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Mirada al vacío del individuo. Cine otoñal en el EACC

Si nos acercamos al Espai d’Art Contemporani para ver alguna de las películas del nuevo ciclo de otoño, los martes y jueves a las 20.00 o los miércoles a las 22.00, y nos detenemos frente a los pósteres de las mismas, no podremos evitar reparar en algo muy curioso: en casi todos ellos nos encontramos con una persona mirando al fuera de campo. Pero no es una mirada colectiva hacia un cierto peligro, como podemos ver en los carteles de films comerciales como El Hobbit o Los vengadores. Es la mirada de un único individuo, solitario, dubitativo, que reflexiona más que vigila, que espera hasta la desesperación, que duda de su misma condición porque parece haber llegado a algún punto limite. Y sobre esto nos hablan las películas que nos ofrece el EACC, tan interesantes como siempre.

El ciclo se abrirá del 4 al 6 de noviembre con el film griego Chico comiéndose la comida del pájaro (To Agori troei to fagito tou pouliou, Ektoras Lygizos, 2012). Desde que Yorgos Lanthimos sorprendiera y provocara al público con su Canino (2009), el cine griego parece haber iniciado una nueva ola rejuvenecedora que nos trae películas contenidas, intensas, cuasi cripticas, que de una forma realista analizan su sociedad (y, por ende, la de Europa) utilizando la metáfora como la fuerza poética más expresiva.

En el film de Lygizos, galardona en el Festival de Sevilla y el de Tesalónica, con los premios a mejor director y actor en el Festival Internacional de Atenas, sigue muy de cerca a un joven contratenor en su lucha por la supervivencia. Poco a poco las necesidades básicas se le van terminando. Sin comida, sin agua, sin hogar, el cantante debe ingeniárselas para intentar salir adelante.  La película se puede ver desde los dos lados de la moneda: la sociedad del malestar que no permite a este individuo vivir con los recursos mínimos dedicándose a su profesión, y la del individuo epicentrito que tampoco quiere someterse a ciertas condiciones (laboarles) para, por lo menos, subsistir. Una doble lectura que hacen del film una profunda reflexión capaz de marcar al espectador y cuestionarle su sociedad.

Del 11 al 13 de noviembre el protagonista será Camiel Borgman, en la película de homónimo título dirigida por el holandés Alex Van Warmerdam en 2013, y que convoca el Teorema (1968) de Pasolini, llevando a su protagonista a una casa burguesa para comenzar a distorsionar la apacible vida familiar, para convertirlo en uno de los Funny Games (1997) de Hanneke. Una macabra comedia costumbrista que corta la respiración. Con el premio a la mejor película en Sitges 2013, pasando por Cannes y Chigaco, ahora llega al EACC un film de los que aquí no solemos encontrarnos.

Recuperando el tono del 18 al 20 de noviembre, desde Alemania el cineasta Edgar Reitz traslada a la gran pantalla su obra maestra televisiva Heimat (1984, 1992, 2004), para ofrecernos Heimat: la otra tierra (2013), una precuela de su análisis sobre la historia alemana y que es probablemente el film más interesante del ciclo. La película, ambientada a finales del siglo XIX, se ubica en un ficticio pueblo alemán dentro del seno de la familia Hunsrück que para escapar de las duras condiciones de vida en un país donde se somete al individuo y por el que padecen más que Job, y por el que terminan buscando su tierra prometida en Brasil, al este del Edén (o de lo que será el telón de acero un sigo después). El film ha recibido numerosos premios en Alemania y participó en el festival de Venecia.

Escena de 'Heimat: la otra tierra'.

Y de Venecia salió polémicamente triunfante la película de Gianfranco Rosi, Sacro GRA (2013), que podremos ver del 25 al 27 de noviembre. Críticas tanto positivas como negativas sobre un documental de autor que huele a resabido y poco original, buscando más personajes de apariencia interesantes para el público que interesantes para el film. Película irregular que busca ofrecer una mirada neorrealista a lo que La Gran Belleza (2013) de Sorrentino  nos contaba metafóricamente desde las altas esferas. Aquí, Rosi se va a las carreteras que rodean Roma para buscar a su particular Jep Gambardella. Hoy viviendo en las ruinas de una ciudad formada de vestigios. Nos vendrá a la cabeza La plaga (Neus Ballús, 2013) y podremos hacer una lectura muy productiva no sólo sobre cuestiones de realización cinematográfica, sino de la presencia del individuo en dos sociedades como la italiana y española, espejos quebrados.

Podría parecer que Shirley es ajena a todo lo visto hasta ahora. Nos la presentan como una mujer atractiva, carismática, comprometida y emancipada. Pero no, la película de Gustav Deutsch, Shirley (2013), del 2 al 4 de diciembre, habla de una mujer que no acepta la realidad en la que vive. Para ello toma los cuadros del  pintor Edward Hopper y les da vida, a la manera de Rohmer en La inglesa y el duque (2001) o Lech Majewski en El molino y la cruz (2011). Shirley es un film serio y consciente de si mismo, no apto para todos los públicos pero fascinante para quienes se dejen sumergir en la obra de Hopper a la que se le cubre de un nuevo contexto social, político y cultural.

El ciclo terminará entre el 9 y 11 de diciembre, días previos a la navidad. Y lo hará con un film que viene a decirnos lo que cada día es más evidente, el hábito no hace al monje, y en Amarás al prójimo (Malgorzata Szumowska, 2013) iremos descubriendo el secreto del sacerdote Adam en  una Polonia rural donde las sospechas y los rumores crecen por momentos. Como en todo pueblo, o país costumbrista. Un buen punto y final para enlazar una serie de películas europeas en las que se refleja la situación de nuestro país tanto en su pasado, como en su presente y el que podría ser su futuro. Espero que no terminemos teniendo que comernos la comida del canario.

Más artículos de Adrián Tomás Samit, en su blog de cine Anuncios para coches.