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Borriana Big Band en el Raval. Redobla su apuesta por lo "D'ací" con el alma de un "Peix enamorat"

Instrumentos de labranza reconvertidos en musicales con la Borriana Big Band.

A pesar de su todavía corta andadura -su disco D'ací fue publicado en 2018-, la Borriana Big Band vive una especie de arranque de segundo capítulo, no solo por el lanzamiento de Peix enamorat (Bureo Músiques), sino también por el cambio de sus dos vocalistas -ahora son Amparo Chust y Anna Millo- y un brillo mayor del definitorio factor tradición de la música valenciana en detrimento del jazzístico, además del uso de instrumentos propios de la cultura de la terreta. Hubiese quedado aún más patente ese vaivén si se hubiese mutado el nombre de la agrupación por el de Baixamar (llegó a ser provisional). Pero no se trata de cambios rupturistas y el proyecto en formato de big band dirigido por Juanjo Carratalá sigue con su intención de dotar de nuevas sonoridades -y la fuerza de los vientos- a temas tradicionales y también actuales, con un sello tan identificable como poco habitual dentro del panorama musical valenciano.

Durante el fin de semana del 7 y 8 de febrero presentaron en vivo su segundo disco, Peix enamorat, con dos conciertos consecutivos el viernes en el Teatre del Raval de Castelló -que reunieron en total a unos 200 espectadores, con la dura competencia del "entradas agotadas" de Ara Malikian en la misma franja horaria en el Auditori- y al día siguiente en la localidad valenciana de Silla, dentro de Circuit Sonora. Tres citas marcadas por los nervios de debut  en el primero, pero con la tensión justa para ofrecer un buen espectáculo, el cansancio de encadenar un segundo concierto y un tercero con mejor resultado una vez despejada la tensión de la presentación. "E iremos a más conforme vayan sucediéndose las actuaciones", apunta Carratalá.

La presencia de Juanfran Ballestero en primera línea de escenario con una dolçaina ya deja clara esa seña de identidad tradicional implantada con mayor fuerza dentro de un repertorio en que han desaparecido los estándards de la música negra. Suena el agua del mar y a continuación "Lladres", emblemático tema de Al Tall, lo mismo que "Tio Canya", ante la presencia como espectadores de sus autores, los históricos Manolo Miralles y Vicent Torrent, en el primer pase . El repertorio de los dos conciertos en Castelló es el mismo, interpretando casi por completo Peix enamorat y rescatando siete de las canciones de D'ací.

Si -solo- en el primer pase en el Raval interviene también Andreu Valor para recrear su "História d'un amor alternatiu"; en los dos repiten el trombón de Joan Mont y el siempre disparatado Toni de l'Hostal para el clásico "El tio Pep", lo mismo que el piano de Pau Cháfer en la "Havanera del peix enamorat". Amparo Chust y Anna Millo -también vocalista de The Dance Crashers- se turnan en los temas o comparten voces en algunos de ellos, sorprendiendo la versión que Anna canta de "Al vent" con una tonalidad más pop que la original de Raimon y un solo muy rockero del guitarrista Carles García.

Golpes de efecto en dos momentos muy valencians: la interpretación de "Quan caminàvem" de Aspencat, con aperos de labranza reconvertidos en instrumentos musicales ("nuestra manera de reinvidicar la agricultura"); y el arranque con tres gaiatos del clásico castellonero "La Panderola": Aunque a nivel de recepción del público destacan la instrumental "Qualsevol nit pot sortir el sol", de Jaume Sisa, con introducción al piano de Fátima Broch y lucimiento de varios instrumentistas, sobre todo en el solo compartido por Manel Chust (batería) y Óscar Rocher (percusión latina). Aunque a nivel letrístico, el que toca el alma es la "Malagueña de Barxeta", popularizada por Pep Gimeno Botifarra.

Para la despedida, "Que tinguem sort" el tema muy popular de Lluís Llach que sirve como deseo para este proyecto complejo por la propia esencia de una big band, en cuanto a arreglos y número de componentes.