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Pau Ayet (director artístico de FitCarrer Vila-real 2015): "Los vecinos son el mejor jurado posible"

Pau Ayet, director artístico de FitCarrer Vila-real 2015.

Aprovechamos la llegada de la la 28ª edición del FitCarrer Vila-real 2015 (del 30 de abril al 3 de mayo) para conversar con la persona encargada de dirigir el certamen desde hace cuatro años. Pau Ayet es actor, productor y diseñador de iluminación, entre otras facetas, pero sobre todo una persona incombustible y entusiasta que cree en las funciones sociales del lenguaje teatral; en todas las dinámicas que el sector de las artes escénicas necesita para generar profesión, visibilidad y, sobre todo, la concienciación de que la cultura no es solo una forma de entretenimiento, sino la herramienta indispensable para enfrentarse al mundo con una multiplicidad de miradas. Pau Ayet, al teléfono:

>¿Pau, para empezar: qué novedades podremos encontrar en la edición FitCarrer 2015 que comienza este jueves 30 de abril?
En la edición de este año tenemos, por las circunstancias del puente de mayo, un día más, por lo que añadimos un nuevo barrio, apostando aún más por la descentralización de escenarios. También será un festival más público, con más coproducciones y más jornadas de debate. El año pasado la coproducción fuerte fue Marat-Sade, de La Fam, y este año hemos coproducido Destroyanas de A Tempo Dansa, pero, además, habrá cuatro pequeñas coproducciones más. Esas son las líneas generales de las novedades de este año.

>¿Os ha afectado la crisis en, por ejemplo, recortes presupuestarios?
La crisis siempre se hace notar, pero ese es precisamente el reto, mantener la calidad cuando tienes menos recursos por la coyuntura económica del momento. Esto no quiere decir que hubiéramos diseñado un festival muy diferente si hubiéramos contado con más dinero, pero sí es cierto que con más azúcar más dulce, es decir, hubiéramos tenido, quizás, más infraestructura y consigues no saturarte con tanta carga de trabajo para que todo salga bien y cuadre. Si de algo estamos orgullosos es de que a la exhibición no le ha afectado, ni en calidad ni en cantidad, y, al final, eso es lo importante; ir a más y mejor.

>¿Quieres decir que el festival está en constante crecimiento?
Lo que quiero decir es que, desde esta nueva etapa, las compañías ya se interesan por el Festival porque también les sirve de escaparate; de alguna manera, FitCarrer abre la temporada de festivales y siempre es un buen comienzo. También cabe resaltar que ante la crisis recibimos infinidad de propuestas, cada vez más adaptadas para su exhibición y con una calidad muy alta, ya que hay más competitividad. Esto nos hace tener una programación variada y con una garantía de calidad alta.

>¿El festival cumple este año 28 ediciones, que se dice pronto, pero a qué atribuyes su inagotable éxito de recorrido?
El éxito de este festival se lo atribuyo, en primer lugar, a los diferentes directores que han estado al frente del certamen, ya que nunca han perdido la máxima de que el protagonista principal es el pueblo de Vila-real. No ha sido un festival de egos, de jerarquías, incluso de colores políticos, sino un festival de la gente y para la gente. No hay duda de que cada director tiene sus líneas maestras y sus formas de ver y gestionar, pero nunca hemos olvidado que es el público el que no entendería una mala gestión o su desaparición, ya que el festival es parte de la identidad de Vila-real y es una cita que se espera con ganas e ilusión. Dirigir este certamen se entiende como una responsabilidad, sin olvidar su cimientos, que son la gratuidad, la calle, y el público, que, ante algo que no le guste, se marcha con todo el derecho. En la calle, los vecinos siempre son y serán el mejor jurado posible.

>¿Entonces, parte del éxito del festival se lo atribuyes a que los escenarios son las calles en las que los vecinos viven cada día?
En buena parte sí. Lógicamente es muy importante que sea en la calle, como mero entretenimiento, pero hay otra parte importantísima que lo es que se programa. Al público tiene que picarle la curiosidad para que venga y ya no se vaya, e incluso repitan año tras año, y eso, en parte, se debe a la característica de que ocurre en la calle, pero también es culpa de las propuestas que se ofrecen. En definitiva, se trata de sorprenderlos, cada año más, ya que esperan mucho del festival, y, lógicamente, ya tienen una mirada teatral después de tantos años viendo danza, teatro y circo en sus calles.

Ensayo de 'Destroyanas'.

>¿Desde el festival se ha hecho mucho hincapié en la mirada social de la programación de esta edición? ¿Aprovecháis la coyuntura de la crisis y el agotamiento, que algunos propugnan, de ciertos modelos sociales y políticos?
Es un poco de todo. Siempre he pensado que el teatro es algo más que un entretenimiento, es decir, no hay que perder de vista el valor añadido que supone que haya concienciación social, denuncia, etc. Sería un poco triste que el teatro no se hiciera eco de la realidad que muchas de esas personas que acuden a ver los espectáculos padecen. Tampoco hay que ponerse dramático, pero desde la primera edición siempre se ha apostado por las propuestas que reflejen la realidad y cotidianeidad de las personas, aunque quizás este año tengan más presencia porque la situación de crisis no parece ser tan pasajera, sigue ahí en muchos estratos sociales. Sería incluso un poco triste que el teatro se olvidara de reivindicar ciertos aspectos sociales, y creo también que esa mirada es parte inherente del festival, y el público debe ser consciente de esto, ya que la cultura puede reflejar sus vidas, e incluso ayudar a ver nuevos puntos de vista que contribuyan al crecimiento personal y social. Yo echaba de menos, de un tiempo hacia ahora, un teatro más combativo, más reivindicativo y social, aunque respeto, faltaría más, que los creadores hagan lo que quieran, pero es muy importante para mí que ese ingrediente no se pierda nunca. No debemos olvidar que sigue habiendo dramas sociales y que el teatro es una muy buena herramienta para darles visibilidad, y conseguir concienciar al público de que esa realidad existe y está ahí.

>¿Habéis hecho alguna previsión de público?
Este año es un poco impredecible porque las fechas coinciden con el puente del 1 de mayo. Quién sabe. Quizás mucha gente aproveche para venir a disfrutar del festival, o quizás hayan quienes ya hayan hecho planes para irse de viaje. No lo sé. Yo soy optimista y me decanto por la primera opción. Es una buena oportunidad para venir a disfrutar de un gran ambiente festivo y teatral, y completamente gratis.

>¿Alguna recomendación especial?
¡Eso es como preguntarle a un niño a quién quiere más, a mamá o a papá! Siempre digo lo mismo, a mí me gusta destacar las producciones del propio festival, porque de alguna manera me siento responsable y porque creo que tenemos a grandes profesionales que, con recursos, pueden crear espectáculos de mucha calidad y demostrar su talento. Hay que potenciar los productos de casa y darles el valor que se merecen, sin desmerecer, faltaría más, a todas las restantes propuestas, que son igual de interesantes. El espectáculo La Finestra Nou Circ, de la Finestra Inclusiva, es una apuesta socioeducativa en la que jóvenes en riesgo de exclusión y con diversidad funcional han creado un espectáculo de circo. Una demostración más de que las artes escénicas son un buen territorio para el desarrollo de las habilidades sociales e inclusivas. Hay que verlo.

La Finestra Nou Circ: 'Finestra Inclusiva'.

La Finestra Nou Circ: 'Romanesku'.

>¿Cómo compaginas ser director del FitCarrer con ser actor, diseñador de luces, técnico... has tenido que renunciar a algo?
No he renunciado a nada, pero es cierto que dirigir este festival ocupa mucho trabajo y en el resto voy a medio gas, de momento. No puedo olvidar que ser director de un festival tiene una caducidad, que creo necesaria para que FitCarrer siga creciendo, pero la verdad es que yo no sé de dónde saco las horas. Me encantan los retos, y la propuesta de dirigir el festival fue algo muy emocionante y que disfruto haciendo, aunque también me gusta actuar, la iluminación… Me gusta todo lo que tenga que ver con estas disciplinas, pero todo tiene su parte buena y mala. Al final, lo que motiva es la idea de oportunidad, es decir, de poder mostrar al público lo que uno sabe y le gusta hacer, porque esto es una profesión dentro de un sector, el cultural, que crea trabajo, que crea experiencias, y que es profundamente necesario para la educación y formación de la sociedad. Mi motor, lo que me mueve, es poder contribuir a generar nuevos puntos de vista que ayuden a un crecimiento personal y social. Al final es comunicación, así que hagámoslo de la mejor forma posible, en este caso mediante el lenguaje teatral y del cuerpo.

>Hay un debate en el sector de las artes escénicas y audiovisuales sobre si los más jóvenes no consumen disciplinas como teatro y danza, y que esto no contribuye a que se genere nuevo público que tome el relevo de generaciones más habituadas a acudir a las salas. Este hándicap se contradice con el aumento de la oferta cultural, que, a duras penas, puede mantenerse. ¿Crees que hay una sobreoferta de programación o puede que el modelo clásico de exhibición se esté agotando?
Yo veo un problema de descoordinación. Siempre he defendido la importancia del área metropolitana de Castellón; es decir, hay que creérsela y hay que utilizar la cultura para dinamizarla. Creo fervientemente en que hay público para todos pero está tan saturado de publicidad, y hay tal descoordinación, que acaba por solaparse todo, y ahí sí que el público se divide e incluso lo llegamos a espantar. Sería necesario que los programadores no fueran cada uno por su lado, sino que estuvieran en contacto para poder hacer un ensamblaje que fuera satisfactorio para todos los implicados. FitCarrer 2015 tiene unas fechas fijas desde siempre pero, a partir de ahí, estaría bien coordinarse para, como te decía antes, solaparse lo mínimo. Tampoco estoy a favor de programar por programar. Hay que pensarlo mucho y no perder la perspectiva de que, en nuestro caso, esto es dinero público.

Roser Vilà, premio Ramón Batalla FitCarrer 2015.

>¿Cómo nace el “Premi Ramón Batalla”? ¿Para quién será este año?
El Premio fue una iniciativa mía en la que inmediatamente toda la organización se puso de acuerdo. Me parecía totalmente necesario hacerle un homenaje a Ramón Batalla y, de alguna manera, contribuir a hacer visible esas tareas del teatro de calle que están ahí detrás, sin ser muchas veces reivindicadas como merecen, pero que son imprescindibles para que todo producto teatral tenga una vida digna. El primer año el premio recayó, como es lógico, en Nel·lo Vilanova [codirector de Xarxa Teatre] porque creó el festival. El segundo año fue para Formació Advancée et itinèrante des Arts de la Rue de Marsella, por ser el único centro de artes de calle profesional de formación de Europa, del que nosotros también estamos empapándonos para poder ceder el testigo a futuras generaciones y crear industria. El tercer año fue para el TAC de Valladolid por su cuidada, rigurosa y diversa programación, y este año el premio es para Roser Vilà por su tareas de producción y distribución en el teatro de calle. Roser es una espectadora inagotable, con una trayectoria larguísima y una pasión increíble por seguir pisando la calle para ver teatro, tanto de las compañías experimentadas como de los jóvenes que empiezan.

>Háblanos de las III Jornades Professionals d’Arts de Carrer.
Las jornadas, bajo el lema "Projectes en construcció", responden a una de las columnas que sostienen la filosofía del festival. La idea fija la mirada en los proyectos que están cobrando forma y sobre los que profesionales -y no profesionales- del sector buscarán las claves para poder generar interacciones, creando grupos de presión para dignificar el oficio y construyendo tejidos de colaboración entre artistas que conciben de esta forma el crecimiento creativo. Este año contaremos con la presencia de Tomás Ibáñez, responsable del Espacio de Creación de las Artes Escénicas en el Espacio Público (EMTAC, Vila-real); Tomás Durán, director artístico de Fira Tárrega; y tres miembros de  la Asociación Valenciana de escritoras y escritores de teatro (AVEET). La segunda sesión estará dedicada a los espectáculos coproducidos por FitCarrer Vila-real 2015, representados por Rafa Sánchez (Factoría los Sánchez) y Pepa Cases, directora de A Tempo Dansa  y creadora de Destroyanas, pieza híbrida de gran formato de danza-teatro que constituye uno de los platos fuertes del festival y que se estrenará la noche del viernes 1 de mayo en la plaza Mayor de Vila-real. El punto final a las jornadas lo pondrá la entrega del “Premio Ramón Batalla" a Roser Vilà.

>Pau, para terminar, ¿cuál es tu aportación como director al festival?
Durante estos cuatro años que llevo al frente del festival he intentado que el certamen fuera algo más que exhibir teatro, danza, circo, etc. De ahí el lema de este año, “Máquina de creación teatral”, que engloba el “Premi Ramón Batalla”, la descentralización, las coproducciones y las propias jornadas, que este año abren el festival. Estos son los cuatro pilares sobre los que se asienta, de alguna manera, el proyecto que yo tengo la suerte de dirigir y que, a buen seguro, mejorará el próximo director o directora de un festival que ya forma parte de la identidad de Vila-real.