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Guitarricadelafuente y Maria Arnal recomponen el SanSan 2026 después del viento

Maria Arnal, tiñendo el escenario de rojo y llevando su directo a otro lugar. Foto: SanSan (@javierbragado).

Si algo ha vuelto a demostrar el SanSan, muy a su pesar, es que ser el primer macrofestival de la temporada tiene sus riesgos: cancelado por fuertes lluvias en 2019, cancelado por la Covid en 2020, aplazado y con restricciones en 2021... La 12ª edición arrancó con la cancelación de su primera jornada debido a rachas de viento “por encima del máximo permitido”, lo que dejó a Benicàssim sin citas esperadas como las de Rufus T. Firefly o Siloé. No es fácil levantar un proyecto de esta envergadura en Semana Santa, que otros años ya ha jugado malas pasadas con la lluvia, pero también es parte de lo que lo vuelve especial. Y el jueves, con el recinto cerrado, la música siguió fuera, en formatos más pequeños y espacios controlados. Hubo fiestas improvisadas en la playa, en discotecas de la zona y hasta conciertos a varios kilómetros, como el de la banda madrileña Tiburona en la sala Terra de Castelló. Si no había SanSan dentro, la música y las ganas seguían fuera.

 

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Así que el viernes tocó empezar otra vez. Y, aunque lo hizo con cambios de última hora y bastante confusión a la hora de consultar horarios, la organización regaló al público una jornada más longeva y especial que recuperó algunos nombres del día anterior, como Love Of Lesbian, Juventude y Of Monsters And Men, única banda internacional de este año. Sin margen para despistarse, el SanSan arrancó así a las cinco de la tarde, con un buen número de personas frente al escenario principal, dispuestas a no perder ni un minuto más.

Leo Rizzi y Xoel López fueron los primeros en salir, adelantando sus actuaciones un par de horas respecto a lo previsto. El horario no era el más cómodo -el resto del finde estuvo marcado por el sol-, pero no faltaron ni las ganas ni la gente. El gallego, que ha pasado por Benicàssim en varias etapas de su carrera, recuperó incluso canciones que hacía años que no sonaban en directo, en una especie de vuelta a los inicios que encajaba bien con el ambiente del día. Ahí estuvo ese “Hombre de ninguna parte”, de su etapa en Deluxe, y escrita en 2012. Tampoco faltaron, eso sí, las imprescindibles “Lodo” y “Ningún nombre, Ningún Lugar”. En ese primer tramo de la tarde también hubo espacio para artistas emergentes como Michael Foster, que se atrevió a versionar a Oasis.

Xoel López, contra el sol y con el público respondiendo desde el primer minuto. Foto: SanSan (@javierbragado).

Después llegó el momento de las “sorpresas”. Love of Lesbian desplegaron buena parte de su último trabajo, Ejército de salvación, en un directo ya reconocible dentro de su trayectoria. Hubo incluso un guiño a Rigoberta Bandini, que apareció en los visuales durante "Contradicción". Of Monsters and Men, por su parte, ofrecieron un concierto más íntimo, quizá con el sonido algo bajo por momentos, lo que dificultó que terminara de despegar. Aun así, el público respondió especialmente en canciones como "Little Talks", que fue coreada -y grabada- por buena parte de los asistentes, con una Nanna Bryndís Hilmarsdóttir, especialmente magnética sobre el escenario.

Guitarricadelafuente presentó 'Spanish Leather', mejor álbum de 2025 para Nomepierdoniuna. Foto: SanSan (Daniel Cruz).

Pero si hubo un nombre que marcó el viernes fue, sin duda, Guitarricadelafuente. No era la primera vez que pasaba por el SanSan, pero el artista que subió al escenario aquella noche se sintió distinto. Se notan los años y como Álvaro Lafuente ha ido creciendo como artista, a todos los niveles. Con una camiseta -eso sí, que no falte- de “I Love Benicàssim” y visiblemente emocionado, fue construyendo un directo que se movió entre la vulnerabilidad y la presencia escénica. Hubo espacio para lo íntimo, como cuando cantó “El Conticinio”, escrita -como él mismo recordó- en su casa, y también para una puesta en escena más física y sexual, con ropa amontonada sobre el escenario y un potro al que también se subió.

“¡Vamos, Álvaro!”, le gritaban desde el público sus amigos, con un recinto completamente entregado y en el que también hubo espacio para escuchar en directo joyas de su último álbum, Spanish Leather. El cierre con “Guantanamera” terminó de desatarlo todo. Ahí ya no había vuelta atrás.

Rigoberta Bandini, entre coreografías, hits y algún momento fuera de guion. Foto: SanSan (@javierbragado).

Rigoberta Bandini llegaba, entonces, con uno de los shows más divertidos y completos del día, apoyada en la estética de su Jesucrista Superstar. Sonaron temas como “Pamela Anderson” o “Busco un centro de gravedad permanente”, junto a hits como “Perra” y “Ay mamá”, en un directo que funcionó tanto por lo musical como por todo lo que lo rodeaba. Incluso hubo espacio para lo inesperado. La catalana presentó “Cançó de primavera”, publicada hace apenas unas semanas, y se permitió hacer incluso una versión de “Mayonesa”, tan bonita como sorprendente. El momento más caótico llegó cuando bajó al público para cantar “Amore, amore”, porque no se la veía del todo y el sonido iba y venía. Pero precisamente ahí estaba la gracia: ese punto descontrolado que solo pasa en un directo y que, lejos de fallar, suma, sobre todo para quienes son sus mayores seguidores.

La Casa Azul convirtió el escenario en una fiesta sin pausa. Foto: SanSan (Daniel Cruz).

En otro punto de la noche, La Casa Azul tomó el relevo y convirtió el escenario en una fiesta. Guille Milkyway volvió a lo suyo: pop, hits y gente bailando sin pensarlo demasiado. Durante el SanSan también hubo espacio para nuevos proyectos como Chiquita movida, lo último de Rayden, Mediyama y Skiz Siete, con un rap más reivindicativo. Una buena forma de darle la vuelta a lo ocurrido y sacar adelante un viernes largo, lleno y sin pausas.

Más de 15.000 personas pasaron por el SanSan el viernes. Foto: SanSan (@javierbragado).

El sábado era el día de la M.O.D.A. con su nuevo disco feliz, del rabioso entusiasmo de Biznaga, de la hipersensibilidad de Pablopablo. Pero Maria Arnal lo eclipsó todo, con un concierto en el combinó tecnología con canción tradicional, danza y sonido, sensibilidad y mensaje. Eso que tiene toda la pinta de quedar muy bien sobre el papel y después resultar frío y romo, pero que vivido en directo es absolutamente emocionante. Luminoso. Real.

Después de haberse metido al Roig Arena en el bolsillo dos días antes, la barcelonesa aparecía de día y en medio de un festival; no parecía el mejor contexto para que funcionase el nuevo espectáculo para presentar su primer disco en solitario, AMA. Su voz, sus canciones y un show milimétricamente estudiado, conforme fue cayendo la noche se acabaron imponiendo por aplastamiento ante fieles y escépticos.

Tecnología y tradición, forma y fondo en el directo de Maria Arnal. Foto: SanSan (@aldarazn).

El amor que transmiten sus letras y todo el pensamiento que hay metido en su puesta en escena confluyeron para conectar a través de “Madrigal”, “Pellizco”, “Suspiros”, “Tictac”... esas canciones de su nuevo disco que crecen y crecen a cada escucha hasta alcanzar el punto álgido en “Que me quiten”, la inédita “Esquinitas” (hitazo) y el clásico de su etapa anterior, “Tú que vienes a rondarme”. Teñido todo de rojo, con la calidez de su voz, con la potencia del texto, con la expresividad de sus manos y su sonrisa, recordándonos cuando la conocimos en el Emac 2018 de Borriana con Marcel Bagés (y después reconectamos una y otra vez cuando ha regresado a Castellón).

Ella misma se encargó de explicar que el disco es un homenaje a su prima, que falleció a los 15 años a causa del VIH contraído a través de la lecha materna cuando Maria tenía 13; la mejor manera de romper el silencio del estigma social que rodeó a aquel suceso. Y lo hizo con su voz resonando por todas partes, al ritmo de los coros que genera el movimiento de los brazaletes que llevan las bailarinas que le acompañan durante todo el concierto, en tiempo real. Sí: haciendo coros bailando sin abrir la boca.

Alternando, de una forma inesperadamente orgánica, momentos como el de “Si te asomas”, jugando con un haz de luz de láser, y el a capela del “Xiqueta meua”. Tecnología y tradición, forma y fondo al servicio de un directo que terminó siendo aclamado por el público del SanSan.

La M.O.D.A., de vuelta a los escenarios tras un pequeño parón con 'San Felices'. Foto: SanSan (@javierbragado).