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El Emac elige ser "Perra" con Rigoberta Bandini

Rigoberta Bandini/Paula Ribó (izquierda), con sus primos Belén y Juanma Barenys. Foto: Carme Ripollès (ACF).

El gran mérito de cualquier programador es contratar un artista en el minuto anterior a dar un importante salto hacia la fama. Ese instante indefinido en el que entran en juego la combinación de estar al tanto de la escena, la intuición y la suerte. Ese santiamén en que el caché es asumible y que en el momento de la actuación -sobre un año después- ya resultaría prohibitivo para el presupuesto disponible. Vicent Tormo dio en la diana en el Emac 2020 con Califato 3/4, el único grupo que ha repetido en la todavía corta historia el festival de Burriana. Los contrató -gracias a Cultura del Ayuntamiento de Burriana, con Vicent Granel- en el año de su despegue hacia la popularidad y se los volvió a asegurar cuando el impulso ya parecía imparable, Con Rigoberta Bandini ha vuelto a estar fino en este 2021. Todo un fenómeno social que un año atrás era más un pálpito que una realidad. Los andaluces y el grupo de la catalana han conseguido convertir el sexto Emac en una pista de baile.... desde el asiento y con mascarilla.

Valoración más que positiva. Hemos podido hacer un Emac lo más normal posible a pesar de las circunstancias sanitarias. Hemos estado presentes en un espacio nuevo, como el Payà, con un alto grado de satisfacción. Las previsiones han sido más que cumplidas, y en algunos momentos por encima de lo que pensábamos. Pagar entrada en algunos conciertos nos ha ayudado, pero también es cierto que en algunos ha faltado afluencia, ya que la gente ha acudido únicamente a uno de los que permitía su entrada (Vicent Tormo, responsable del Emac.).

Ha llamado la atención que estando agotadas con antelación las entradas de pago agotadas (por una cuestión de control de asistentes en situación de prevención sanitaria), la panorámica del Amfiteatre del Centre Municipal de Cultura La Mercè presentase un buen número de sillas vacías -el reducido aforo permitía unas 160-, e incluso en algunas actuaciones la asistencia no haya alcanzado la mitad del total... en contraste con la zona de bar de la plaza y sus sesiones de dj, casi siempre en pleno bullicio. Los diferentes públicos de cada actuación explican buena parte de esa paradoja. En la tarde del sábado era notorio que el público cambiaba entre actuaciones, de modo que no se sumaban asistentes, sino que se reemplazaban.

Por cuestiones de prevención sanitaria, este año la exposición plástica no ha contado con tenderetes, lo que se ha notado en el número de paseos. Foto: Carme Ripollès (ACF).

En lo que se refiere al apartado de exposiciones plásticas, la ausencia de paradas de arte -por prevención sanitaria- le ha perjudicado ostensible, por lo que los paseos entre las obras colgadas en las paredes se han reducido respecto a otros años, sumándose el no poder acceder a esa zona en los horarios de conciertos si no se tenía entrada comprada.

De cara a 2022 hemos de ver si volvemos a febrero o nos quedamos en junio. O, quien sabe, si hacer un doblete febrero-junio. Ahora mismo hemos de cerrar esta edición. Luego, ya veremos. Aprovecho estas líneas para agradecer a Cultura Borriana su implicación y ayuda, a los trabajadores del Teatre Payà, a los esponsors y a todo el público que ha venid al CMC La Mercè y al Payà, por darnos su aliento y fuerza en un año tan complicado como este. ¡Gracias! (Vicent Tormo).

Como curiosidad, por procedencia de quienes compraron entradas, Castelló de la Plana ocupa el primer lugar, seguido por Valencia y Burriana, en este orden.
Emac 2021

El viernes, entre mediterráneos y performances

El jardín se ha mantenido como escenario, aunque con sillas bordeando los ornamentos de esa zona al aire libre del centro cultural. A una hora todavía laboral (18:45), el ahora trío Donallop abrió el sexto año (y consecutivo, porque la pandemia no ha borrado ninguna edición del Emac). Desde Mallorca con el ep Cara a cara recién estrenado. Una actuación que plasmó ese tránsito desde el folk inicial al pop atmósferico del matrimonio Pere Bestard-Joana Pol. Ofrecieron una actuación que en algún momento contó con una instrumentación inesperada -las campanas de la iglesia de la vecina iglesia de La Mercè- y que dejó muy buen sabor, aceptando los asistentes de buen grado esa ensoñación a que invita la voz de Joana, acompañada por los acertados arreglos de Pere on la guitarra y alguna simpática coreografía.

Donallop, buena manera de arrancar el festival. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Una positiva sensación que se prolongó con el dúo Laura Esparza & Carlos Esteban, dos ex VaDeBO que empezaron como mero entretenimiento y ahora están consolidando este proyecto que alterna el valenciano y el castellano. Actuaron acompañados por Iván Espí a la guitarra y con Lea traduciendo las letras al lenguaje de signos. El inicio con "Mare natura" ya dejó claro ese poso de las culturas mediterráneas que envuelven sus canciones, aunque en otras, como "Bosque" apuntan más directamente hacia un pop-folk con estallido electrónico de indisimuladas intenciones bailables.

Las canciones de Laura Esparza y Carlos Esteban, reinterpretadas en el lenguaje de signos. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Los dos conciertos más chocantes coincidieron en la tarde del viernes en el Amfiteatre. Por una parte, el estreno en gran escenario de Aina Palmer. El dúo integrado por la burrianense Ana Monferrer y Jordi Palau ofrece una propuesta muy distinta a las habituales de la Música CS. La electrónica cubre diferentes ritmos que envuelven unas letras diferentes, entre la poesía, la filosofía y unas metáforas que no pasan inadvertidas. En directo -y en vídeo- le añaden toques de performance, como la impactante interpretación de "Fusilao", con la bailarina Delia Palmero encapuchada a la manera de alguien que tiene la muerte por decreto ante sí. Un momento de memoria histórica en un edificio que fue prisión franquista.

Performance durante la interpreración de "Fusilao", de Aina Palmer. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Califato 3/4 montó una buena fiesta en el 2020, un mes antes del estado de alarma, y la volvió a liar en este 2021, eso sí con todo el mundo bailando con la mascarilla -el personal de la organización estuvo muy pendiente- y sin separarse del asiento. Da la sensación de que L'amböcca y Puerta de la Cânne eran -entretenidas- investigaciones de combinación de sonoridades por parte de los productores sevillanos, mientras que con el reciente La contraçeña ha crecido el concepto de grupo.

Califato 3/4 instauró la alegría andaluza en La Mercè de Burriana. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Su propuesta derrocha militante andalucismo, con una combinación de la tradición más arraigada en el sur y de las electrónicas raves, lo que vendría a ser una fanfarria de folckore futurista, golfo pero a la vez respetuoso y reivindicativo (publicar discos el Día de Andalucía y el uso de la fonética de su pueblo, ya sitúan en la intención). Preguntando por autobuses y con el célebre silbido de Kurt Savoy arrancaron un concierto-fiesta de alegario de la entidad andaluza, esta vez sin la pantalla de proyecciones pero con el habitual palio procesional sobresaliendo en un lateral del escenario. Una fiesta en la que se cuela el comercial "Te quiero y lo çabe", homenaje al "Quiero verte" de Los Sobraos, y hasta Chimo Bayo en pleno medley. Difícil resistirse a su tablao modernista.

Un sábado entre guitarras y electrónica 

La jornada del sábado siguió la dinámica habitual del segundo día del festival. Abrieron las guitarras y cerró la electrónica. La diferencia es que en la presente edición se dividió entre jardín y Amfiteatre, mientras que en otros años el exterior era el único de los escenarios.

Empezaron dos grupos nuevos que rompen la teoría de que juventud y guitarras están reñidos. Semana Santa forma parte de esa corriente actual surgida en Valencia que recobra sonidos y letras propios del post punk de los 80 (La Plata, Calivvula...). La andadura del trío se reduce a un sencillo y a un Ep de cuatro temas que, por supuesto, sonaron todos, más una versión "No eres tú" de Triángulo de Amor Bizarro. Energía, rabia y ese halo oscuro, "siniestro" que se decía en los 80, con carga de desencanto. Visto el interés recibido por el público, se les notaba emocionados, hasta el punto de pedir ellos mismos tiempo a la organización para un bis.

Menta, en uno de los momentos de suelo de su andaluza cantante. Foto: Enrique Bellido.

Otros jóvenes: Menta, un quinteto de Madrid entre el post rock, el indie rock y con Los Planetas de referencia. Una cantante andaluza que no lo puede ni quiere negar y a la que simpáticamente no le importa admitir que igual suelta un gallo en un tema, ni tampoco tumbarse varias veces en el suelo del escenario. Se presentan sin set-list y van improvisando el desarrollo de la actuación prácticamente canción a canción, algunas aún sin título y otras recién salidas del local. Y de nuevo Triángulo de Amor Bizarro, esta vez con "Folía de las apariciones" y acento del sur. Sus ganas son evidentes.

VVV (Trippin' You), joven trío poseído por la electrónica. Foto: Carme Ripollès (ACF).

El apartado electrónico se instaló en el Amfiteatre, con dos propuestas aún nuevas y una ya con recorrido. VVV (Trippin'you) es un trío madrileño que se va abriendo camino en el circuito de salas con una electrónica "neo-bakala" con letras y ritmos frenéticos que gustan del ruido, pero sin importarles recurrir al "Estrella de mar" de Amaral. Mejorar su puesta en escena en escenarios amplios queda entre sus deberes. Todo lo contrario que TMATNB (The Morning After The Night Before). El trío barcelonés con el castellonense Jandro (ex Acoraçao, entre otros), convirtió la zona interior de La Mercè en un club nocturno repleto de atmósferas relajadas que arrancó unos cuantos bailes en sus momentos más rítmicos. Tuvieron problemas con el Mac y hasta uno de sus cuadrados de luz, pero no importó.

TMATNB convirtió el interior de La Mercè en un club de electrónica. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Intercalada entre ambas actuaciones llegó Soledad Vélez. Muy elegante, vestida de negro casi en su totalidad, y hasta con el cabello a juego, la chilena afincada en Valencia repasó la segunda mitad de su carrera, alejada del folk norteamericano de sus dos primeros discos y envuelta por los sintetizadores desde Dance and hunt y ahora sin rastro del inglés, como se comprobó en Burriana, basándose en los temas de Nuevas épocas (2018). Un título de disco bien significativo. En su evolutiva experimentación se atreve incluso a fusionar el reguetón con el pop electrónico en su más reciente single, "Perverso". Fue la que menos bailes provocó en esta tarde del sábado, pero la más escuchada con atención en unas letras que giran principalmente alrededor del tú yo.

Elegancia y electrónica con Soledad Vélez y sus canciones de tú y yo. Foto: Carme Ripollès (ACF).

El broche: de Tatiana a Rigoberta

El domingo por la mañana es el momento menos cómodo del festival. Aunque la presencia de la joven burrianense Tatiana Javaloyes hizo que el jardín se acercase a la mitad se capacidad. Acompañada por la guitarra acústica de Eloy Catalán, dio buena muestra de su capacidad vocal y de su gusto por las músicas negras. Un repertorio compartido entre versiones y los temas propios que se escucharán en el venidero ep Tea Jay Reign. Venció y convenció con su poderío y con unos temas propios en castellano e inglés que se mueven con soltura entre el (neo) soul y las denominadas músicas urbanas. Canta "Tengo rollo" y el público lo admite.

Exhibición vocal de la joven burrianense Tatiana Javaloyes. Foto: Cristian Lorente.

Jordi Sapena, quien había acompañado a las teclas a Soledad Vélez en la tarde anterior, se presentó unas horas después con Ángela Pascual, quien también ha puesto su guitarra al servicio de la chilena-valenciana. Capricornio Uno es su nuevo proyecto, elevo de Pink Frost. Con su mezcla de guitarras y sintetizadores crean temas atractivos entre el pop y la psicodelia, dejando la voz en el mismo plano de la instrumentación, lo que resta capacidad de transmitir los mensajes de su debut, Doble exposición, a través de la ensoñadora voz de Ángela.

Capricornio Uno, el proyecto de un dúo de multiinstrumentistas valencianos con amplia experiencia. Foto: Cristian Lorente.

Ya por la tarde en el Payà, a Maria Jaume le correspondió el papel habitualmente incómodo de actuar justo antes de quien están esperando todos, y más si ambos estilos son antagónicos. La mallorquina se presentó en el escenario con voz y guitarra eléctrica para dar un calmado repaso a unas canciones que han sido calificadas como pop triste. Consiguió que, salvo alguna contada excepción, los presentes escuchasen sus temas de Fins a maig no revisc o en el single "Un bon berenar". Pero estaba claro que la gran mayoría de los presentes no estaban allí por ella.

Maria Jaume. Foto: Cristian Lorente.

Si alguien dudaba de que la gran mayoría de los presentes había acudido al Payà por Rigoberta Bandini, solo hizo falta que soltase a la primera de cambio "In Spain we call it soledad" para disipar dudas. Casi todo el mundo bailando sin freno. Resulta muy llamativo el éxito que ha logrado Paula Ribó single tras single ("Too many drugs", "Fiesta", "Perra"... y sus correspondientes vídeos). Un monumental éxito de familia, ya que su pareja es el teclista Esteban Navarro (Cheeto's Magazine y Venga Monjas), mientras que sus primos Belén y Juanma Barenys se encargan de voz -perfecta combinación- y percusión, respectivamente. Ataviados como colegiales -ya maduros-, al instante destaca la nítida y dulce voz de Rigoberta Bandini (la habitualmente dobladora Paula Ribó) en unas letras originales y festivas, rebotando a ritmo electro pop. En "The Fuck Fuck Fuck Poem" deja bien clara su capacidad para el recitado, lo mismo que en la casi oración "Que Cristo baje".

Ristra de singles de éxito y alguna versión a cargo de Rigoberta Bandini. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Letras coreadas por unanimidad en un repertorio en que como sorpresa aparecen "Qualsevol nit pot sortir el sol" de Jaume Sisa y "Tengo el corazón contento", versión del original de Palito Ortega popularizado por Marisol. El casi eclesiástico "Cuando tú nazcas" de Mocedades lo tiene disponible en plataformas. Su repertorio en la actualidad no da para más en cuanto a cantidad, por lo que recurre a la infantil "Calliou" -era su voz en el doblaje de la serie- y hubo que repetir "In Spain we call it soledad". ¿Boom pasajero... inicio de una carrera que dará para mucho? Solo el tiempo lo dirá. Por ahora, como quedó claro en el Emac, arrasa en cuanto a gustos, y no se trata de un producto prefabricado. Ahí hay trabajo, y se palpa. En Burriana se quiere ser "Perra" (con referéndum incluido).

En 2022 tendremos Emac.Kids (Vicent Tormo)