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'Nits al Claustre' viaja hasta Zaruk

El dúo Zaruk presentó el repertorio de su disco 'Habadá' en el Museu. Foto: Slowphotos.

Noche de un 4 de julio, un día especial en otros países, pero no en España, más allá de la perspectiva personal. Calor, bochorno, parece ser que el mejor plan es quedarse en casa con el aire acondicionado sin tener mucho que ofrecer a la vida. Pese a todo, en el jardín del Museu de Belles Arts de Castelló se cuece algo mágico y no, no por el calor, sino por las dos personas que esperan mientras se ven obligadas a afinar sus instrumentos debido a la humedad de los 30º que nos regala el estío.

Ellos son Zaruk, un proyecto musical formado por la violonchelista Iris Azquinezer y el guitarrista alemán Rainer. Un mundo, llamado Zaruk, creado por ellos para viajar cuando quieras cumplir alguno de tus sueños. Y sí, con ellos consigues viajar. No puedo decir dónde, pero en mi caso, sé que mi cuerpo simplemente estaba visualmente. Supongo que el destino es una elección de cada uno.

Sonaba el repertorio de canciones sefardíes (con alguna ‘intrusa’) de su disco Habadá y el silencio era un espectador más, “muchas gracias por vuestro silencio, a veces es complicado mantenerlo”, agradecía Azquinecer. Y mientras hablaba la gente la miraba ensimismada. Eso es algo que no se adquiere con el tiempo, una licenciatura, un máster y dos postgrados avalan la carrera de la artista, pero su magia es algo innato, una oda al amor por la música. Hay gente mágica, personas que tiene una capacidad para atrapar a los demás e Iris Azquinecer es una de ellas. “Me gusta pensar que en el mar del silencio hay una tierra sonora llamada Zaruk”, esa frase es de su propio blog y no puede definir mejor la noche.

Capaz de transmitir las emociones de la música con su expresión, por más de una hora y media su chelo y ella fueron dos bailarines perfectamente coordinados. Porque son uno, se necesitan, se compenetran y la guitarra de Rainer es un invitado perfecto, íntimo, humilde y sutil, así lo define la artista. Nadie más podría hacer lo que ellos hacen, nadie de esa forma tan cuidada y tan respetuosa. Canciones que formaron parte de la infancia de Azquinecer y que ellos tienen la generosidad de compartir con el público.

La violonchelista Iris Azquinecer y el guitarrista Rainer. Foto: Slowphoto.es.

Y se puede decir que el primer concierto del ciclo Nits al claustre fue un acierto y todo un éxito: el claustro estaba lleno de sillas ocupadas por personas de todas las edades que, por un buen rato, se olvidaron de lo que había más allá de esa puerta. Pocos móviles, se contaban con una mano y muchas caras ojipláticas. Parpadear era un riesgo. “Qué bonito es tocar bajo un techo descubierto”, decía Iris y el público asentía. “Y ahora vamos con una canción que narra siete modos de cocinar berenjenas”, ahora reían. “Muchas gracias”, aplausos de más de 20 segundos. Cómo ganarte al público con un espectáculo minimalista, talento y el lenguaje universal de la música, primera lección.

“La vida es un pase por ganar avantaje, la muerte un viaje al mundo de la verdad”, narraba la violonchelista, mientras le acompañaba la guitarra. Y nadie lo negaría.

El patio del Museu de Belles Arts de Castelló invadido por 'Nits al Claustre' cada jueves por la noche. Foto: Slowphoto.es.

La próxima cita con Nits al Claustre será el 11 de julio. Esta vez, con una propuesta que no se valdrá de la música, sino de las palabras. Fèlix Albo es un contador de historias y bajo el título de Zafa nos acercará dos intensos relatos (puedes consultar la programación completa del ciclo del Museu de Belles Arts en este artículo).