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Maig di Gras ya piensa en más y mejor

Con su nueva ubicación en la plaza Mayor de Burriana, el Maig di Gras ha vuelto a rendir tributo a la música negra surgida de Nueva Orleans. Buenas exhibiciones de jazz, blues y rock dentro de un ambiente cordial y respetuoso con el entorno. Faltó más público –especialmente el domingo-, pero los organizadores ya piensan en una edición de 2018 más potente.
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Broken Brothers Brass Band al frente de la second line por la céntrica calle de La Carrera. Foto: Ronald Salazar.

El Maig di Gras de Burriana ha cerrado su segunda edición y ya piensa en la tercera. No tardarán mucho sus organizadores, Vicent Aleixandre, Merche Vidal y Ferran Calatayud (asociación Soul Explosion), en reunirse con el concejal de Cultura, Vicent Granel, para realizar balance y empezar a trazar las líneas del evento del próximo año. Su deseo es formalizar una colaboración decidida a empujar el crecimiento de un festival distinto a los más habituales que homenajea a la cultura de Nueva Orleans, una ciudad cuya simple mención ya remite a música, a jazz y a blues, paseadas por las calles por las brass bands, una costumbre muy semejante a la arraigada en los pueblos de la Comunitat Valenciana. Desplazado su epicentro un centenar de metros respecto al año de su estreno –plaza Mayor, entre el ayuntamiento y la Basílica del Salvador-, el Maig di Gras se ha movido en cifras de asistencia similares –imposible de cuantificar en un espacio abierto y de paso, y menos cerrado que la Terrassa Payà-, aunque sí es cierto que se echado en falta algo más de público, especialmente en la jornada del domingo. Desde la organización -y entre buena parte de los asistentes- se destaca la calidad de las propuestas musicales, distintas a las más habituales, el buen ambiente creado entre músicos, responsables del evento y público, sin olvidar el respeto al entorno, limpio en todo momento más allá de algunos contados vasos arrojados al suelo.

El Maig di Gras, al igual que el original Mardi Gras, es un festival de calle. Son las brass bands las que pasean ese espíritu jazzístico -da igual que sea para una boda o un funeral- que involucra a quienes se cruzan en sus recorridos, provocando las second lines: espectadores van formado unas hileras cada vez mayores siguiendo a los músicos. Por segundo año han sido los valencianos 40 Funk Brass Band y los navarros Broken Brothers Brass Band los encargados de hacer fluir la música por las calles, convirtiéndose en eficaces efectos llamada, ya que rápidamente creaban procesiones próximas al centenar de  participantes en sus céntricos recorridos, con coloridos paraguas bailando los ritmos de viento y percusión. Destaca el grado de implicación con el festival de la formación de Iruña/Pamplona, que ya en la primera edición estableció amistosos vínculos de interacción con organizadores y algunos de los asistentes.

La valenciana 40 Funk Brass Band Band ante el mural que pintaron el pasado año las hermanas Very Veritas y rodeados de los coloridos paraguas de la ‘second line’. Foto: Ronald Salazar.

El concierto inaugural, protagonizado por Erin Corine’s Juke Joint Quintet, ha destacado en el global por el interés creado en la noche del viernes y, ya una vez sobre el escenario, por sus cálidos registros vocales. Nacida en Chicago, pero muy vinculada en la actualidad a Madrid y Valencia, sorprendió al comentar que su profesora de flauta había sido una burrianense, Eugenia Moliner, afamada solista dentro de la música clásica que en la actualidad reside precisamente en Chicago. La voz de Erin Corine ha llamado la atención de compañeros de profesión como Julián Maeso, quien cuenta con su acompañamiento como corista. En Burriana demostró el porqué, con el repertorio más rockero del festival, apuntando directamente a Chuck Berry con “Roll over Beethoven”, “Maybelline” o “Johnnie B. Goode”… sin olvidar el “Sweet home Chicago”.

Erin Corine ofreció un delicioso concierto en la noche del viernes. Foto: Amparo Más.

Tal vez el sábado se pudo haber ajustado mejor el horario, porque la presentación del libro Sigue adelante. Raza, poder y música en Nueva Orleans, se realizó a las 16:00 de un soleado día que invitaba a la cercanía de la playa o a dormir la siesta. Faltó su autor, el antropólogo musical Matt Sakakeeny, por lo que la charla sobre la cultura de Nueva Orleans y su vida después del paso del huracán Katrina fue llevada por los traductores y editores de la obra, Luis Soldevila y Xabier Maeztu (Katakrak), acompañados por Ion Celestino, miembro de la Broken Brothers Brass Band. Acto seguido tomó el escenario el luthier y guitarrista alcorino Meter Mano Rara, quien exhibió guitarras y blues como un sobrado one man band.

Ion Celestino, Luis Soldevila y Xabier Maeztu, en la presentación del libro ‘Sigue adelante’, de Matt Sakakeeny. Foto: Ronald Salazar.

Después de dos paseos de las brass bands llegó el turno de Gumbo!, un grupo incluido en el colectivo castellonense Black Fang, amante de la música afroamericana, formado por Joy (voz), Diego Barberà (bajo), Hèctor Tirado (guitarra), Sergio Bisbal (batería) y Constan Domingo (teclado). Contaron con el acompañamiento del rapero Calmoso, de la cantante Mayka Edjole (The Sweet Vandals), quien no se perdió ni un instante de las dos últimas jornadas –y subió ambos días al escenario- e incluso de los Broken Brothers Brass Band, rindiendo todos juntos un tributo a The Meters, banda de Nueva Orleans. Cerraron el apartado de directos los Broken Brothers, quienes –al igual que el pasado año- volvieron a demostrar que sienten más a gusto cuando interpretan sus rítmicos temas con vientos y percusión entre el público que cuando están encima de las tablas.

El domingo fue una jornada doblemente jazzística sobre el escenario. Empezaron los castellonenses The Smokings, cuyos componentes son integrantes de Bandits, pero sin vocalista. Su repertorio instrumental incluye temas de Miles Davis, John Coltrane, Chet Baker, con protagonismo para todos, aunque especialmente para los vientos que proporcionan Marc Agut y Bernat Fa. Junto a ellos, David Gonsales (batería), Cayetano Balfagón (teclados), Adrià Montañés (bajo) y Guillem Montañés (guitarra). Sus tonalidades suaves parecieron incluso demasiado relajadas para una parte de los presentes, quienes poco a poco fueron entrando en el climax creado por la banda, llegando a pedir un bis que no se produjo por problemas técnicos. El punto y final lo puso el guitarrista valenciano Peter Gun y sus Swingin Affair –por cierto, a lo largo del fin de semana se acercaron unos cuantos  valencianos, incluido el periodista cultural Eduardo Guillot- que puso a bailar lindy hop a las primeras filas, menos nutridas de lo que la calidad musical ofrecía.

Sisterlau y Antonio Pata Negra durante su sesión en el Naraniga. Foto: Amparo Más.

Los tiempos entre actuaciones .y los cierres nocturnos en el Naraniga- fueron cubiertos por Djs como Cosmonauta, Sisterlau & Antonio Pata Negra, Mash Masters, DJ Revjohnhowell (Ion Celestino, miembro de la Broken Brothers Brass Band), Voro PunxadiscosBernat Fa y Second Line. A diferencia del pasado año, no hubo demostración culinaria, pero no faltó la parada de discos de José Mercadillo, junto a la de la fábrica de vinilos Krakatoa Records de Castellón, o la venta de tocadiscos de J. León Gallery Sony.

EL PUNTO DE VISTA DE CAYETANO BALFAGÓN

Cayetano Balfagón ha participado de triple manera en este Maig di Gras: como teclista de The Smokings, como espectador y como cocinero en el food truck The Funky Corner, negocio estrenado en este Maig di Gras y que comparte con dos de sus compañeros de Bandits: Bernat Fa y Marc Agut (los tres se desplazaron en la noche del sábado al FAVA365 de Vilanova d’Alcola para actuar con su grupo principal). Su opinión sobre el evento de Burriana se resume del siguiente modo: “Para mí es una de las mejores propuestas musicales que puedes encontrar en la provincia de Castellón. Además, implica a todas las bandas y DJs que por Castellón y alrededores promueven la música negra, dando a conocer estilos musicales que en otros festivales no se escuchan. Y como participante activo del festival, tanto como músico y en nuestra nueva aventura Foodtrucker solo puedo decir que el trato por parte de la organización y staff es el mejor. Podría mencionar muchos más aspectos, pero en definitiva… ¡Genial!”.

The Funky Corner, un food truck muy ‘Bandits’ decorada por las hermanas Angie y Julia Vera (Very Veritas). Foto: Amparo Mas.

EL PUNTO DE VISTA DE UNA ESPECTADORA: NELA MONSERRAT

Nela Monserrat es una burrianense habitual como espectadora dentro del circuito de música en vivo. Su opinión sobre su segunda experiencia en el Maig di Grass resulta positiva: “Los que tenemos la sana costumbre de ir a festivales y conciertos podemos adivinar lo complicado que debe ser organizar un festival y, sobre todo,que salga bien: buen ambiente, gente respetuosa, cumplir con los horarios (más o menos), limpieza, cerveza siempre fresca, buen rollo con los músicos, incluso al chico de la ambulancia no le faltó de nada, y sobre todo muy buena música y de libre acceso, que es en lo que se diferencia este festival de muchos otros. No es fácil traer a cantantes de la talla de Erin Corinne a un festival en que no se paga entrada, cuando una entrada para verla en una sala puede costar entre 20 y 40 € en el resto de Europa. Así que muchas gracias al equipo organizativo, la gente del Naraniga, por contagiarnos vuestra pasión e ilusión. Por muchos años más ¡Maig di Gras 2018!”.

Foto de portada: Broken Brothers Brass Band actúa a los pies de la estatua de Jaime Chicharro. Ronald Salazar.

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