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Ángela Furquet en el Paranimf. "Me fascina la honestidad de las interpretaciones y la belleza de las melodías de los cantos de trabajo en el campo"

Ángela Furquet es una cantante castellonense (además de profesora, compositora, arreglista…) que busca hacer camino musical lejos de La Plana, en concreto desde Barcelona. Una década lleva allí y esa lejanía provoca que sea poco conocida en la terreta donde nació y se crio. Sus referencias biográficas trazan el retrato de una persona inquieta, que inicialmente encaminó su vida profesional hacia la Farmacia, para dar un vuelco total y, tras introducirse en la orquesta Sarabanda, interesarse por el jazz, cuyos sones le trasladaron hasta la Ciudad Condal. Allí ha desarrollado una amplia formación que hoy en día también traslada a sus alumnos, al tiempo que arranca una carrera como solista que no ha podido comenzar de mejor modo, ya que su debut, De sol a son (Temps Records, 2015), la ha conducido a llevarse premios como el Urdufolk 2015, festival folk de Orduña (Vizcaya) o ser finalista del Concurs Sons de la Mediterrània de Manresa (Barcelona).  Lo presenta en Castellón el viernes 12 de febrero en el Paranimf de la UJI, a partir de las 20:00, con entradas a 10 €.

De sol a son es un disco folk con toques jazz y una temática conceptual: la vida en el campo, la de los campesinos previos a la modernización de la maquinaria, quienes aliviaban con cantos la dureza de unas jornadas que se iniciaban cuando el sol asomaba y finalizaban cuando se escondía. Esos cantos son la base del trabajo de Ángela Furquet, quien ha intentado transmitir aquel clima bajo premisas sonoras modernas. Sobre el escenario del Paranimf de la UJI lo recreará acompañada por Miquel Àngel Cordero, Acari Bertrán, Yolanda Sey, Sònia Rodríguez, Toni Porcar, guitarrista flamenco castellonense afincado en Barcelona, y la colaboración especial de la bailaora, también castellonense y ahora residente en Madrid, Aloma de Balma.

Mientras prepara el concierto en la UJI, Nomepierdoniuna entrevista a Ángela Furquet para presentarla a un público castellonense que, mayoritariamente, desconoce la andadura de una intérprete que ya ha pasado incluso por escenarios de México.

>¿Cuándo y por qué te marchaste de Castellón a Barcelona?
En 2003 volví a Castellón después de haber vivido en Valencia durante cinco años, donde estudié Farmacia. Siempre me había gustado cantar, así que nada más volver hice una prueba para entrar en una orquesta, Sarabanda, y me admitieron. Allí estuve dos temporadas. En la orquesta conocí a mi primera luz en el mundo de la música: Diego Barberà (bajista y contrabajista de Borriol… ¡de lo millor de la terreta!). Fue entonces cuando, para poder enfrentarme al canto de forma profesional, tuve la suerte de recurrir a Arantxa Domínguez, quien se dedicó a enseñarme, motivarme y a aumentar mi avidez por la música (por el jazz, en particular) y por el canto de forma exponencial. Impulsada por ella, entré en la Big Band de la UJI, donde conocí a Ramón Cardo. En ese momento se confirmaron mis sospechas: necesitaba ser músico. Así que en 2005 decidí trasladarme a Barcelona para seguir formándome como músico. En concreto comencé a estudiar teoría musical en el Taller de Músics, donde me licencié al cabo de diez años, y canto e interpretación en Eolia. En mi periodo castellonense también trabajé a dúo con Bruno Esteban (guitarrista de l’Alcora, afincado en México).

>En Barcelona seguiste una variada formación jazzística que incluye técnica vocal, guitarra, percusión… ¿algo más?
Soy muy fan de los trueques: ofrezco clases particulares de canto por clases particulares de lo que me pueda interesar. De esta forma he estudiado percusión tradicional, percusión cubana, cante, guitarra, folklore latinoamericano e interpretación de canciones. Es una fórmula fantástica para aprender, si coincides con gente seria.

>Y ahora estás también en el otro lado, el de profesora.
Cuando era joven (risas) tenía dos dogmas un tanto estúpidos: nunca trabajaré en una farmacia (yo quería descubrir la vacuna contra el SIDA, no ser “tendera”) y nunca seré profesora. He trabajado nueve años en una farmacia para pagarme los estudios musicales en Barcelona (tan poco asequibles a nivel económico) y me lo he pasado muy bien. Llevo once años como profesora y me encanta. En este momento las clases son mi sustento económico y me siento muy agradecida y afortunada de que pueda ser así porque las disfruto mucho. Y estoy dando clases en las dos escuelas de referencia en Barcelona, donde además me formé: en el Superior del Taller de Músics y en el superior de Eolia. En definitiva: ¡estoy muy contenta!

>En tu primer disco, De sol a son, has escogido la temática rural, la más tradicional, la de los arrieros, la previa a la entrada de las máquinas. ¿Por qué esta temática?
Estudié jazz durante diez años y un día tuve una revelación: “¡No soy negra! ¡Ni americana! Sóc de Castelló de La Plana! ¡Y olé!”. Esta revelación me hizo plantearme mi identidad como cantante. Empecé a cantar repertorio de tradición ibérica y a trabajar la percusión ibérica con Aleix Tobias. Y, sorprendentemente, experimenté una conexión brutal, sobre todo con los cantos de trabajo. De los cantos de trabajo me fascinó por un lado, la honestidad de las interpretaciones por parte de los trabajadores; y por otro, la belleza de las melodías. Y el hecho de ser cantos sin pulsación ni métrica concreta (no están sujetos a un compás concreto, como una jota, por ejemplo) me abría el camino para jugar con los ritmos que me gustan.

>Aunque hay elementos de jazz, de primeras el disco habría que situarlo principalmente en el apartado folk.
Estoy de acuerdo.

>¿Son letras tuyas o son canciones tradicionales con arreglos modernos?
He rescatado la melodía (algunas las he modificado un poco para armonizarlas… pero poquito) y la letra de cantos de trabajo tradicionales y las he arreglado en todos los temas, excepto en “Cant de cantar” (canto que le hago a mi trabajo, que es cantar, donde rescaté “cants de batre de Castelló” que hablan del papel del canto en nuestra cotidianidad) donde hay una letra mía; y “De moras y guindillas”, donde he musicado letras de cantos de recolecta de moras y guindillas de Cáceres.

>Primer disco y premios. ¿Qué suponen para ti?
¡Suponen una palmadita en la espalda que agradezco enormemente! ¡Nadie me avisó de que llevar un proyecto personal sola era tan sacrificado! Así que ese tipo de manifestaciones me conmueven y me dan fuerzas para seguir.

>Y has girado incluso por México.
Estuve allí todo el mes de abril de 2015 y fue una experiencia genial.

>Estás metida también en otros proyectos, al menos un grupo vocal.
Estoy en cOda, en varias formaciones de jazz y en un proyecto que presentamos en marzo de hip hop y jazz. ¡Muy divertido! También estoy trabajando como coach vocal y llevando parcialmente la producción musical en dos proyectos discográficos diferentes.

>Desde Castellón son muchos los que opinan que en ciudades grandes como Barcelona o Madrid hay más oportunidades para músicos. ¿Cómo se ve la situación en general desde una ciudad grande?
Se ve mal la situación cultural del país en general. No hay educación en pro de la cultura. No hay cultura de ir a ver música o espectáculos en directo. No se valora. En las grandes ciudades hay más oferta a nivel de formación, pero a nivel profesional hay mucha más competencia, con la devaluación de la profesión que a veces esto comporta.

 >¿Ves Castellón muy cambiado culturalmente desde que te marchaste?
Pues sí. Me da la impresión de que ahora hay mucha más oferta y que la gente se mueve por promover la música en directo.