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Els altres canten Les Deesses Mortes. El final desitjat

Literalmente irrepetible. Casi todo se estrenaba: las canciones en directo, la mayoría de formaciones y el formato. Pero todo encajó para una sola noche en la que saltaron chispas. Un concierto coral de mucha calidad y con una conexión total entre músicos, público y autores. Una despedida emocionante. Un funeral feliz. Les Deesses Mortes recibieron el pasado sábado en el Paranimf de la UJI todo lo que habían dado con su descomunal disco. En el centro de todo, las 18 canciones. Esas que la banda vila-realense puso en circulación en 2010 tras muchos meses de trabajo individual, en el local de ensayo y en el estudio. Las que crecieron hasta hacerse gigantes dentro de la gente que las escuchaba. Las que en Els altres canten Les Deesses Mortes se reencarnaron a través de otros músicos, que supieron llevarlas a su terreno dejando intacta su belleza esencial y atemporal. Rauelsson, Arthur Caravan, Vicent Colonques, Ramon Godes, Senior i El Cor Brutal y compañía hicieron que, con el excelente trabajo de Enrique Ara en la mesa de sonido, de Nacho Torrat en la de luces y el aliño de las proyecciones, resultara un espectáculo homogéneo, potente y vibrante. Como dice la letra de “Les Ventrades”, entre todos se ofrecieron “els finals destitjats”.

El hilo conductor fueron las propias canciones y la pasión que le puso cada uno de los músicos participantes en recrearlas utilizando su propio lenguaje. E incluso yendo más allá. Como hizo Rauelsson sacando todo el potencial del Grup d’Autoajuda y de las coristas del Grup de Veus Música Viva para ofrecer un concierto mágico. De la necesidad de no poder contar con su batería, la deessa morta Víctor Pesudo, hicieron virtud y presentaron las canciones con bases electrónicas. Fue todo un acierto que, unido a los excelentes arreglos de piano, guitarra, sintetizador y cuerdas (Hèctor Goterris al violín y Anna Pitarch al chelo, los únicos músicos sobre el escenario junto con Vicent Colonques que también participaron en el disco), llevó a “Les Tasques”, “Els Colors”, “Les Gramàtiques” y “Els Vaixells” a un paisaje abierto, despejado y purificador. Con una sensibilidad a flor de piel, creando una atmósfera onírica con el respaldo de las voces del coro y la proyección. Llevándonos de la mano, lento pero seguro, a su bucólica y oxigenante pradera; esa que cultiva desde hace un lustro entre Portland y Benicàssim. Rauelsson se pegó una currada tremenda rehaciendo y arreglando las canciones, le lució y puso el listón altísimo para empezar la noche. Brilló especialmente la vuelta de calcetín que le dio a “Els Colors”, adelantando el desarrollo instrumental al principio de la canción e, incluso, estuvo inspirado en el experimento conceptual de “Els Tresors”, cuya letra fue leída por su madre.

Rauelsson & Grup d'Autoajuda & Grup de Veus Música Viva. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Arthur Caravan y Hugo Mas sacaron todo su arsenal sónico para pasar las canciones de Les Deesses por un tamiz muy diferente al de Rauelsson. El detallismo de canciones como “Els Secrets” o “Els Marbres” quedó absorbido por guitarras fuera de sí sobre las que Hugo Mas (fan acérrimo del disco) se dejó el alma cantando. Incluso se sobrepusieron a los problemas técnicos que sufrió uno de los guitarras en “Les Paraules” para terminar con una espléndida versión de “Les Serps”. Los de Alcoi hicieron lo más difícil: tocarla a su aire, dejarla prácticamente irreconocible y, al mismo tiempo, mantener su esencia.

Arthur Caravan & Hugo Mas. Foto: Galcerán de Born.

Vicent Colonques tomó el testigo al piano entre una espesa niebla. El músico vila-realense supo sacarle el tuétano a “Els Diners”, una de las canciones más crípticas del disco, para que su melodía acabara apoderándose del Paranimf a través de su elegante fraseo de piano. Estremecedor. Celia Mur completó su breve pero intensa actuación cantando “Les Estades”, el momento bossa nova de Les Deesses Mortes que el dúo desnudó para enriquecer con toques de jazz y maestría, ofreciendo uno de los instantes más elegantes de la noche. Escuchar decir el valenciano con tanta dulzura a la cantante granadina fue un auténtico placer.

Vicent Colonques & Celia Mur. Foto: Galcerán de Born.

Y entonces llegó la actuación más imprevisible de Els altres canten Les Deesses Mortes, la que unía a músicos de generaciones y sensibilidades completamente distintas: la experimentación folk-jazz de Ramon Godes & Alejandro Royo con Sara Ledesma, líder del grupo pop Loplop. En la primera, Els Enemics, ya se comprobó que el experimento había cuajado, que fue todo un acierto haber propiciado ese insólito encuentro. La espléndida voz de Sara Ledesma, en una tesitura más grave de lo que acostumbra, adquirió una profundidad y un color bellísimos con el respaldo de la guitarra española de Ramon Godes y el contrabajo de Alejandro Royo. Lo que hicieron con “Els Mateixos” ya fue para nota. Un tema que en el disco está marcado por la sofisticación y un efecto acuoso en la voz, que el inédito trío castellonense supo hacer sonar orgánico y mediterráneo. Y en la misma línea, “Les Perles”, en la que Ramon Godes y Alejandro Royo demostraron que son dos músicos de otra galaxia. Sin duda, una de las actuaciones que más sorprendió al público.

Ramon Godes & Alejandro Royo + Sara Ledesma. Foto: Carme Ripollès (ACF).

El final de fiesta no podía recaer en otros que en Senior i El Cor Brutal. Salieron a pecho descubierto para tocar como propias canciones ajenas y alejadas de su estilo. Y arrasaron. La banda liderada por Miquel Àngel Landete, que cuenta con ese torpedo sideral que es el bajista Juanlu Tormo, se metió al público en el bolsillo con su folk-rock descarnado y su sátira habitual, pero a través de las canciones de Les Deesses Mortes. Empezaron con una bien complicada de llevar a su terreno y que rehicieron casi por completo, “Les Germanes”,  para continuar con dos que estaban mucho más cercanas a su onda, “Les Creences” y “Les Joies”, de las que sacaron petróleo para llevar al Paranimf de la UJI al punto perfecto de cara a la celebración final. La guinda no podía ser otra que “Les Ventrades”, una de las canciones que primero entran y que más escuchas aguantan del disco. Una auténtica perla que los primos de Senior i El Cor Brutal embroncaron para que todos los músicos participantes salieran ataviados con su bigote blanco de cartón –icono gráfico del disco- sumándose al coro final de “la vida és així”. Fue entonces cuando Pascual Arnal, Fèlix Gimeno y Víctor Pesudo cruzaron el patio de butacas dando brincos con sus sombreros, sus bigotes y sus manos de cartón para subirse al escenario a agradecer el homenaje y poner punto y final a Les Deesses Mortes. La comunión fue total. Els altres canten Les Deesses Mortes había cristalizado por completo.

Las miradas de Pascual, Fèlix y Víctor empezaron a perderse entre el público, que levantado ya de sus butacas ovacionó largamente a todos los participantes y al trío vila-realense. Abrazos, gestos de complicidad y alguna lágrima. Se acababa de cerrar el círculo. Ese que se abrió en 2008 con una llamada de teléfono de Fèlix a Pascual para emprender un nuevo proyecto musical que diera ánimos a un decaído Víctor. Que después se convirtió en un disco antológico en 2010 y que con el tiempo, más allá de los premios y de las buenas críticas, ha tocado la fibra a un buen puñado de gente que después ha querido hacérselo saber de forma sentida. De la misma manera que ellos hicieron las canciones. Imperecederas e irrepetibles, como el concierto de Els altres canten Les Deesses Mortes. Se cierra una hermosa historia musical que partió de la negación del directo para finalizar con toda una celebración en vivo. Y también se abre paso a un nuevo proyecto que ya andan barruntando. Estaremos atentos.

Les Deesses Mortes, en la despedida final. Foto: Carme Ripollès (ACF).