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Guía fácil de películas rock por Eduardo Guillot

El Día del Libro llega en el mes de abril más literario de Castellón. Son días de regalos, relecturas y recomendaciones. Una de las nuestras; el imprescindible ‘Sueños eléctricos. 50 películas fundamentales de la cultura rock’, de Eduardo Guillot. El periodista valenciano destila su pasión y sus vastos conocimientos sobre música y cine en un libro divulgativo y entretenido.
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“(Robert Altman) utiliza (en ‘Nashville’) el microcosmos del mundo de la música y su entorno para reproducir el funcionamiento de una nación que parece sistemáticamente abocada al desastre”

Esta cita resume muy bien la esencia de Sueños eléctricos. 50 películas fundamentales de la cultura rock (Editorial UOC, 2016), que selecciona y reseña las películas sobre rock más importantes de la historia, sí, pero sobre todo habla de las dos caras de la cultura juvenil desde los años 50 (tan bien representadas en Quadrophenia, en la portada del libro), entre la rebeldía y el adocenamiento, entre los sueños y la realidad, los excesos y la vida doméstica y, casi desde sus inicios, siempre con el retrovisor de la nostalgia puesto. Películas narcisistas, hagiográficas y de autobombo promocional, pero también miradas introspectivas, experimentación, descarnados estriptis emocionales y sobreexposición de ídolos con pies de barro; de estrellas estrelladas. Todo ello con la historia reciente de dos países que han marcado la cultura rock, EE. UU. y Gran Bretaña, como hilo conductor invisible que ayuda a entenderlo todo. Sin abstracciones ni engolamientos, con un tono y un lenguaje claro y cercano, divulgativo; un libro repleto de información y referencias, perfectamente documentado, y al mismo tiempo fácil y entretenido de leer. Una guía práctica para bucear en el exuberante cruce de caminos entre la música y el cine en los últimos 60 años. Una guía para entender la fuerza de la música como redención expresada en lenguaje audiovisual.

Ese es el gran mérito de Eduardo Guillot (Valencia, 1967) y, encima, conseguirlo en sólo 200 páginas, con agilidad y en un formato (una ficha de tres páginas para cada película) que facilita mucho su lectura y su posterior consulta. El resultado una imprescindible obra de relectura obligada. Una excelente oportunidad para introducirnos en este interesante ensayo de uno de los mejores conocedores de la creación musical y su vínculo con el cine en nuestro país, como demuestra de forma cotidiana en la sección Neo de la revista Urban del diario Levante-EMV (antes La Cartelera), en Rockdelux o CulturPlaza, pero también como autor de una veintena de libros sobre bandas, cine y cultura rock (Rock en el cine sería el precedente más claro), además de ser programador y jurado de festivales de cine a nivel internacional.

“El listado se pretende abierto y se plantea, principalmente, como punto de partida para estimular el debate”

Por el libro desfilan grandes tótems de la historia del rock y sus mejores películas: Chuck Berry, Elvis Presley, Bob Dylan, Frank Zappa, The Beatles, Rolling Stones, Leonard Cohen, The Who, Ramones, Pink Floyd, Neil Young, Nirvana, Nick Cave… También están representados distintos génerosépocasescenas y tribus urbanas, desde el movimiento hippie hasta el hip hop pasando por el reggae, los mods y el punk. Incluso artistas de culto o malditos, en los que se impone la calidad y repercusión de la película en sí, como en el caso de The Devil and Daniel Johnsnton o Searching for Sugar Man. Hay documentales de referencia, biopics, dramas y comedias…

Pese a todo, seguro que cada lector/a encontrará a faltar alguna película, que responda a su gusto personal, a sus recuerdos o sus fetiches. Y precisamente ahí está la gracia del libro. Quien esto escribe no se esconde: me faltan The Rocky Horror Picture ShowGreaseSid & NancyThe Commitments o The Doors. Leído el libro, entiendo perfectamente que no estén; la cultura cinéfila y musical del autor, que termina relacionando con maestría artistas, épocas y escenas, se termina imponiendo en cada una de las páginas hasta hacerlas prescindibles.

Pero me faltan (te faltan), porque en su día fueron importantes para mí. Y eso es precisamente lo que hace especial el libro: ordena y sistematiza un legado con el que casi todos tenemos un vínculo casi exclusivamente emocional e irracional. Sentimientos que revivimos el pasado febrero en aquel excelente ciclo de rockumentales en el Espai d’Art Contemporani con cuatro de de las películas reseñadas en el libro: Sympathy for the Devil (1968), The Blank Generation (1976), 20.000 días en la Tierra (2014) e Instrument (1999/2003).

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