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Sant Antoni Pop. El festival que más se desmadra

El Sant Antoni Pop ha ido creciendo año tras año y desbordando su propio alcance conforme ha apostado con más fuerza por su cartel. En la base de todo una premisa: "desmadrarse y pasarlo bien". El 20 de enero se comprobará en Betxí. Antes, Pascual Franch y Juan Carlos Rodríguez hablan distendidamente con Nomepierdoniuna sobre el pasado y presente de este evento de rock garagero.
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Una de las actuaciones de Los Chicos en el Sant Antoni Pop. Foto: Rockera Mutante.

El Sant Antoni Pop es el festival más madrugador del año en Castellón, el más maratoniano -macros aparte- y probablemente el más desmadrado. Un adrenalítico evento con banda sonora de rock and roll garagero que surgió en 2006 en el pub Dru-Dru como una fiesta local de Betxí y que edición tras edición ha crecido paulatinamente pasando a provincial, de ahí a potentes carteles nacionales y últimamente ya internacionales. Un crecimiento que desborda por completo su planteamiento y capacidad inicial y que obliga a sus organizadores -el grupo Los Altragos y su entorno- a esmerarse cada año más para responder a las expectativas y mirar con algo más de ambición a la edición venidera. Eso sí, la filosofía básica no ha variado ni un ápice: “Se trata de que la gente venga y se lo pase bien”. Así de simple y de complicado a la vez. Pascual Franch -guitarrista de Los Altragos e ideólogo del evento- y Juan Carlos Rodríguez -relaciones públicas y todoterreno- explican a Nomepierdoniuna en informal charla algunas de las interioridades y anécdotas de un festival que el sábado 20 de enero vivirá su 12ª edición. En su cartel: King Salami & The Cumberland 3 y Graham Day & The ForefathersLie DetectorsLos ChicosLos Coyote Men, Las Infrarrojas y Franky Stein Deejay , además de Los Altragos y los habituales djs Mysterian y Capitán Surfrocker. Además, José Mercadillo acudirá con su parada de discos.

>”Antes los componentes de los grupos se alojaban en pisos de los organizadores o amigos. Ahora, con varias bandas ya importantes, no podemos hacerlo. Hay que acudir a hoteles. Eso, evidentemente, supone un coste mayor” (Pascual y Juan Carlos).
Es solo un ejemplo, uno de los muchos apartados del festival, pero constata el cambio experimentado por el Sant Antoni Pop, que si en 2014 se atrevió a programar a Sir Bald Diddley, hoy en día ya apuesta por fijos internacionales (esta vez los británicos King Salami & The Cumberland 3, Graham Day & The Forefathers y Los Coyote Men) junto a lo más destacado de la escena garagera nacional.

>”El de 2018 es el cartel más regular que hemos tenido. Todos podrían encabezarlo. Está lo mejor de la escena garagera nacional y de lo mejor de la internacional” (Pascual y Juan Carlos).
Esa afirmación se traduce en el siguiente primer somero análisis por parte de Pascual y de Juan Carlos: “King Salami & The Cumberland 3 está tocando en todos los festivales. Graham Day es una pasada y algo a favor nuestro es que actúa poco, por lo que puede ser una buena atracción para que venga gente de fuera de la zona de Betxí. Una mezcla muy potente de garage, psicodelia, mod… Y es una contratación que ha costado. Hay que tener en cuenta que son veteranos, que son como una familia, y lo meditan todo mucho. El año pasado ya lo barajamos (“Es una apuesta personal de Pascual, quien no falla”, acuña Juan Carlos). Lie Detectors estuvieron actuando en Four Seasons y nos encantaron. Los Coyote Men son muy punk, están muy locos”.

Anécdota: 2013, el año más difícil

El festival tenía lugar en el Kyoto, un local más pequeño que el Saló 1964. La organización del festival se hacía cargo de todo: montar el escenario, pintar, colgar el pene gigante… Pero ocurrió la desgracia del Madrid Arena -noviembre de 2012- y dos días antes del Sant Antoni Pop nos dijeron que allí no se podía celebrar por cuestiones de seguridad. Hablamos con el dueño del Brisamar y en dos días nos las apañamos para montar el festival en el Saló 1964. Fue una locura en aquel momento. ¡Para cogernos algo!

>Y si cualquiera podría encabezar el cartel, ¿cómo se ha establecido el orden de actuaciones y su reparto en las tres tandas?
“Pues era una problema dedicir quién debía comenzar y quién acabar. Menos mal que King Salami nos dijeron que querían tocar pronto y nos resolvieron un problema. Grupos como Los Chicos o Los Coyote Men podrían acabar perfectamente, pero también comenzar. Un tema complicado”.

>Un cartel que se confecciona, en gran parte, tirando de un hilo inicial, que arrastra una serie de grupos. En esta edición la figura clave es Gerardo Urchaga, guitarrista de Los Chicos. Por su mediación son cuatro los grupos que llegarán a Betxí: los propios Chicos, King Salami, Lie Detectors y Los Coyote Men.
“Gerardo llevaba tiempo ofreciéndonos a King Salami. Ya les hemos visto y nos encantaron, pero es que ahora están en su mejor momento. Funcionan a base de singles y van de un festival al siguiente. Hablando sobre King Salami, Gerardo nos comentó la posibilidad de que volviesen Los Chicos, por lo que será su tercer Sant Antoni. Y resulta que a Lie Detectors también les lleva Gerardo, quien también nos ofreció a Los Coyote Men, a los que atraía mucho tocar con Los Chicos, lo que allanó todo el camino, porque ya teníamos el presupuesto al límite”.

>El resto del cartel llega por contactos directos, consejos de terceros…
“A Las Infrarrojas las conocemos desde hace tiempo, cuando tocaron Las Ultrazorras aquí. Algunas de ellas se marcharon a Las Sultanas y ahora han formado Las Infrarrojas. Ramon Morera (de Mossén Bramit Morera i Els Morts) nos las aconsejó y habló con ellas. Y, además, está bien tener una banda femenina entre tanto mascle. Lo de Graham Day es cosa nuestra”.

Anécdota: Doctor Explosion acabó en la rotonda

El festival se desmadraba mucho. Éramos un desastre con los horarios. La cena se alargaba y los conciertos de la noche empezaban con retraso, por lo que acabábamos a las tantas. Igual una banda empezaba a las 4:00. Total, que allá a las 5:00 a Doctor Explosion se le ocurrió salir a la calle para seguir tocando y se plantó en la rotonda, con el batería subido a la piedra. Persianas abriéndose para ver qué ocurría, toda la carretera ocupada por gente, porque se llenó la calle… Suerte que no pasaban coches.

>Y la novedad de un dj, Franky Stein, para cerrar la noche, allá a las tantas.
“Nos ajustamos mucho al presupuesto. Las bandas han de cobrar. Lo que haya de beneficio lo reservamos para la siguiente edición, pensando en que ha de ser mejor e introduciendo novedades. Contamos con los dos djs habituales, Dj Mysterian y Capitán Surfrocker, pero como están pinchando durante el festival, la gente no lo ve como una actividad especial, sino que ya va de por sí dentro del lote musical. Nos hemos dado cuenta de que al finalizar el último concierto el público se marcha. Este año vamos a hacer la prueba de meter un dj al final para ver cuál es la respuesta. Franky, que reside en Vinaròs, siempre se ha portado muy bien con nosotros, nos ha apoyado en cada edición. Conoce mucho del mundillo del garage, principalmente grupos franceses no muy conocidos por aquí. Por cierto, hemos de traer más bandas francesas, que ahora mismo dan vida a una escena muy potente”.

>Curiosamente, el grupo que más problemas provoca a los organizadores es Los Altragos. ¿Los Altragos? ¿El grupo que organiza el festival?
“Sí, sí. Porque están en la organización y al mismo tiempo han de preparar su concierto. Tienen los nervios de estar en ambas partes y eso les mata” (Juan Carlos). “Al final hemos decidido tocar por la mañana, con Las Infrarrojas, y así ya nos quitamos esa parte de nervios de encima” (Pascual).

Anécdota: Los Chicos lo intentaron, pero no

“Los Chicos tenían la costumbre de acabar sus conciertos fuera del local. Pero al salir por la puerta del Kyoto se encontraron a la Policía de cara. Total, que se dieron la vuelta y se metieron dentro otra vez”.

>El ideólogo: Pascual Franch.
“No, no, no”, responde Pascual. “Sí, sí. Pascual tiene mucha música oída y no falla”, contesta Juan Carlos.

>Un festival que involucra a las empresas de Betxí, y algunas vecinas, y que responden año tras año.
“Allá por junio empezamos a pensar sobre cómo será el festival. Lo de buscar patrocinadores lo dejamos para noviembre. Es lo sencillo, ya que es contactar con quienes ya han colaborado y comentarles la continuidad. Cuarenta empresas contribuyen, con alguna de fuera de Betxí”.

>Puntos de procedencia del público más allá de La Plana.
“Valencia, Tarragona, Teruel, los de Oliva, de Gandia, y este año un asturiano: el manager de The Routes, quien incluso ha ofrecido un grupo”.

>Hasta las comidas se desbordan.
“Empezamos con una cena a la que asistíamos 40 comensales y el pasado año ya fuimos 160. Nos tuvieron que abrir el salón grande del Brisamar. Pero la locura es la paella del mediodía. En principio, está limitada para unos 60 en el casal de una colla y resulta que ahora acuden unos 200, que han ido por la mañana al concierto y buscan un lugar donde comer. Total, que no hay comida para todos. Es un problema, pero no queremos dejar de hacerlo, porque es algo muy bonito: llegar y ver a los grupos mirando cómo se hace la paella (algo que encanta a japoneses, finlandeses, ingleses…), y estar comiendo junto a ellos. Si no se hiciese el concierto por la mañana, solucionado, pero no lo queremos eliminar”.

 

Anécdota: La ‘chufa’ gigante

Ese pene estaba en la puerta del casal de Juan Carlos. A alguien se le ocurrió llevarlo al Kyoto y, como era un local pequeño, había que colgarlo del techo, de manera que la gente tenía que pasar por debajo. Ahora, en el Saló 1964, seguimos manteniendo la tradición, aunque no lo colgamos en el techo… pero nos gustaría. A pesar de estar en un rincón, la gente se hace muchas fotos con la ‘chufa’.

 

>”Las bandas se meten de lleno en el espíritu del festival y lo dan todo. A  ninguna se le puede reprochar nada” (Pascual y Juan Carlos).
“Les Grys-Grys, Fleshtones, Flaming Sideburns, The Jackets, Wild Evel & The Trashbones, Doctor Explosion, Los Chicos… actuaciones muy recordadas. Pero quedarse con una es imposible, porque lo mejor es que todos los que vienen lo dan todo. Al guitarrista de The Smoggers, de Sevilla, que es más parado en el escenario, aquí le dio un arrebato y rompió el micro con la guitarra. Luego nos decía que “no sé qué me ha pasado, pero tenía ganas de hacerlo”, aunque al técnico de sonido no le hizo ninguna gracia. Pero se paga y ya está. Lo que queda es el recuerdo de una actuación a tope, no lo que costó un micro”.

>El grupo más desmadrado: Les Grys-Grys
La joven banda francesa Les Grys-Grys era adrenalina pura. Su actuación en 2016 es bien recordada por quienes asistieron, llegando a romper la parte del techo situada sobre el escenario. Lo ocurrido en Betxí llegó unos kilómetros más allá: “Al cabo de unos meses tocaron en el Wah Wah de Valencia y nada más llegar el dueño de la sala les avisó de que allí no tenían que romper nada”.

Pero hubo más: “Les Grys-Grys se quedaron en el piso de un amigo de la organización y él se fue al maset. Cuando abandonaron el piso, en la mesa había de todo. Pero lo curioso es que se habían comido las alcachofas de un bote y metieron dentro unos calcetines del dueño del piso”. Y más: “Antes de llegar a Betxí les había reventado la furgoneta, y la casa de alquiler les facilitó dos. Pero querían cambiar las dos por una grande, y la misma tarde de su concierto se empeñaron en ir a Valencia para cambiarla, y así lo hicieron”. Y otra más: “El viernes por la noche estuvimos con ellos en el Monkey, y cuando nos marchamos, ellos se quedaron. La sorpresa fue que al día siguiente el dueño del pub nos telefoneó para decirnos que le debíamos 100 y pico euros por la bebida. Ellos decían que creían que todo estaba incluido, pero no, no. Se lo descontamos de su caché ¡Y eso que ya les habíamos invitado a alguna ronda!”.

Anécdota: un ‘funeral’ para (casi) nadie

Preparamos un ataúd para el inicio del concierto de Mossén Bramit Morera i Els Morts, con paseíllo de funeral incluido, llevándolo miembros de la organización. Avisamos en la cena de que iba a comenzar. Salimos fuera, entramos con el ataúd en la sala… y resulta que nadie de los de la cena se había levantado todavía de su silla, por lo que entramos en la sala y no había casi nadie, bueno, la gente que ya había entrado por taquilla, pero nadie de la cena.

 

>Cumplir con los horarios. El objetivo a conseguir… por fin.
“Nos descuadrábamos por completo con las horas, y la gente tenía razón al quejarse. Por ejemplo, la cena se alargaba más de lo previsto y había gente en la calle esperando que abriese la taquilla mientras aguantaba el frío. Luego, para los que venían de fuera era incómodo terminar a deshoras. Lo entendemos y ahora nos aplicamos más a la hora de seguir los horarios fijados. El año pasado ya funcionamos mejor. Pero es que hemos pasado de tener dos bandas y disponer de todo el tiempo del mundo a tener siete, y la responsabilidad es mayor”.

>Los Altragos son la única representación castellonense… pero no hay más.
Los Altragos son el estandarte del rock garagero en Castellón, pero es que están solos. “Estaban los Magic Dildoss, de l’Alcora, pero ahora no están funcionando”. Ante esta situación buscan por los contornos sonoros. En la agenda, Arte Pop, Los Amantes e incluso Lula. “Queremos traer grupos de Castellón al festival, pero dentro de nuestro contexto apenas hay opciones”. Aun así han pasado grupos como Gris-Gris, Five Fingers With Parasol, Patri & The Greasers, The Por Ella Runners o Ruth Baker Band.

*Moraleja del festival: “En el Sant Antoni la gente se desmadra mucho, que es de lo que se trata”.

FRANJAS HORARIAS DEL 12º SANT ANTONI  POP (SÁBADO 20 DE ENERO)

  • Mañana (12.00): Pub Monkey. Las Infarrojas y Los Altragos.
  • Tarde (18:00). Saló 1964. Los Coyote Men y Los Chicos.
  • Cena (22:00). Restaurante Brisamar. 25 euros.
  • Noche (24:00). Saló 1964. King Salami & The Cumberland 3, Graham Day & The Forefathers y Lie Detectors, más Franky Stein Dj

Precio de entradas para toda la jornada: 10 euros (anticipada) y 12 euros (taquilla).

Hay posibilidad de autobús, con salida desde el Hotel Vila-real Marina Azul (18:00) y doble opción de regreso: al final de los conciertos o al final de los djs. Precio por asiento: 6 euros.

Oferta hotelera: Hotel Vila-real Marina Azul. 40 euros la habitación doble.

 

Pascual Franch, con camisa floreada, debajo del escenario.

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