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Ben Sollee: “El chelo clásico es muy rico, pero se puede hacer mucho más si te permites la libertad de probar”

Ben Solle y su no-chelo.

La primera gira española del genial compositor norteamericano Ben Sollee, que se caracteriza por hacer brillantes canciones folk sacando nuevas sonoridades al violonchelo, arrancará el próximo lunes 22 de septiembre a las 19:30 por la capilla del Centre Municipal de Cultura de Castellón de la mano del ciclo Sons, que de esta manera estrena temporada en la capital de La Plana tras el éxito de su primera cita en Benicàssim, donde llenó el restaurante La Traviesa con motivo del concierto acústico de The New Raemon. Para Ben Sollee abrirá el profesor de violonchelo y jefe de Departamento de Cuerda del Conservatorio Superior de Música de Castelló, Manuel Santapau, quien también es miembro fundador del Ensemble Espai Sonor y primer violonchelo de la Orquestra Simfònica de Castelló. Doble ración con entrada libre, gracias al nuevo impulso que esta temporada le va a dar al Sons la asociación cultural Septiembre Recuerdos, que inicia una campaña de captación de socios para que a partir de octubre contribuyan a financiar la programación con una cuota anual de 24 euros, a cambio de descuentos en los conciertos de pago y acceso a sorteos de abonos para festivales y lotes de discos (puedes hacerte socio ya de forma muy sencilla en la web del Sons). Nomepierdoniuna y nuestros amigos de Micrea –realizadora de los vídeos de NMPNU TV-, Born! Music e Iberian Lynx ya nos hemos sumado al proyecto.

La trayectoria de Ben Sollee, originario de Kentucky, ha estado ligada al ilustre Jim James y su banda My Morning Jacket y al cantautor Daniel Martin Moore, conocido por el público castellonense de su paso por la primera edición del ciclo Días de vino y folk, en otoño de 2012 en el Casino Antiguo. Con el segundo publicó un fantástico disco para SubPop en 2010, Dear Companion, para reivindicar la preservación de los montes Apalaches. No obstante, Ben Sollee cuenta ya con una sólida carrera en solitario y, de hecho, en su primera gira española presentará su último disco, The Hollow Sessions (Tin Ear, 2013), grabado tras componer la banda sonora del documental Maidentrip. De formación clásica y con un talento natural para el chelo, el versátil compositor y arreglista norteamericano muestra en sus canciones una suculenta mezcla de folk, bluegrass, jazz y rhythm & blues. Le entrevistamos (vía e-mail) para descubrir la música que le ha marcado para experimentar nuevas técnicas y sonoridades con el violonchelo con tanta audacia.

>Primera visita a España y lo haces con siete fechas en escenarios bastante especiales (Castellón, Madrid, Valencia, Barcelona, León, A Coruña, Ourense). La gira nos dicen que ha empezado muy bien en Alemania… ¿Qué expectativas tienes con esta primera gira española?
Espero conocer algunos nuevos y maravillosos amigos y fans. Los conciertos en Alemania han estado llenos de gente con los oídos abiertos y yo los he llenado lo mejor que he sabido. Espero encontrarme con algunos músicos en España… y quizás surjan pequeñas colaboraciones.

>Con la larga lista de canciones que tienes publicadas en los últimos años, incluidas colaboraciones y la banda sonora para Maidentrip, ¿cómo compones el repertorio de tu set acústico?
Por norma general no escribo previamente una lista de canciones para mis conciertos en solitario. Cuando estoy solo con el público los conciertos son extremadamente flexibles y pueden cambiar rápidamente dependiendo de la atmósfera de la sala o de si recuerdo una historia que necesito contar. Aunque sí hago un esfuerzo consciente para tocar un poco de material de todos los proyectos y algunas canciones nuevas.

>Tu hoja promocional habla de la colección de vinilos de soul y jazz de tus padres, ¿cómo influyen los gustos musicales de padres a hijos?
En mi familia fue muy influyente. Artistas como Phoebe Snow, Otis Redding y Ray Charles estaban constantemente sonando. Y fue algo relacionado con su groove lo que me atrajo. Me gustaba bailar y bailar al ritmo de la música y, cuando empecé a tocar el violonchelo, muchos de los discos de esos artistas fueron los primeros a los que acompañé.

>¿Y ahora qué tipo de música escuchas más?
De todo tipo. En un viaje largo en coche, conmigo oirías artistas como Sam Amidon y Fiona Apple, seguidos de Michael Van der Aa y Nina Simone. También me siento atraído por las historias: paso mucho tiempo escuchando podcasts de programas como Radiolab, This American Life y 99% Invisible.

>El taller que vas a ofrecer junto a Manuel Santapau a alumnos del Conservatorio en Castellón se llama “This is not a cello” (Círculo Mercantil, 10:00), lema que también encontramos inscrito en tu chelo en fotografías. ¿Se refiere a explorar todas las posibilidades que ofrece el instrumento más allá de las convencionales? ¿Esa es una de tus grandes apuestas, tratar a tu chelo como si realmente no lo fuera?
La mayoría de la gente, incluyendo muchos de mis profesores, identifican el violonchelo como un “instrumento clásico”. Por su puesto que en mis estudios he entendido que la herencia de la música clásica es rica y está llena de grandes melodías. Pero se puede hacer mucho más si te permites la libertad de probar. Eso es lo que que intento hacer en mis talleres. Quiero compartir una perspectiva diferente del violonchelo, como la herramienta que es: una caja de madera con cuerdas.

Manuel Santapau compartirá cartel y workshop con Ben Sollee.

>Precisamente, el año pasado el ciclo Sons y Nomepierdoniuna ofrecieron la actuación de otro chelista norteamericano que sorprendió mucho al público por su original uso del instrumento, Wes Swing. ¿Conoces su trabajo?, ¿se puede hablar de una tendencia que busca nuevas sonoridades con el chelo?
No creo que los cantautores violonchelistas dominen las ondas de radio en el corto plazo. Pero sin duda hay una nueva predisposición en los músicos y en el público por ver al chelo como instrumento propio del pop y del folk. En cualquier caso, el chelo por fin se está socializando con la música, al igual que empezaron a hacer otros instrumentos como la guitarra, el violín, el bajo y la batería hace muchos años.

>Viajar de gira con algo tan voluminoso como un chelo no es como hacerlo con una guitarra, ¿alguna anécdota que se pueda contar?
El estuche de mi chelo es muy robusto y, cuando estaba de gira con Billy Bragg en 2010, había algunos sitios donde nevaba. En nuestro tiempo libre decidimos utilizar el estuche como gran trineo. Y así nació un nuevo deporte: el “chelo-esquí”.

>Conociendo tus colaboraciones habituales con gente como My Morning Jacket o Daniel Martin Moore, seguro que andas tramando algo para tu regreso a EE. UU. cuando termine esta gira. El otro día pedías en Facebook animadores para una producción de teatro, ¿ese va a ser tu próximo proyecto?
Hay un montón de proyectos en el horizonte, vaya que sí: instalaciones sonoras, música para películas, más colaboraciones con otras bandas y un nuevo disco propio. Cuando vuelva a EE. UU. entraré directamente en la producción con el Charlotte Ballet para un ballet original titulado Dangerous Liaisons.