Música

Delafé y Las Flores Azules. Instantes gigantes y miradas cómplices en la sala Opal

Resulta difícil encontrar tanta complicidad sobre un escenario. Y es complicado transmitirla al público. Cuando ambas coinciden y tú tienes la suerte de estar abajo, entre un público entregado, sólo queda disfrutar. Sí, Delafé y Las Flores Azules funcionan en directo. Y lo volvieron a demostrar con un soberbio concierto el pasado viernes en la Sala Opal de Castellón. Es su momento.
  
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Resulta difícil encontrar tanta complicidad sobre un escenario. Y es complicado transmitirla al público. Cuando ambas coinciden y tú tienes la suerte de estar abajo, entre un público entregado, sólo queda disfrutar. Sí, Delafé y Las Flores Azules funcionan en directo. Tengo que reconocer que iba con mucha curiosidad y alguna duda. ¿Será demasiado plano? ¿Sonará a sintetizador o a banda? Aquí las respuestas: no, no fue plano. Hubo infinitos matices y la sección de viento dota a las canciones de una tremenda potencia. Y sí, sonaba a banda, no a ordenador. Y a muy buena banda, por cierto.

Una pena que se lo perdiera el saxo, Ramón Marc Bataller, por problemas de salud. Sí estuvieron Marc Gay (trompeta), Ferran Puig (trombón), Dani Acedo (bases), Julian Heinmann (guitarra y coros) y Ramón Rabinad (batería), perfectos en su quehacer principal y en el secundario: hacer coros y percusiones y, sobre todo, participar de (y provocar) la alegría.

Capítulo aparte merecen ellos, el frontman y la frontwoman, Oscar d'Aniello y Helena Miquel. Hay química. Saben cantar. Y transmitir. Y moverse. Mantienen la atención del público con sus gestos, sus caras, sus voces, sus canciones, sus guiños. Y sus bailes. Se lo pasaron en grande (o disimulan de miedo, porque así lo pareció) y demostraron que la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transmite. Ellos la entregaron toda al público y éste, agradecido, se la devolvió.

Media entrada (perdón por el símil taurino) en una sala de grandes dimensiones como es la Opal. Todos bien cerquita del escenario, para ver cada detalle (por ejemplo, cómo Óscar sazonaba el suelo con polvos de talco para hacer realidad sus deslizamientos imposibles) y para empaparse de buen rollo, recibir confeti y pedir más y más. Y dar también energía a unos músicos incansables que iban a pasar la noche en la carretera para estar al día siguiente en Barcelona.

El recital giró en torno a Vs Las Trompetas de la Muerte, el último trabajo de esta peculiar propuesta, ahora sin Facto. Sigue el hip-pop, esa mezcla tan peculiar que ha suavizado el hip-hop, aunque con matices: hay más variedad de ritmos y los vientos dotan a los temas de un poder mucho mayor que en directo se multiplican. No faltó el hit “Espíritu Santo” y su steady running o corriendo parao a modo de coreografía colectiva. O la otra canción del verano: “1984”. Tampoco faltaron “Río por no llorar”, la contagiosa “La primavera” o la creciente “Funcionarios ausentes”.

Pero en la más de hora y media de concierto también hubo tiempo para mirar atrás. “Mar el poder el mar”, “Muertos”, “La Juani” o “Gigante” en un repertorio para echar un ojo al retrovisor, otro al espejo y también para cerrarlos y soñar despierto con el futuro de una banda que multiplica su esencia en el cara a cara con el público.

Así, realmente satisfechos, intercambiando sonrisas de complicidad con aquellos que te cruzabas (conocidos o no) y quitándonos de la cabeza los restos de confeti, con la selección de los DJ Pin y Pon como alegría de fondo, llegaba el punto y final a un feliz reencuentro con la música.

Próximos conciertos en la Sala Opal:

>Viernes 12 de noviembre. 23.00. Ilegales y Morcillo El Bellaco y Los Rítmicos. Ilegales continúan con su extensa gira de despedida después de 30 años en la carretera repasando los mejores temas de su repertorio, mientras Morcillo El Bellaco y Los Rítmicos dan el segundo paso en un regreso que tiene pinta de alargarse más de lo que esperaban. Una mirada diferente a los 80. Entradas ya a la venta: 19 euros.

>Viernes 10 de diciembre. 23.00. Moonwalkers (tributo a Michael Jackson). Opal cerrará el año con una de las señas de identidad de su programación: los tributos. En esta ocasión será mediante Moonwalkders, un espectáculos cronológico que hace un recorrido por las canciones y coreografías más populares de Michael Jackson.


  1. Un concierto memorable, coincido al 100% con la crónica, sólo que yo iba muy convencida, pero salí ultra_fan total

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