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Godfathers y Hogjaw convencen a los ‘repetidores’

Veneno Stereo ha cerrado el mes de octubre con un programa para ‘repetidores’ y ha llenado y convencido. Con ‘entradas agotadas’, los londinenses The Godfathers rememoraron sus clásicos y los efectivos nuevos temas. Por su parte, Hogjaw volvieron por tercera vez a Castellón a descargar su rock sureño.
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Peter Coyne, un histórico del rock, al frente de The Godfathers. Foto: Lolo Ferrer.

Veneno Stereo ha cerrado el mes de octubre con dos conciertos para repetidores, para ese tipo de público que ha visto más de una vez un grupo y regresa al reencuentro con el objetivo de repetir sensaciones o, en el caso de The Godfathers, para volver a toparse con aquella banda que le ha hecho vibrar a través de las décadas. Hogjaw ha pasado por Castellón con motivo de sus tres más recientes discos y ha conseguido que quien le haya visto espere el retorno de su nuevo amigo, repitiéndose caras en cada una de sus visitas. Dos modos diferentes de entender el rock: más directo y punkerizado el de los padrinos londinenses, y más libre de desarrollos el de los sureños de Arizona. Cuando unos acaban la canción los otros empiezan el solo. Cuando unos acaban el concierto los otros van todavía por la mitad. Pero unos y otros volvieron y convencieron.

The Godfathers se encontraron en Veneno Stereo con un “entradas agotadas” (domingo 29 de octubre). Pasan los años -32 desde su fundación- y mantienen un aura de grupo de culto que supera décadas, con ocho años de paréntesis, supuestas giras de despedida definitiva (2009) e incluso que solo uno de sus fundadores y miembros clásicos, el cantante Peter Coyne, siga adelante. Si se le añade que su disco de este 2017, A big bad beautiful noise, no está nada mal y transmite la sensación de ser un grupo rejuvenecido con ganas de brega, no resulta extraño que capte la atención de un público que emplea los minutos previos al inicio del concierto rememorando cuántas veces y dónde han coreado a pleno pulmón el emblemático “Birth School Work Death”.

A pesar de que en esta gira el quinteto (Peter Coyne, Steve Crittall, Jason Pegg, Darren Birch y Tim James) está abriendo con uno de sus temas más conocidos, “Cause I said so”, y que en los listados sobre el escenario así figura, sorprenden arrancando con “This is war”, el tema que cierra su cuarto disco, Unreal world. El siguiente en sonar sí es “Cause I said so”, una de sus bazas más potentes, para a continuación dar paso a la machacona canción que titula “A big bad beautiful noise”, que es el más representado en el concierto -incluso por encima del Birth School Work Death-, prueba de que hay confianza en su nuevo material.

Los rejuvenecidos ‘padrinos’ mantienen el nivel de los clásicos y de los nuevos temas.

The Godfathers llegaron a la música cuando la etapa más potente del punk ya había finalizado y los nuevos grupos se movían en el post-, new  wave… pero estos londinenses prefirieron la senda del rock más primigenio inoculado por la rabia punk, de manera que se han dedicado a construir temas de tres minutos, de estribillo coreado sin dificultad, guitarras cortantes, base contundente y una voz furiosa de un desafiante Peter Coyne. La excepción hay que encontrarla en la country “Walking talking Johnny Cash Blues” o en el hasta elegante medio tiempo “One good reason”, que suena a continuación de la pegadiza “I want you”.

Hay dos momentos muy ramonianos: el final con “Blitzkrieg bop” y su universal coro “Hey ho, let’s go” y antes el tema propio “I can’t sleep tonight”, que avanzó su penúltimo disco, Jukebox fury, y que podría estar firmado por los del Queens neoyorquino. Explícito al respecto fue Peter Coyne al presentar el tema, uno de los más aplaudidos del concierto, antes de coger carrerilla final con canciones coreables como “She gives me love”, “I’m unsasfied” con esa melodía doblada que recuerda a Thin Lizzy, “Defibrillator”, “This damn nation” y, cómo no, la esperada “Birth School Work Death”, antes de rematar en los bises con la melódica “I want everything” y la mentada versión ramoniana.

Una hora y diez minutos de haber comenzado, todos los presentes parecían estar satisfechos por lo vivido… una vez más.

HOGJAW, VIERNES 27 DE OCTUBRE

Los dos guitarristas de Hogjaw, el gigante Joanboat Jones y Jimmy Rose. Foto: Antonio García @rockmuseumlive

Hogjaw aparecieron un día por el desaparecido D’Leyend con el gigante Jonboat Jones al frente cuando presentaban su cuarto disco, If it ain’t broke, y yan ha situado como fija su visita a Castellón, tanto con motivo de Rise to the mountains y ahora con el muy reciente (solo se vende en conciertos por el momento) Way down yonder. Sus canciones se mueven entre el southern más clásico con querencia al desarrollo instrumental y el hard rock más directo y adrenalítico.

Resulta curioso que el grupo tenga tres voces solistas, y todos resuelvan su cometido con solvencia. A pesar de llevar Jonboat Jones la voz cantante en la mayoría de los temas, el otro guitarra, Jimmy Rose, y el batería Kwall le toman varios relevos, mientras a un lado del escenario el bajista Elvis DD no deja de dar cabezazos siguiendo el ritmo que él mismo marca.

Quienes han estado en sus anteriores conciertos en Castellón, vuelven a vibrar en temas como el directo “Am I wrong” y se dejan arrastrar en el juego de coros del nuevo “Way down yonder”, aunque el gran momento llega con “I will remain”, un tema típico del género sureño, con inicio lento y un progresivo in crescendo hasta adoptar un tono épico. Llegaron a las dos horas y hubo a quien se le hizo corto. Y es que quien acude a ver a Hogjaw ya sabe qué se va a encontrar, y no le van a defraudar. No inventan, pero hacen un buen ejercicio de estilo en disco y sobre un escenario.

 

 


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