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SanSan. Para casi todos los gustos (y debates)

El ecléctico cartel del primer SanSan en Benicàssim ha dejado variadas estampas entre el público. En general, ha sido más un evento para disfrutar de nombres ya conocidos que para descubrir novedades en el interior de un listado en el que cada asistente ha encontrado su parcela de gusto, pero también de disgusto. Por la respuesta de público, Leiva parece haberse situado en primer lugar dentro de una línea en la que el clasicismo ha superado a los nuevos sonidos.
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Por la respuesta de los espectadores, Leiva fue el principal triunfador del estreno del SanSan en Benicàssim. Foto: Cristian Lorente.

Abandonan Neuman el escenario principal (Desperados) y una hora después se suben Los Del Río, para tomar el relevo Second y más tarde Kaiser Chiefs. Así de abierto, ecléctico y desconcertante resultó el cartel del SanSan en su estreno en el Recinto de Festivales de Benicàssim; un listado para que un mismo espectador encontrase actuaciones de su interés y otras que chocasen frontalmente con sus gustos. La organización que encabeza Santiago Álvarez buscó una línea de coherencia en el escenario grande, como dirigiéndose a un tipo de público para cada día, lo que en eventos con mayoría de entradas a través de abonos de varias jornadas no parece estrictamente necesario. Con matices, el jueves 13 de abril fue más pop, el viernes 14 se decantó por el rock, el sábado 15 fue tan divergente que resulta imposible etiquetarlo y el domingo 16 apostó por la música festiva y reivindicativa tanto en castellano como en valenciano. El escenario secundario (Negrita) siguió, en general, un trazo más indie y de propuestas emergentes.

Por cifras, sirviendo como guía los datos de los responsables, fueron el viernes –la jornada rockera clásica- y el sábado -la más bizarra- las triunfadoras. Apunta la organización que esos días se consiguió el sold out con la entrada de 14.000 espectadores, y añade que el jueves y el domingo se llegó a 13.500. Y dentro de todo el festival, probablemente fue Leiva quien mayor cantidad de público reunió. El festival, en lo posible, intentó que no coincidiesen actuaciones en los dos escenarios –cuya calidad de sonido varió bastante según técnicos y ubicación del público-, lo que también obtuvo una diferente recepción: unos agradecieron pasar de uno a otro escenario y ver conciertos completos, mientras que otros se lamentaban por no tener otra opción musical a la que les estaba disgustando en ese instante. Con Los Del Río y Ojete Calor llegaron las principales discrepancias y debates dentro de un festival en el que el buen ambiente se instaló durante sus cuatro días.

La valoración general de Ayuntamiento de Benicàssim, Diputación Provincial y organización es positiva, de modo que en 2018 habrá repetición de sede, quedando por determinar las fechas exactas, aunque la preferencia es Semana Santa.

Jueves: bailes con Fuel Fandango; karaoke con “Mira cómo vuelo”

Los triunfadores de la primera noche fueron Fuel Fandango. Si con Manel habían asomado algunos bailes, fue con el dúo de Nita y Ale Costa cuando se desataron los bailoteos entre ritmos flamencos y capas de electrónica. La cordobesa no paró en ningún momento, salvo cuando se preparaba para ofrecer unos pasos de baile muy bien recibidos entre unos asistentes que se unieron fácilmente a las pegadizas y bailables “New life”, la coreada “Toda la vida” y la final “Salvaje”. Estuvieron en el primer SanSan, cuando eran un grupo emergente, y han estado en la primera edición en Benicàssim, ya con larga retahíla de fans.

Nita fue permanente foco de atención durante el concierto de Fuel Fandango. Foto: Cristian Lorente.

Por número de espectadores resultó ganador Miss Caffeina, el teórico cabeza de cartel de la primera jornada. Su pop comercial arrastra normalmente un público más joven –como ha quedado demostrado en el Arenal Sound-, pero aunque el SanSan cuenta con una media de edad más elevada, el grupo madrileño obtuvo similar respuesta. Y aunque el efecto de canciones como “Capitán” u “Oh! Sana” fue diferente según franjas de edades, consiguieron que quienes llenaban la explanada frente al escenario principal celebrasen al unísono con algarabía su “Mira como vuelo”, explotada en fórmulas radiofónicas.

Manel fue el encargado de abrir el SanSan en su escenario principal. No parece el catalán un grupo creado para festivales, más bien para recintos donde prestar atención a sus letras. Sin embargo, al cuarteto no parece importarle y demuestra muchas tablas, tirando de temas de su más movido Jo competeixo, así como de clásicos, entre los que esta vez no faltó “Al mar!”, como tampoco las coreografías arrancadas de la timidez de Guillem Gisbert en “Boomerang”, “Serotonina” o los pasos de baile a trío en la final “Sabotatge”.

Manel, con las coreografías de Guillem Gisbert. Foto: Cristian Lorente.

Niños Mutantes aportaron la experiencia. En el 99, cuando el FIB era uno de los pocos macrofestivales a nivel nacional, los granadinos ya estaban actuando en Benicàssim, tal como recordaron. Ofrecieron su particular “Menú del día”, que pese a contener canciones de su reciente Diez –su reconciliación tras un amago de separación después de veinte años en activo- se decantó por clásicos de la banda como “Noches de insomnio”, “Náufragos” o “Errante”.

Abrir un festival a media tarde siempre es difícil e incómodo. La mayor parte del público aún no ha llegado y muchos de los que ya lo han hecho están reconociendo el terreno, sin olvidar el radiante sol que aconseja buscar zonas de sombra. Pero El Caballito de Mar Man se tomó el desafío con buena cara e hizo bien su trabajo ante poco más de una decena de espectadores. Acto seguido empezaron a sonar las dos guitarras de Mäbu. Venían a “tocarnos el corazón” -avisaban-, y lo hicieron. Gran parte del público optó por sentarse y disfrutar de un grupo que parece más de sala que de festival. Pero esto no evitó que María Blanco nos acariciara con su música, sobre todo al versionar “Piel” de sus padres Sergio y Estíbaliz. Señores mantuvieron el buen ambiente y la energía, sobre todo en el tramo final de su actuación, donde tocaron sus temas más bailables. Sin embargo, el Escenario Negrita no terminaba de llenarse.

Sansito acompañó a María y Txarlie, Mäbu Foto: Amparo Más.

La noche llegó al SanSan con el público entregado tras el subidón de energía y fuerza de Fuel Fandango en el Desperados. Con las manos aún en alto y sin dejar de saltar, la gente cambió de escenario para disfrutar del pop vitalista de Luis Brea y el Miedo. Cerraron con Luis Brea cantando entre el público. La singularidad de Corizonas logró, por fin, llenar por completo la explanada de delante del Escenario Negrita. Únicos desde el minuto uno hasta el final, salieron con Félix Rodríguez de la Fuente de fondo y se marcharon con “Always look on the bright side of life”, aquel silbido mítico de los Monty Python en el final de La vida de Brian. En poco más de una hora a Corizonas les dio tiempo a hacer de todo: cantaron en inglés, en español, en italiano (aquella extraña pero pegadiza “Piangi con me”) y versionaron la histórica “Supernaut” de Black Sabbath.

Javier Vielba, voz principal del super grupo Corizonas. Foto: Amparo Más.

Viernes: manda el rock clásico

Con una capa roja se subió Martí Perarnau al escenario principal, con el sol dando de pleno. Tampoco parecía molestarle mucho al batería Carlos Pinto, con cazadora negra. En realidad parecía importarles solo predicar El apocalipsis según Mucho. Entre el sinfonismo de las teclas y la psicodelia iban proclamando que el grupo toledano es “Más feliz sin televisión” o se declaraban “Grupo revelación” para ir metiéndose con todo el mundo, incluso con los del foso VIP. Invitaron a Charlie Bautista (ahora teclista de M Clan), quien puso la guitarra a la crítica “Perro negro SL”. Y fue “Nuevas ruinas” la que arrancó el baile a los presentes, a quienes no parecía importarles el calor que proporcionaba el radiente sol caía sobre el recinto.

Mucho. Apocalipsis entre capas y psicodelia a pleno sol. Foto: Cristian Lorente.

A partir de ese momento se instaló el rock más clásico en el escenario principal y con él, un cambio de hábito en los espectadores. Muchos dejaron de desplazarse de un escenario a otro, sino que permanecían en el mismo lugar guardando su sitio a la espera de la siguiente actuación. Con el elegante negro como vestuario, Coque Malla tomó la escena para protagonizar una actuación de rock adulto, arrancando con lo mejor de su último disco, “La señal” o “Lo hago por ti”, pero naufragando a partir del ecuador por no acertar a adaptar su repertorio al festival, sin además contar con el respaldo orquestal del disco. El madrileño, recién llegado de su gira por México, apostó por la parte más árida de El último hombre en la tierra, abusando de los medios tiempos y el tono más blusero y retórico de temas como “Todo el mundo arde”. Para colmo, en la recta final, cuando puso el retrovisor apuntando a Los Ronaldos se acordó de “Sabor salado” en detrimento de otras que seguro le hubieran permitido remontar. Eso sí, el momento teléfono móvil al aire fue con “No puedo vivir sin ti”.

Coque Malla, de elegante negro, en su papel de adulto narrador rockero. Foto: Cristian Lorente.

Con Sidecars empezó la fase familiar. Con Juancho al frente –hermano de Leiva- se encadenaron dos actuaciones de tono similar. Guitarras y teclados rodeando las letras de canciones como la inicial “Fuego cruzado” o el alegre rock de “Chavales de instituto”. Aunque fueron las dos últimas canciones, “Fan de ti” y “Los amantes”, las más celebradas.

Leiva fue el protagonista del día y, en positivo, de este SanSan. Doce años habían pasado desde que había participado por última vez en un festival (entonces con Pereza). Muchas cosas han cambiado desde entonces, como el uso masivo de teléfonos para dejar memoria de los conciertos.  Así que cuando interpretó el cierre “Lady Madrid” pidió a los presentes que durante tres minutos se olvidasen de sus móviles y disfrutasen con la canción. Y su llamamiento tuvo éxito, tanto como su actuación, repleta de temas coreados.  Desde el arranque se vio que tanto sus temas en solitario (“La lluvia en los zapatos”) como los del periodo Pereza (“Animales”) tenían gran recibimiento por igual. Muy activo en todo momento –él y su banda- contagió a la multitud que abarrotaba la explanada con ganchos como “Guerra mundial”, “Breaking bad”, “Como lo tienes tú” (con final del “Hey Jude” beatleiano).

Carlos Tarque, al frente de M Clan. Foto: Cristian Lorente.

M Clan era uno de los grupos más esperados, tanto por ser novedad en festivales castellonenses como por la ristra de canciones que todo el mundo conoce. Mucho medio tiempo, con “Las calles están ardiendo” como abrupta excepción. Fue con el inicio de “Llamando a la Tierra” cuando el público respondió con ganas, para seguir con otra versión, “Maggie despierta”. “Carolina” fue el otro punto álgido. “Quédate a dormir” y la nueva “Noche salvaje” pusieron final al concierto de la banda que lideran Carlos Tarque y su mano derecha desde hace 25 años, Ricardo Ruipérez.

El día comenzó en el escenario secundario con la valenciana Chlöe’s Clue y sus intimistas canciones. A continuación, Claim empezó tocando para una veintena de personas y terminó delante de casi dos centenares. El grupo murciano-castellonense tiene bien trabajado su directo a través de una larga gira del EP Barbados y sabe ganarse al público al bajar a tocar junto a ellos el inicio de “El baile y la cena” solo con voz, guitarra y ukelele. Clásicos de su repertorio como “Barcos” o “Sería un detalle” se intercalaron con “Las de la intuición” de Shakira y con “Love is in the air” de John Paul Young en la despedida.

Como es habitual, Claim arrancó el tema “El baile y la cena” lo más cerca posible del público. Foto: Cristian Lorente.

El bloque murciano se prolongó con Viva Suecia, grupo con un público fiel. Con Coque Malla aún sonando en el otro escenario, una explanada llena les recibía con gritos y aplausos. Aunque funcionaron bien las canciones de su nuevo disco, Otros principios fundamentales, fueron sus clásicos los que provocaron los coros. Se oyeron, incluso, gritos entre el público pidiendo el escenario principal para el conjunto murciano. Ya sin luz solar, Rufus T. Firefly brilló encima del escenario con su rock psicodélico. Baile de luces, dos teclados y mucho ruido electrónico para hipnotizar a un público que terminó encendiendo los mecheros al son de los temas del grupo madrileño, que aprovechó para presentar su último trabajo, Magnolia. Algo falló con Ángel Stanich. El de Santander/Valladolid salió al escenario con retraso, ante un público que ya empezaba a impacientarse. Pero con su rock singular, la espera se olvidó enseguida. La actuación terminó con el peculiar compositor y cantante bajando del escenario a grito de “Metralleta Joe”.

Sábado: una mezcolanza bizarra

Despistaos representaron la parte más comercial de la jornada y la que reunió la media de edad más baja de espectadores. “Física o química” –de la serie televisiva del mismo nombre- y “Cada dos minutos” fueron bazas ganadoras entre un público que se esfumó como por arte de magia en las actuaciones de los valencianos de Respuesta de Modelo Polar –escenario secundario- y de los murcianos Neuman, quienes con apenas tres Lps –el cuarto en camino- han logrado que se les considere incluso “grupo de culto”, demostrando porqué ha removido el panorama con sus guitarras apelmazadas, atmósferas eléctricas y estructuras poco habituales dentro de las bandas indies más festivaleras.

Los Del Río, con música grabada, hicieron bailar con “Macarena” y con todas sus canciones. Foto: Cristian Lorente.

Si antes del festival ya eran Los Del Río quienes generaban más comentarios, después de pasar por Benicàssim –“Benacasim” según lo denominaron en principio- también fueron los que provocaron mayor número de debates. Los dos sevillanos salieron solos al escenario, con la música grabada, lo que provocó la crítica de músicos presentes y asistentes habituales a conciertos, pero que no importó lo más mínimo a una amplia mayoría que se puso a bailar desde la conga al “Vivir así” de Camilo Sesto, el “Sevilla/Benicàssim tiene un color especial” y, cómo no, “Macarena”.

Second es tan habitual en festivales castellonenses que ya es como parte de la familia. Los murcianos hicieron sonat todos los temas que más les identifican, en esa mezcla de pop-electrónico endurecido con un tono épico: “Rincón exquisito”, “2502”, “Nivel inexperto”… Su amplio rodaje en festivales les lleva a tener un absoluto control de la situación y a contar con público fiel que siempre responde.

Ricky Wilson, cantante de los británicos Kaiser Chiefs, volvió a mostrar su querencia a subirse al bombo. Foto: Cristian Lorente.

Con la baja de los escoceses Prides, los ingleses Kaiser Chiefs se quedaron como único grupo extranjero. Los de Leeds tiraron de clásicos, aquéllos incluidos en sus primeros discos, cuando mostraban unos sonidos más rockeros que los pop-electrónicos actuales. Si Employment arrancaba con “Everyday I love you less and less”, su concierto también. “I predict a riot” fue otro punto álgido, aunque para culminante su pegadiza “Ruby”. “We stay together”, “Hole in my soul” o “Parachute” representan lo más nuevo, pero con menor reacción entre el público que el más rabioso “Ever fallen in love” de Buzzcocks.

Skizophonic era el único grupo íntegramente local en el debut del festival en Benicàssim. Un grupo que ha crecido en este recinto, aunque ante los escenarios del FIB. Su vertiente británica no se esconde ni con el cambio de idioma. Con un batería provisional –Sergio Bisbal-, Nacho Gali, Fede Trillo y Javier Gascón arrancaron con su pasado inglés para dar a continuación un amplio repaso a su muy reciente Video Rock. Pagaron deudas con sus raíces invitando a los vientos de la Unión Musical Santa Cecilia de Benicàssim para el medio tiempo “Lejos de ti” y al tributo a Blur “Parklife”. Gascón tuvo problemas con su bajo y, como solución, sustituyó al trombonista en medio de un tema (!!!). A las 17:00 y con un sol de pleno, los benicenses fueron congregando asistentes –sobre el centenar- y los aplausos finales sonaron sinceros mientras el grupo sigue ajustándose a la espera de la incorporación del batería definitivo.

Skizophonic volvieron al Recinto de Festivales de Benicàssim tras su experiencia en el FIB 2014. Foto: Pau Bellido.

Modelo de Respuesta Polar volvió con ganas a Castellón, uno de los primeros lugares en los que actuaron como banda. El grupo tiró de clásicos ante sus fieles seguidores, que ya los esperaban antes de que se terminara el concierto en el Escenario Desperados. Pese a las idas y venidas del sol, más de un centenar de personas se mantuvieron fieles al grupo valenciano, quienes llegaron a versionar sus propias canciones. Los cartagineses Nunatak combinaron temas de sus orígenes con otros de su último LP, Nunatak y el pulso infinito. Parte del público aprovechó el concierto para sentarse y descansar. El resto, por contra, optó por bailar con el indie más folk del festival, incluso cuando probó alguna canción más propia de sala que de festival, como “Un viejo sol”. Un pop rítmico, ukelele​ en mano, y con algún toque celta que amenizó las horas previas a la cena con un efectivo mannequin challenge incluido.

Nunatak aportaron sonidos folk al Sansan. Foto: Cristian Lorente.

En la noche del sábado el Escenario Negrita fue menos secundario en cuanto a espectadores que en las dos primeras jornadas. Empezando por Full y su pop rock. El grupo de Sevilla demostró que sigue siendo esa joya del panorama independiente que brilla en festivales, contagiando a un público que se dejó llevar desde el principio. Aunque la fuerza y la garra vinieron desde Guipúzcoa. El grupo Grises se comió el escenario, se hicieron enormes encima de las tablas y dieron un auténtico espectáculo. El conjunto vasco regaló al público un avance en primicia de su nuevo single, “Laberinto”, sin olvidarse de “Animal” o “Wendy”, canción con la que la vocalista Amancay Gaztañaga hacía ver al público el número tan reducido de mujeres que habían actuado en el festival.

Pero fue la absurda genialidad de Ojete Calor lo que marcó la diferencia. El popular dúo formado por Carlos Areces y Aníbal Gómez siguió, como siempre, jugando con los límites del humor, saltando a la comba con la línea que separa lo gracioso de lo descabellado. Pero ese es su terreno y saben cómo moverse. Disparatados y brillantes, consiguieron que un público entusiasmado llenara la explanada del Escenario Negrita de cuatro a cinco de la madrugada. Con vídeos diferentes para cada una de las canciones, vestidos estrafalarios y guiños constantes al resto de actuaciones, Ojete Calor regaló uno de los momentos del SanSan. Una actuación que poco tenía de musical -lo que objetaban los más férreos defensores de la música real- pero mucho de espectáculo.

Domingo: entre la intimidad y el baile alborotado

Ayoho, otro grupo murciano –de Cartagena- que forma parte de nombres a seguir. Tuvo algunos handicaps: empezó la jornada de un soleado domingo, día habitualmente de resaca en festivales, en el que cuesta desperezarse, y con el añadido de que el grueso de la jornada era de música muy movida. Así que fueron pocos quienes escucharon su pop electrónico de tonos suaves, dejando para el final un llamativo número percusivo.

El ritmo de La Regadera hizo que el recinto se desperezase en la tarde del domingo. Foto: Amparo Más.

La Regadera fue una especie de anticipo de La Raíz. El grupo de Miranda de Ebro puso a bailar a todos con sus ritmos festivos y sus popurrís, además de recordar “Acuarela” de Toquinho. Smoking Souls endureció el sonido del festival a base de rock alternativo. No acabó de sonar bien el concierto del grupo de Pego –uno de los principales de la nueva hornada de música cantada en valenciano- y quedó claro que las canciones de su reciente Cendra i or todavía no han calado lo suficiente. “Nit salvatge” fue su momento más celebrado.

La Raíz era la apuesta potente para la jornada final y no falló. Sus letras reivindicativas y republicanas encontraron rápida respuesta entre quienes bailaron, corearon y elevaron sus brazos. “Entre poetas y presos” sonó en el tramo inicial para acabar con dos de sus puntos fuertes: “A la sombra de la sierra” y “Rueda la corona”, entre banderas de rojo, amarillo y morado.

La Raíz garantiza el movimiento frente al escenario. Foto: Cristian Lorente.

Aspencat mantuvieron ese tono reivindicativo y anticapitalista con ritmos tropikales endurecidos. “Escriurem mil batalles” advierten, antes de recordar que “Naixen primaveres”. La suya es “Música que naix de la ràbia” y que tiene su sector fiel de público hasta elevarles al grupo de bandas ya consolidadas en la zona cabecera de la escena en valenciano.

Rock con aires norteamericanos puso en marcha el escenario secundario en el último día (y la jornada en sí). Los valencianos Badlands –con voz femenina- parecen salidos de alguno de los estados interiores de EE UU. Tocaron para pocos, pero gustaron. El cantautor rockero Javier Puig llegó desde Gandia y demostró tener buena sintonía con el festival y con su director, Santiago Álvarez, quien se subió al escenario durante uno de los temas. The New Raemon & McEnroe cambiaron el ritmo del festival durante una hora, para bien de quienes habían acudido para presenciar una novedosa presencia en Castellón y para mal de quienes se habían puesto a bailar con La Regadera y sintieron un bajón de adrenalina. Canciones con muchos matices interiores, las de Lluvia y truenos, interpretadas a dos voces de modo relajado.

The New Raemon & McEnroe, para saborear con calma cada uno de sus matices. Foto: Amparo Más..

El trip hop llegó al SanSan de la mano de Delafé. Acompañado por Dani Acedo en las mezclas, como es habitual desde que Helena Miquel (Las Flores Azules) salió del proyecto, Óscar D’Aniello se dejó la piel en el escenario y terminó desnudándose de cintura para arriba. A trasluz, se podía, incluso, ver el humo saliendo del cuerpo del rapero, quien regaló su versión más activa y enérgica. El SanSan pilló a Maga en plena gira de su último trabajo, el brillante Salto Horizontal, un disco del que ya nos habló Miguel Rivera antes del SanSan. Era, también, su primer festival del año, por lo que el grupo sevillano ajustó el repertorio y mezcló temas de sus inicios, la mayoría de ellos conocidos y cantados a pulmón por el sector más treinteañero del público, con algunas de sus más vitalistas novedades. El indie más lírico en una actuación cerrada con uno de sus temas históricos, “Diecinueve”.

Delafé contó sus historias personales a ritmo de rap y electrónica. Foto: Amparo Más.

Así vivieron el SanSan

Manel:

  • “El festival estuvo muy bien. Es una buena idea aprovechar las fechas de Semana Santa y el buen tiempo de Benicàssim para un festival más típico del verano”.
  • “Fue muy agradable tocar a media tarde y ver cómo se iba poniendo el sol”.
  • “En festivales al aire libre los grupos acostumbramos a disponer de casetas prefabricadas donde descansar. En el SanSan alguien tuvo la idea de cambiar los clásicos camerinos blancos y poco agradables por furgonetas adornadas como si fuesen casas (dedujimos que era un acto típico de las fiestas de la Magdalena de Castellón). Cada grupo tenía la suya y todas juntas daban la sensación de ser un pequeño pueblo. La idea era buena”.

Los componentes de Manel posan en el ‘carro engalanat’ que les sirvió de camerino.

Niños Mutantes:

  • “SanSan es un festival que se va perfeccionando con el paso de las ediciones. El cambio de ubicación es importante, pero nos gustaba más Gandia. Es bueno que los festivales no se concentren en las mismas localidades. Tras la primera edición se nota que el festival cada vez hace mejor las cosas”.
  • “Nos respetó la temperatura y fue una gozada estar ahí presentando Diez a miles de sanseritos. Estamos muy contentos”.

Claim:

  • “Estamos muy contentos de nuestro paso por el festival. No podríamos haber tocado a mejor hora. ¡Había mucha gente! Creemos que hemos podido explotar muy bien nuestros puntos fuertes y que el público se va a quedar con esa imagen de nosotros tocando abajo con ellos. Una cosa es hacerlo en una sala, pero en un escenario así de grande es mucho más arriesgado, y viendo las fotos y los vídeos estamos seguros de que no nos hemos equivocado atreviéndonos”.
  • “El festival se ha portado genial con nosotros y sentimos un profundo agradecimiento. El equipo que tienen trabajando en los escenarios es digno de reconocimiento”.
  • “Nos hizo mucha gracia el momento de volver al escenario tras el comienzo de “El baile y la cena”. En salas el trayecto es muy corto, pero en este escenario tuvimos que dar la vuelta corriendo para llegar a tiempo al final del solo de percusión y al comenzar a cantar apenas teníamos aliento. No veas las risas al comentarlo después”.

Despistaos:

  • “Nos quedamos con una impresión muy buena. Teníamos un poco de miedo ya que a las 17:30 pensábamos que no habría casi nadie. También nos preocupaba un poco el hecho de cómo reaccionaría el público de corte indie, ya que es la primera vez que actuamos en un festival de este tipo. Al final todo salió genial. La gente vino para vernos y cantar todas nuestras canciones. Estamos muy contentos”.

Javier Gascón, de Skizophonic, posturas ensayadas ante el espejo y problemas con el bajo. Foto: Lolo Ferrer.

Skizophonic:

  • “Muchos sentimientos encontrados. Volver a ese recinto siempre te remueve. Hora difícil, sol de justicia pero nada que pare Vídeo Rock. Llegamos al camerino, un carro de la colla La Figa de ta Tia, que poco después ocuparía Ley DJ y… creemos que Polock. Fruta, cerveza y sándwiches​. Prueba de sonido con nuestro hombre de confianza, Nacho Fandos a la mesa; eso siempre da seguridad. Muy buen trato encima del escenario; así da gusto”.
  • “Llevamos dos saxos, clarinete, trompeta, tuba y trombón para acompañarnos en “Lejos de ti” y “Parklife”. Realmente nos resulta muy emotivo que colaboren en este directo. Son los mismos músicos que grabaron en el disco; suena canela en rama”.
  • “Abrieron puertas a las 17:00, con lo cual resultó imposible empezar a las 17:00. Se retrasó el concierto diez minutos y eso nos penalizó y no podimos tocar la última canción, esa oda anti reguetón, pura poesía. Salimos a tocar con la alegría que da ver a mucha gente conocida apoyando la causa. Notamos cariño y ¡joder! parece que lo están pasando bien. Misión cumplida. Sergio Bisbal como novedad circunstancial a la batería. ¡Qué gran músico y qué gran tipo!”.
  • “Fede enchufó su nave espacial a base de tropecientos pedales, Gascón se peleó con el cable y perdió el sonido en un par de ocasiones, aprovechando para enseñar todos los movimientos orquestados delante de su espejo. Nacho, a lo suyo: ser una jodida estrella y escupir agua al público. Nos sentimos queridos en nuestra casa y eso vale más que nada”.

La Regadera:

  • “Nuestro paso por el Sansan fue una experiencia muy positiva. El hecho de tocar el domingo al caer la tarde fue muy agradable pese a que la afluencia de público no fuese masiva. ¡El sol del Mediterráneo nos sienta bien!”.
  • “Quedamos satisfechos con la actuación y con la interacción con el público. Conseguimos levantar el polvo del suelo, así que eso era señal de que bailaban y lo estaban pasando bien, que es de lo que se trata”.
  • “El trato de todo el equipo de la organización fue irreprochable, tanto a nivel técnico (PA y monitores) como a nivel de otros detalles, como el catering o el alojamiento. Lo cierto es que nos sentimos queridos y valorados, algo impagable. ¡Tenemos ganas de volver!”
  • “Nos gustaron mucho los camerinos, que eran unas camionetas reconstruidas a modo de pequeñas viviendas muy pintorescas (creemos que recreaban diferentes regiones) y nos lo pasamos muy bien viendo a algunas de las otras bandas, especialmente a La Raíz, donde montamos un buen pogo en las primeras filas”.

Ayoho:

  • “De nuestro concierto tenemos muy buenas sensaciones. Era una hora difícil en un día difícil, pero tocar en un escenario así siempre es una experiencia de aprendizaje y la verdad es que lo pasamos muy, muy bien”
  • “El festival es, desde luego, muy ecléctico y tuvimos la oportunidad de ver muy buenos conciertos”.
  • “Nos paró la Guardia Civil para un control rutinario y la estampa con nosotros y los instrumentos fue algo gracioso de explicar”.

Valoración de la organización

Rueda de prensa de valoración del SanSan, con Susana Marqués (alcaldesa de Benicàssim), Santiago Álvarez (director del festival) y Andrés Martínez (diputado provincial de Turismo). Foto: Amparo Más.

Santiago Álvarez (director del SanSan):

  • “En total hemos llegado a 55.000 asistentes, que es récord del SanSan en sus cuatro años. El público ha aumentado en media de edad. Un público adulto, que ha pasado de 25-30 años en Gandia a 25-40, de buen rollo, que ha venido a disfrutar de las vacaciones y de la música, y creo que se han ido satisfechos”.
  • “Se han creado 500 puestos de trabajo directos”.
  • “El público se ha repartido del siguiente modo en cuanto a procedencia: Madrid (36%), Comunidad Valenciana (22%), Castellón (20%), Cataluña (12%) y resto (10%). Ha aumentado el porcentaje catalán respecto a Gandia, y ha bajado el aragonés y murciano”.
  • “Desde ya empezamos a reunirnos con Ayuntamiento y Diputación para empezar a preparar la próxima edición. Expondremos nuestros planes, con un año por delante, y si tenemos la conformidad, empezaremos a desarrollarlos. Lo que aún no están claras son las fechas. La primera opción siempre será Semana Santa, pero habrá que decidirlo junto al Ayuntamiento y hosteleros”.
  • Sobre los diferentes precios de entradas: “Una de las empresas patrocinadoras no ha realizado el uso que debía del lote de entradas que le correspondía. Ha realizado promociones y no eran para eso. En cuanto a los precios normales, no ha habido quejas. Creemos que en cuanto calidad-precio es uno de los festivales más baratos”.
  • Sobre el precio de la cerveza: “Hay que tener en cuenta que el vaso más pequeño era de medio litro, no un 1/3. Si hacemos la comparativa, iba más barata que en otros festivales. Pero sí es cierto que los 4,5 euros chocaban. Tenemos que aprender de los errores y valorarlo todo. Es posible que haya que ofrecer una opción de bebida más barata”.

Susana Marqués (alcaldesa de Benicàssim): “Se ha conseguido el 100% de ocupación hotelera, cuando en Semana Santa lo habitual era el 60-70%.. No ha habido incidentes de importancia durante el festival. Ha sido una apuesta acertada para la ciudad y el festival ha cumplido con lo que se le pidió. Es importante desestacionalizar el turismo”.

*En este post no aparecen los conciertos que no fueron presenciados por los redactores de Nomepierdoniuna


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