
Tesa, más expuesta pero con la misma energía en su directo en Eslida. Fotos: BUIT (Acústics al Llavador).
Sentada en una silla, con un pie de micro y sin la base electrónica que suele sostener sus canciones, Tesa se enfrentaba este pasado domingo en Eslida a su primer concierto en acústico. Y, aun así, bastaron unos segundos para comprobar que su garra seguía intacta. Con su popular canción “Ve la Khalessi arrasant la zona. Ve la Khalessi amb el foc de dragona”, comenzó su directo en Acústics al Llavador. Un concierto distinto, más frágil y también más expuesto, donde la rapera de Almussafes avisó que llegaba “muy sensible, pero bien". También “enamorada”.
Tesa estuvo disfrutona, emocionada y completamente abierta al “món rural” que tanto reivindica. Sobre el escenario estuvo acompañada por Pere Rodenas a la guitarra y LïL MäR al saxo, en un formato que amplificó esa emoción.
“Hui és un dia molt especial, tenia ganes de fer alguna cosa diferent i en este lloc tan màgic. És necessària la cultura ben feta”, afirmaba nada más empezar. El concierto tuvo lugar dentro de la tercera edición de Acústics al Llavador de Eslida, un ciclo que ha convertido este espacio histórico -en pie desde 1899- en un escenario singular para la música en directo. Su propuesta, reconocida como Mejor Ciclo de Conciertos de Castelló en 2025 por Nomepierdoniuna, pasa por invitar a los artistas a salir de su formato habitual y construir actuaciones acústicas.

“Muchos grupos vienen con propuestas que se alejan de su registro y ofrecen conciertos únicos”, apuntaba el concejal de Cultura, Rubén Carreguí. En el caso de Tesa, se trató de un concierto único, quizá irrepetible. “No se nos ocurre mejor manera de recibir la primavera que así”, añadía.
En cuanto a la artista valenciana, encontró su sitio rápidamente. Si bien al principio con cierta incomodidad por estar sentada -algo poco habitual en sus directos-, poco a poco fue soltándose, recorriendo el escenario y haciendo bailar al público con temas ya convertidos en himnos como “Ei dones, què passaria si un dia s’alçarem”, “Amor a la valenciana” o “Rebesnéts del Tio Canya”, su primera canción, que ya cumple diez años.

Pero, si algo marcó el concierto de Acústics al Llavador fue ese otro lado más íntimo que el formato permitía. Tesa transitó más emociones de lo habitual y, en algunos momentos, también dejó caer alguna lágrima. Así lo explicaba antes de interpretar “La Cançó Més Bonica del Món”, que dedicó a su padre y a su madre, quienes le enseñaron a amar la lengua con discos como Som de la Pelitrumpeli, del grupo Al Tall.
Hace tiempo que Tesa se ha consolidado como una de las voces más reconocidas del panorama valenciano, capaz de combinar rap, electrónica y raíces populares desde una mirada propia y conectada con el territorio. Si bien con Rata Penà (2025), su cuarto disco, ha abierto una etapa más oscura y electrónica, no ha dejado de lado el carácter combativo, feminista y arraigado que define su trayectoria. De este último disco presentó temas como “Mode expert”, donde habla de los retos que, a veces, toca afrontar en la vida, o “Te vull molt (T’estime, terronet)”.
Sea como sea, la Tesa que pasó por Eslida -como tantas otras veces- estuvo a la altura. El paso de las bases electrónicas a la guitarra y el saxo no rebajó su discurso ni un ápice. Su forma de lanzar cada verso, de sostener el ritmo incluso desde la calma, mantuvo intacta la llama del directo. Para despedirse, dedicó unas estrofas al propio ciclo, al que dijo: “Molt millor que molts teatres, visca el món rural”.
Acústics al Llavador, por su parte, dejó ver su voluntad de ir más allá de lo musical, incorporando en el escenario una bandera por la paz con el mensaje 'Free Palestina'. “Queremos que este sea un espacio de paz, sin que nadie pueda olvidar todas las barbaridades que pasan en el mundo”, explicó Rubén Carreguí.

Después del concierto, ya fuera del escenario, Tesa se paraba a comentar con NMPNU cómo había vivido este formato.
“Hem escollit un repertori que està prou lluny del que cantem als concerts, però era el que millor quedava a l’acústic. I és de veres que això d’estar asseguda a la cadira, i sobretot cantar en peu de micro, és una cosa que desconec. No em fa sentir còmoda del tot, perquè soc d’agafar el micro en la mà, però ha estat molt bé i he pogut treballar en Pere Rodenas i LïL MäR, que aprecie molt.
A més, en la tranquil·litat d’actuar al món rural, que sent que m’estima. El lloc és preciós, té molt d’encant i el públic ha estat de 10. No podia demanar més. M’he sentit molt acompanyada, l’he gaudit molt i m’he emocionat. La veritat, he plorat diverses vegades. També perquè eren cançons que a voltes no pose en els directes i així, cantades de forma tan íntima, emocionen més. Tot això et fa connectar molt en l’arrel.
Si algú més ho vol, ho tornarem a fer”.
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