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El explosivo rock'n'cumbia de Xixa da uno de los campanazos del año en Castelló de la mano del Sons

Xixa en el escenario del Teatre del Raval de Castelló, liderado por sus dos guitarras y voces solistas, Brian López (izquierda) y Gabriel Sullivan.

La voracidad con la que los asistentes al concierto se precipitaron sobre la parada de merchandising resulta una buena prueba del algodón sobre la impresión que produjo el concierto de Xixa en una platea del Teatre del Raval de Castelló cercana al lleno completo dentro de una nueva cita de lunes del ciclo Sons (la correspondiente al 28 de octubre). La procedencia del sexteto -Tucson (Arizona)- no resulta fortuita. Xixa transita constantemente en el terreno fronterizo que separa y a la vez une Estados Unidos y México, con ese sonido que caracteriza a bandas como Calexico y Giant Sand -formaciones por las que han pasado Brian López y Gabriel Sullivan, además de Bob Dylan y Alice Cooper-, aunque en este caso la fuente de inspiración complementaria al rock la encuentran más al sur, en la cumbia, de raíz colombiana pero ramificada por los diferentes países de la América Latina, México incluido. Y no falta un añadido místico, ni tampoco el toque psycho. Una mezcla curiosa macerada en terrenos desérticos que resulta explosiva en vivo.

Con un repertorio muy similar al de su disco en directo Bloodline Live (traslado al escenario de Bloodine, de 2016), más añadidos del reciente Ep The code, el arranque con "Vampiro" y su doble voz muestra una potente banda de rock con una línea frontal de dos guitarras, bajo (Hikit Corbel) y teclados (Jason Urman) secundada por un percusionista (Efrén Cruz Chávez) y un batería (Winston Watson) que desde el mismo inicio deja entrever que no es una rock band al uso. Certeza que se alcanza en el segundo tema, con un cambio total de registro para introducirse en el baile de "Cumbia del paletero". La voz nítida de Brian -también encargado de los bailes- contrasta con la cavernosa de Gabriel, con un tono entre Nick Cave y Mark Lanegan, y una imagen propia de una banda de rock gótico.

Tal vez su tema más conocido -desconocido para casi todos los presentes en el Raval- sea "Killer", donde el bailable ritmo latino se une a voces propias del surf californiano. En Castelló lo sueltan entre sus primeras bazas, en el tercer lugar del set-list. Pero no importa demasiado. Los asistentes no reconocen casi ninguna de las canciones que suenan, lo que no resulta óbice para que se vean envueltos por el hechizo de unas canciones cantadas tanto en inglés como en castellano. Un efecto hipnótico muy conseguido en la lenta y espiritual "World goes away" y también con el single "Tombstone Rashomon" (vídeo).

Tras haber trasladado a los presentes a través de un ambiente cambiante que igual invitaba a un baile de verbena que a un paseo por los desiertos de Arizona, a una banda sonora de Ennio Morricone y a otra recopilada por Quentin Tarantino, el concierto desembocó en un tema que ejemplifica toda la esencia de Xixa ("Chicha dust"), del baile a ritmo de cumbia al grand finale de la música clásica adoptado por el rock (vídeo). El bis estaba garantizado y después de una hora y cuarto de intenso y vibrante directo se despidieron después de haber invitado a bailar a los presentes en la misma rampa del escenario e incluir un solo de percusión y acto de seguido otro de batería (finalizado con las palmas de las manos) que evocaron los primeros tiempos de otro fronterizo como Carlos Santana, este bendecido por la fama del mainstream.

Xixa llegaron a Castelló como unos desconocidos por esta terreta y se marcharon en plan triunfador para seguir adelante con su gira europea de 26 fechas. La próxima cita del ciclo Sons, impulsado por un colectivo sin ánimo de lucro en el que colabora Nomepierdoniuna, es el lunes 4 de noviembre con el músico exiliado de Mali residente en Portland Ahmed Ag Kaedy, esta vez en el Centre Municipal de Cultura, antes de que se convierta en un “Centro de Envejecimiento Activo y Saludable”.