Literalmente, trituró la batería. Moviendo sus brazos como un pulpo, descargando toda su fuerza en cada golpe de caja, plato, charles y timbal. Durante una hora, prácticamente sin descanso, no paró de darle latigazos ante la mirada atónita de su propietario, Patxi Collado (The Handsomes), y el delirio de las primeras filas. Aunque por momentos [...]





