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Mario Parmisano: "La música está por encima de políticos; es la voz de Dios"

Mario Parmisano, bonaerense residente en el Grau de Castelló.

Se pasea por el Grau de Castelló como un anónimo para la gran mayoría de sus nuevos convecinos. Carácter afable, pelo blanco que delata su veteranía en la vida y buen conversador, validando el tópico de los argentinos, mientras descubre -con agrado- el sabor de la horchata. Mario Parmisano (Buenos Aires, 1960) es un músico de la Champions del jazz. Este porteño es el teclista oficial del grupo del estadounidense Al Di Meola guitarrista de referencia en el jazz actual. Junto a este guitar hero ha grabado siete discos, 3 dvds y protagonizado más 2.000 conciertos por todo el planeta. No se queda ahí. Con diferentes formaciones, Mario Parmisano ha participado en el registro de más de 100 discos y actuado en 140 países dentro de una carrera que arrancó a los cuatro años de edad.

Aunque ya se le ha podido ver durante estos últimos meses en algunos escenarios CS colaborando con otros músicos, su presentación oficial en estas comarcas tendrá lugar el sábado 15 de julio, en el Palau de Congressos de Peñíscola, dentro del Festival Internacional de Jazz (20:00; 10 euros). Estará acompapado por las cuatro cuerdas de Ignasi Navarro y la batería de Carlos Mercado, "grandes músicos y excelentes personas a quienes he tenido el placer de conocer en Castelló".

Será un concierto con un repertorio de temas propios, principalmente de su variado disco Your inner power (2020), más canciones de su referente argentino, Astor Piazzolla (a quien le ha dedicado tres álbumes), del teclista Chick Corea y del guitarrista Pat Metheny. "Un repertorio muy enérgico, con margen para la improvisación".

Sus conocimientos y capacidad de trabajo le permiten afrontar varios proyectos al mismo tiempo (acaba de participar en un disco del batería argentino Juampi Caminos, prepara un concierto en Madrid el 20 de julio y una venidera gira por Panamá y Costa Rica). Pero su foco principal se sitúa en trasladar su música a la sonoridad de una orquesta sinfónica, con la esperanza de estrenarlo en 2024. "Ahí entra música popular, de Piazzolla, mía... una mezcla de jazz y otras cosas con el sinfonismo".

Nomepìerdoniuna repasa junto a Mario Parmisano la historia de su vida, equivalente a su historia dentro de la música, ya que no recuerda ni un momento sin ella. "Sueño con música. A veces tengo ganas de levantarme durante la noche para dedicar más tiempo a la música. Toco cosas que estoy soñando". Pero... ¿qué hace viviendo en Castelló este bonaerense que hasta hace poco no conocía nada de esta ciudad?

Huyendo del frío... llegó al Grau

"Estuve cuidando de mis padres ya mayores en Buenos Aires. Cuando fallecieron decidí hacer caso a lo que él me dijo: "Ahora debes cuidar de ti". Me había separado, mis hijos eran ya grandes, así que decidí iniciar una nueva etapa en mi vida".

¿Y de qué conocías Castelló? "De nada, Me puse a vivir en la sierra de Madrid. Allí me cogió una tempestad de nieve y una temperatura de -16º. Aquello no era para mí. Hablé con un amigo argentino que tiene una inmobiliaria y me recomendó Castelló. Conocía Valencia, pero no Castelló. Pero me instalé aquí y vivo muy feliz. Buen clima, playa, cordialidad de la gente... Todo eso hace que la vida sea muy grata".

Mario Parmisano, en el paseo Buenavista del Grau.

Pero antes de la cara amable de su nuevo lugar de residencia, se encontró con una realidad bien diferente nada más llegar: "No conocía a nadie más allá del señor al que le pagaba el piso. Se produjo el confinamiento. Me encontré solo en mi piso con mi piano. Me dedicaba a estudiar, ya más tarde a preparar conciertos a realizar en Suiza, Panamá, Madrid, y también grabaciones. Vivir como extranjero en un lugar es difícil, y encima la pandemia. Eso me sirvió para ordenarmente mentalmente, sanarme, incluso físicamente".

Su nueva familia musical. "A través de un señor que tiene un taller conocí a Marcelo Parodi. Él me dio a conocer a Ferran Bosch (armonicista). Me invitó a un día que tocaba él y conocí a María Igual, Nuria Pallarés (cantantes), después a Nacho (Navarro), más tarde Lola Bou y Manel Brancal, que me invitaron a participar en su proyecto. Ferran me puso en contacto con Alfonso Ribes (dimisionario gestor del IVC en Castelló) y se empezó a gestar el concierto en el Festival de Jazz de Peñíscola".

Con el regreso a la normalidad, Mario Parmisano siente que el Grau le inspira a la hora de crear música de un modo distinto a los experimentados hasta la fecha: "Uno se mimetiza con el lugar en el que está. En Nueva York vivía en un estado de locura de 24/7 (cada hora de la semana). También en Buenos Aires. Aquí la vida es más tranquila y el mar inspira de otra manera. Me genera mucha ilusión crear proyectos desde el Grau".

Por su vínculo con Al Di Meola, se le considera un músico de jazz, pero la realidad es que el universo sonoro de Mario Parmisano no conoce fronteras: "Salto de un estilo a otro: clásica, folk, pop, rock, músicas del mundo, fusión del jazz con el tango...Sería una lástima tocar solo una cosa y perderme lo demás".

Repaso rápido a una carrera iniciada antes de aprender a leer y escribir.

El ambiente familiar encaminó a Mario Parmisano hacia la música. Sus dos hermanos mayores tocaban guitarra y percusión, su madre cantaba "muy bien", los tíos y su abuelo tocaban la guitarra... "Siempre ha habido una guitarra en mi casa. Un día hicieron una guitarrada, cogí una, puse mis dedos en La menor y empecé a tocar, para sorpresa de mis hermanos"

Conoció a Al Di Meola... unas horas después del nacimiento de su hijo

"El día que nació mi primer hijo, Enzo, conocí a Al Di Meola. Dicen que los niños vienen con un pan debajo del brazo. Él vino con la panadería completa. (risas). Estábamos en una clínica muy cercana al teatro y mi esposa me animó para ir a ver a Al Di Meola. Me sucedió algo curioso. Llegué con la hora justa, ya empezado el concierto. Mientras iba escuchando la música, cerré los ojos y podía como ver la partitura: acordes, escala... Entendía mucho de lo que estaban tocando y pensaba que sería excitante tocar en vivo con esos músicos de tal nivel".

"Me había invitado el hijo de Estela Raval y me preguntó si quería pasar al camerino. Cuando oyó mi nombre, Al Di Meola me dijo: "Tienes ascendencia italiana, igual que yo": Me preguntó con quién había tocado. Le dije que con Pedro Aznar, y me respondió que si había tocado con él, debía de ser muy bueno. Me pidió alguna grabación. Fui esa noche a casa de un amigo que tenía una grabadora de cuatro canales (marzo de 1993), grabé dos temas míos y sin dormir se lo llevé al aeropuerto. Yo pensaba que lo tiraría al primer cesto que viese".

"A los quince días suena el teléfono y era la secretaria de Al Di Meola, preguntándome si estaba dispuesto a viajar a Nueva York para una audición. No me lo podía creer. Estudié un mes antes de la audición, porque yo no era un músico de jazz, tenía que aprender su lenguaje musical y al mismo tiempo aprender inglés.. Trabajaba 14 horas al día. Saqué cinco temas suyos instrumento por instrumento. Solo tenía una oportunidad y no podía fallar. Dos días de prueba y me dijo "Welcome to the band". A los pocos días salimos seis meses de gira por el mundo entero. La vida me cambió en ese momento. Pasé de tocar con los más grandes en Argentina a hacerlo con una estrella del jazz mundial. Llevo más de 2.000 conciertos con Al DI Meola. Ocho pasaportes llenos. Siete discos y tres dvd. Tengo que estar entrenado como para jugar la final de la Champions League al día siguiente. Así me ocurre con Al Di Meola. A veces me han avisado casi de un día para otro para tocar en Corea del Sur, por ejemplo".

De Al Di Meola he aprendido su capacidad de trabajo, Jornadas de 14 o 16 horas. Me di cuenta de que para obtener ese nivel de resultados había que trabajar así. Me acostumbré, y no me canso. Pero no todos los músicos están preparados para eso. Yo tocaba siete teclados con Al Di Meola, y había que programar sintetizadores, pedales, consolas... Por eso nos diferenciábamos del resto y cobrábamos más. Al hacer giras mundiales te sientes en lo más alto. De la repetición viene la perfección

 

Astor Piazzolla

Estando al servicio de Al Di Meola, Mario Parmisano podría haberse quedado en ese punto, esperando la llamada telefónica que le reclamase de inmediato. Pero alguien que dice vivir la música todo el tiempo necesariamente abandona su zona de confort. Repasando la discografía con su nombre destaca un referente: Astor Piazzolla.

"Estoy muy orgulloso de poder homenajearle. Mucha gente hace su música, pero no suena igual que cuando la hace un porteño. Piazzolla tiene una cultura clásica que está muy vinculada con mis inicios. Tiene mucho que ver con Bach, sus fugas, las napolitanas, el jazz, las improvisaciones... Por eso fue odiado en Argentina por los tangueros viejos, ya que rompía los esquemas del tango tradicional. Tuvo que venir a Europa para rehacer su vida. Estaba arruinado. Sus amigos le compraron un pasaje a Europa y aquí empezó de cero. No se vino abajo. No le conocí personalmente, pero sí su música, que es la mejor manera de conocer realmente a un músico. Ahi sabes qué clase de persona es interiormente"

Música propia

"Empecé a querer hacer mi música, de un modo más serio del que había hecho en mi juventud. Antes componía temas cantados. Ahora estoy más interesado en el tema instrumental.  Quero llevar mi música al nivel más alto, con orquesta sinfónica. Un interés que nació tras tocar con la Sinfónica de Moscú. Le di mi disco al director, sin intención alguna. Al día siguiente vino y en perfecto español me dijo que le había gustrdo, especialmente "Amanecer en Río". Me invitó a hacer algo con la Sinfónica de Moscú, pero por la guerra quedó parado, y esperamos que pase rápido. Pero creo que le puede interesar a más directores de orquesta".

En Argentina si no estás embanderado con un partido político, no trabajas. Ocurre en más lugares. Estela Raval me aconsejó hace muchos años no embanderarme. La música está por encima de la política; no es solo para quien piensa de un determinado modo. Los políticos pasan y los músicos quedan. La música tiene más seguidores que cualquier religión, político, más poder que cualquier ejército. Está por encima de todas las cosas. La música es la voz de Dios.

Conciertos especiales

Podría parecer difícil la elección, pero no lo es. Cuando se le pregunta por sus conciertos favoritos, acude de inmediato a dos:

Sus magos del piano