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Carmela Tello. La cerámica emocional

Carmela Tello, trabajando en su instalación antes de la entrevista. Foto: Raquel López.

Con motivo de la inauguración de la instalación cerámica Vaivén. Una historia nueva el lunes 30 de enero, entrevistamos a su autora, Carmela Tello, en el mismo lugar de la exposición, el claustro de la Escola d'Art i Superior de Disseny de Castellón (EASD), donde permanecerá hasta el 16 de marzo. Licenciada en Ciencias Químicas y premio espacial fin de carrera en el Grado Superior de Cerámica Artística de la propia EASD, la artista castellonense nos habla sobre el significado de esta instalación, que tiene su origen en la Feria Cerco de Zaragoza, su proceso creativo, el negocio y el futuro del arte cerámico. La exposición es una de las actividades de las 17ª Jornades de Disseny de la EASD, que se inaugurarán a las 10:00 de ese lunes 30 de enero.

Encuentro a Carmela Tello repasando con pintura las varillas de hierro que sostienen las piezas de cerámica que se han corroído por el temporal. Vaivén. Una nueva historia consagra en una serie de láminas cerámicas, que se mueven con la acción del viento, las emociones del miedo, la sorpresa, el amor, la alegría, la tristeza, la cólera y apartado del resto, la vergüenza; sujetas a través de botellas de vino y varillas de hierro. "Cada pieza está a una altura diferente, representando los altos y bajos emocionales, y ninguna es igual".

"Estamos en un tiempo de emociones."

Carmela se formó en cerámica artística por casualidad, tenía intención de especializarse en diseño de interiores pero no pudo. "Es lo mejor que he hecho en mi vida, porque desde entonces me apasiona". Define el proceso creativo como una madeja de hilos que se asemejan a ideas que te van llevando a otras ideas mejores. Es un arte muy frágil que requiere paciencia, cuidado y, sobre todo, capacidad para superar las frustraciones: "abrir el horno es toda una aventura, a lo mejor esperas que la pieza te salga de una manera y luego te ha salido de otra, unas veces es maravillo y otras no".

Carmela Tello colocando una de las piezas que representa la tristeza. Foto: Raquel López.

Trabaja manualmente todas las piezas hasta encontrar un resultado final que se siempre está en evolución, es difícil dar por finalizada una obra. "Es una evolución continua, hasta donde puedes llegar y donde están tus límites". Comenta que hay artistas que diseñan sus piezas por ordenador y que las impresoras 3D tendrían cabida en este arte pero "ahí ya se pierde el proceso artesanal, porque es la máquina la que produce".

"El tipo de cerámica que trabajo es totalmente artesanal, no uso tecnología digital".

Para Carmela el arte cerámico es como una terapia que aporta emoción y que le permite "todo lo que te puedas llegar a imaginar". Comienza con una idea que va plasmando en una maqueta pero que, conforme va pasando a tamaño real, "vas viendo que necesitas cambiar cosas, para que tenga un buen resultado".

Crear piezas cerámicas para un negocio es muy diferente a configurar piezas para instalaciones o museos: "Es difícil encajar lo que hago en una línea de venta, tendría que ir a otro tipo de producto mucho más pequeño". La intención de la artista es conectar con un gran público, por eso sus temas suelen ser de carácter general, donde las instalaciones van acompañadas de carteles que explican el significado.

"Hay espectadores que no necesitan nada y otros que requieren de un tutorial de carteles".

Terminamos la conversación hablando sobre la relación de los jóvenes con el arte y el futuro de la cerámica. Rotundamente me dice que por regla general, los jóvenes y el arte están muy distanciados, que no visitan museos. "La motivación debería venir de la escuela pero sobre todo, de la familia, tienen que vivirlo en casa", explica. Y sobre hacia donde va el arte cerámico nos deja unas palabras muy inspiradoras que podemos llevar a cualquier ámbito diario de la vida:

"Puede ir hacia donde menos nos lo imaginemos, hacia el infinito".