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Ultrasons mantiene esencia y capacidad para emocionar a pesar de los anómalos condicionantes

Ana Sanahuja y Roqui Albero (Versonautas), durante su actuación en el Saló Gòtic. Foto: Ultrasons.

Ha sido la edición más extraña del Ultrasons, como todo lo que acontece en este anómalo 2020. Pero con independencia de tener que adaptar la programación, reduciendo la parte presencial y recortando aforos, este ciclo subitulado Músiques en vibració ha mantenido su esencia de ofrecer proyectos poco conocidos o nuevos por completo y dejar en el espectador un buen regusto. En una época en la que se acostumbra a apostar por la seguridad de la respuesta de público, el evento de L'Alcora se mantiene dentro del circuito outsider, en el que prima dejarse sorprender por la intuición del equipo programador, con Blai García como rostro más visible en este caso. El gran aplauso -con parte del público puesto en pie- recibido por Sons d'Embat en el instante del cierre refleja la sensación general creada en los dos fines de semana incluidos entre el 16 y el 25 de octubre.

Fue un inspirado cierre de edición. Sons d'Embat es un proyecto folk tan nuevo que en la plaza de la Sang protagonizó el segundo concierto de su historia. Y el primero no había sido normal, ya que había tenido lugar en la Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC), dentro de un trabajo de carrera del acordeonista valenciano -de Ontinyent- Pau Barberà, más conocido por formar parte del grupo de Xavi Sarrià i el Cor de la Fera.

Aunque tal como comentó el propio Pau, no se trata de un proyecto personal acompañado por músicos de diversas procedencias reunidos en Barcelona. Sons d'Embat cuenta con varias aportaciones a nivel compositivo, principalmente de la guitarrista Sandra Monfort (del dúo Xaluc), varias de ellas cantadas a tres voces, junto con Clara Fiol y Selma Bruna. Suenan algunas canciones propias de tierras mediterráneas, pero también composiciones tradicionales de tierras zamoranas o leonesas reinterpretadas a partir de grabaciones antiguas, o de vascas, como alguna adaptación tomada de la discografía de Mikel Laboa. Una mezcla de piezas de alto componente percusivo con algún tono melancólico, pero sobre todo mucha alegría, impulsadas por los vientos de Toni Fort. En otras circunstancias, buena parte del medio centenar de presentes ubicados en sus sillas hubiesen bailado estos ritmos.

Esta misma plaza fue testigo el día anterior de la pieza de teatro físico con música en directo titulada La distancia, una obra de la actriz Rebeca Izquierdo con el acompañamiento del guitarrista Panchi Vivó. Obra creada durante la pandemia y que ha entrado en el cartel por ser distinguida en la convocatoria Brots para impulsar nuevas creaciones. Con alguna variación respecto a la original, ofreció una sesión llena de sensaciones, más que de mensajes directos.

El Saló Gòtic de la Casa de la Música de L'Alcora es el epicentro principal de Ultrasons, y también donde se contemplan y escuchan las propuestas más originales y arriesgadas. Dos etiquetas a las que se ajusta perfectamente Aso Pyragahs, un nuevo proyecto integrado por la electrónica de José Gas y la imagen creada por Aso Pyromal. Detrás de una pantalla que llenaba prácticamente todo el escenario, el músico iba creando atmósferas que arropaban las proyecciones de naturaleza e industria. Fue la otra selección a partir de la convocatoria de Brots.

Por ese mismo escenario pasó el primer fin de semana el dúo Magalí Sare & Sebastià Gris, con su combinación de música clásica y moderna, con un buen poso de folk y el manto de la electrónica. Aunque no es una propuesta considerada como comercial, sí fue una de las más convencionales dentro de todo el programa, con su propia singularidad. Lo mismo que los Tangos para tu ausencia, de Néstor Zarzoso, un recital de piano a son de tango con la particularidad de ir desarrollando una historia oral entre un tema y el siguiente.

En el segundo fin de semana se presenció el espectáculo de Versonautas basado en su primer disco, Astro azul. Una hora de sonoridades sin interrupciones, utilizando como intervalos conversaciones mantenidas entre Ana Sanahuja y Roqui Albero hablando sobre su vida en común. Piezas de poesía en atmósferas electrónicas con el uso de trompetas para añadir un toque jazzístico. El dúo denomina su propuesta spoken songs, concediendo gran importancia a las palabras e invitando a una escucha atenta, tal como ocurrió en Ultrasons, donde las dimensiones del escenario no aconsejaron llevar el juego lumínico habitual.

Magalí Sare y Sebastià Gris. Foto: Ultrasons.

Protagonismo especial en esta edición para el festival Bestialc, que cada verano se celebra en la localidad alcorina. Para sus organizadores fue el Premio Ultrasons 2020, acompañado por una actuación rockera de Don`t Worry, We Are Brothers. Y en la apuesta por las jóvenes promesas, actuación de Sotto Voce y margen para la creación local con la exposición de ilustraciones del fanzine El Colmo y la música festiva callejera de Abraç Band. Las circunstancias -pandemia de la covid-19- han trasladado el resto de la programación al formato online.