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Nomepierdoniuna como catalizador

Castellón y también Benicàssim son para mi un inagotable crisol de recuerdos, casi todos ligados a la música en directo. Y a lo largo de los últimos diez años, Nomepierdoniuna ha sido algo así como el mejor reflejo periodístico a través del cual constatar su actividad, que es a la vez la de tantos promotores que se han jugado el crédito (el financiero y también el otro) apostando por algo que sabían de antemano que no era un caballo ganador: la música en directo en un par de ciudades que están muy lejos – solo por dimensión – de las grandes capitales del estado. Para mi, acercarme a Castelló o a Benicàssim, por cualquier motivo, supone volver a acordarme de todos y cada uno de los extraordinarios momentos que he podido vivir allí dedicándome precisamente a lo que más me gusta, que es mi trabajo, el de informar sobre propuestas musicales que considero de pleno interés. Desde los primeros tiempos del FIB hasta los recientes conciertos del Trovam! en el Auditori i Palau de Congressos, pasando por algunas escapadas entre semana para disfrutar de las audaces programaciones del Sons (recuerdo a The Montgolfier Brothers en 2006 o a Lambchop en 2016 como algunos de sus momentos cumbre), las sesiones dominicales del Ricoamor (Bart Davenport y Señor Mostaza en 2008 en el Auditori) o las memorables veladas del Tanned Tin en el Teatre Principal (cómo se las echa de menos), hasta insospechados conciertos urbanos como el que ofrecieron Rats On Rafts en la Plaza Mayor de la capital de La Plana hace un par de años, pasando por los grandes festivales como el Rototom e incluso el Arenal Sound de Borriana, a los que tantas veces he acudido.

Podría decir que prácticamente me conozco al dedillo la autovía que lleva desde la Avenida de Catalunya valenciana hasta Castelló y Benicàssim. Una hora y pico de trayecto que me resulta tan familiar como la palma de mi mano, y que siempre abordo con la ilusión del primer día, sabiendo que voy a poder disfrutar de música estimulante y también reencontrarme con gente a la que aprecio, con músicos, promotores y compañeros de profesión que incluso tienen la santa paciencia de darme cobijo en sus casas durante unos días (hola, Cris) cuando de lo que se trata es de cubrir un festival durante cuatro días. Nomepierdoniuna siempre ha estado ahí, todos y cada uno de estos diez años como un referente, demostrando que se puede combinar el rigor periodístico con la frescura que comporta la información digital. Una web que es mucho más que una agenda con buen contenido: es un catalizador de empeños, con el que David Hernández Beltrán ha ido reclutando estupendos profesionales (Manolo Bosch, Asun Pérez), y sin el cual yo personalmente no entendería la escena cultural de esos vecinos de arriba a quienes tanto me gusta visitar. Así que por eso, y por algunos otros motivos que merecerían más espacio, solo me queda sumarme a la celebración de estos primeros diez años, deseando que – como mínimo – vengan otros diez más.

Carlos Pérez de Ziriza es periodista musical y autor de los libros Música disco, Fragmentos de una década. Tendencias, transformaciones y claves del rock del nuevo milenio, Indie & Rock alternativo, Tres minutos de magia. Una historia del power pop y la new wave y, el más reciente, No olvides las canciones que te salvaron la vida.