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Sunbeach, la arena del Rototom

Gran sesión reggae en la playa San Vicente de Benicàssim. Media tarde, sol y mar bravo. Frente a la carpa blanca, una pista de baile delimitada por tres cuerdas. En las primeras filas, chicas con falda-pañuelo y chicos con bañadores multicolor bailan al son de la música. Detrás, mucha gente borrosa y, entre la gente, niños pequeños que imitan los movimientos de sus madres y padres o, incluso, nietos que juguetean al ritmo de sus abuelos. Público familiar, vaya.

En el cuadrilátero alfombrado con el rojo, amarillo y verde característicos del festival, el pinchadiscos conduce la reunión musical. Erguido, los brazos en alto, rodeado por cuatro altavoces de alta potencia, ameniza la hora con una selección de canciones que animan la tarde playera.

El dj en cuestión podría formar parte de Urtica Sound Green Light Family. También de Heavy Hummer o Stand High Patrol, que pasarán por la playa de Heliópolis el próximo viernes y sábado. El Rototom Sunbeach organiza en las playas de Benicàssim actividades que exportan su filosofía y la acercan a los vecinos y veraneantes de la ciudad. De forma gratuita y en plena arena, conjuga las sesiones de música reggae con cursos de danza africana y de dancehall.

Por la mañana, el protagonismo es para los hermanos Thioune, los encargados de impartir las clases de danza africana. Para no repetirse, cada día escogen un tipo de danza de un país diferente. El domingo fue el día de Mali; el lunes, de Burkina Faso. En algunas ocasiones, gente del público decide acompañar la clase matutina formando un corro circular con guitarra y bombos que amenizan y enriquecen el ritmo vivo de la danza africana.

El turno vespertino es para los madrileños Sensi Garden Sound. De 17.30 a 18.30, la voz de G-Ras acompaña a la música y a los cinco animadores que guían al público y enseñan los movimientos más complicados del dancehall. Suenan melodías como Boosie Bounce, de Elephant Man, o Everybody Dance, de RDX, ante una pista de baile repleta.

De 18.30 a 19.30 llegan los dj's que actúan en el festival. Sin ir más lejos, el día inaugural se pasaron por la arena de la playa Torre de Sant Vicent los catalanes Urtica Sound, que tenían programado concierto en el escenario Ska Club ese mismo día a la medianoche. También O.B.F., que también estuvo en el Sunbeach el jueves y en el escenario Dub Academy, o Stand High Patrol, que tras su sesión en la playa de Heliópolis actuará este sábado 23 a las 2:30 de la madrugada en el escenario Dub Academy.

La carpa del Sunbeach se convirtió en el centro de atención de la playa Torre de Sant Vicent durante los dos primeros días de festival. Foto: Pau Bellido (ACF).

Dos playas, mismo público

Sea en Heliópolis o en el Torreón, la panorámica de la playa desde el mar ofrece una concentración de toallas alrededor del Sunbeach. En una extensión de 100 metros, la dispersión puntual de bañistas se convierte en una congregación de público atento a los ritmos de la mesa de sonido.

El carácter gratuito de la playa itinerante del Rototom y el propio perfil de los festivaleros favorece la presencia de un público heterogéneo: niños, jóvenes y mayores se juntan frente a la carpa blanca. Pese a las diferencias de edad, sobresalen rasgos distintivos del festival. El dreadlock, peinado rastafari por excelencia, es mayoritario entre los asistentes. También los colores de la bandera etíope y jamaicana: rojo, amarillo, verde y negro cubren un alto porcentaje de las toallas, bañadores y prendas que visten los bañistas.

Aunque el clima -previsiblemente soleado- no ha sido favorable durante los primeros días, el viento y las nubes no han impedido al público disfrutar de la combinación de playa y música. "El ambiente en la playa es inmejorable", afirma un playero."Traer el Rototom a la playa fideliza mucho, yo el año que viene vuelvo seguro".

A la llamada reggae no solo acude público con ganas de disfrutar de la música en plena playa. A la oferta musical se le suma la oferta de productos de todo tipo. Desde la mesa de sonido se pueden observar hasta 5 carteles de cartón que rezan "Agua- Cerveza - Refrescos -1 €". Están infiltrados entre el público de la pista de baile y se mueven al ritmo de la música. Por lo demás, se ofrecen productos perfectamente adaptados a la naturaleza del festival: desde el ponche con ron en recipiente de plástico hasta la bisutería rastafari típica- pulseras y collares artesanales- y sandalias a precios económicos. Todo un mercado alternativo a 15 metros del mar.

El calor y la música aumentan la sed. Foto: Pau Bellido (ACF).