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Núria Espert, en el Paranimf de la UJI: "A Lorca le debo muchísimo. He aprendido y crecido con él"

Núria Espert (L'Hospitalet de Llobregat, 1935), nombre capital dentro de las artes escénicas españolas. Actriz con una trayectoria imposible de recitar de carrerilla, pero también cofundadora -junto a su esposo Armando Moreno- de su propia compañía teatral, directora (incluso de ópera), al frente del Centro Dramático Nacional (1979-81)...  Premio Princesa de Asturias de las Artes 2016 como reconocimiento a una carrera que con solo 19 años de edad se propulsó con la interpretación de Medea, pero que no siempre ha sido exitosa (ni mucho menos sencilla). Hoy en día, a sus 84 años, sigue en los escenarios, como se comprobará el jueves 28 de noviembre en el Paranimf de la UJI (20:00; 10/12 euros) con Romancero gitano, de Federico García Lorca, bajo la dirección de otro clásico en su carrera, Lluís Pasqual. Una obra integrada en la XXVII Mostra de Teatre Reclam.

Una semana antes de emprender ese viaje hasta Castelló (reconoce que le ilusiona por sus vínculos con esta terreta), atiende vía telefónica a Nomepierdoniuna para, con su voz nítida y su claridad de ideas, hacer un rápido repaso de media hora a su dilatada carrera dentro de las artes escénicas... de 69 años.

>A finales del pasado mes de octubre, intenté contactar contigo y estabas, junto con Lluís Pasqual, en Milán (Italia) por cuestiones laborales. Este pasado fin de semana, dos funciones de Romancero gitano en Girona. Un no parar y una vitalidad que impresionan en una gran actriz de 84 años.
La verdad es que viajamos tanto por los escenarios que a veces tengo que pararme a pensar de dónde acabamos de venir antes de emprender el siguiente viaje. Ahora hemos actuado durante dos días en Girona y ya estamos pensando en Castelló. Y la verdad es que tengo muchas ganas de actuar en Castelló, ya que guardo muchos vínculos con esa provincia.

>Vínculos laborales y también privados.
Durante muchos años tuve una casa en Alcossebre, fuimos muy felices allí. Además, Armando -Moreno, su fallecido esposo en 1992- se crió en Castelló y tenía mucha familia ahí. Fue el responsable de la programación del Teatre Principal durante un tiempo (uno de los camerinos del recinto lleva su nombre). Y en mi caso, he actuado muchas veces en Castelló. Ahora regreso, y siempre me provoca ilusión.

“Tengo muchas ganas de actuar en Castelló, ya que guardo muchos vínculos”

>Fue anunciar tu actuación en el Paranimf de la UJI y comenzar a venderse las entradas a un ritmo muy rápido. De hecho, a falta de una semana para la función son menos de diez las localidades que quedan libres. No sé si después de tantos años de carrera a una actriz le sigue emocionando una respuesta así.
Me emociona muchísimo. Me gusta saber que he establecido unos vínculos con el público que son muy fuertes. Me conocen y saben que yo les quiero. El público es muy importante tanto en mi vida como en la de cualquier artista. Nuestras carreras las aguantan los espectadores, que son los que deciden si acudir o no a ver un espectáculo, una exposición... Que se haga una gira no lo decide un artista, sino el público.

>Por ese mismo motivo, has comentado en alguna ocasión que el artista vive constantemente en un plano de inseguridad.
Sí, así es, absolutamente. En todo el mundo de la cultura ocurre lo mismo. Un escritor, un pintor... han de encontrar esa mirada que le vincule con la gente, que es quien sostiene la carrera.

>Al repasar tu biografía, un dato me sobresaltó. Tu debut en el teatro se produjo en 1950. O sea, 69 años dedicados a las artes escénicas. A mí me provoca incluso vértigo esa cifra.
Sí, son bastantes años. (risas). Años muy vividos, con muchos errores, muchos aciertos. Ha sido una vida plena.

“El teatro decidió por mí. Me abrió sus brazos, con la ayuda de mucha gente. Las dudas se despejaron muy pronto en mi vida, lo que me ha dado mucho tiempo para desarrollar lo que me proponía”

>No sé si ahora cambiaría tu respuesta, pero en tus primeros años dentro del teatro no tenías muy claro que debieses dedicar tu vida a él. ¿Hoy en día te imaginas habiéndote dedicado a algo diferente?
De lo que estoy segura es de que me hubiese dedicado a algo que tuviese que ver con la cultura. Tal vez si no hubiese tenido compañía propia -fundada con 24 años, junto con Armando- hubiese probado en el ballet clásico, que estudié durante cinco o seis años. Pero el teatro decidió por mí. Me abrió sus brazos, con la ayuda de mucha gente. Las dudas se despejaron muy pronto en mi vida, lo que me ha dado mucho tiempo para desarrollar lo que me proponía, que incluye leer, aprender, descansar...

>Gran parte de las dudas llegaron justamente después de haber tenido un gran éxito con la representación de Medea en el Teatre Grec de Barcelona, en 1954.
Sí, porque después de aquel éxito en el Grec no pasó lo que yo creía que ocurriría. Bajaron mucho las expectativas que yo misma me había creado. En Barcelona no me surgían oportunidades de trabajo, por lo que me marché a Madrid, ya que las ofertas me aparecían allí, incluso cosas que no me atraían, por lo que pasé un par de años dudando de si debía seguir o no.

>¿Cómo despejaste la incógnita?
Un cambio. Me casé con Armando, tuvimos dos hijas extraordinarias. Y Armando me dio el impulso para crear nuestra compañía, y desde ese momento el público nos ha seguido de manera fiel. Siempre me ha atraído hacer cosas diferentes: ser actriz, llevar una compañía, dirigir... incluso ópera.

>Y con 50 años te pusiste a aprender inglés para marcharte a Londres con la finalidad de La casa de Bernarda Alba, con la interpretación de Glenda Jackson (1986).
(risas) Sí. En el aeropuerto me compré una novela en inglés y un diccionario. Así fue como empecé a estudiar inglés. Luego ya acudí a clases. Cuando llegó el momento de ensayar la obra, ya estaba muy preparada. Siempre he dicho que soy tímida y cobarde, y tal vez por eso mismo me he obligado a hacer muchas cosas.

>Casi todo... menos cine y televisión. En una entrevista comentaste que solo habías disfrutado con la primera película de Fernando Arrabal, Viva la muerte (1980).
Nunca me ha gustado participar en el mundo del cine. Los rodajes no me atraen, me parecen fríos. Hay muy pocas cosas que me atraigan de él.

>Todo lo contrario que te ocurre con Lorca. El autor que más ha marcado tu larga carrera, llena de interpretaciones de personajes clásicos.
A Lorca le debo muchísimo. He crecido con él. He aprendido mucho con él, leyéndole, llevándole a escena. Ha representado a Lorca por el mundo entero, ya fuese con Yerma, Doña Rosita la soltera, La oscura raíz, La casa de Bernarda Alba, el Romancero gitano... Algo que me sorprende mucho de Lorca es cómo ese lenguaje suyo tan personal aguanta tan bien las traducciones a cualquier idioma. Vas a cualquier lugar del mundo y te encuentras gente que ha leído y entiende lo que Lorca escribió. Parece increíble, pero llegas a Tokio y te aparecen diez especialistas en la obra de Lorca. Y lo pones en escena y el público se levanta para aplaudirlo de pie.

“Algo que me sorprende mucho de Lorca es cómo ese lenguaje suyo tan personal aguanta tan bien las traducciones a cualquier idioma”

>Cada intérprete guarda en algún rincón de su interior algo de los personajes y autores que ha puesto en escena. Imagino que por ese vínculo permanente a lo largo de toda tu vida te resultará sencillo encontrar a Lorca dentro de Núria Espert.
No. No es así. Un mismo texto de Lorca lo puedes enfocar de maneras muy diferentes. Cada vez que afrontas una de sus obras te encuentras con cosas diferentes. Pero es que puedes encontrar diez maneras diferentes de plasmar lo mismo. Cada cual lo ve de una manera. Esa es una de sus grandezas como autor.

>¿Consideras que Lorca coincide con gran parte de tus mejores momentos como actriz, independientemente de las reacciones del público?
¿Sabes qué pasa? Que cuando estás haciendo algo, estás metido en ello y crees que es lo más importante que podrías estar haciendo. Inicias otro proyecto y te ocurre lo mismo: pasa a ser lo más importante que crees haber hecho. Cambias e intentas dar lo mejor de ti, porque en ese momento es prioritario para ti.

>Y si Lorca es importante en tu carrera, también lo es el director Lluís Pasqual.
Con Lluís Pasqual he hecho muchas cosas. Desde Lorca a una revisión de Medea o El Rey Lear, por ejemplo. Ahora mismo estamos trabajando en Romancero Gitano. Evidentemente, ha sido una persona muy importante a lo largo de mi trayectoria.

Lluís Pasqual y Núria Espert.

>Romancero gitano no es una lectura de los versos de Lorca.
No. Es una mezcla de esos versos con pensamientos del propio Lorca que introduzco en el texto, más pensamientos míos sobre Lorca. No se trata de recitar lo que dejó escrito. Va más allá. Invita a disfrutar con su riqueza como autor, pero también incita a la reflexión con sus pensamientos.

>Con 69 años dedicados a las artes escénicas, has vivido de todo, desde grandes éxitos a la censura franquista y la consagración como gran actriz, directora... Desde esa amplia perspectiva, ¿se puede decir que en algún momento el teatro español no ha estado en "crisis", esa palabra que utilizan tanto los profesionales del sector?
El periodo de mayor brillantez correspondió a la Generación del 27, un gran momento de estallido creativo. Después llegó un periodo negro y ya no se ha producido la recuperación hacia aquel periodo de esplendor.

>¿Consecuencia, tal vez, de esa sensación a nivel político de que la cultura es el último de la fila?
Es un país desinteresado por la cultura. Los políticos no sitúan la cultura entre los motivos que llevan a la gente a votarles. Hay una sensación de que la cultura se ha de hacer sola, sin apoyos, sin una base. Ya saldrá adelante por las ganas de alguna gente. Pero eso no es así.

>Y ese impulso personal te ha llevado a ser casi de todo dentro del mundo de las artes escénicas: actriz, directora de compañía, directora de ópera, codirectora del Centro Dramático Nacional, una constante viajera por los escenarios del planeta, ser reconocida con numerosos premios... ¿Algún gran proyecto te ha quedado por hacer?
No. He hecho muchas cosas y he intentado no repetirme. Siempre me ha gustado leer, escuchar, aprender... Seguir creciendo como actriz y como persona. Lo que nunca me ha gustado es no intentar más allá. Los retos me han atraído, y eso ha provocado que me haya diversificado a lo largo de mi carrera.

>Pero al igual que te ocurrió a ti cuando empezabas, la gente que está arrancando ahora sus carreras se encuentra con muchos obstáculos, empezando por la recepción del público, casi siempre dispuesto a acudir a la llamada de un gran nombre, como el de Núria Espert, pero más reacio ante propuestas interesantes pero de compañías o actores con poca popularidad mediática.
Siempre ha ocurrido así. Además del trabajo, el azar también influye. A veces se producen casualidades que, con independencia del trabajo en sí, te llevan más arriba y te dan una fama que a otros se le niega. Ocurre en el teatro y en todos los ámbitos.

>Desde toda tu experiencia acumulada, ¿algún consejo para esa gente que hoy en día se encuentra en una situación similar a la de Núria Espert a finales de los años 50?
No, consejo, no. No hay una fórmula que te lleve a conseguir lo que pretendes. Eso sí, es necesario luchar y tener paciencia. Que nadie espere alcanzar sus objetivos en tres semanas. Cuesta mucho más. Toda profesión tiene una parte desagradable, un precio a pagar.