
Clarence Bekker y María Carbonell, durante la interpretación de "Stand by me". Foto: Borja Nowak/Ayuntamiento de Benicàssim.
La imagen del guitarrista argentino Ivan Singh y el saxofonista G Funk Solomon fundiéndose con el público a los pies del Torreón Sant Vicent podría ser una definitoria imagen de lo que ha sido este XIII Benicàssim Blues Festival (6-8 de junio de 2025). Un evento dedicado a la música negra -el concepto "blues" se queda corto- que consigue una edición tras otra poner en comunión a artistas y asistentes; un público ya de mediana edad que repite cada mes de junio a sabiendas de que el cartel siempre le traerá buenas sorpresas y músicos de nivel... y algo muy importante: una especial atmósfera de cordialidad.
¿A quién destacar en este 2025? Depende de gustos, pero Clarence Bekker Band sorprendió muy en positivo por el vozarrón -y simpatía- del frontman nacido en Surinam, quien estableció una gran conexión con el público. Otro frontman que destacó: el armonicista, cantante y guitarrista francés Nico Wayne Toussaint, con momentos absolutamente vibrantes. Mientras que la banda liderada por Ivan Singh hizo buena la tradición de notorios conciertos para cerrar cada año el festival. Pero son solo tres ejemplos dentro de un global que, una edición más, satisfizo.

El saxo G Funk Salomon y el guitarrista Ivan Singh, a los pies del Torreón. Foto: Borja Nowak/Ayuntamiento de Benicàssim.
A pesar de celebrarse en las calles, las propias características de los recintos marcan las asistencias. Hace años que la plaza de los Dolores se ha quedado pequeña los sábados. El vallado del escenario principal también marca límites. Y dentro de estas fronteras, el XIII Benicàssim Blues Festival se ha movido en sus cifras habituales, con un lleno casi total el sábado por la noche. Asistencia, ambiente y conciertos demuestran que aquella idea puesta en marcha por hermanos Amat (Maquel, Marien y Henry) en 2012 no andaba nada desencadenada. ¿Por qué no incluir a Benicássim en el circuito de festivales de blues liderado por Cazorla y Hondarribia? Quince años después, y una pandemia por en medio, es evidente que la idea era válida.
Con la organización general a cargo de la concejalía de Turismo, con Elena Llobell a a la cabeza, es Maquel -junto a Jade Brimlow- quien sigue confeccionando cada año el cartel. Su punto de mira enfoca principalmente a Cataluña. De allí se ha traído a Clarence Bekker, un vocalista nacido en Surinam que decidió cambiar Holanda por Barcelona, cantando en sus calles. Un día llamó la atención del productor norteamericano Mark Johnson, quien le incorporó al entonces embrionario proyecto musical y caritativo Playing for Change. O sea, no es Clarence Bekker un recién llegado, sino que acumula miles de kilómetros en su recorrido musical (junto a su banda protagonizó tres conciertos en Australia el pasado mes de mayo)... y se nota encima del escenario.
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¡Y qué poderosa banda! Teclas a cargo de Arecio Smith, vientos y esa electrizante guitarra solista de Francisco Guisado. Al frente, el vozarrón de Clarence capaz de transitar por el blues, el rock, el funk, el gospe, el reggae, fusiones... entre algunos temas propios, pero mayoritariamente versiones (y no precisamente blues) que convirtieron el recinto en un karaoke al ritmo de "Land ot 1000 dances", Tina Tuner, Whitney Houston, Soft Cell... y hasta Radiohead. Por destacar dos momentos: ese gospel electrificado de "Worth" y la versión del "Stand by me" (convertido en "Quédate conmigo" en su parte final), cantando y bailado junto a Maria Carbonell, más la colaboración entregada del público. Cantó, alentó al público, bailó... y no se quería ir del escenario, llegando muy al límite de la hora tope de las 2:00.
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María Carbonell puso su potente y deliciosa (pero también rabiosa) voz en el concierto anterior de ese viernes noche. Al frente de Blues Mood demostró que en el blues valenciano hay muy prometedor futuro (35 años). Sus registros transitan entre el jazz y el blues, apostando principalmente por clásicos que van por las sendas de referentes femeninas, como Peggy Lee, Koko Taylor, Etta James... y desembocando en la sinuosa "One scotch, one bourbon, one beer". Poderosa actuación la de un grupo con una voz repleta de matices que hizo bueno el motivo de su distinción como Mejor Banda Emergente por la Sociedad Blues Barcelona en 2024.
Por ese escenario principal con menor carga decibélica que otros años pasó el sábado The Limboos. El nombre más mediático de esta edición, pero el que más desentonaba. "Tenemos un tema que es casi un blues" comentó su vocalista principal, Roi Fontoria. Algunos espectadores incluso se preguntaban qué etiqueta ponerle a ese "r&b exótico", psicodélico, entre el pop y el rock, también soul. Sonaron muy compactos, pusieron muchas ganas y tienen buenos temas, pero tal vez fueron los que menos engancharon por ser, en general, un público más clásico. Repasaron su reciente disco, Off the Loop, incluido "The guest", cantado por la batería Daniela Kennedy, justo antes del single "Where the wild things come true", con ambiental pasaje incluido..

Roi Fontoria, de The Limboos. Foto: Borja Nowak/Benicàssim Blues Festival.
El concierto del cuarteto de Nico Wayne Toussaint resultó un poco sorprendente en su desarrollo. Empezó muy vibrante (pero mucho), con el armonicista francés moviéndose sin parar por el escenario preso de una contagiosa energía, arrollando con furiosos boogeys y metiéndose a la gente en el bolsillo con gran facilidad.. pero en su parte final entró en una fase más calmada, más blues lento (como ejemplo, la deliciosa "Mr. Bartender"), un giro que templó los ánimos. Aun así, supo conectar y, en su segunda vez en este festival de Benicàssim, salió ganador. Como canta en su tema propio: fue "One fine day", un día en el que no dejó de homenajear a su ídolo, James Cotton, "The midnight creeper".
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El viernes actuaron en Chicago, el sábado en Alemania y el domingo en la playa del Torreón de Benicàssim. Aun así, para nada se reflejó cansanció en Ivan Singh Chicago Blues... más bien al contrario. Enchufados desde el primer instante, bajo las directrices del trotamundos argentino, ofrecieron un largo concierto que enganchó de principio a fin. Además de los muy amplios recursos técnicos, Ivan Singh sabe cómo llamar la atención mediante las triquiñuelas habituales de los guitar heroes: tocar una sola mano, con los dientes, mezclarse con el público, hacer que los más jóvenes rasgasen sus cuerdas, canta sin amplificación... Rock, blues, tango, latino, fusiones (empezar un tema con un tango y finalizarlo con el poderoso clásico "Layla"). Temas propios y alusiones a sus referentes (Rolling Stones, Steve Ray Vaughan, Jimi Hendrix...), así como a es ciudad que tanto ama ("Chicago" y "Sweet home Chicago"). Espectacular cierre de edición con guiitarra de cuatro cuerdas hecha con un bote de dulce de batata incluida.
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Más allá del escenario principal...
El escenario de la plaza Dolores ha ido mutando con los años. En los primeros era un lugar plácido donde escuchar las propuestas de las segundas filas de cartel (con muy buenas sorpresas). Sin embargo, la expectación en las tardes de los sábados convierte este espacio en un lugar abarrotado, con dificultades para seguir los conciertos, tanto por los apretones entre quienes alli están y quienes transitan, como por las charlas a pie de escenario. Pero en ese espacio siguen encontrándose muy llamativas actuaciones.

Mateo Ortega & The Sugar Daddies.
El viernes fue posible descubrir al joven guitarrista granadino Mateo Ortega (25 años) y a su compañero Juan Justicia. Dentro de la mezcla de veteranía y juventud de The Sugar Daddies demostró que hay muy buenas maneras para recorrer el camino hacia el éxito (término siempre relativo). Magic Sam, Stevie Ray Vaughan (un fijo en eventos de este tipo, con "The sky in crying" en esta ocasión), composiciones propias.... Gustó. A Ster Wax no hace falta presentarla en Benicàssim. Esta vez llegó para poner voz en el instrumental The Soulful Trío. Con una imagen y transmisión más jovial, demostró de nuevo sus cualidades como frontwoman (a pesar de un problema de nódulos que en breve la obligará a pasar por el quirófano). Sabe controlar bien la situación desde el escenario mientras atacan temas como "I'd rather go blind", el recuerdo a Aretha Franklin de "Chain of fools" o la sensual "I just wanna make love to you", de Etta James. A su alrededor, los integrantes de The Soulful Trio, con el batería Homero Tolosa, protagonista de la masterclass de esta edición.

Ster Wax, con The Soulful Trio.
El sábado fue turno de la veteranía/juventud de Lady Luck. Un cuarteto que sorprendió muy favorablemente, con un repertorio bastante amplio en cuanto a temas propios que pronto verán la luz, junto a versiones, algo infaltable en el blues. La poderosa y al mismo tiempo cálida voz de Pol Cardona es toda una baza ganadora. A continuación llegó la banda alicantina The Ubangi Stomp, que entre clásico del blues y el rock and roll metió un tema propio en valenciano. Plaza a tope. Éxito de público... pero cuesta seguir con atención estas actuaciones.

Aspecto de la plaza Los Dolores durante la actuación de The Ubangi Stomp. Foto: Borja Nowak/Benicàssim Blues Festival.
Ha habido más blues. En las puertas de diferentes locales y en plazas se ha podido ver al veterano Graham Foster, a Mateo Ortega en formato acústico, la diversión de Txus Blues & César Canut o una selección de participantes en esta edición, permitiéndoles comunicarse de otra manera a pie de calle en la plaza Constitución. Porque el Benicàssim Blues Festival puede presumir, junio tras junio, de comunión músicos-público y de buen rollo generalizado.