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Jorge Drexler: “Mis canciones son como prismas, están vivas y su significado cambia con la realidad”

Llena y conecta por donde pasa. Desde su Montevideo natal hasta Girona y con EE. UU. y México en el horizonte. ‘Salvavidas de hielo’ es el reencuentro con el Jorge Drexler más atinado con las imágenes sobre movimientos, amor y sueños. El de las canciones redondas, esta vez hechas de guitarras al 100%. El sábado 11 de noviembre (20:00, entradas 16-20€) tienes la oportunidad de disfrutarlo en el Auditori de Castellón dentro de la Fira Trovam!-Pro Weekend. Hablamos con él por teléfono durante 25 minutos. Responde a todo.
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> Vienes de agotar entradas en tu Montevideo natal, Santiago de Chile, Concepción, Frutillar, Buenos Aires… ¿Cómo va el inicio de gira de Salvavidas de hielo?, ¿empezar en casa era por buscar la zona de confort o todo lo contrario?
Algo estamos haciendo muy bien, no sé el qué, pero alguna fibra ha tocado el proyecto porque está funcionando extraordinariamente bien. He tenido muchas experiencias en las que el grupo de personas que venía a vernos era inferior a la capacidad del recinto (risas) y estoy muy contento de lo que nos está pasando ahora. Lo estoy disfrutando enormemente. Lo de empezar en casa fue buscado, no había necesidad. Y no es en absoluto la zona de confort, porque tocar en casa es una de las situaciones más exigentes que puede tener un músico. Tengo la suerte de sentirme querido en muchos lados y es más fácil ir a un sitio donde me siento querido pero no me conocen que ir al sitio donde crecí y me conocen perfectamente. Precisamente por eso también es todavía más gratificante la cadena de ilusiones que se desató en esos conciertos.

> Hemos visto en tu muro de Facebook la foto que ilustra el primer encuentro en 1994 con Joaquín Sabina, a quien le dedicas “Pongamos que hablo de Martínez” en el disco, por haberte traído a Madrid y cambiar tu carrera profesional. ¿Qué recuerdas de aquel momento?, ¿cómo fue tocarla en Montevideo, donde se produjo el encuentro?
Tuvo mucho sentido tocarla en Montevideo. Ya lo sabía desde hacía tiempo, pero especialmente en esta gira me he dado cuenta de que la figura de Joaquín es muy querida, porque cuando toqué la canción sentí que mucha gente la celebraba. La foto en realidad es del primer bar donde tocamos después del concierto en el que fui telonero suyo por primera vez, porque esa noche cerramos todos los bares (risas). Entre lo que cuenta la foto y la canción no me queda mucho más que agregar. Además, no hay mucho más que se pueda contar de aquella noche (risas).

> Después de Castellón, llenos en Madrid y en diferentes ciudades españolas; y a partir de febrero, EE. UU. y México con una larga lista de fechas hasta abril…
En Castellón me cuentan que también se están agotando. Me están llamando mucho y todos están funcionando muy bien, sí. La gira va a seguir un año y medio más seguro, vamos a estar mucho tiempo presentando el disco porque algo está sucediendo.

> La escenografía de tu nuevo directo está marcada por una pantalla circular que proyecta un punto de vista muy particular con una cámara en la boca de la guitarra. ¿Por qué?
Es una gira muy centrada en la guitarra y su sonoridad. Somos un quinteto de músicos, pero la guitarra es muy importante en las canciones y la pantalla ofrece al público la visión de cómo se ve el mundo exterior desde dentro de la guitarra. Porque todos los sonidos del disco provienen exclusivamente de la voz y la guitarra. Todos los ritmos de base que se escuchan están hechos percutiendo las diferentes guitarras: con mazas, escobillas, manos, baquetas, palillos chinos y todo lo que se les pueda ocurrir que sirve para extraer sonido de las cajas, mangos y clavijeros del instrumento. Quería por una parte trabajar simbólicamente con las herramientas tradicionales de la canción de autor: la guitarra y la voz, pero tratadas de manera no tradicional. Desde hace más de 40 años, la guitarra es mi compañera de aventuras musicales, pero puedo decir que hay sonoridades de ella que recién conocí en este disco. El disco funciona también como un homenaje a la relación que tengo con las seis cuerdas, las mismas que aparecen en la portada del disco).

> El pasado sábado 28 de octubre actuaste en el festival Temporada Alta de Girona, también lleno, en un momento muy singular. ¿Sentías que actuabas en la República Catalana o en la Comunidad Autónoma de Catalunya?, ¿cómo has visto la situación?
Sentía que estaba actuando en Girona. Una ciudad donde hay una identidad y una voluntad de identidad propia. Al igual que nunca me han interesado los géneros musicales, al igual que nunca he elegido en una disquería la música por jazz, blues o rock… porque siempre he preferido elegir a los individuos, tampoco me interesa lo que sucede a nivel político en el plano nacional. Me interesan las personas, los lugares, los idiomas. Me encanta el catalán. Canté una canción en catalán en Girona y también en Montevideo. Y no quiero aportar más información sobre algo que está más que informado, desinformado y sobrerelatado. Además, el de la identidad no es un tema que precisamente eluda en mis canciones, y cuando lo trato es porque es algo sobre lo que he reflexionado en profundidad. Y ahí queda dicho.

>En “Movimiento” dices que “Somos una especie en viaje, no tenemos pertenencia sino equipaje (…) Yo no soy de aquí, pero tú tampoco”. ¿Esta canción o la de “Milonga del moro judío” podría ser tu respuesta a lo que está sucediendo en Catalunya?
Sí, no tengo más nada que añadir. Cantar esas canciones en Girona siempre ha adquirido un significado, ahora más marcado. Si hay algo de lo que estoy contento es que esas canciones están construidas como prismas, lo suficientemente abiertas como para estar vivas y que su significado pueda cambiar o evolucionar con la realidad de cada momento. En estas circunstancias me encuentro muy contento de tener canciones como esas u otras como “Frontera” . Ya desde el disco Llueve digo que en este mundo tan separado hay que saber de dónde es uno pero, al mismo tiempo, saber que todos somos de todos lados. Y esa visión la he desarrollado en diferentes canciones, porque esa dualidad es fundamental.

> Julieta Venegas (“Abracadabras”), Mon Laferte (“Asilo”) y Natalia Lafourcade (“Salvavidas de hielo”) marcan con voces femeninas varias canciones del disco. ¿Cómo surgieron esas colaboraciones?
He tenido la suerte, para bien y para mal, de tomar las decisiones artísticas de lo que hago en los discos. Nadie me sugirió una colaboración. Ellas son las más visibles, pero hay muchas colaboraciones que están en los créditos de este disco que son importantes. En su caso surgió porque tenía sentido. En este tipo de cosas me muevo por caprichos: estaba en México DF, llamé a los amigos durante la grabación de parte del disco y ellas fueron muy generosas, porque las tres estaban en medio de muchísimos viajes y trabajo y se acercaron con todo su cariño al estudio a grabar conmigo. Son tres fuerzas de la naturaleza, la verdad, cada una a su manera. Son además tres compositoras inteligentes, fuertes y dueñas del rumbo de sus trabajos. Cada una con su personalidad llevó a cada canción en la que participó a lugares a los que yo no hubiera podido llegar solo. Esa es la razón por la que uno invita alguien a participar en un disco: para crecer humana y artísticamente. Lo mismo me pasó con otros músicos mexicanos geniales aunque menos conocidos que ellas, que enriquecieron el color del disco: David Aguilar, el increíble Joel Cruz Castellanos de Los Cojolites y los Ampersan, un dúo muy joven y talentoso.

>La reflexión tan elocuente que haces sobre la evolución de los patrones rítmicos en la charla TED que hiciste el pasado abril y las conexiones que van de África a América recuerdan mucho al discurso que tiene Santiago Auserón con la música negra. ¿Cómo influye esa visión global a la hora de componer, al bajarla a canciones concretas?
Santiago Auserón fue una influencia muy importante en esa charla. En concreto su libro El ritmo perdido, sobre todo en lo que se refiere al patrón rítmico 3-3-2. Realmente es increíble su influencia. También a la hora de escribir canciones: esa charla produjo un spin-off que es la canción “Movimiento”, que responde perfectamente a tu pregunta. Así influye esa visión en el contexto de la composición.

>Dices en una reciente entrevista que “escribir canciones no es una ciencia exacta”, pero lo cierto es que las tuyas siempre terminan muy redondas. ¿Cuál es tu método para encajar las melodías con los versos?
No tengo un método muy claro. Empecé dando prioridad a la música para después encajar las letras. Después lo aposté todo a la voz… Pero, en cuanto a la metodología, lo más relevante es que soy muy paciente y persistente, tengo mucha resistencia a la frustración de la hoja en blanco.

> ¿Por qué todas tus canciones parecen de amor aunque no lo sean?
(Silencio largo) “Amor” es una palabra muy manoseada, pero si te refieres al amor como energía motriz de todas las cosas, primero de todo muchas gracias, porque está muy bien que las canciones de uno tengan ese punto de fuga, y después… te voy a decir que sí, que uno de los ejes de mis canciones es el amor en el sentido más amplio.

> Como sabes, el Trovam!-Pro Weekend es una feria-festival de la música en valenciano/catalán que se celebra en Castellón, la más importante de la Comunitat Valenciana, y eres de los pocos artistas en cartel que cantan en español. ¿Cómo te sientes al frente de una celebración de otra lengua diferente a la de tus canciones?
Me encantan los idiomas y conocer sus orígenes, cómo nacen. Cómo nacen y evolucionan el catalán y el euskera, por ejemplo. A mí me enriquece mucho conocer diferentes idiomas. Y la idea de celebrar una lengua me parece maravillosa. No me gusta cuando se convierte en algo excluyente, porque la identidad lingüística es como la identidad sexual: no tiene sentido forzarla ni ocultarla. Una lengua sobrevive porque se usa.

> En la canción que abría “Bailar en la cueva” y en la primera del nuevo disco, “Movimiento”, tienes algunos versos hablados, casi rapeados. ¿Escuchas rap?
Me gusta mucho el rap. Me gusta mucho La Mala Rodríguez, tengo poca fijación en artistas concretos, pero escucho bastante rap y hay varios raperos españoles que me parecen muy buenos y, como apuntas, lo practico en algunas canciones.


  1. Pingback: Salto hacia delante de la Fira Trovam!-ProWeekend | nomepierdoniuna

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