- nomepierdoniuna - https://www.nomepierdoniuna.net -

Joan Villalonga: "Con 'Una noche en Shinjuku' quiero huir de lo que ya he hecho"

Joan Villalonga. Foto: Manuel Peris Tirado.

De cada viaje vacacional que realiza Joan Villalonga extrae aportaciones para sus discos. Un día en Aberdeen (Flor y Nata Records, 2017) hacía referencia a esa tranquila ciudad escocesa en la que dicen que nunca pasa nada. Una noche en Shinjuku (Ànima, 2019) apunta a una escapada estival a la japonesa Tokio, y en concreto a su barrio más popular, el más comercial de la metrópolis, pero que en su interior también alberga el "barrio rojo", conocido principalmente por la prostitución. Una geografía urbana que varía sustancialmente del día a la noche, como un reflejo de dos caras del ser humano. De esa estancia en Shinjuku -dos años atrás-, el músico castellonense se trajo el título, varias ideas musicales e incluso las fotografías que, con algún retoque de Tòfol Cruz (Mineral Gràfics), ilustran las dos tapas del disco.

Una noche en Shinjuku es la segunda publicación de este veterano músico (compositor, cantante, guitarrista, teclista) con su nombre. Sin embargo, resulta complicado hablar de él como de un disco en solitario, ya que, tal como hizo en su álbum anterior, se ha rodeado por una especie de all stars de la música castellonense, dieciséis en total. Desde el productor Alberto Lucendo, al núcleo base formado por Diego Barberà (bajo y propietario del sello Ànima, además de músico de Xavi Sarrià, Calmoso & The BlackFang), Hèctor Tirado (guitarra, acompañante habitual de Andreu Valor en la actualidad) y Jesús Gimeno (batería); siguiendo por Fèlix Gimeno de Sánchez (voz), Junior Mackenzie (voz), Juanmi Marín (voz) y Gavin Brenes (guitarra) de Montefuji, Juanjo Carratalá de la Borriana Big Band (saxo), Paco Durán, ex Red Tree (bajo), María Felip, ex Contratempo (flauta), Lluís Martínez, ex La Ranamanca (percusión), Carlos Mercado de Metal Cambra (percusión), el corremundos y en este momento girando junto a Stereolab Xavi Muñoz (arreglos), Iván Pitarch de La Kinky Band (saxo) y Carlos Villa (violonchelo).

El resultado de este trabajo grabado en los estudios Rockaway de Castelló durante la primavera de 2019 es un disco -en vinilo y en CD- con ocho temas en los que Joan Villalonga busca escapar de las sencillas estructuras musicales que dominan la mayor parte del pop más popular. Melodías con ecos de estilos de diversas procedencias geográficas pero con personalidad propia instaladas en un tono con querencia a la melancolía jalonadas con gran cantidad de detalles que invitan a varias atentas escuchas, descubriendo en cada una algo nuevo.

Joan Villalonga cuenta en Nomepierdoniuna algunas claves de este disco que representa un paso adelante en una carrera iniciada en el blues (Four On Six) para pasar al pop cantando en valenciano y sin guitarras (TanStuPids) y desarrollarse actualmente bajo su nombre con una intención de romper etiquetas.

>De Un día en Aberdeen a Una noche en Shinjuku. De un primer disco con tu nombre con un sentido principalmente pop a un segundo más folk con ecos de músicas de varias procedencias...
Si en el primero las letras eran más personales, en este segundo salgo del yo y hablo del ser humano, de su degeneración, de la gente que pasa de todo, que por la costumbre ya da algunas cosas por asimiladas mientras las ve por la tele. De todos modos, me gusta que el oyente haga su propia interpretación del sentido de las letras.

>Para quienes te conocemos un poco, sí vemos algunas ideas de tu pensamiento reflejadas en esas letras. Por ejemplo, en "Irreal" cantas: "Todo está tan bien, no hay nada que hacer, olvidar y callar, esconder la verdad, y dejar de mirar y dejar de pensar", que dentro de un contenido musical elegante y formal se refiere a esa crítica que más de una vez has hecho públicamente del conformismo social, aceptando lo dictado como dogma. Y en "Bajo control" pones en voz de Junior Mackenzie: "Todo bajo control, el mismo acorde, la misma sucesión. Miedo a poder fallar, esconderse siempre al que dirán", que trasladado a las ideas actuales que a veces cuelgas en tus redes sociales creo que apuntan a la falta de riesgo dentro de la música, e incluso fuera de ella.
Entiendo que la gente que me conocéis más, les deis esas interpretaciones. Pero quien me conozca menos puede coincidir o no con esos sentidos de las letras. De todos modos, no me gusta ser totalmente literal, utilizando metáforas y dejando que cada cual realice su propia interpretación, y también es posible que no provoque inquietud por encontrar explicaciones a las letras. Por ejemplo, la canción "Una noche en Shinjuku" habla del barrio, del día y de la noche, del antes y del después, pero con una letra tan etérea que es posible que alguien no capte su sentido. A mí me gusta no ser tan directo, tan cristalino, con las letras.

>Una noche en Shinjuku hace referencia al barrio de Tokio, en el que estuviste de viaje durante unas vacaciones estivales. ¿Nació este disco a raíz de ese viaje o, como creo, ya lo tenías ideado antes de ir hasta allí? ¿Qué influencia tiene ese viaje en el resultado final?
Hay alguna canción, como la propia "Una noche en Shinjuku", que sí nace después del viaje a Japón. Otras canciones eran de antes del viaje y vi que juntas podían enlazar temáticamente. Aunque en realidad fue más Alberto Lucendo quien unificó las canciones del disco, ya que percibía en ellas una conexión musical y literaria, dejando fuera las que no tenían esos puntos en común.

>Es decir, confiaste plenamente en el criterio de Alberto para que Una noche en Shinjuku haya tomado la forma que tiene.
Él está en Berlín y yo, a través de Dropbox, le iba enviando cosas desde Castelló. Después de Un día en Aberdeen yo tenía plena confianza en él. Le conté lo que quería y me comentó lo que él haría, y coincidimos. Estoy contento con el resultado. Él le ha metido cosas que nunca se me hubiese ocurrido.

>Repasando toda tu discografía (Four On Six, TanStuPids y el debut bajo tu nombre, más alguna maqueta), creo que este es el álbum con menos canciones rítmicamente alegres.
Es posible. Lo que ocurre también es que quiero huir de lo que ya he hecho y de lo más habitual. Si te fijas, en este disco no hay ninguna batería típica del pop o del rock. Hay dos temas en 3x4, en "Lluvia" hay una batería etérea, "Una noche en Shinjuku" no tiene ni batería... He buscado acordes diferentes, algunos bastante raros. Es una búsqueda de sonoridades. En todos los discos se te cuelan cosas que te han influido, pero en este creo que menos. Es decir, podría ser que el resultado fuese una mierda, pero sería una mierda diferente a todo lo demás. Es complicado hacer cosas diferentes, porque detrás tienes un bagaje que arrastras, pero es lo que intento. Luego surgen comentarios que te sorprenden. Una persona me dijo que una canción le recordaba a The Durutti Column, cuando es un grupo que yo he escuchado alguna vez pero sin profundizar.

"No me gusta ser totalmente literal, prefiero utilizar metáforas y dejar que cada cual realice su propia interpretación"

>Más que nombres de grupos, creo que hay influencias procedentes de músicas. Por ejemplo, "Irreal" me lleva al folk británico, "Una noche en Shinjuku" a Japón...
En "Irreal" parto de una posición de dedos -una novena- que no es habitual, un acorde del que surge una sucesión, una progresión de la que parte el tema. En "Lluvia"; algo similar. "Una noche en Shinjuku" bebe de la escuela japonesa moderna, a partir de cosas que vi tocando en las calles de Tokio. Le dije a Hèctor Tirado que hiciese un solo de guitarra a su aire, pero dentro de esa escala, e hizo un solo impresionante. Hèctor es brutal. La primera cara es más homogénea, la segunda se dispersa un poco más, aunque en general creo que sí tiene esa idea de homogeneidad.

>Escuchándolo con un mínimo de atención, creo que ya de primeras se nota que es un disco muy trabajado, tanto en las estructuras de las composiciones, sus desarrollos, melodías, la instrumentación y esos detalles menos convencionales repartidos de principio a fin (canciones en las que palmas suplen golpes de batería, pisadas de varios pies...).
La idea de las patadas en el suelo se le ocurrió a Alberto. Puso un micro en el suelo y a pegar patadas. El resultado ha quedado brutal. En la maqueta que yo le presenté había un bombo potente y él lo ha cambiado por el sonido de los pies pisando el suelo del estudio, doblando ese sonido. Hay pianos con tornillos por dentro. Muchos detalles que se escuchan bien con auriculares. En cuanto a las canciones en sí, están trabajadas. No he seguido el proceso de tocar los acordes y cantar por encima a ver qué sale. Todas las melodías están sacadas del piano, luego se añade la armonía, las letras... Eso provoca que saques unas melodías trabajadas, no lineales. Luego, a la gente que ha intervenido en el disco les pasé las maquetas, comentándoles que no quería que hiciesen exactamente lo que hay allí, sino que cada uno aportase lo suyo.

Hèctor Tirado, durante la grabación.

>Lo que no sé es cómo has escogido y cómo te has aclarado con las otras 16 personas que intervienen en este disco, porque salvo Alberto Lucendo, Diego Barberà, Gavin Brenes, Félix Gimeno y Xavi Muñoz, no habían trabajado contigo, y algunos de estos de manera muy esporádica.
Hèctor Tirado, Diego Barberà y Jesús Gimeno son el núcleo principal. Ellos grabaron la base de cinco temas en el estudio en un día, habiendo ensayado juntos solo una hora y media el día antes. Los arreglos los han hecho ellos allí mismo, rapidísimos. ¡Es una pasada cómo se entienden! Yo les escuchaba calladito. Luego Jesús grabó percusiones, Hèctor el solo de "Una noche en Shinjuku"; María Felip, de Contratempo, unas flautas que sí compuse y arreglé yo. Para "Mírate" vinieron Gavin y Juanmi, de Montefuji, y Paco Durán, de Red Tree, y lo grabaron todo a la vez, y luego añadí cosas. Es un disco en el que todos tocan a la vez, más los añadidos. Cada uno de los que participan han intervenido de maneras muy distintas.

>¿Pero cómo realizas cada selección concreta de invitados?
En el disco anterior fueron Diego, Gavin y Tico Porcar quienes formaban la base. Pero esta vez lo tenían complicado por cuestiones de tiempo y trabajo. Llamé a Hèctor y Diego me aconsejó a Jesús. Está claro que con otros protagonistas hubiese salido un disco diferente, ya que son músicos con características diferentes.

>Hay casos en que sí se quería cambiar algunas cosas respecto al original de la maqueta... Me viene a la memoria Junior Mackenzie y "Bajo control", por un comentario que escribiste en tu muro de facebook.
Junior es muy creativo y quería cambiar cosas, pero había una línea general melódica que no se podía desvirtuar mucho. Alberto Lucendo le convenció de que había que ajustarse a lo previsto: aunque Junior sí que aportó cosas propias, como una doble voz que se inventó él en el estribillo. Fèlix Gimeno sí grabó lo previsto en "Algo extraño", una canción que inicialmente la cantaba yo, pero no quedaba bien con mi voz. En "Mírate" canta Juanmi, quien tiene una voz parecida a la mía, pero se nos ocurrió llamarle. Es una canción que para mí no tiene mucho problema, ya que cantamos en la misma octava. La colaboración de Juanjo Carratalá fue curiosa, ya que me envió desde su estudio tres saxos y tres finales para que yo escogiese el que prefiriese, pero Alberto los cogió todos. Esos seis saxos aparecen en el disco, mezclados entre sí. Alberto ha metido cosas curiosas, como pianos en reverse.

"Es complicado hacer cosas diferentes. El resultado podría ser que fuese una mierda, pero sería una mierda diferente"

>Todo eso está muy bien en estudio, pero en directo ¿cómo vas a defender estos temas y con quién? 
En principio, actuaré yo solo, con loops, pedales, grabaciones... a la manera que le vi en directo hace poco a Amorante, en el Sons. Me di cuenta de que era algo similar a lo mío en cuanto a recursos para tocar en solitario. Además, son temas que se prestan a realizar variaciones, y esa es la intención. Creo que alguna vez haremos las canciones tal como están en el disco, pero habrá de juntarse los astros para que Diego, Hèctor y Jesús, aunque con este último es más sencillo, estén disponibles al mismo tiempo. A ver si pasado el verano es posible hacer algún concierto con todos ellos. Además, por ejemplo, lo que toca Hèctor es de mucho nivel. No es tan fácil tocar lo que ha metido él en el disco. Pero a mí no me gusta tocar el disco tal como está grabado. Una cosa es el disco que oyes en tu casa y otra lo que escuchas en un directo, donde el músico puede darle vueltas, algo que hacen Bob Dylan o Tom Waits, por ejemplo.

>¿Dónde tienes previsto hacer estas canciones en vivo?
El sábado 22 de junio en Bombo de Benicàssim. También tengo actuación en el Naraniga Platja de Burriana (10 de julio). Van surgiendo cosas, pero pensando ya en después del verano. El 4 de octubre estaré en la Casa de Cultura. Y es posible que haga algo con José Luis Miralles.

>¿Cómo ha surgido esa relación con el pianista José Luis Miralles?
Hemos estado hablando de hacer alguna cosa juntos. Me gusta ese afán que tiene por experimentar. Hemos de concretar todavía.

>¿Habrá videoclip de algún tema de este disco?
Me gustaría hacer algo abstracto. O tal vez hacer un vídeo de cada canción, pero que no sea nada habitual.

Joan Villalonga. Foto: Manuel Peris Tirado.