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Niña Coyote eta Chico Tornado, en el Trovam!-Pro Weekend: “El idioma es algo secundario”

El dúo donostiarra irrumpió en la escena estatal con una inmensa fuerza y, después de tres discos afilando la cara más áspera del rock, ha afianzado su particular sello. Y si hay algún festival en Castellón que sepa imantar ese tipo de singularidades, allá donde estén, es el Trovam!-Pro Weekend, donde actúan el 10 de noviembre. Entrevistamos a Niña Coyote eta Chico Tornado para ponernos en situación.
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Niña Coyote eta Chico Tornado actúan el viernes 10 en el Auditorio de Castellón. Foto: Galder Izagirre.

Si no tuvieran partida de nacimiento, Niña Coyote eta Chico Tornado podrían tener la nacionalidad que quisieran. Representan una base, un núcleo compacto en lo musical y en las punzantes palabras de sus versos. Son un juego de miradas furtivas en los directos, dentro de un aura de golpes, ganancia descontrolada y psicodelia. Ursula Strong (batería) y Koldo Soret están engranados por sus esencias, y será fácil descubrir eso en el Trovam!-Pro Weekend, donde actúan este fin de semana, concretamente en la Sala de Cámara del Auditori, el viernes 10 a las 23:30. Hablamos con Koldo sobre sus conciertos internacionales, su recorrido meteórico, el euskera y lo bien que  le entra el stoner al público.

>¿Quiénes son la Niña Coyote y el Chico Tornado? ¿Son vuestros alter egos, son apodos, son nombres artísticos..?
Sí, son los alter egos de la banda. Lo de los nombres surgió en San Francisco hará unos seis años y yo llevaba como un mes sin tocar. Fuimos a un garito con los colegas y me puse a la guitarra, al bajo, a la batería, cantando… Y ahí salió: “¡Este parece un tornado! ¡Tornado boy!”. Y luego, en el mismo viaje, fuimos al desierto y a Ursula le gustan mucho los coyotes, y en un momento se subió a una roca a imitar a uno de ellos y le gritábamos “¡baja de ahí, niña coyote!”. Y luego, a la hora de poner nombre al proyecto nos sonó guay.

>Paráis en Castellón para el Trovam!-Pro Weekend, que no sé si lo conocéis, pero está moviendo bandas alternativas de aquí y de allá para acercarlas al público castellonense. ¿Habíais estado por aquí antes, verdad?
Sí, estuvimos en el Four Seasons con Belako hará un par de años y fue la hostia. Además, pillamos muy buen rollo con la gente de aquí y nos llamaron para tocar por estas fechas, justo cuando cerramos este bolo.

>Grabar en Estados Unidos, rodar por Japón, por Rusia este pasado fin de semana… ¡Eso es lo que hacían las bandas europeas en los ‘70!
Ya, ya –ríe-. A nosotros nos motiva mucho salir fuera, nuevas sensaciones, conoces mucha gente, sitios nuevos. Gente que no te conoce y flipa, te preguntan por cantar en euskera, porque hay bandas que por cantar en euskera se quedan en Euskal Herria. El circuito es muy pequeño aquí y hay que abrirse.

«Hay tantos grupos que cantan en inglés que puedes pasar desapercibido»

>Supongo que para vosotros es natural usar vuestra lengua, porque de hecho venís a un festival caracterizado por la música en valenciano. 
Sí, yo creo que el idioma es algo secundario. Siempre decimos lo mismo: hemos escuchado toda la vida bandas en inglés y muchas veces no tienes ni idea de lo que están hablando. Y con el euskera pues pasa lo mismo. Yo creo que es un idioma que queda muy bien, la fonética es bonita.

>Y eso rompe un poco el mito de que hay que cantar en inglés para salir fuera.
Cada vez lo tengo más claro: cada uno debería de cantar como realmente lo siente. Aquí mismo, en Euskal Herria, hay muchísimas bandas jóvenes que empiezan y cantan en inglés pensando en que van a llevarlo más lejos o los van a escuchar más. Yo creo que es algo que, al final, va a la contra, porque hay tantos grupos que cantan en inglés que puedes pasar desapercibido por muy bueno que seas.

>Hablas del circuito vasco y de las bandas que giran a nivel internacional; de las bandas que salen y cantan en euskera, me vienen a la cabeza ejemplos como Berri Txarrak o Fermin Muguruza, pero ya llevan unos cuantos años en esto. ¿Conoces bandas actuales que canten en euskera y salgan por fuera?
Hay algunos, hay mucho movimiento por aquí. Tutan Come On, que cantan en euskera y hacen así rollo stoner también, muy potentes. Y hay grupos de muchos tipos y estilos. Están surgiendo cosas nuevas: una banda ahora que está haciendo electro-swing en euskera, electrónica. Glaucoma también, que hacen hip hop con banda, con unas letras brutales. Hay de todo.

>¿Crees que permanecen algunos perjuicios con el euskera fuera del País Vasco?
Quizás sí, pero para nosotros ha sido flipante. Cuando sacamos el primer disco, en seguida nos empezaron a llamar de Galicia, de Valencia, Madrid, Asturias, en el Monkey Week de Sevilla hace unas semanas… Y siempre muy bien, no he notado eso que dices, pero quizás sí sea más difícil y que si cantásemos en castellano lo petaríamos más –ríe-.

>Que cantéis en euskera, ser un dúo, ver a Ursula a la batería, que no es algo tan frecuente o que no tiene tanta visibilidad… Estaréis hasta las narices de que os comparen con los White Stripes, pero todo esto os hace genuinos.
Yo creo que sí, que tiene su punto. Nosotros nos hemos quedado sorprendidos, por ejemplo, cuando vamos a Zamora y bueno, pensamos “a ver qué nos vamos a encontrar aquí”, y el garito petado con la gente cantando en euskera… Pues como cantamos nosotros el inglés: el awachuwey pero en euskera –ríe-.

>¿Qué dicen vuestras letras?
Hablan de todo un poco. Pues tanto de lo bonito que es el mundo y que viene un asteroide que lo revienta todo como de que un chamán nos pone veneno en las venas y vamos con un cuchillo a arrasar la ciudad. Son conceptos, a veces hablando sobre el sistema y contra él, pero de otra manera, muy potentes.

>Ya era hora de que se hiciera stoner o un rock tan tosco por aquí. Me da la sensación de que no se explota mucho el género en España.
Es verdad, es muy tosco. Esa es la palabra. Los discos también son densos, y si no estás acostumbrado a este tipo de música, igual se te hace monótono o duro. Que bueno, que a la gente le encanta, y en directo todavía más. Y que entra a gente que escucha pop, o que escucha reguetón, como nos pasó en Canarias.