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Los mejores años de nuestras vidas... o diez años en la ciudad

Me pide David que escriba sobre los últimos diez años en la ciudad, temática libre dice... le digo que puedo hablar de los últimos diez años de mis gatas, de cómo se han hecho mayores, de sus maravillosas vidas gatunas; de sus costumbres aquí en Castellón cuando suben al atardecer al tejado para que les dé el último sol de la tarde, a mirar a los vencejos y las gaviotas, que estos últimos años se han hecho de ciudad no sabemos cómo, y pasan enormes y desgarbadas fuera de contexto, como las rotondas y las estatuas de por aquí... David me sonríe todo majuelo y me dice que escriba de lo que quiera, o de ser madre y artista... ¿Qué? ¿Como la Pantoja? Uy... uy… ¡OK!... hablaré solo de las gatas.

Diez años dan para mucho y pasan en un soplo los jodidos.

Lo mejor de mi vida ha pasado estos últimos 15 años, así que casi abarcan estos dos últimos lustros.

Yo vivo habitualmente escondida olvidándome de lo normal, y aquí en mi ciudad han pasado muchas cosas mientras yo he estado a mi bola (cuando no tocando o ensayando) casi siempre en casa, en la playa o en el Forsy, currando o viendo conciertos.

Hacer canciones, o cualquier actividad artística supongo, te mete hacia adentro, y solo necesitas en mi caso, una habitación y una guitarra en cualquier lugar del mundo.

Yo he estado haciendo de todo en diez años, con una sensación de que me iba a morir en breve, y he escrito un libro, he hecho exposiciones de dibujos, he editado seis discos, tres con Amantes y tres con Lula, he criado casi a un hijo, he limpiado un montón de mierda y pelos, he aprendido a hacer la bechamel sin grumos tenga o no tenga la regla, y he plantado un vergel en mi tejado que es ahora uno de los pulmones de Castellón. ¡Ah! y he amado intensamente a Tommy.

Así que he estado aquí como quien podría haber estado en Marte, mi vida social se ha reducido a mi familia y a la gente a la que he puesto copas, gente guay eso sí, gente afín a la que le gusta la música y la siente, salir a currar para ver eso aunque sea de noche me ha hecho relativamente feliz.

La noche es siempre igual y yo ya quiero dormir. Algo en mi interior me dice que luche y me pongo los discos de Dávila y se me olvida que ahora muero de resacas.

Yo soy muy de contrarias y contracorrientes, y de sentirme especial sin serlo, yo soy de la noche, no de la tarde, yo soy de canciones, no de versiones, yo soy más de bar de mi barrio que de ir a las tascas, yo soy más de playa en invierno que de Salera, por esa razón no me veréis normalmente, tal vez por el centro en bici hacia Portolés o a enviar un disco a Correos.

Hay muchas cosas culturales que hacer en nuestra pequeña ciudad… ayer vino Rafa Cervera a presentar su estupendo libro, éramos 12.

El Forsy se ha cerrado por falta de asistencia, las calles hierven con sus gin tonics de fresa y orquestas de versiones... nuestra generación da risa y ya está perdida, lo grande de la nueva son los macro festivales, no me interesa nada, no me interesa, yo vivo a parte, hay gente parecida a mí y es poca, somos pocos... y no me disgusta.

¿Hay tribus urbanas y contracultura aquí? Debe haberlas por supuesto... ¿Son necesarias para cambiar costumbres y generaciones? ¡Sí! Por supuesto. ¿Vencerán, cambiarán y se harán mayores como nosotros? Por supuesto.

Suelo ser optimista con lo que venga, total...

¿En otra parte hubiera sido distinto? Para mí en todas partes es igual, los últimos diez años han sido los mejores de mi vida, he podido tocar y realizarme como artista, he visto crecer a Luca, me he sentido más fuerte que nunca, me he conocido y aceptado y he tirado para adelante con mis historias sin miedo a las consecuencias. Y sí, ha sido aquí donde he rodado por mi carril correcta y tontamente por mil rotondas hacia el local de ensayo, he subido ágil y contenta al desierto de Las Palmas siguiendo a mi inquieto amor, he pasado por el Camino La Plana una y mil veces hacia la costa para ver las olas maravillándome cada vez de lo precioso que es.

Qué precioso mundo en que vivimos...

¡Me estoy desviando un poco quizá! Voy a retomar donde estaba antes, diez años dan para muchas cosas… Os puedo contar también por no hablar solo de mí, que aquí en Castellón he estado viendo a la misma gente durante todo ese tiempo, es bien sabido que los círculos en este sitio son pequeños y muy cerrados, y te permiten ver la vida desde la barra como una serie de Netflix... y yo, la eterna camarera, he visto a la gente ir y venir, he visto cómo se han conocido, cómo se han enamorado entre sí, cómo se enfadan, cómo se la pegan, cómo se mueren, muchos han tenido hijos, algunos se han ido a vivir fuera, otros han engordado, muchos se han hecho mayores, otros han crecido. En fin soy y he sido espectadora, yo los he observado y me he ido a casa a hacer canciones sobre todo eso y más.

La gente, la vida, las generaciones, las secuencias de genes, los sitios donde estuvimos, donde crecimos, donde nos emborrachamos, donde charlamos, donde sentimos tanto, donde lloramos, donde tuvimos miedo, donde dormimos, a quienes amamos, donde nacemos, donde nos moriremos, pasa como un instante, es importante, debe existir una conexión muy cósmica en todo esto, o solo es una coincidencia espacio temporal. El caso es que aquí estamos casi todos aún.

No sé... es que a mí mirar atrás nunca me ha gustado.

Patrizia Escoín es música (Los Romeo, Lula, Los Amantes, Exfan) y dibujante (Patricia y sus pinceles). Además, colaboró con una ilustración en la revista del #10nmpnu, la cual formo parte de la exposición Miradas, trazos y colores para seguir sinperdernosniuna en el Emac. 2019.

'Adoración al sol (autorretrato)', de Pat Escoín en la revista conmemorativa de Nomepierdoniuna.