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La Magdalena (de 1967) de La Ravalera. Gaiatas, Matilde Salvador, botes de laca y Franco

La Ravalera nos devuelve la 'festa plena', pero un poco diferente... Foto: Carme Ripollès (ACF).

Con el programa finiquitado ya en imprenta y todas las ganas de cada año, el 11 de marzo escuchábamos en la rueda de prensa del Ayuntamiento de Castelló aquello de “se suspende la celebración de las fiestas de la Magdalena”. Titulábamos con esperanza, desconcierto y desconocimiento aquello de “La Magdalena 2020 nos la perdemos (hasta que se vaya el coronavirus)” mientras Carme Ripollès nos mandaba las fotos del desmontaje de carpas y mesones y eliminábamos los eventos de la agenda. Quién nos iba a decir que la Magdalena no sería lo único que nos quitaría ese 2020 la covid-19. Y también en 2021, cuando pensábamos que, tal vez, en septiembre podríamos volver a escuchar aquello de: “Ja el dia és arribat de la nostra Magdalena”. Pero tampoco. Este año hemos pasado del “Vuelven los conciertos a las fiestas de Castelló” (El Periódico Mediterráneo; 16 enero) al “Castelló perfila una Magdalena sin conciertos, carpas ni mesones y un Pregó por calles amplias” (Castellón Plaza; 26 de enero). Y así con todo. Pero, como ya ha hecho otras muchas veces, la Fira de Teatre Breu La Ravalera nos lo ha hecho un poco más fácil y casi que, en su edición La Ravalera… festa plena!, hemos vuelto a tener un trocito de fiestas. Eso sí: es enero de 1967 y somos madrinas de la Galanía de la Reina de las Fiestas. Pero esto no es todo, porque esta particular Galanía también coincide con la visita de Franco a Castelló para inaugurar la refinería del Grau. Pero es que esto no va solo de la festa plena.

No faltó ningún detalle en La Ravalera magdalenera. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Nos reciben en el Palau de la Festa con tabal i dolçaina. También lo hace Laia Porcar (el 50% de La Ravalera junto a Núria Vizcarro) en la piel de castellonera para explicarnos el funcionamiento de esta edición de invierno de la Fira (28-30 enero). Cinco historias a través del microteatro para recorrer distintos puntos del Palau de la Festa; mientras, el público se divide según su Gaiata (que aparece en la entrada) para encontrarse en la pieza final: la Galanía. Pero antes conocemos a Aida, Reina de la Fiestas de la Magdalena de este año y la encargada de acompañar a Franco durante su visita a Castelló.

La Ravalera... festa plena!_Fira de teatre breu

La Galanía no tenía que ser hoy, pero Aida se ha empeñado. Y mientras acompaña a Franco, los de la Gaiata 13 la esperamos junto a su madre. Carme Juan es quien da forma a La mare de la Reina (texto y dirección de Albert Bellés i Chorva). Después de tantos años, las caras de La Ravalera ya se nos hacen familiares; por eso es inevitable no recordar a la Carme que nos dejó boquiabiertos hace unas ediciones con Les panderoles; pero esta vez se vale del humor -y de la laca-. Porque ella era de esas mujeres que caminaban de la mano de otra mujer, pero que la modificación de la Ley de vagos y maleantes señaló y escondió. Está esperando a su hija, que llega tarde.

Carme Juan dando vida a 'La mare de la Reina'. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Mientras, la compositora Matilde Salvador, interpretada por Lola Bou (texto y dirección de Núria Vizcarro), prepara su “Galanía” junto al público ahora convertido en coro; aunque dice que guarda una pieza especial que no nos quiere enseñar hasta que no llegue el momento. Matilde sueña con estrenar una ópera en el Teatro del Liceu de Barcelona y piensa que sería una pena llegar a, por ejemplo, 2022 y que ninguna otra mujer lo hubiese hecho.

Matilde Salvador (Lola Bou) preparando la actuación de la Galanía. Foto: Carme Ripollès (ACF).

También se está preparando El galantejador (Teatre de Caixó) revisando, junto a otros poetas como Bernat Artola, su discurso acribillado ridículamente por la censura: “xim pum tracatrà”. Los pases del sábado y domingo vieron esta pieza en una pantalla, ya que Marc Escrig, quien, además de ser el autor del texto también la interpretaba, había dado positivo por coronavirus.

Por último, justo antes de que arranque la Galanía, conocemos a L’home verd. Divertidísima propuesta escrita e interpretada por Marcos Luís Hernando que nos pone frente al espejo de lo diferente. Este artesano de piel verde que cojea con una hija también de piel verde y coja que quiere ser Reina de las fiestas pero que nunca lo podrá ser por, precisamente, tener le piel verde y “andar descompensada”. Tampoco entrar en la Sección Femenina, y todo porque es diferente. Y así, entre carcajadas, este particular hombre verde nos decía un montón de cosas.

Marc Escrig, en el pase del viernes, compartiendo su discurso con el público convertido en poetas. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Pero es el momento de que empiece la Galanía de la Reina de las Fiestas de la Magdalena de 1967. El galentajdor (en este pieza final interpretado por Joan M. Albinyana sustituyendo a Marc Escrig) el hombre verde y la madre de la Reina ya están sobre el escenario. También Matilde Salvador. Esperan a Aida: La Reina de les festes, interpretada por Ainhoa Cebrià (dirección por Laia Porcar). La Reina sube al escenario, pero Franco no llega. En realidad, nunca lo hará. Nuestra particular Reina de la Magdalena nos explica por qué nunca va a llegar y el qué de esa “operación Borriana-París-Londres”. Y, con el NO-DO de fondo de aquella visita de Franco en 1967 en un junio que podría haber sido enero, entendemos que, aunque no había llegado a esta Galanía, tal vez nunca se ha ido.

Ainhoa Cebrià interpretando a la particular Reina de las Fiestas de la Magdalena de 1967. Foto: Carme Ripollès (ACF).