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Vilafamés hecho arte popular contemporáneo. Rosalía Torrent al frente del MACVAC

Entrevistamos a la directora del Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni (MACVAC) de Vilafamés, Rosalía Torrent, sobre su valioso legado artístico tras su reciente participación en ARCO. Hablamos con la también profesora de la UJI sobre el singular espacio del museo, los orígenes, el funcionamiento interno, su contenido artístico, sus proyectos y la situación del arte contemporáneo en la actualidad.
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Rosalía Torrent, en la Facultad de Humanidades de la UJI, posando para esta entrevista. Foto: Raquel López

El Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni (MACVAC) se sitúa en Vilafamés, a poco más de 20 kilómetros de la ciudad de Castellón. El museo fue impulsado en 1972 por el crítico de arte y escritor valenciano Vicente Aguilera Cerni -uno de los creadores del Grupo Parpalló en los 50-, que continuó al frente hasta sus últimos días (2005). Aguilera Cerni definió el museo desde un punto de vista reivindicativo del estado del arte que podría verse en un futuro: “los museos son frecuentemente vistos como congelados panteones de la cultura artística, como oficialización de lo que, en el caso del arte contemporáneo, debería reflejar en algún modo de dinamismo de la vida circundante”. El museo consagra paisaje y arte en un mismo entorno urbano como actividad turística que se eleva a la posición de valor patrimonial. Nomepierdoniuna charla largo y tendido con la actual directora del MACVAC, Rosalía Torrent, profesora de Estética y Teoría de las Artes e investigadora de la Universitat Jaume I, con el objetivo de crear un diálogo singular entre el Museo de Vilafamés y el mundo del arte.

Fachada del Palau del Batlle de Vilafamés, que alberga el MACVAC.

>El palacio que alberga el MACVAC es un espacio de notable singularidad que tiene su propio protagonismo en Vilafamés, ¿de qué forma interviene e influye el edificio en el tipo de arte que exhibe el museo?
El edificio es de estilo gótico civil, con reformas renacentistas y barrocas posteriores. Condiciona muchísimo; cuando entras al museo accedes a las salas pequeñas, a las habitaciones de la casa. Luego, accedes a salas mucho más grandes, algunas con techos muy altos o con acceso a vistas al valle. Es precioso y, muchas veces, diriges más la atención hacia el exterior del edificio que no hacia la obra. Conserva la capilla antigua, donde se ha hecho una instalación aprovechando lo originalidad. Es muy difícil exponer las obras de una manera cronológica o temática; por eso hemos optado por otra manera de mostrar las obras.

>¿Qué impacto tiene el museo en su entorno urbano más inmediato?, ¿y qué presencia detenta en el legado artístico del pueblo?, ¿quién influye o aporta más, el museo a Vilafamés o Vilafamés al museo?
En sus orígenes, el fundador, Vicente Aguilara Cerni, se unió con el alcalde de aquel momento, Vicente Benet, para convencer a la Diputación de que comprara la casa. Y juntos, dos personas que no se parecían en nada, hicieron el museo con la ayuda de artistas y trabajadores de la zona. En aquella época del último franquismo, siempre se veía algo sospechoso en el arte, porque los artistas eran unos revolucionaros, por lo que les llamaron desde Madrid para saber qué es lo que pasaba en el museo de Vilafamés. Cuando se creó el museo en los años 70 todo el casco antiguo se modificó porque los artistas compraban casas y las rehabilitaban. Transformó el espacio físico, si no hubiera sido por el museo y por su fundador, el pueblo no estaría ahora como está y el casco antiguo estaría deshecho. Se creó una asociación con la gente del pueblo, Els amics del casc antic, y a partir de ahí prestan mucha atención al museo. El pueblo quiere a su museo, es un legado y uno de los sitios por los que la gente va allí. El museo es muy importante para Vilafamés.

“El pueblo de Vilafamés da el marco, el MACVAC no se puede concebir en otro sitio”

>Cada museo guarda una identidad propia que le hace diferente, ¿cómo se definiría la filosofía que propaga el MACVAC en su papel estrictamente artístico?
En un principio se llamaba Museo Popular de Arte Contemporáneo de Vilafamés, la palabra “popular” lo define un poco. Ahora se llama Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni desde que murió, pues fue un tipo de reconocimiento ponerle su nombre. Yo creo que a Aguilera le hubiera gustado haber conservado el término popular. Él quería hacer del arte un espacio que fuera accesible, comprensible y muy comprometido ideológicamente. Este museo no compra obra, lo que hace es pedir obra a los artistas y ellos la ceden; la pueden ceder de dos maneras: en donación o en cesión, que tras unos años devuelve o se cambia. El núcleo de la obra de Vilafamés es de una generación de pintores y artistas de los años 70 y 80.

‘Obra abierta a dos caras’, de Javier Calvo.

>La organización de un museo es parte relevante de su funcionamiento y, sobre todo, en la relación con el público, ¿de qué forma se dividen las salas, las obras y el elenco de autores en el palacio gótico para conformar la estructura interna del museo?
Estamos renovando obra constantemente. El museo tiene unas 600 obras en total y la mitad de ellas están en reserva, guardadas porque no pueden salir porque no hay espacio físico. De hecho, a la sala donde tenemos la chimenea le hemos cambiado el aspecto: teníamos obras muy tranquilas con tonos matizados y ahora la hemos puesto pop. Algunas piezas necesitan una restauración continua, porque muchas veces el arte contemporáneo se hace con unos materiales que necesitan mantenimiento.
Hemos puesto una obra que se llama La Galleta de Andrés Cillero y ha sido restaurada muy recientemente porque la queríamos sacar (la que estuvo en la última feria ARCO de Madrid). Es una obra que está hecha con espuma del colchón por lo que se había deteriorado muchísimo y se ha hecho un proceso complejo de restauración. Para exponerla hemos tenido que cambiar el entorno a pop. Luego tenemos obras inamovibles como un Alberto Sánchez, que son esculturas que tienen un paralelismo con su escultura en la puerta del Reina Sofia (El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella).

‘La Materinidad’, escultura de Alberto Sánchez.

>Siguiendo con los fondos del museo, ¿qué piezas destacarías como las que no se podrían desvincular del museo?
No hay una sola obra en el museo que no tenga un valor extraordinario. La maternidad de Alberto (Sánchez) es una de las piezas que se la disputaría cualquier museo del mundo. Y luego están las de Renaud, Antoni Tàpies o las de Antonio Saura. Tenemos un Miró dedicado a Vilafamés que fue un regalo a Cerni. Muchas obras están dedicadas al fundador y pertenecen a su colección personal, pero la familia las cede al museo. Las obras de Saura o Tàpies son de la colección de un coleccionista que falleció y sus hijos prefieren tenerlas en un museo. Tenemos piezas magnificas de autores valencianos, ya que era el entorno más cercano a Aguilar, como las del artista castellonense Manuel Sáez.

>¿Qué tipo de financiación tiene el museo?, ¿es suficiente?
Ahora mismo, el MACVAC solo tiene dos tipos de financiación: una por parte de la Diputación y por parte del Ayuntamiento, además de lo que se saca de las entradas. La financiación del Ayuntamiento de Vilafamés y la Diputación es una financiación pública. Durante el ultimo año estoy muy contenta porque el Ayuntamiento y la Diputación han subido el presupuesto, han hecho un esfuerzo, pero nos falta un nuevo tirón. El museo necesita financiación de la Generalitat, la tuvimos durante un tiempo y ahora estamos intentando que vuelva a estar.

“El museo de Vilafamés necesita financiación de la Generalitat, la tuvo durante un tiempo y estamos intentado que vuelva”

>¿Como directora del museo cuál es el enfoque que quieres darle al MACVAC?, ¿en qué planes y proyectos inmediatos o de largo recorrido estás trabajando?
El museo mueve sus obras y cada vez se pueden ver cosas distintas. Es necesario mover la colección y, para eso, hemos reanudado las exposiciones temporales donde contamos con artistas provinciales. Este tipo de exposiciones hacen que la gente vaya, para ver cosas nuevas o una exposición en concreto. Este año hemos ido a ARCO por primera vez, fue idea y compromiso de la Diputación. El espacio allí es muy pequeño, exhibimos tres obras de restauración del museo y a la gente le gustó, ya que era una visión didáctica de la restauración. Se proyectaba la obra original junto al proceso de restauración. Tuvimos una exposición en El Corte Inglés de Colón en Valencia, a la entrada de la cafetería donde hay un muro enorme, pusimos las fotografías de autor del museo que hizo Antonio Pradas.

En cuanto a proyectos inmediatos, vamos a inaugurar un espacio en el aeropuerto de Castellón; nos han encargado darle una vuelta con el arte, algo más moderno. Por otro lado, tenemos una exposición muy comprometida: el museo de Vilafamés acogió una serie de obras de Salvador Allende y ahora ya nos las han pedido de vuelta. Vamos a hacer una exposición de despedida de estas obras, vamos a juntar las 11 obras para exhibirlas. Durante el verano viajaremos por pueblos de la provincia con algunas piezas; de momento iremos a Vilanova d’Alcolea y a Benassal. Para el año que viene, estamos programando 3 exposiciones de momento, tenemos una concretada en la Sala Estudi de la Universidad de Valencia. Luego estamos programando, ya está en marcha, una exposición en el Museu de Belles Arts de Castellón, que establezca un diálogo con obras de allí con algunas nuestras obras.

“Vamos a hacer una exposición de despedida con las obras de Salvador Allende que se cedieron temporalmente”

>Las mujeres, los museos y el arte, ¿qué nos puedes decir?
Cuando llegué al museo, al día siguiente recibí una carta de Guerrilla Girls diciendo que estaban haciendo un estudio sobre mujeres y la posición que ocupan en el mundo del arte y nos pidieron datos sobre las exposiciones de mujeres que se habían hecho hasta el momento en el MACVAC. En nuestro museo tenemos poquito, solo un 20% son de obras de mujeres; intentamos que haya más. Hicimos una exposición que se llamaba Mujeres entrando en el museo donde pusimos en valor las obras de todas las mujeres, hicimos una catálogo de todas las referencias de las mujeres que había en el museo. Hay un grupo del que formo parte, Mujeres en las artes visuales, que se dedica a estudiar la situación y a hacer reivindicaciones periódicas.

‘Construcción de Valencia’, por Isabel Oliver.

>¿Cuál es el proceso que sigue el MACVAC para la adquisición de nueva obra?
Pedimos obra y también nos ofrecen pero actualmente estamos frenados; muchos artistas interesantes nos ofrecen su obra y les tenemos que decir que dentro de un tiempo. Pedimos obra nueva a cuenta gotas por el espacio que tenemos, queremos realizar exposiciones temporales para sacar las que tenemos guardados con artistas invitados. De momento estamos organizado lo que tenemos, hemos recibido algunas durante este tiempo. El museo funciona por comisiones, una para valorar a quién le podemos pedir obra y también entre los artistas que nos han pedido estar. Si supieras las ganas que tengo de tener obra de determinada gente… de momento la Diputación nos ha cedido la casa contigua al museo, lo cual nos va permitir respirar.

>El arte contemporáneo no responde a un patrón o canon clásico artístico, ¿cuáles son los criterios para evitar la arbitrariedad?
Cuando daba la asignatura de Estética en la UJI me pasaba las dos primeras semanas de curso intentado definir qué es el arte, ya que el arte contemporáneo, al menos gran parte, es complejo, difícil y muy conceptual. Es lo que decía Harold Rosenberg, “el arte contemporáneo se ha convertido en objeto de ansiedad”. Tú ves algunos objetos en centros de arte contemporáneo y te preguntas: “¿y esto es arte?”. Te crea ansiedad porque muchos se resuelven con la idea y no con la técnica. Gran parte del arte contemporáneo se tiene que explicar porque, si no, no se entiende. Las obras que tenemos en el museo, en mayor parte, son muy comprensibles por ser figurativas. Muchas personas tienen una experiencia pura, mientras que otros buscan la asimilación. El arte no tiene porqué ser figurativo ni trabajar con grandes materiales; nosotros tenemos un cuadro hecho con paja.

“Durante el verano viajaremos por pueblos de la provincia con algunas piezas”

>Muchos artistas tienen una visión muy crítica sobre el tratamiento que se le da al arte en España. ¿Cómo ves tú la situación del arte contemporáneo y de la cultura en general?
Durante un tiempo se puso de moda el arte contemporáneo, se crearon centros en los que quizá importaba más el espacio que la obra en sí. Esto visibilizó pero banalizó el objeto artístico y de diseño. Llegado este momento de euforia que, por una parte fue positivo y por otra negativo, nos vino la crisis. Después de estar en ARCO me he dado cuenta de que lo que te encuentras son muchos clásicos de la modernidad, obras de artistas firmadas en los 70 y 80. El arte moderno ha llegado al estatus de clásico. En España la seguridad del comprador va a lo clásico e indiscutible, pero en otros países hay tendencias distintas.

>El arte contemporáneo exige, en cierta manera, de un proceso de asimilación, ¿es el arte contemporáneo fácil de “consumir” por parte del público?, ¿está el público preparado para consumir arte de ese modo?
El arte se escapa de lo que uno ha concebido siempre y la cuestión central está en la educación. Hay niños que hacen visitas guiadas al museo y después se les hace un taller de monotipos; ellos tienen que jugar con las formas e imprimen sus propios dibujos. Yo he vivido el arte desde siempre, la educación influye pero lo que es la base del conocimiento es la curiosidad; una persona que tiene curiosidad nunca despreciará el arte. Las personas curiosas están abiertas a todo. La facilidad no te dice nada y el esfuerzo tiene su recompensa.

‘Secuencia 41’, de Juan Genovés.

>Por último, ¿como será el arte del futuro y, lo más importante, el futuro del arte? 
Tendrá mucho que ver con las nuevas tecnologías, pero no va a desaparecer el hacer con las manos porque es una pulsión. Está la idea de que muchos pueden plasmar con nuevas tecnologías, pero nunca desaparecerá la persona que quiere modelar con arcilla o dibujar con el lápiz. La fotografía ya fue totalmente distinta, se tuvo que ganar el estatus de arte y se lo ha ganado. Será una mezcla de cosas. Es algo que está desde hace milenios: la creación es inherente al ser humano tanto a nivel artístico como en la vida diaria. El proceso artístico no solo debe servirte, sino que también debe satisfacerte visualmente y ahí está la creación. Por necesidad, el ser humano debe poder optar por cosas distintas y ahí está la psicología del consumidor. Por eso está el proceso de creación, para elegir.

“Soy consciente de que tiene que haber más mujeres en el MACVAC”

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