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Kaiser Chiefs, Two Door Cinema Club y Lori Meyers sacuden un Arenal a rebosar

Kakkmaddafakka, en la estampa más olímpica que ha dejado el Arenal 2012. Fotos: Carme Ripollès (ACF).

Kakkmaddafakka dejaron la estampa más olímpica del Arenal 2012. Fotos: Carme Ripollès (ACF).

El viernes y el sábado guardaban los momentos más agitados del Arenal Sound 2012. Bandas avasallando desde los escenarios y público rendido, con ganas de jarana, en un frenesí de bailoteo y desinhibición. Sin exquisiteces, pero con un ritmo imparable. Kasier Chiefs y The Sounds, el viernes 3, y Two Door Cinema Club, Lori Meyers y Kakkmaddafakka, el sábado 4, pusieron los momentos de mayor intensidad de la tercera edición del festival burrianense en pleno apogeo, con más de 50.000 personas (muchas de ellas entrando y saliendo del recinto para darle al bebercio antes de cada actuación estelar); en su cénit. Una festiva olla a presión que, por momentos -afortunadamente lejísimos del colapso permanente de 2011-, liberaba vapor en forma de aglomeraciones, suciedad por todas partes y algunos riachuelos de orín en el flanco norte del recinto, donde no había váteres. A nivel organizativo el Arenal ha mejorado un montón con respecto al año pasado. Era muy fácil. Pero todavía le falta recorrer prácticamente la misma distancia para llegar a unos mínimos que lo hagan realmente habitable. A nivel musical, cada vez está más claro: a su público mayoritario, el de las noches y las madrugadas, le va la marcha. Bailar sin concesiones. Con poco margen a las sutilezas.

Sin embargo, por las tardes se puede disfrutar la música de otra manera en la playa de Burriana. Con muchísimo menos gente y con propuestas bien diferentes. El viernes, por ejemplo. Los catalanes Cut Your Hair abrieron el escenario Legendario con un concierto rebosante de verano, con un pop surfero y de estirpe nuevaolera que explotó en ese hit incontestable que es “Utah In Pictures”, una de las bandas sonoras del festival, que ha sonado decenas de veces en la música de continuidad durante el cambio de grupos en los escenarios.

En el mismo escenario tomaría el relevo después Anni B Sweet, quien presentó las canciones de su nuevo disco, Oh, Monsters!, mezclándolas constantemente con sus repertorio anterior. Con una primera parte muy acústica, repleta de matices difíciles de degustar en un festival, y una segunda más compacta, que terminó por conectar con el público presente. De nuevo, la exasperante candidez de la cantante malagueña quedó oculta tras la belleza de su voz y de gran parte de sus canciones. Algunas de las últimas, como “A catastrophe of love”, sonaron sencillamente deliciosas.

Lo de Maga, el viernes sin salir del Legendario, fue algo muy serio. Los sevillanos hicieron sonar tremendamente rock su arrebatador repertorio pop, con canciones de casi todos sus discos que encajaron a la perfección, con solidez; sonando tan maduras las nuevas como las viejas. “Silencio”, “El ruido que me sigue siempre”, “De memoria”… -¡tienen un carro!- y, por encima de todas, “Agosto esquimal”, con la que terminaron de meterse al público en el bolsillo. Demostraron que su último trabajo, Satie contra Godzilla, es un discazo para girar por salas y que, después de más de 10 años en la carretera, están en un momento muy bueno. Gustaron y se gustaron, con un Miguel Rivera pletórico, que incluso tuvo tiempo de marcarse algún solo macarra de guitarra.

La cala portuaria de la zona Beach Club, uno de los rincones más singulares del Arenal Sound.

Supersubmarina, ya en el escenario grande y continuando con el viernes, ejemplificó a la perfección el culto a la desproporción que en algunos aspectos abraza el Arenal: una legión de fans incondicionales enloquecidos con un grupo del montón en lo musical y casi sonrojante en lo lírico. Tienen ritmo y energía; sus canciones están diseñadas para ganarse al personal. Pero suenan planos, con algún chispazo de luz (que terminó por apagar las luces y el sonido del escenario durante un instante hacia el final de la actuación) y con unas letras, insistimos, muy poco inspiradas, que podrían formar parte de la banda sonora de A tres metros sobre el cielo.

Sidonie exhibieron la película de siempre, esa que repasa el mantra de todas sus épocas y que tan bien funciona en festivales, para después desembocar en la cumbre del baile en la que derivó la actuación de The Sounds. Los suecos confirmaron ser una banda 100% Arenal Sound, con la dosis de rock y electrónica exacta para liarla ante un público con ganas de movimiento. Su cantante, Maja Ivarsson, ejerció de diva y supo llevar la actuación por donde quiso, a base de estribillos festivaleros y contoneos. A la misma hora, los valencianos Gatomidi soltaron una áspera tormenta de distorsión en la playa, en un escenario Coca-Cola prácticamente vacío. Ensordecedores y enérgicos, muy recomendables para ver en sala si se vuelven a dar un garbeo por aquí.

Ricky Wilson, de Kaiser Chiefs, entre el público.

Kaiser Chiefs ofrecieron el viernes, posiblemente, la actuación más vibrante del Arenal 2012. Liderada por un pletórico Ricky Wilson, la banda de Leeds sacó toda su artillería rock y new wave para hacerse con un público que se lo pasó en grande de principio a fin. Cayeron un montón de canciones de su nuevo disco de título profético, The Future is Medieval, pero fue con sus hits más universales, de cuando llenaban estadios de fútbol, sobre todo “Ruby”, con los que se armó la mundial. Una marea de 50.000 personas con los brazos al viento que llevó en volandas a un Ricky Wilson que terminó casi desparramándose por el público.

El sábado continuó la multitudinaria fiesta en Burriana, en una noche prácticamente sin descanso que seguramente será la más recordada por los asistentes. Hacia las nueve la gente corría desde el macrobotellón de la playa para ver a Kakkmaddafakka, que con su hit “Restless” dio el pistoletazo de salida a una jornada de lo más marchosa, con ritmos frenéticos y mucha, mucha fiesta. Terminó el concierto y la gente volvió al camping a rescatar provisiones y al paseo marítimo a consumirlas.

Noni de Lori Meyers se lo volvió a currar como un campeón.

Volvió a formarse el embudo en la entrada cuando llegó el turno de Lori Meyers. El grupo granadino lo dio todo en el escenario y no defraudó a sus seguidores más veteranos, que pudieron escuchar canciones de sus primeros trabajos como Hostal Pimodan hasta las más recientes del álbum Cuando el destino nos alcance. La banda de Noni se dio un auténtico baño de multitudes, las mismas que cuando vinieron hace dos años a Burriana cubriendo la baja de Miguel Bosé se le resistían con su último disco recién publicado. Están en su punto, saben llevar perfectamente los conciertos y además da la sensación de que les queda cuerda para rato. Junto con Love of Lesbian, dos de los grupos españoles claramente triunfadores del Arenal 2012.

La fiesta se relajó con la salida de Niños Mutantes, que comenzaron ofreciendo una actuación más propia de las siete de la tarde que de las doce. Pero la cosa mejoró progresivamente hasta el punto de que se terminó haciendo corta. Se fueron haciendo con el “poco” público que no había salido a tomar nuevamente un respiro y el aumento del ritmo al final fue la guinda perfecta para hilar las actuaciones de las dos bandas de Granada con la de Los Campesinos! El grupo galés estuvo al nivel de Lori Meyeres en el escenario Desperados. La gente les respondió y el grueso del público ocupó la zona central del recinto. Saltos y baile a un ritmo eléctrico.

El preparativo perfecto para la que sería la actuación de la noche: Two Door Cinema Club. Potentes rayos de luz disparaban a la luna desde el escenario e indicaban el camino a seguir a los miles de asistentes que, una vez más, crearon un tapón a las puertas del recinto. Aunque a veces parezcan la misma repetida 20 veces con algunas variaciones, todas sus canciones fueron coreadas. Las manos no paraban de señalar al escenario y más de una cerveza se escapó del vaso y voló por los aires. El ritmo que impusieron los del norte de Irlanda fue frenético; por allí bien saben de fiestas. Sus canciones están fabricadas para los festivales y eso se notó en Burriana. Sin duda, uno de los conciertos que más hizo bailar al público.

Antes de ellos, CatPeople también ofreció una buena actuación, en la que combinaron sus tres discos. Muy diferentes entre sí pero perfectamente complementarios en el escenario. Fueron capaces de convertir a los asistentes del festival en esos hombres y mujeres pantera a los que alude el nombre del grupo (por la película de Jacques Tourneur, CatPeople) para que vivieran la noche y aguantaran hasta el último suspiro de las actuaciones de Pin & Pon Dj’s, que hizo una magnífica selección de remixes de grupos indie, y la de Felix Da Housecat, que ya hundió el suelo del recinto con su aplastante y machacona música de discoteca.