensa de la lengua, de las raíces, de una cultura y de los derechos de todas las personas se plasman en sus conferencias, sus actividades, en cada uno de los grupos que pisan sus escenarios y en su público. Feliz décimo aniversario, Feslloch.

Botifarra a Banda en el Escenari Ovidi. Foto: Carme Ripollès (ACF).