
La Milagrosa son Germán GES (voz), Jesús Martínez (guitarra), Marina (batería) y Gonzalo (bajo).
La Milagrosa forma parte de una generación "absorbida por la recompensa rápida, la tecnología, la nostalgia o el aturdimiento”. Una generación que a veces siente que no encaja tanto como debería. Y aun así, reconoce tener "hambre". Hambre de tocar, de seguir avanzando y de componer canciones que hablen de la saturación y las ganas de existir. Todo eso atraviesa Ya no duele mal, el primer disco del cuarteto madrileño, en el que letras graves y directas conviven con guitarras oscuras y canciones que hablan de ansiedad, apatía o de vivir en piloto automático.
"Aunque las cosas no vayan tan bien como deberían, la vida a veces mola un poco", insisten. Ciertamente, el grupo -que sabe lo que es alzar un proyecto por separado con dificultades- está viviendo una de sus épocas más "molonas". Después de pasar por festivales como el FIB o Tomavistas en Madrid, y de llenar salas por todo el país, no deja de ver su proyecto crecer y ya prepara un segundo disco “más oscuro y contundente". El desencanto del presente no les detiene. De hecho, La Milagrosa regresará este viernes 15 de mayo a Castellón con un concierto en el Eccleptic Vinaròs (20:30 horas). “Estar en grupo te hace remar más fuerte y más lejos”, aseguran.
> Muchas de vuestras canciones parten de escenas muy reconocibles: una noche en Ponzano, un trabajo que te deja vacío… ¿Cómo se transforman esas experiencias en canciones? ¿Suelen surgir en el momento o aparecen al sentaros a componer?
La sensación suele surgir al momento y te genera una imagen potente, quizás en ese instante la apuntas en una nota del móvil o en un chat contigo mismo, pero no es hasta que te sientas más tarde, ese mismo día o cualquier otro, cuando le das forma a esa idea. Es el ejercicio de ponerte en situación e ir siguiendo esa idea hasta donde te lleve.
> En "Ponzano" habláis de no encajar en ciertos ambientes. ¿Dónde sí encaja La Milagrosa?
Por seguir con la analogía de ambientes madrileños, La Milagrosa encaja en Conde Duque, en Legazpi, en Arguelles; en las fiestas de San Isidro o en las veraniegas de San Cayetano y La Paloma.
> Decís que “la vida es una mierda pero a veces mola un poco”. ¿Sentís que hay algo generacional en esa forma de intentar sostenerse incluso cuando las cosas no van bien?
Creo que es algo muy humano. También es una invitación a apreciar los momentos bonitos o ‘no tan malos’ que hay en tu día a día. Aunque sientas que las cosas no van tan bien como deberían, la vida a veces mola un poco.
> “Anestesiado” habla, en cambio, de ir en automático por la vida. ¿Creéis que cada vez cuesta más parar y enfrentarse a lo que uno siente?
Es muy fácil ‘entrar en la rueda’ y, poco a poco, ir perdiendo la dirección o el propósito, sobre todo en un mundo en el que vas poco a poco necesitando más: más dinero, mas cosas materiales, más viajes, más planes… Es importante parar de vez en cuando y revisar tu propósito para ver si estás yendo hacia donde verdaderamente quieres y hacer los cambios de rumbo necesarios y redirigir la ruta. Pero sí, es muy fácil perderse en esa rueda y cuanto más dentro estás, más difícil es parar.
> Sois una banda bastante reciente y en poco tiempo os habéis encontrado girando por festivales y llenando salas. ¿Cómo estáis viviendo ese crecimiento desde dentro?
Es una sensación bonita. Venimos de otros proyectos previos y somos conscientes de que no es algo normal. Muchas veces haces todo bien pero no encuentras tu voz o tu público y puede llegar a ser muy frustrante. Es raro porque tampoco hemos implementado una fórmula nueva o elaborado una estrategia sofisticada, simplemente está fluyendo de forma natural y parece que las piezas encajan.
> ¿La Milagrosa os permite llegar a lugares a los que no podíais llegar por separado?
Dedicarte a la música es un ejercicio muy solitario y así lo hemos vivido en nuestros proyectos por separado. La idea de formar un grupo nació de esa intuición de compartir la soledad y compartir esfuerzos. Desde luego, estamos llegando a lugares que por separado nos habría costado muchísimo más. Estar en grupo te hace remar más fuerte y más lejos.
> ¿Qué tipo de influencias o referencias han marcado vuestro recorrido? ¿Qué queda de todo eso en el sonido que tenéis ahora?
Estamos muy marcados por lo que ocurre a nuestro alrededor, tanto en la escena nacional como la internacional. Al principio del proyecto, Depresión Sonora fue una referencia clave; según fue avanzando se fue mezclando con otras como La Plata, El Diablo de Shangai, Teo Lucadamo o Fontaines D.C., Wet Leg en el plano más internacional. Van entrando y saliendo muchas canciones a nuestras playlists. Hay mucha rotación.
> Ahora que ya hay un primer disco y un sonido bastante definido, ¿hacia dónde os gustaría llevar el proyecto en esta nueva etapa?
Ahora mismo cambia bastante la cosa [risas]. Hemos grabado ya un segundo disco y este mes sale el primer single, el 29 de mayo. El sonido es más oscuro y pesado en general, muy contundente además de ser más cohesionado. Para este nuevo disco hemos trabajado las canciones todos juntos en el estudio, a diferencia de los anteriores. Sigue habiendo elementos dreamy, lo-fi y las letras siguen siendo graves y directas. Hablamos mucho de nuestra generación que está absorbida por la recompensa rápida, la tecnología, la nostalgia y el aturdimiento.
> En estudio trabajáis un sonido más atmosférico, con ese punto dreamy y oscuro, pero en directo todo gana mucha más intensidad. ¿Cómo trabajáis ese traslado de las canciones al escenario?
Desde el principio hemos entendido que el estudio y el directo son ambientes muy distintos y, como tal, se pueden buscar resultados diferentes. El directo es para vibrar, para saltar y cantar con energía y si eso implica hacer más electrizante una canción que en grabación es más dreamy o lo-fi. Para este nuevo trabajo que iremos presentando este 2026 lo que hemos buscado en el estudio y lo que buscamos en el directo está más alineado, empezando por la batería. Es la primera vez que grabamos baterías para un disco de La Milagrosa.
> En Ya no me duele mal hay muchos estados de ánimo distintos. ¿Hay algún tema con el que os sintáis especialmente identificados ahora mismo?
Por temática "Tripitir", queremos el plato lleno siempre. Tenemos hambre.