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Paranimf de la UJI. 'Abans que es faci fosc', un alegato a favor de la superación necesitado de pausas

Míriam Iscla es la protagonista de 'Abans que es faci fosc'. Foto: Àlex Pèrez.

'Abans que es faci fosc', de Hattie Naylor, en producción del Festival Grec y el Centre d'Arts Escèniques de Terrassa. Dirección: Pep Pla. Intérprete: Míriam Iscla. Paranimf de l'UJI de Castelló. Viernes 24 de enero de 2020, a las 20:00. Duración: 1:15 horas. Espectadores: alrededor de 150. Entradas: 8/10 euros.

El año recién iniciado ya ha expuesto en el Paranimf de la UJI dos muestras dispares de interpretación escénica a cargo de un único protagonista. Por una parte, el histriónico Xavi Castillo (Pot de Plom) llenaba el recinto hasta los topes con su interpretación repleta de humor ácido del Antiguo y Viejo Testamento de la Biblia. Por otra, ante una cifra más modesta de espectadores -unos 150- la actriz Míriam Iscla protagonizaba Abans que es faci fosc, un drama de formas suaves que en realidad es un alegato a favor de la superación ante las circunstancias adversas a las que nos somete la vida.

Con la dirección de Pep Pla, Abans que es faci fosc viaja al exterior, hasta el límite que puede alcanzar hoy en día el más perfeccionado de los observatorios espaciales. Pero al mismo tiempo se dirige al interior de su protagonista, Anna. Esta astrònoma que trabaja como guía en un planetario se enfrenta de repente a un proceso de deterioro visual que, rápida e irreversiblemente, acabará en su ceguera total. Poco a poco, pero sin pausa, se le va borrando su entorno y, aunque se rebela interiormente contra el futuro que le espera, llegará el inexorable momento en que dejará de ver el rostro de su joven hija. La rabia la domina, sintiéndose como un ser perdido en medio de la oscuridad, como un paralelismo respecto a lo que somos todos dentro de la infinidad del universo, donde todo cambia constantemente. Solo la aceptación íntima de sus nuevas circunstancias le permitirá seguir avanzando.

La oscuridad domina el escenario a lo largo de la representación. Foto: Àlex Pèrez.

Míriam Iscla es la única actriz sobre el escenario. Aunque cuatro voces en off, un cohete de juguete, las luces y la pantalla que muestra el mapa estelar impiden que se sienta la sensación de que hay una sola protagonista. Cada recurso ubica mejor al espectador dentro de las circunstancias que rodean a esta astrónoma tanto a nivel laboral como privado. Unas maneras que guardan alguna similitud con la más desnuda Iván y los perros, obra también firmada por la londinense Hattie Naylor que fue representada dos años atrás por el Paranimf por Nacho Sánchez.

Después de una hora y cuarto de representación, recibe el aplauso del público, aunque no con la emoción de otras citas. Tal vez transcurre demasiado rápida toda la cadena de sucesos que transforman la existencia de la protagonista -negación, rabia, aceptación y adaptación-, faltando profundizar en momentos concretos para transmitir mayor emotividad dentro del drama, presentado como una serie de escenas cortas sin interrupción entre ellas. Eso sí, los diferentes recursos sitúan perfectamente al espectador en el entorno más íntimo de la protagonista.