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¿Por qué le llamamos trap cuando queremos decir música urbana?

Mueveloreina (que actúa el 11 de noviembre en la Fira Trovam!-Pro Weekend), C.Tangana, Recycled J, Yung Beef, Bad Gyal... Son muchos los artistas catalogados dentro del trap, pero lo cierto es que estamos siendo testigos de una escena musical urbana que bebe de influencias rap, trap, electrónica y pop, entre otras.
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Mueveloreina, uno de los nombres que más está empezando a sonar en la escena trap y música urbana estará en la Fira Trovam!-Pro Weekend.

“¿Tú haces trap?” o “¿qué es el trap?”. Son innumerables (por no decir prácticamente todas) las veces que les han hecho esta misma pregunta a Yung Beef, C. Tangana, Bejo o Bad Gyal, entre otros muchos; y cuántas veces han intentado darle respuesta alegando que, verdaderamente, lo que se hace en España no es trap o simplemente que ellos no hacen trap. Pero, ¿sabemos realmente qué es el trap? ¿Es verdaderamente trap aquel sonido que etiquetan los medios de comunicación como trap? ¡Cuánto daño ha hecho al trap “Mala mujer”!  Pero, un momento, ¿entonces “Mala mujer” (de C. Tangana) es trap? ¿Y “Bacon & queso” (Recycled J), “Fiebre” (Bad Gyal), “Vamoavé” (Locoplaya) o “Si fuera posible” (One Path)? ¿Era más trap el “100k pasos” o el “Tentación” de Agorazein?

Y así es como implosiona la cabeza al intentar encontrar respuesta. Para acercarnos a los inicios del trap tan solo es necesario trasladarnos hasta los años 90 (tal vez por esto no es de extrañar que este género se haya convertido en la música de los millenials), en el sur de Estados Unidos, cuna de la música urbana y, concretamente, del trap (el original). A aquel preciso momento en el que una rama del hip hop abandonaba su carácter reivindicativo para dar voz y testimonio de la vida en los barrios marginales. Precisamente de ahí su nombre: trap de trampa, relacionado con los lugares de compra y venta de drogas. Justo cuando uno de los referentes del hip hop, Dj Screw, empezaba a coquetear con sonoridades mucho más oscuras, cercanas a la psicodelia y en las que los tempos disminuían y los tramos se manipulaban. Pero lo cierto es que nadie estaba siendo consciente de que en Estados Unidos estaba naciendo una nueva corriente: la música trap. Y poco a poco empezaron a aparecer trabajos como el Trap Muzik de T.I. (2003) o nombres como el de A$AP o Future.

El trap había nacido como un altavoz de un tipo de vida y de una nueva sonoridad, y lo había hecho de una forma tan natural que prácticamente nadie se estaba dando cuenta. Se convertía en un maridaje entre el hip hop y la electrónica, pero pronto fue adquiriendo su propio carácter. Bases instrumentales más pesadas y una música con cierto aspecto oscuro y triste. Sintetizadores, autotune y tempos y arreglos que consiguen que el trap se diferencia de géneros como el hip hop o el reggaetón, aunque continúa manteniendo ciertas similitudes. Hubo una protagonista en este cambio de ritmos, la aparición de la Roland TR-808, una de las primeras cajas de ritmos programables, la cual alcanzó gran éxito y hacia posible la transformación del sonido.

En el trap el continente gana protagonismo al contenido. Es por esto que, pese a tener muchas similitudes con el rap, su métrica es mucho más sencilla. Sexo, drogas y fama son los temas estrella del trap. Anhelos de sueños y posiciones sociales de cierto prestigio que se quieren alcanzar, fanfarronear de haber alcanzado ese mismo status, alardear de dinero, sea cual sea el mecanismo que se ha seguido para obtenerlo, y de libertad sexual. Pero ahora la música trap ya no solo tiene la influencia del hip hop y la electrónica, ahora convive en un entorno en el que recibimos constantes impactos sonoros, de múltiples géneros y en el que cada vez las barreras estilísticas son menos visibles.

El trap La música urbana en España

Uno de los principales canales de los que se vale el trap, internet y las redes sociales. Su nido. Pero sería un error seguir hablando de trap cuando se hace referencia a los artistas nacionales citados; tal vez solo valdría este adjetivo en el caso de Yung Beef y los suyos. El trap en España no se asentó de forma clara hasta 2012, aunque se podría decir que realmente no existe como tal, se ha subido a una corriente creativa que engloba al artista urbano y que puede significar muchas cosas. Y no es de extrañar, sobre todo teniendo en cuenta que la mayor parte de los artistas que son etiquetados como trap realmente no se mueven en esos círculos de drogas o ni siquiera saben lo que es la vida en un barrio marginal. One Path, por ejemplo, al que también se le ha metido en varias ocasiones en el saco del trap, se  le conoce como el rey del jugo (zumo).

Las etiquetas han desaparecido para dar luz a un artista urbano que se mueve entre el hip hop, el trap, la electrónica y el pop contemporáneo. Y en esta larga lista encontramos a artistas como C. Tangana, tal vez uno de los mejores ejemplos para entender que la corriente que se quiere apodar como trap en realidad no es ni más ni menos que un artista urbano exprimiendo su creatividad y explorando nuevos caminos, gusten más o menos; y tan solo hay que repasar el camino (lógico) de Love’s (2012) a 10/15 (2015) a Ídolo (2017); y sin olvidar la vida paralela junto al colectivo Agorazein.

Lo cierto es que el trap despierta cierto desconocimiento. Se trata de un subgénero muy joven que bebe de un género, el hip hop, que también lo es y que en países como España no está tan asentado como, por ejemplo, sí lo está el rock. Su propio y rápido crecimiento, de los barrios marginales a ocupar portadas, listas de lo más escuchado en streaming e incluso ser único protagonista de los carteles de festivales, también hace que se desconozca, en cierta manera, realmente cuál es el origen del trap. Y el desconocimiento provoca mofa. De la misma manera que cuando el rap empezaba a asomar la cabeza en España, éste era alimentado de prejuicios y estereotipos que también servían para desvirtuar la figura del propio género y del mc, está ocurriendo ahora con el trap. Tal vez por esto los medios de comunicación generalistas se dedican a preguntar una y otra vez a C. Tangana si él hace rap, y no a entender qué está ocurriendo cuando Antón Álvarez (aka Pucho), aquel al que le repiten hasta la saciedad “molabas más cuando eras Crema” mientras ocupa, formando parte de una potente campaña, la Gran Vía de Madrid anunciando su nuevo trabajo y nada modesto (y lleno de dobles significados) Ídolo (2017) publicado con Sony Music Spain (supuestamente y según sus palabras: “El contrato más caro en España de tol gremio”) y con una fiesta de presentación con pinchadas, performers e incluso la presencia del bailaor El Yiyo (quien también ha protagonizado una particular versión del “Pa que brille”).

Los artistas urbanos se han convertido en sus propios comunicadores. Tejen estrategias de marketing online que más de una empresa y/o marca envidiarían. Este es el caso de la polémica que creó intencionadamente Recycled J para lanzar “Valga la pena”, tema con el que anunciaba la salida de su Oro Rosa (2017). Y funcionó.

Explotan como nadie la estética, y no solo de su sonido, sino de lo visual. El y la artista urbana se adueña de la cultura de la imagen y la exprime. Estrategias y líneas con las que siempre intentan ir un paso por delante de lo convencional. Valerse el mundo online para adelantarse al offline, y el “Pop Ur Pussy” de C.Tangana es otro ejemplo de esto, con la Cadena SER como el cebo perfecto.

En España se podría hablar de una escena de vanguardia. Una música urbana mucho más abierta en cuanto a sonoridad. Es cierto que mantiene muchas similitudes con el trap, como por ejemplo la temática y métrica de las letras, esa fascinación por el dinero y la fama y la actitud, pero se abre a nuevas corrientes bajo el nombre de música urbana. Una escena en la que podemos encontrar aquellos que se acercan de forma más real a lo que se podría denominar como trap, como sería el caso de Los Santos (ex Pxxr Gvng, con Yung Beef, Kaydy Cain y Khaled) e incluso del desconcierto que provocan artistas como Cecilio G. (que tiene a todo un movimiento instagramer buscándole), más cercanos al pop, con nombres como C. Tangana, sobre todo a raíz de su alianza con Alizzz, y One Path, y otros más cercanos al hip hop como Kidd Keo, Rels B, Pimp Flaco y Kinder Malo. También coqueteos con el flamenco en el caso de Dellafuente o con sonoridades más funk y r&b, como Indigo Jams. También aquellos inclasificables, quienes han sabido tejer un camino que nacía del rap y terminó bebiendo del trap para convertirse en una seña única, como es el caso de Locoplaya o, lo que es lo mismo, Bejo, Don Patricio y Uge.

Pero no solo con el hip hop. El trap también se mantiene en esa delgada línea que le separa del reggaetón, y que no hace otra cosa que evidenciar lo que ya es una realidad: el trap sigue mostrando toda una escena rica en variedad bajo el nombre de música urbana. Y no solo en España. En Sudamérica el reggaetón también ha sufrido una transformación, y ahora aparecen nombres como el de Bad Bunny, Arcangel (a quien se le considera como uno de los precursores del trap en Sudamérica) u Ozuna. Pero hay más, y es que quién no conoce el “Magie” de Dabs, uno de los temas más conocidos de la corriente del afrotrap.

El trap y el feminismo

Con la llegada del trap y el nacimiento de una escena de música urbana sin tapujos ni restricciones estilísticas, también llegaba una nueva escena femenina. Y es que parece que éste género se ha convertido en una nueva herramienta de empoderamiento para la mujer. Ahora ellas también hablan de sexo, fama y dinero. Hacen uso de un lenguaje que hasta ahora parecía exclusivo de los hombres y, además, lo hacen totalmente suyo. Porque por fin se evidencia una realidad, y es una mujer puede firmar temas como “Dinero” o “Fiebre” (Bad Gyal).

Su realidad se sube al escenario a través de la propia voz de la mujer, y no de un hombre haciendo de altavoz. Algunos de los nombres más sonados son los de La Zowi, Ms Nina o la viral Bad Gyal, que reventó el escenario South Beach de la pasada edición del FIB con su particular dancehall. Porque, efectivamente, el trap en España no es trap.

El trap no-trap de Mueveloreina

Y si hablamos de nombres de mujeres y trap no podemos pasar por alto el nombre de Karma (Carmen Sirera), componente del dúo Mueveloreina junto a Joaquín Fuksbrauner. Se podría decir que Mueveloreina es el dúo de trap que no quiere ser trap pero al que es inevitable colgarle la etiqueta con temas como “Cheapqueen”, el cual les valió para dar el salto. En el caso de Mueveloreina, propuesta que nace de la mente de dos creativos, el contenido gana importancia y su mirada crítica y sarcástica (que también usan para lanzar ciertos dardos al propio trap) es su seña. Mueveloreina se suma a una escena urbana que no para de crecer, y es que se trata de una propuesta que adquiere múltiples sonoridades (en algunos casos incluso recuerda a Die Antwoord).

Mueveloreina es la única propuesta de carácter urbano que se puede encontrar en la quinta edición de la Fira Trovam!-Pro Weekend (del 9 al 12 de noviembre). Y lo hacen dentro del cartel del Festival Auditori Obert que tendrá lugar el 10 de noviembre en el Auditori i Palau de Congressos de Castellón. Además de Mueveloreina, por el Festival Auditori Obert también pasarán Els Amics de les Arts, Soledad Vélez, Niña Coyote eta Chico Tornado, Enric Montefusco y Pavvla, entre otros.

Tal vez aún sea pronto para entender y conocer qué es realmente el trap, pero sí que es cierto que este género ha servido para que salga a la luz definitivamente una escena de música urbana plural. Una escena que es protagonista del mundo digital, ocupa la publicidad, suena en las radios y que incluso está levantando algún que otro dolor de cabeza a los medios generalistas que intentan entender qué está sucediendo y quiénes son los que ahora ocupan las lonas de la Gran Vía o forman parte de un cartel de naturaleza indie con su trap y guasa canaria. Por otro lado, se abre el nuevo debate sobre qué es el trap y si verdaderamente se está haciendo trap en España, si un artista es un vendido por experimentar con distintas sonoridades (que se lo pregunten a Recycled J cuando se despojó de Cool -aunque nunca ha dejado de serlo-) o si el rap solo es de raperos y solo puede sonar como en los 90. Mientras, tal vez lo más inteligente y fascinante sea aprovechar que la música urbana tal vez está viviendo uno de sus mejores momentos y vamos a ser testigos de cómo este género crece, se vuelve aún más plural y libre, sin etiquetas (o con muchas, según cómo se quiera ver) y se expande. Sentémonos a observar.

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