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Rototom Sunsplash. El lugar en el que derribar muros

La reina. Foto: Rototom.

"Victory". Queen Omega sale al escenario principal (rebautizado como Sun Stage) del 31º Rototom Sunsplash. Lo hace acompañada por The Royal Soul, vestida de rojo y con una presencia que pronto inundaría el recinto, llevándonos hacia un particular baile entre el roots reggae y el dancehall. Y lo hizo como si nada.

Como si nada también fue el cambio de piel del festival ese martes 18, cuando pasamos de Queen Omega al vapor-dub de Biga*Ranx: la combinación reggae y dub del francés Gabriel Piotrowki. Grandes instalaciones, dispositivos, samplers, controladores... Dando como resultado una estética visual muy singular. El Rototom siempre ha apostado por escenarios desnudos, alejados de grandes adornos, publicidad o pantallas gigantes que distraigan de lo esencial: el encuentro entre artista y público (el escenario principal, por ejemplo, dispone solo de una pantalla, ubicada detrás de la torre de sonido). Pero esto no quiere decir que no sufra transformaciones, e igual que los artilugios de Biga*Ranx cambiaron la fotografía, también lo hizo Major Lazer.

Biga*Ranx. Foto: Rototom.

Con su reconocible símbolo del guerrero, el colectivo liderado por Diplo puso del revés el festival. También con la reciente incorporación de la cantante America Foster al directo (aunque no durante toda la actuación), visuales muy cuidados, humo, fuego… Y algún que otro guiño también al público reggae. No era su primera vez aquí: Major Lazer ya estuvo en el Rototom en 2015; en ese entonces eran los bichos raros del cartel y mucha gente los miraba con escepticismo. Ahora, representan una de las muchas caras que puede tener el propio festival y tiene todo el sentido. Porque lo que pasó ese día en el escenario principal es también un paso lógico: Claudio Giust, Director de Comunicación y uno de los fundadores del Rototom, nos lo explicaba hace tan solo un año: "Estamos en una fase de evolución". Lo destaca el propio Filippo Giunta, director del Rototom, en la nota de prensa de balance: "El festival se transforma, pero no olvida sus raíces ni al público reggae".

También con propuestas como G-5, siendo una de las pocas (poquísimas) oportunidades de ver en directo a esta particular alianza. Literalmente: Sacas una guitarra y empieza la fiesta ("Helsinki"), con Kiko Veneno, Muchachito, Tomasito, El Canijo de Jerez y Diego 'El Ratón'. Una combinación divertida de flamenco, rumba, rock y espíritu callejero.

"Vaya sarao" G-5. Foto: Rototom.

Y si ha habido un protagonista este año, ha sido el dancehall. Una de las culpables y de los directos más destacables tiene el nombre de Shenseea, que pisaba el escenario el jueves 20 (con una tormenta que por momento parecía poner en peligro los conciertos, aunque agradecimos enormemente dejar de sudar por un día) con muchísima fuerza: acompañada por banda, que añadió una dimensión más orgánica al directo, dando forma a una propuesta dancehall contemporáneo, R&B y hip hop. La representación femenina del género no se quedó atrás tampoco en el propio escenario Dancehall, con nombres como los de Lady Leshurr y JEA.

La cantante jamaicana Shenseea coronó el escenario principal. Foto: Rototom.

El otro culpable, y que parecía coger el testigo de Major Lazer, fue Kybba. El italiano daba el salto del escenario Dancehall en 2025 al principal este año; cerrando, además, la 31ª edición con el Sun Stage hasta arriba y dispuesto a bailar de principio a fin. Puso el toque de fuego a un Rototom que, pese a mirar hacia nuevos territorios, sigue sin olvidar su origen. En el lado más tradicional, el roots reggae tuvo a nombres recurrentes en la historia del festival, como el de Twinkle Brothers, Israel Vibration, Alpha Blondy o Bushman (este último con un directo muy destacable). También The Skatalites, encargados de abrir el festival el lunes 17 con su siempre acertado rocksteady y reggae; además, junto al artista jamaicano Alpheus.

Bushman. Foto: Carme Ripollès.

Y mientras The Skatalites mece el escenario principal, el periodista Nacho Álvaro lanza besos con la mano desde la cabina de Radio 3 a una compañera. En una de las barras, unos chicos hacen señas para saludar a su amigo, que está poniendo birras en la otra esquina. Una niña sale disparada de Magicomundo para saludar a otro niño. Dos amigas cantan pleno pulmón en el Lion Stage y otras bailan como si nadie más estuviese ahí con ellas. Abrazos, sonrisas, besos… O incluso el abrazo multitudinario de Luciano con el público durante su concierto. Porque el Rototom es un lugar de encuentro. Y aunque pueda parecer una expresión manida, una frase hecha o incluso la respuesta que te daría una IA si le preguntas por el festival o por el reggae, el Rototom es un sitio de paz y amor. Y precisamente de esto no vamos muy sobrados hoy en día, respirando entre discursos y algoritmos que levantan muros de odio: contra el extranjero, contra las mujeres, contra quien no puede pagar una vivienda,  contra quien huye de una guerra, contra un planeta que se calienta, contra quien no encaja… Muros que, por un momento, parece que ese abrazo podría derribar. Quizá porque, como decía Miguel Camaño en la presentación de Pure Negga, "hay gente que no entiende nada".

Que, por cierto, lo de Pure Negga… ¿¡Qué fue!? Llegó al Rototom 2026 repitiendo la fórmula de 2025: Cypher Experience. Esta vez, en el escenario principal (un paso lógico si recordamos su concierto en el Lion Stage) y rodeado de una buena representación del reggae nacional -también internacional-. La verdad es que, para quienes llevamos asistiendo al festival desde que éste se celebra en Benicàssim, fue como un regalo: Morodo, Green Valley, Fyahbwoy, Little Pepe, Legendario, Mistah Godeh, Yaniss Odua… "Nuevas generaciones, nuevos guerreros", se despedía Morodo del escenario. Incluso sonó "El aire de la calle" junto a Diego 'El Ratón' y coreada por todo el público, en recuerdo de David de la Chica ‘Davile’, fallecido a principios de 2026.

Lia Kali. Foto: Carme Ripollès.

Y si seguimos hablando de la escena nacional y, además, de no llevar etiquetas: Lia Kali es otro de los nombres que se metió al Rototom en el bolsillo. Pero es que lo de su voz resonando por todo el recinto aún estamos buscando la palabra para explicarlo. El verdadero cachito de luz, a base de rap, soul y flamenco. Acompañada por banda, en su propio trono y una escenografía vistiendo cada canción. Con el festival coreando "Cantaré".

Lia Kali, con cigarro y bastón en "Me muero". Foto: Carme Ripollès.

Pero no todo pasa en el escenario principal, el Lion Stage comparte protagonismo con su hermano mayor. Por ejemplo, quedándonos atrapadas con la cumbia argentina, psicodelia y rock de Ilan Amores; con un arcoíris apareciendo en el cielo, como si fuera otro abrazo, cuando sonó "Bar La Perla" (en recuerdo a sus amigos Gaspi y Lucas Vignale). También con Omega Nebula, Rowsi o Macka B, siendo uno de los conciertos con más afluencia del escenario secundario. Y también hay rincones muy interesantes, como Jamkunda, en donde, además de intentar bailar afro (porque es a lo máximo a lo que podemos aspirar) o probar los platos de Abarka, también ha habido conciertos interesantes como el de Suzete.

Cultura africana a través de la música, el baile, charlas y gastronomía. Foto: Carme Ripollès.

El recinto no ha sufrido muchas modificaciones este año; las más significativas: la Teen Yard (área con programación de música, baile y deporte para jóvenes) gana más espacio y protagonismo y desaparece Discovery Lab (espacio dedicado a la ciencia en colaboración con el CERN, presente en las dos ediciones anteriores). Seguimos echando de menos la programación del Foro Social dentro del recinto y toparnos con las charlas de manera natural (ahora se realizan en el Teatre Municipal de Benicàssim), pero agradecemos mucho la reestructuración de los horarios para evitar las horas de más calor.

13.000 menores de 13 años han disfrutado del Rototom 2026. Foto: Carme Ripollès.

El recinto también es una muestra del compromiso del festival por ser un festival sostenible. Este año a través de acciones como el aumento de puntos de agua potable (plastic free), un nuevo sistema de baterías solares para reducir el consumo de diésel -y que se podían ver repartidas por todo el recinto- y una actividad de sensibilización ambiental en la playa a través de su chiringuito Solé (el cual, durante el festival, se convierte en uno de sus escenarios), entre otras.

El p*** calor. Foto: Carme Ripollès.

Este año, del 16 al 22 de agosto, 169.000 personas -según datos que ha facilitado la organización, que sitúa la asistencia diaria en torno a las 26.000 personas- se han encontrado en la 31ª edición del Rototom: The Place to Be, procedentes de España, Francia, Italia, Alemania y Reino Unido... Y hasta casi 100 países (Kenia, Corea del Sur, Martinica, Venezuela, Tailandia…). Cifras que, según explica Filippo, reafirman que "la gente sigue apostando por Rototom. Vienen para crear comunidad desde cualquier parte del mundo, ciudad y compartir valores y sentirse parte de una identidad que supera el límite del reggae". El Rototom volverá a Benicàssim en agosto de 2027.

Para derribar los muros que levantan quienes no entienden nada. Paz.

Top Manta. Foto: Carme Ripollès.